Mostrando entradas con la etiqueta Vías Ferratas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vías Ferratas. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de junio de 2022

Vía ferrata de la Cascada del Sorrosal (K3)


El valle de Broto, se encuentra en la vertiente sur de los Pirineos, en la comarca aragonesa de Sobrarbe, en el cual se localiza, una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, por el sector del valle de Ordesa, atravesado de norte a sur por el río Ara, único río sin regular del pirineo, que nace a 2800 metros en las faldas del circo glaciar del Ara, en la falda Sur del pico Meillón, hasta desembocar después de 70 kilómetros, en el río Cinca, afluente del río Ebro.

Su cabecera, la forman a su vez otros dos valles, perpendiculares al de Broto: el valle del Ara y el valle de Ordesa, ambos fronterizos con el valle francés de Gavarnie, entre cuyos puertos destaca el de Bujaruelo, acceso tradicional a Francia.

En el año 2015, entro a formar parte del Geopoarte Mundial UNESCO Sobrarbe – Pirineos, que cuenta con un excepcional patrimonio natural, en el que destacan: el Roble de Asín de Broto, (Quercus cerrioides), con una altura de 27 metros, un perímetro en la base del tronco de 635 cm (554 cm medidos a 1’30 metros de altura), y una edad estimada de unos 500 años: la Bojeda de Oto, conocida por sus vecinos como La Mosquera, que cuenta con una superficie de 3,5 hectáreas, en la que se localizan una gran cantidad de bojes (Buxus sempervirens), de hasta 8 metros de altura y la Cascada del Sorrosal, un impresionante rincón de origen glaciar, a la que se accede caminando en cinco minutos desde la población de Broto, que ostenta la capitalidad del Valle de Broto.

Para la jornada de hoy, en compañía de mi mujer, vamos a realizar la vía ferrata de la Cascada del Sorrosal, que recorre esta bella cascada y parte del barranco del Sorrosal, que está catalogada como K3, en un itinerario de 610 metros y 200 metros de desnivel, que hace de esta vía, una de las más bonitas que he realizado junto con la de Cala Molí (Costa Brava).


 

Como vamos a pasar el día, nos lo tomamos con tranquilidad, salimos de casa, paramos en la Nave y ya en Broto, echamos un café. En vez de dejar la furgoneta a las afueras, cruzamos el puente que salva las aguas del río Ara, donde tomamos la carretera que une Broto con la pedanía de Oto, en el que hay un pequeño aparcamiento, que a estas horas tiene varios huecos.

El inicio de la vía ferrata, está a cinco minutos caminando, así que aprovechamos para ponernos toda la cacharrería, para acto seguido, comenzar a caminar por un bonito paseo, paralelo al río Sorrosal, de aguas cristalinas que nace a 1478 metros de altura, en el valle de Soaso, en las laderas del macizo de Tendeñera, entreteniéndonos un rato con un grupo de cabras, para continuar caminando a la sombra de unos árboles, hasta subir por unas escaleras a una plataforma, que sirve de mirador de la Cascada del Sorrosal, donde enseño a mi mujer, el tramo inicial de la vía ferrata que va hasta la Mina.

Después, descendemos al cauce del río, que cruzamos por una pasarela metálica, donde procedemos a pagar (3.5 € por persona), mientras observamos atónitos, como varios grupos protestan que sea de pago, algo que a mí no me importa, siempre que sea algo "módico", ya que este va destinado al mantenimiento de la vía, que hace que desde su inauguración en el año 2004, siga en perfecto estado, cosa que no ha pasado con otras, que al final se han tenido que clausurar.

Pasando de malos rollos, seguimos a lo nuestro, continuando por un estrecho sendero, hasta llegar cerca de una gran placa, a la que, para acceder, primero subimos por un bloque de forma lateral, agarrándonos a las cadenas mientras caminamos por unos peldaños naturales, que, dan paso a un conjunto de grapas, por las que nos posicionamos en una escalera metálica, salvando una grieta y accediendo a la placa principal, que remontamos por una sucesión de grapas bastante juntas, en un tramo vertical pero sencillo, lo que permite ir cogiendo soltura con los mosquetones, ya que es la primera vía ferrata que hace mi mujer.

