sábado, 18 de junio de 2011

Peña Oroel 1769 m y Ermita Virgen de la Cueva, desde el Parador de Oroel

Hoy nos acercamos hasta la población de Jaca, para realizar la subida, a su cima más emblemática, la Peña Oroel. La ascensión tiene varias opciones, las principales son desde la misma Jaca, o la más utilizada desde el Parador de Oroel. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.


 
Nosotros subiremos desde el Parador de Oroel, para llegar desde Jaca cogemos la carretera que lleva a San Juan de la Peña, cuando llevamos recorridos unos cinco minutos, cogemos una pista en un estado irregular, que parte a mano izquierda y nos deja en el aparcamiento, junto al Parador de Oroel.

Desde aquí, podemos ver la cima de la Peña Oroel, antes de empezar la ruta nos acercamos al mirador de Oroel, que se encuentra situado en la parte trasera del Parador de Oroel, y desde donde se puede contemplar una gran panorámica de la zona, incluida la población de Jaca. Junto al Parador, hay una amplia pradera, con mesas y un parque infantil, donde se puede disfrutar de un agradable día. 

A continuación nos dirigimos al inicio de la ruta que se encuentra debidamente señalizado, mediante un panel informativo y en donde se dan varias opciones de ruta, nosotros escogemos el sendero S7, que es el más largo ya que además de llevarnos a la cumbre, después nos lleva hasta la ermita de la Virgen de la Cueva. 




Comenzamos la subida a la cruz, que nos introduce en el interior del bosque, lo que nos permite subir plácidamente ya que el sendero es amplio, sin apenas pendiente y debidamente acondicionado en algunos tramos, utilizando para ello la propia naturaleza.

A lo largo de esta primera parte nos encontramos con varios paneles informativos donde nos explican la flora y la fauna de la zona, de esta última destacan los abetos y varios ejemplares de flores como la Aquilegia vulgaris.






Aquilegia vulgaris
Después de un primer tramo llevadero, comenzamos a ganar altura de una forma rápida, aunque no se nota en las piernas, ya que el sendero va cambiando el sentido de la marcha con continuos zigzag, a lo que hay que añadirle, que al ir en medio de un bosque de abetos, hay una buena sombra, y subimos con alegría.

Transcurrido poco más de una hora desde el inicio, el bosque desaparece y llegamos a la meseta superior desde la cual ya podemos ver a lo lejos la cruz de Oroel, en este punto nos aportamos un poco del camino, para ver unas antiguas neveras.




Unos metros más adelante llegamos al desvió hacia la ermita de la Virgen de la Cueva, que cogeremos a la vuelta, en esta zona la vegetación cambia,y encontramos algunos ejemplares de Linun Viscosum y numerosos cojines de monja, con los que hay que tener mucho cuidado, ya que por su aspecto parece un buen lugar para sentarse, pero este tiene unas puntas muy afiliadas que nos pueden dejar el culo dolorido

Desde el desvió hasta la cima, es subida, que salvamos sin ninguna dificultad, casi llegando podemos ver la forma de buque que tiene la cima, unos minutos más tarde llegamos primero a la cruz de Oroel forjada en hierro y con unos 9 metros de largo y seguidamente al vértice geodésico, desde el que el que obtenemos una fantástica panorámica de toda la zona, en la que destaca Peña Forca, el Bisaurín, Telera y Tendenera.








No permanecemos mucho rato en la cima, ya que pega un fuerte viento, así que tomamos el camino de vuelta hasta el desvío de la Virgen de la Cueva. El sendero en esta zona es más estrecho que el principal, va en continua bajada y nos adentra en el bosque durante unos quince minutos, hasta llegamos a una pequeña pradera donde se ubica la Ermita de la Virgen de la Cueva.

La Ermita de la Virgen de la Cueva, está construida en plena roca, muy típica en la zona, que se encuentra plagada de Ermitas Rupestres,
accedemos al interior de la Ermita, por medio de una puerta enrejada, una vez en su interior podemos ver, que esta tiene una única nave, donde las paredes son de roca y el techo bastante bajo.

De la ermita cabe destacar el altar, con la imagen de la virgen, a la cual no podemos acceder ya que se encuentra enrejada para evitar los robos y la pila bautismal, realizada en roca viva, que se alimenta del agua que cae gota a gota, esto sí que sería lo más parecido al agua bendita.