Superado este tramo, llegamos a una extensa superficie, donde el pasto se mezcla con grandes bloques de roca (sector 1 Los Bloques), en el que poco a poco vamos ganando desnivel, de forma sencilla pero algo incómoda, ya que el cable de vida esta a ras de suelo y toca ir con el cuerpo arqueado, haciendo alguna pequeña trepada equipada con grapas o cadenas, hasta alcanzar la Escalereta, que da paso a un bonito sinclinal (sector 2 El Pliegue), donde iniciamos un largo flanqueo, avanzando por los pliegues, en un tramo sencillo pero muy estético, donde la mayor dificultad radica en caminar por una roca húmeda.

Unos metros más adelante, alcanzamos un pequeño saliente (sector 3 La Plaza del Pino), en el que aprovechamos para dejar pasar a varios grupos. Después, acometemos una sucesión de escaleras, que sobre todo en la parte intermedia se mueven bastante, en un tramo totalmente vertical, en el que si se tiene vértigo, conviene no mirar abajo, donde la máxima dificultad, radica en posicionarse bien en los cambios de escalera, para que la línea de vida, no quede demasiado abajo y por las que accedemos a otro pequeño rellano, que da acceso a la Mina (sector 4 La Ventana de Broto), que hace honor a su nombre, ya que obtenemos unas bonitas vistas, hacia dicha población.

Luego, nos adentramos en esta galería que fue excavada a mano, en la que avanzamos por oposición, ya que por ella discurre una acequia construida en el siglo XIX, que se utiliza para el riego en tiempos de estiaje, donde se puede utilizar el frontal, cosa que nosotros no hacemos ya que lo hemos dejado en casa, por lo que acabamos andando por medio de la acequia, donde el agua nos lleva a la altura del tobillo.

A medida que avanzamos, la luz se hace patente, llegamos al otro lado (sector 5 La Ventana del Salto), donde observamos como un grupo se está preparando para rapelar, el salto del barranco del Sorrosal, que es sin duda, el tramo más bonito del recorrido, donde remontamos el barranco por una repisa natural, hasta alcanzar un puente tibetano, que la anterior vez que estuve, tenía un tablón para los pies, pero, casi todos los inviernos, alguna crecida se lo acaba llevando, así que lo pasamos sin mayores dificultades, ya que es corto, pero muy fotogénico.

Dejamos la furgoneta en el aparcamiento, que hay cerca de la vía ferrata, donde nos ponemos la cacharrería
Para acto seguido, comenzar a caminar por un paseo
Paralelos al cauce del río Sorrosal, donde nos entretenemos con unas cabras
Y continuamos caminando a la sombra de unos árboles, hasta alcanzar una plataforma
Que sirve de mirador de la Cascada del Sorrosal, donde cruzamos el cauce por una pasarela, para comenzar
El itinerario, subiendo por un bloque, por el que tras pasar una escalera, acedemos a la placa principal
Superado este primer tramo, llegamos a una extensa superficie, donde el pasto se entremezcla con los bloques
Un tramo sencillo pero algo incómodo, ya que el cable de vida esta a ras de suelo, teniendo que ir encorvados
Hasta alcanzar un bonito sinclinal, donde vamos haciendo alguna trepada
Sin dificultad, hasta alcanzar la Escalereta
Iniciando un largo flanqueo, equipado básicamente con varios tramos de cadena
En el que avanzamos con precaución, ya que la roca está húmeda, alcanzando la Plaza del Pino
Donde ganamos rápidamente desnivel, por una sucesión de escaleras metálicas, por las que accedemos
A la Ventana de Broto, donde aprovechamos la entrada de la cueva, para fotografiar esta bella población, para acto seguido
Introducirnos en la Mina, por la que discurre una acequia, que nos conduce a la Ventana del Salto
Sin duda, el tramo más bonito, ya que vamos a recorrer parte del barranco del Sorrosal
Donde remontamos el barranco por una repisa natural, hasta alcanzar 
Un puente tibetano, por el que cruzamos a la margen izquierda

A la salida del puente, comenzamos un bonito flanqueo, remontando por la margen izquierda el barranco del Sorrosal, en un tramo equipado con grapas para los pies y varios tramos de cadena, bastante entretenido ya que no ofrece dificultad, pero en cambio, el rincón es espectacular, hasta llegar cerca de la base de la cascada Brincana, donde comenzamos a ganar rápidamente desnivel, pero sin apenas sensación de vacío.

Tras algo más de hora y media, llegamos a la cabecera de la cascada (sector 6 La Playa), en la que paramos unos minutos para descansar, mientras de paso, disfrutamos del barranco del Sorrosal desde las alturas, para acto seguido, continuar caminando hasta alcanzar la base de una pared completamente vertical (sector 7 La Placa), que no ofrece dificultad, ya que las grapas están bastante juntas y los cambios de mosquetón, son sencillos.

Ya en la parte superior, recorremos una pequeña faja por la que accedemos a un espolón, que, si bien no es difícil, ya que tiene una ascensión escalonada, a mi mujer, le empieza a pasar factura la falta de costumbre a este tipo de actividades, donde aprovechamos la sombra de un quejigo, para observar a vista de pájaro la población de Broto con la sierra de las Mentiras a su espalda.

Luego, continuamos caminando por un tramo de transición, atravesando en ligero descenso un bonito quejigar, que da acceso a una faja, que recorremos a media ladera, ganando poco a poco desnivel, por sendos resaltes escalonados, (sector 8 Escalón Hilario), equipados con grapas y cadenas, que apenas ofrecen resistencia, hasta alcanzar la faja gris, que recorremos hasta finalizar en un sencillo resalte (sector 9 Mirador del Pueyo).

Una vez coronada, llegamos al final de la vía ferrata e iniciamos el camino de vuelta, atravesando un bonito pinar, por el que enlazamos con el PR-HU127, que une las poblaciones de Broto y Fragen, saliendo por unos instantes a cielo abierto, donde observamos parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, hasta alcanzar una bifurcación de senderos, donde seguimos rectos.

Tras un giro a la derecha, comenzamos definitivamente el descenso hacia Broto, adentrándonos en un espeso quejigar, por el vamos perdiendo desnivel de forma suave pero continuada, gracias a las lazadas que va trazando el sendero, pasando junto a un mirador donde observamos cómo vamos llegando a Broto y la cascada del Sorrosal, hasta alcanzar el aparcamiento, después de dos horas y media.

Como aún falta un rato para comer, echamos una cerveza en el bar que hay junto al aparcamiento. Para comer, teníamos pensado irnos a la chopera de Broto, pero al final, vamos a Bujaruelo, donde comemos, nos damos un baño en la badina que hay bajo el Puente de Bujaruelo y vuelta a casa.

A la salida del puente, comenzamos un bonito flanqueo, remontando el barranco del Sorrosal
Hasta llegar cerca de la cascada Brincana
Donde comenzamos a ganar rápidamente desnivel, alcanzando la cabecera de la cascada
Conocida como La Playa, donde descansamos unos minutos
Mientras observamos el tajo, que ha formado el barranco del Sorrosal, para acto seguido
Continuar caminando, hasta alcanzar una gran placa, vertical pero con las grapas juntas
Por la que accedemos a una bonita faja, por la que llegamos a un largo espolón
Bastante escalonado, que si bien, se solventa sin dificultad, a mí mujer, que no esta habituada, empieza a pasarle factura
Haciendo una pausa a la sombra de un quejigo, para disfrutar de las vistas de Broto con la sierra de las Mentiras
Luego, continuamos por un tramo de transición, atravesando en ligero descenso un quejigar 
Que da paso a una faja, que recorremos a media ladera
Ganando poco a poco desnivel, por sendos escalones (escalón Hilario), equipados con grapas y cadenas
Hasta alcanzar la faja Gris, que recorremos en su integridad, llegando a un último resalte, que nos deja
En el mirador de El Pueyo, donde finaliza el tramo equipado
Ahora, iniciamos la vuelta, por un sendero que atraviesa un pinar, donde enlazamos con el PR-HU127
Saliendo por unos instantes, a cielo abierto, mientras observamos algunas cimas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Tras un giro a la derecha, iniciamos el descenso, adentrándonos en un bonito quejigar, pasando junto a un mirador
Donde observamos ya la población de Broto, a la que llegamos tras dos horas y media
Y para finalizar el día, nos vamos a Bujaruelo, donde comemos y nos damos un baño

martes, 16 de febrero de 2016

Vía Ferrata de Les Gorges de Salenys


Finalizada la vía ferrata de Cala Molí, me entro en un bar para desayunar, mientras tomo un café con un croissant,medito la posibilidad de realizar la vía ferrata de les Gorges de Salenys, que se encuentra, a algo menos media hora en coche, de donde me sitúo.

Cuando venía en coche hacia San Feliu de Guixols, me he fijado en el desvío hacia la población de Romanyà de la Selva, en cuyo término municipal se encuentra ubicada la ferrata, así que como me viene prácticamente de paso, y solo es una K1, me voy ha acercar. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Así que desde San Feliu de Guixols, cojo la C65 hacia Llagostera, cerca de está población, me desvío y tomo la GIF6612, hacia Romanyà de la Selva, y entre los kilómetros cuatro y cinco, alcanzo un camino de tierra, en el que hay un cartel que indica la Font de Penedes, donde aparco la furgoneta.