Una vez fuera, aprovechamos para comer en la pradera, después volvernos por el mismo camino, hasta el Parador de Oroel, donde aprovechamos para tomarnos un café, y dar finalizada esta bonita ruta, a uno de los clásicos de la zona. 









domingo, 12 de junio de 2011

Senda de Valdegurriana (Zaragoza)


A principios del siglo XVI (1529), con el propósito de mejorar y extender los riegos de la huerta meridional de Zaragoza, Carlos I (el emperador Carlos V), manda la construcción de la Acequia Imperial de Aragón, precursora del actual Canal Imperial de Aragón, construido a finales del siglo XVIII (1776-1790), que tenía por objeto mejorar el regadío de la Acequia Imperial de Aragón, llevando el agua del río Ebro hasta Zaragoza, para extender el regadío en la región

Con una longitud de 110 kilómetros, el Canal Imperial de Aragón discurre entre Fontellas (Navarra) y Fuentes de Ebro (Aragón). A su paso por la ciudad de Zaragoza, en la zona Sur (en los montes de Torrero), atraviesa los Pinares de Valdegurriana, un bosque formado por dos especies de pinos, el Pinus pinea y Pinus halepensis.

Para la jornada de hoy, aprovechando que voy a comer a casa de mis padres, voy a recorrer este tramo del Canal Imperial de Aragón, que une el barrio zaragozano de La Paz, con el barrio de la rural de la Cartuja, que es conocido cono la "Senda de Valdegurriana", que está integrada dentro del Anillo Verde de Zaragoza.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"




Si bien la senda se inicia de forma "oficial" en el barranco de la Muerte, yo lo hago desde el final de la línea 42, donde comienzo a caminar por una pista de tierra, pasando por el embarcado y el campo de fútbol del C.D. Montecarlo, siempre pegado al curso del Canal Imperial de Aragón, observando algunos árboles longevos, como un chopo situado al lado de la tapia del campo (Populus Nigra).

Unos metros más adelante, alcanzo el barranco de la Muerte, que recibe este apelativo por la cruenta batalla ocurrida en esta zona en pleno siglo XII, poco antes de la toma de la Zaragoza musulmana, el 22 de mayo de 1118 por el Rey Alfonso I El Batallador, que rodeo con sus tropas la ciudad, pidiendo ayuda los sitiados al rey musulmán de Valencia, que ya en la noche tras una hábil maniobra estratégica, el rey Alfonso logro atraer al fondo del barranco, donde apostados aguardaban los soldados cristianos, atacaron por sorpresa, produciendo una gran cantidad de bajas en las filas musulmanas.

En la actualidad, por el barranco discurre la Ronda de la Hispanidad (tercer cinturón), que salvo caminando por el nuevo acueducto que se construyo en el año 2002, hasta llegar a un panel informativo de la Senda de Valdegurriana, que ofrece información sobre varios puntos de interés que hay a lo largo del recorrido, además de algunos datos históricos sobre el Canal Imperial de Aragón.

A pesar de estar a mediados del mes de junio, hace una tarde bastante agradable, la senda está bastante concurrida; la gente, va caminando mientras observan varios grupos de aves acuáticas, que nadan plácidamente en las aguas del canal, que realiza una curva justo en el lugar donde a pie de la pista, se ubica una pequeña zona de descanso habilitada con dos pérgolas de madera, mesa y bancos, que vienen bien para descansar en verano, aunque como  acabo de comenzar, quizás lo haga a la vuelta.

Siguiendo la pista, atravieso el puente del Cuarto Cinturón o Z-40, para continuar caminando hasta llegar a la altura de la urbanización Pinar Canal, donde veo en la margen izquierda la Almenara de San Antonio, compuesta por la vivienda del vigilante que se encuentra adosada al edificio principal, en el que están los controles de las compuertas que eliminan los sólidos de las aguas del Canal Imperial de Aragón, aunque en está zona huele de maravilla, debido al agradable aroma que ofrece un jardín de lavanda situado junto al parque.