Aunque se puede aparcar más adentro, yo decido dejarla junto a la carretera, ya que antes de venir, consulte en varias webs, y comentaban que se habían producido robos en la zona.

Rápidamente me pongo los bártulos, y comienzo a caminar, por ancho camino de tierra, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR.92, por un bonito pinar, por el que comienzo a descender, hasta alcanzar una encrucijada de caminos, perfectamente señalizada, donde se inicia la circular.

El camino de la izquierda, es el que utilizaré más tarde para regresar, de momento cojo el sendero de la derecha, en el se indica la vía ferrata, y la Font de Penedes. Así que chino a chano, comienzo a descender por un bonito sendero, cerrado por la vegetación, que me ofrece una agradable sombra, mientras desciendo paralelo al cauce seco de un barranco, y por el que no tardo en alcanzar el área recreativa de la Font de Penedes, a cuya fuente accedo tras bajar unas escaleras, aunque apenas mana un hilillo de agua.




Intersección de caminos, izquierda (camino de regreso), derecha (vía ferrata)



Área recreativa de la Font de Penedes


Tras visitar la fuente, continúo durante doscientos metros, por amplio camino de tierra, hasta que alcanzo una bifurcación, perfectamente señalizada, donde abandono el camino, y cojo el sendero que nace a mi derecha.

Entre frondosa vegetación, comienzo a descender, por cómodo sendero, disfrutando del entorno, a medida que me acerco al fondo del barranco, la pendiente se acentúa, y el piso se vuelve más inestable, debido a que hay mucha piedrecita suelta, lo que me obliga a descender con precaución, ayudándome alguna vez de la vegetación, que rodea el sendero.

Una vez alcanzo el fondo del barranco, hago un fuerte giro a la izquierda, y continúo caminando por un estrecho sendero, paralelo al cauce seco de la Riera de Salenys, por el cual discurre gran parte de la vía ferrata de les Gorges de Salenys.

Siguiendo por la margen derecha, no tardo en alcanzar un pequeño puente, con peldaños de madera, y cable de vida, para poder atarme, aunque como no ofrece ninguna dificultad, y el cauce se encuentro seco, opto por pasar sin asegurarme

Alcanzada la margen izquierda, continúo la marcha por el fondo del barranco, donde la vegetación prácticamente lo cubre todo. A los pocos metros, alcanzo un tablón, que a modo de puente, me permite pasar nuevamente a la margen derecha.

Sin apenas respiro, alcanzo un tercer puente, por el que paso definitivamente a la margen izquierda, y continúo caminando por ella, durante unos minutos más.

Nada más dejar el área recreativa, tomo el sendero de la derecha



Sendero paralelo al cauce de la Riera de Salenys

Puente por el que salvo el cauce seco de la Riera

Tablón, que a modo de puente, me permite salvar el cauce seco

Cuando llevo unos veinticinco minutos, llego al inicio de la vía ferrata, que empieza, con un pequeño puente nepalí, por el que salvo el cauce de la Riera, y que me eleva un par de metros sobre ella.

Al no ser muy largo, apenas se mueve, por lo que paso sin mayores complicaciones, aunque para empezar no está nada mal, y esto promete!!!. Superado este primer escollo, alcanzo la base de una pared ligeramente tumbada, equipada con grapas, bastante cercanas, lo que me permite ganar metros, con bastante soltura.

Una vez arriba, llego al inicio de un largo flanqueo hacia la derecha, donde voy alternando tramos equipados con grapas, con otros con cadena, para las manos,que junto con los buenos apoyos naturales que hay para los pies, me permiten aproximarme hasta el Pou de Gorges, cuya poza principal, todavía conserva algo de agua, y que tiene toda la pinta, de que en una primavera u otoño lluvioso, tiene que ser un lugar espectacular.

Superada la poza, llego al final del flanqueo, en este punto la vía, ofrece dos variantes, la única diferencia entre ambas alternativas, es que en la menos fácil, hay que hacer un pequeño rapel de unos tres metros de altura.

Aunque ya conocía la existencia de este paso, no he traído cuerda, así que continúo por la parte alta, por un espectacular paso, entre dos largos bloques de piedra, de poco más de un metro de anchura, equipado en su primera parte con grapas para las manos, y pequeñas repisas naturales para los pies, que facilitan el avance.