Desde el final de la línea 42, comienzo a caminar por una pista, pasando junto al embarcadero y el campo de fútbol
Hasta llegar al barranco de la Muerte (Ronda de la Hispanidad), que cruzo por el viaducto
Una vez al otro lado, me acerco para ver un panel informativo sobre la "Senda de Valdegurriana"
Para acto seguido, continuar paralelo al Canal Imperial de Aragón, que a pesar de ser mediados de Junio
Se encuentra concurrido y la gente pasea, mientras observa a varios grupo de aves acuáticas, pasando bajo
La Z-40, hasta llegar a la Almenará de San Antonio, donde se eliminan los sólidos del Canal Imperial de Aragón
Aunque en está zona huele de maravilla, debido a un jardín de lavanda
Situado en el parque que hay junto a la urbanización Pinar Canal

Después, cruzo el camino de acceso a la urbanización, para adentrarme en el Monte de Torrero (ocupa unas 330 hectáreas), limitado parcialmente por el río Huerva y el Canal Imperial de Aragón, junto al que camino por las lindes de los pinares de Valdegurriana, donde se ha habilitado el área recreativa de San Antonio, que consta de una zona de picnic, circuito deportivo, bancos y una fuente conectada a la red principal.

Unos metros más adelante, alcanzo el puente de los Suspiros, que forma un bucólico rincón por el que se puede cambiar al Paseo del Canal (es la foto de la portada), aunque prefiero seguir por la margen derecha caminando por la tierra, obviando el desvío de la pequeña circular de los Scouts de Zaragoza, hasta llegar a la altura de la Almenara de San Bernardo, de similares características a la anterior, pero cuenta con la curiosidad que en la parte inferior, se pueden ver unas oquedades realizadas en piedra bien escuadrada, por la que pasaba o pasaría el cauce del canal, donde se puede ver una inscripción con la fecha MDCCXC, que concuerda con la fecha de finalización del Canal Imperial de Aragón.

Sin cambiar de margen, continúo hasta llegar a las estribaciones del Parque de Valdegurriana, donde en vez de bajar directo, doy un pequeño rodeo hasta un mirador, donde disfruto de las vistas, para acto seguido, bajar hasta el parque (hay varias zonas de juego y una fuente), a la altura de una pasarela de madera que permite llegar hasta una zona habilitada como aparcamiento, aunque yo me quedo en medio, para observar las Esclusas de Valdegurriana, construidas en piedra de sillería para hacer navegable el canal, cuyas compuertas fueron destruidas en la guerra de la Independencia.

A partir de este punto, se puede caminar tranquilamente por ambas márgenes, así que continúo por la margen derecha, dejando atrás los pinares de Valdegurriana, para adentrarme en un terreno estepario, donde el canal se transforma en una acequia que pasa bajo un puente de hormigón, mientras el camino se convierte en una larga y recta pista, por la que avanzo rápidamente, ya que este tramo no ofrece mayor atractivo que llegar a donde se ubicaban las antiguas exclusas de Torrecilla, que alcanzo sobre el kilómetro 91 del Canal Imperial de Aragón, que permitían superar un desnivel de 9,75 metros, repartidos en tres saltos de 3,25 metros cada uno, que funcionaban haciendo un llenado sucesivo de las esclusas, que permitía a las barcas superar cada uno de los saltos, teniendo una capacidad para dos barcas.

En este lugar, se puede bajar hasta el barrio rural de La Cartuja para regresar por el GR.99, por el que discurre el Anillo Verde de Zaragoza (es una buena opción para hacerla en bicicleta), coger el Autobús de vuelta a Zaragoza o volver por el mismo camino, que es la opción que elijo está vez.

Después, me adentro en el Monte de Torrero, delimitado por el río Huerva y el Canal Imperial de Aragón
Por el que camino por las lindes del pinar de Valdegurriana, donde se ha habilitado el área recreativa de San Antonio
Unos metros más adelante, alcanzo el puente de los Suspiros, que forma un bucólico rincón
Donde continúo caminando por la margen derecha, hasta llegar a la Almenara de San Bernardo, para acto seguido
Llegar a las inmediaciones del Parque de Valdegurriana y en vez de bajar directo, doy un rodeo hasta un mirador 
Con unas vistas limitadas, por lo que termino el rodeo y bajo al parque, a la altura de una pasarela de madera
Que permite pasar a un aparcamiento, aunque yo la utilizo para observar las Esclusas de Valdegurriana
Luego, los pinos dan paso a una zona esteparia, que atraviesa caminando por una larga recta
Hasta llegar al lugar en el que se ubicaban las Esclusas de Valdegurriana, donde regreso sobre mis pasos

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