A mitad del tramo, el cable de vida pasa de izquierdas a derechas, efectuó el cambio, haciendo un sencillo paso de fe, y continúo por la pared derecha, equipada con grapas, para pies y manos, por la que llego hasta el final congosto.

Inicio de la vía ferrata, primer puente nepalí
Pou de Gorges



Pasado el Pou de Gorges, llego a la primera variante de la vía ferrata


Para empezar la cosa no ha estado nada mal, una vez fuera, cruzo por un tablón a la margen izquierda de la Riera de Salenys, y continúo por el fondo del barranco, que me ofrece una buena sombra, a pesar de ser mediodía.

Caminando, llego hasta la base seca de una cascada, sin duda, con agua, el lugar tiene que merecer la pena, aunque puede dificultar algo el avance, en este caso, aprovecho que esta seca, para subir por la roca, por adherencia.

Una vez en la parte alta, llego hasta el primer puente tibetano de la jornada, de unas dimensiones considerables, sobre todo de longitud, aunque como tiene doble cuerda para los pies, y no se eleva mucho del suelo, hace que la sensación de vértigo disminuya, por lo que avanzo por el cómodamente.

A la salida del puente, enlazo con otro puente tibetano, este de menor envergadura, pero que cuenta tan solo con una sirga para los pies, lo que hace que se balancee bastante, aunque al ser corto, enseguida lo supero. 

Nada más salir del puente, enlazo con una pared vertical, donde me toca hacer un corto destrepe, equipado con grapas. Como suele ser habitual, siempre es más complicado bajar, que subir, así que poco a poco, voy descendiendo, asegurando cada paso, hasta que cuando me encuentro a un par de metros del suelo, alcanzo el inicio de un tramo horizontal, equipado con peldaños para los pies, y cadena para las manos, que al estar algo tensa, me dificulta el avance.

Al final del flanqueo, llego a la base de otra cascada, la pared es bastante tumbada, pero al contrario que la primera, está se encuentra equipada con pequeños peldaños, en los que apenas me cabe el pie. Aunque el paso no presenta dificultad, estas placas tumbadas, a mi me dejan las lumbares bastante doloridas, así que con cuidado, avanzo hasta alcanzar la parte alta de la cascada.




Primer puente tibetano de la jornada, el primero de muchos!!!

Nada más salir del primero, llega el segundo, más corto, pero algo más difícil

Después del segundo tibetano, corto destrepe


Para ser un "K1", está siendo una vía ferrata bastante entretenida, y más larga de lo que yo esperaba, una vez en la parte alta de la cascada, sorpresa!!!, entre la maraña, aparece un pequeño puente nepalí, de unos cuatro metros de largo, que tras pasarlo, me deja a los pies, de otro puente nepalí, este mucho más largo, y por el que cruzo de nuevo el cauce seco de la Riera Salenys, con alguna que otra dificultad, ya que a mitad del recorrido, el jodido se mueve bastante.

A la salida del segundo puente, aprovecho que la vía da una tregua, para hacer una breve parada, para echar un trago de agua, y comer unas galletas, que la mañana avanza, y llevo unas cuantas horas en marcha.

Con energías renovadas, prosigo por la vía, por unos instantes dejo el equilibrismo, para caminar por un estrecho, pero cómodo sendero, abierto entre la espesa vegetación, por el que no tardo en llegar a un nuevo puente nepalí, construido entre una densa vegetación, y que debido a esto, y a su gran envergadura, no logro a ver el final!!

Sin apenas detenerme, me pongo rápidamente manos a la obra, me engancho al cable de vida, y comienzo a ganarle metros al puente. A medida que avanzo, voy viendo el resto, y puedo comprobar, que más o menos a la mitad, el puente se secciona en dos, aprovechando el tronco de un árbol.

Una vez lo alcanzo, me engancho a la segunda sección, y continúo el avance, poco a poco, voy llegando al final, pero los brazos después de dos vías ferratas, comienzo a notarlos cansados.

Pequeño puente nepalí, tras la cascada
Segundo puente nepalí, sin respiro!!!


Puente nepalí doble (Primera sección)

Puente nepalí doble (Segunda sección)

A la salida del puente, el barranco se abre ligeramente, desaparece la vegetación, y puedo ver a lo lejos, en la altura el Pont del Salt del Llop, que indica el final de la vía ferrata, pues anda, que no me queda!!!

Tras disfrutar de las vistas, sigo con el recorrido, camino unos metros por las trazas de un sendero, trazado sobre una placa tumbada, por la que no tardo en alcanzar el inicio de otro puente tibetano, este bastante sencillo, ya que tiene placas de madera para los pies, lo que hace que el avance sea coser y cantar.

Sin perder altura, realizo un pequeño flanqueo, equipado solo con cable de vida, con el que logro posicionarme, en el siguiente puente tibetano, algo más largo que el anterior, pero con doble cable para los pies, lo que hace que cruzar la Riera, sea algo más complicado, aunque con los que llevo ya, me he acostumbrado, y cada vez me resulta más sencillo superarlos.

Una vez en el final, comienzo a ganar desnivel, por una pared tumbada, equipada con grapas, por la que llego, a una segunda variante de la vía, donde se puede optar por la variante difícil (rapel de 15 m), o por la normal.

Como no llevo cuerda, me conformo con seguir por la vía normal, así que continúo por un cómodo flanqueo, equipado con cable de vida, por el que logro alcanzar el siguiente puente tibetano, de similares características al anterior, pero algo más corto, por el que cruzo de nuevo la Riera, mientras contemplo el Salt de Llop, que baja seco.



Puente tibetano, con tablas para los pies, que minimizan la dificultad


Cuarto puente tibetano, bastante largo, pero ya me estoy acostumbrando




Quinto puente tibetano, más corto que el anterior, pero de similares características

A la salida del puente, alcanzo una repisa, desde la que comienzo a ganar altura, por un corto tramo vertical, equipado con grapas. Nada más superarlo, inicio un nuevo flanqueo, está vez hacia la izquierda, equipado con grapas, por el que paso por debajo del siguiente tibetano, al cual accedo con alguna que otra dificultad.

Después de una entrada algo "intrincada", me posiciono en el interior del puente, las cuerdas, al igual que en el resto de puentes, se encuentran a buena altura para los adultos, aunque siendo que está calificada para niños, me da a mí,que se les va a quedar algo justa de altura, y les va a costar llegar con comodidad a ellas.

Chino a chano, paso al otro lado de la Riera, salgo del puente, y alcanzo una larga, e inclinada placa, equipada con grapas, por la que progreso hasta llegar a la altura del último puente tibetano de la jornada.

A pesar de ser el más corto de todos, resulta ser uno de los más entretenidos, ya que tan solo cuenta con un cable para los pies, y su ubicación es muy buena, ya que pasa por encima del Salt del Llop, y desde el, obtengo una amplia panorámica de toda la zona, en la que se ubica la vía ferrata.




Puente tibetano




Ultimo puente tibetano¡¡¡,el más corto, pero de los más bonitos



Una vez en la margen izquierda, aprovecho que me encuentro a la sombra, para hacer una última parada, y echar un trago, ya que llevo más de una hora desde el inicio, y la jornada, se está alargando más de lo que esperaba.

Tras la pausa, prosigo por la vía, afronto un corto tramo horizontal, equipado con grapas, tanto para pies, como para manos, con la roca algo degradada, lo que ralentiza mi avance, y por el que alcanzo la base de una larga escalera metálica, por la que asciendo tranquilamente, disfrutando de las vistas.

Después de hora y cuarto, llego hasta el Pont del Salt del Llop, que antes de pasarlo, impresiona bastante, dada su longitud, y la gran sensación de vació, pero a medida que voy avanzando por el, resulta mucho más sencillo de lo que parece, o es que ya después de tropecientos mil puentes que llevo hoy, me he inmunizado.

Chino a chano, paso el puente, y finalizo el tramo equipado, ahora me toca regresar hasta la furgoneta, así que desde el mismo puente, cojo un sendero, por el que me adentro en el pinar, y unos metros más adelante, enlazo con un amplio camino de tierra, por el que discurre el GR.92.

Después de pasar junto a una masía, llego a la bifurcación de caminos, en la que hace una hora, e iniciado la circular, ahora, giro a la derecha, e inicio una suave subida, por amplio camino de tierra, por el que llego a la furgoneta, que se encuentra en perfecto estado, dando por finalizada la vía ferrata, de la que poco esperaba, al estar calificada como K1, (después de realizarla para mí es un K2) pero que me ha gustado, y sorprendido gratamente.



Larga escalera metálica por la que subo al Pont del Salt del Llop

Verticalidad desde la escalera



Llegando a la bifurcación, donde se inicia la circular


Mis tracks en Wikiloc