miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ascensión al Taillón 3144 m, desde San Nicolás de Bujaruelo


De  vuelta de nuestra segunda parte de las vacaciones en Jaca, y descansar un fin de semana, aprovecho que este fin de semana es largo, y entro a trabajar el lunes por la noche, para realizar la ascensión al pico Taillón desde Bujaruelo, que está catalogado como un "tres mil fácil", ya que no tiene ninguna dificultad técnica, pero que se trata de un recorrido largo, y con un desnivel cercano a los dos mil metros, que se suele realizar en dos etapas, aunque nosotros lo haremos en una sola jornada. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Para realizar la ascensión, quedo en Villanueva de Gállego, con Ángel y Marian, desde allí tomamos la A-23 hasta Arguis, y más tarde la N-330 hasta Sabiñánigo, donde enlazamos con la N-260 hasta la población de Torla, a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Desde Torla, continuamos durante unos kilómetros, por la pista asfaltada que va hacia la pradera de Ordesa, una vez en el puente de los Navarros, punto en el que en temporada alta, se cierra el acceso a los vehículos, tomamos a mano izquierda, la pista de tierra, pero en buen estado, por la que llegamos hasta San Nicolás de Bujaruelo, donde dejamos aparcada la furgoneta, junto al refugio de Bujaruelo.

Aunque hace buena mañana, preparamos bien la mochila con ropa de abrigo, ya que en la cima dan una temperatura ligeramente superior a los cero grados. Mas tarde de lo esperado, iniciamos el recorrido, junto al cauce del río Ara, que cruzamos por el puente de Bujaruelo, y llegamos a un cruce de senderos, donde tomamos el GR-T30 hacia el Puerto de Bujaruelo. 

Por amplio sendero, comenzamos a ascender, dirección NE, dejando atrás el bonito paraje de San Nicolás de Bujaruelo, y adentrándonos en un espeso bosque, paralelos al barranco de Sandaruelo, que de vez en cuando, vierte sus aguas sobre el sendero.

Tras varias lazadas, alcanzamos un cruce de senderos, el que nace a la izquierda, es el que va hacia la Plana de Sandaruelo, que permite subir al espectacular ibón y pico de Bernatuara, pero como hoy no es nuestro objetivo, nosotros continuamos rectos, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-T30, por el que no tardamos en salir del bosque, y disfrutar de las espectaculares vistas que tenemos del pico de Bernatuara.

Refugio de Bujaruelo


Puente de Bujaruelo


Nada más cruzar el río Ara, alcanzamos un cruce de senderos, tomaremos de referencia el GR-T30



Salimos a cielo abierto, y disfrutamos de unas espectaculares vistas al pico Bernatuara


Sin prisa pero sin pausa, vamos ganando desnivel a la ruta, que por el momento no nos da tregua, de vez en cuando, echamos una mirada atrás, para disfrutar de las espectaculares vistas que tenemos del Valle de Otal y la Sierra de Tendereña, entre los que sin duda destacan el Pico Otal, el cual tengo pendiente una visita, y el Pico Tendereña, que desde San Nicolás de Bujaruelo, es una larga caminata.

Chino a chano, vamos dejando abajo el barranco de Lapozosa, nosotros proseguimos en fuerte subida, y con mucha piedra, por el conocido camino a Gabarnie, que sobre la cota 1900 m, ha desaparecido, debido a un corrimiento de tierras, y con precaución, descendemos apoyando ligeramente las manos, más que nada, por evitar dar un resbalón, y acabar en el suelo. 

Superado, seguimos ascendiendo unos metros más, hasta llegar de nuevo a la altura del cauce del barranco de Lapozosa, más o menos sobre el kilómetro tres, donde el sendero principal, lo cruza, aunque en este momento, lo vemos inviable, ya que baja con más agua de lo habitual, y es fácil que acabemos mojándonos los pies.

Echando un vistazo al frente, vemos que no hay problema en continuar por la margen izquierda del barranco, así que proseguimos dejando a nuestra izquierda el refugio de la Caseta de Eléctricas, mientras disfrutamos del entorno, y de una bonita cascada, que forma un torrente, que desemboca sus aguas unos metros más adelante, en el barranco de Lapozosa.

Como no es muy ancho, lo vadeamos sin problemas, y seguimos caminando pausadamente, hasta llegar a una extensa pradera, desde la que podemos divisar gran parte del recorrido que nos queda para llegar al Puerto de Bujaruelo, que se sitúa entre el Pic Entre Les Ports y el Pic les Tourettes.



 Echamos un mirada atrás, para disfrutar del Valle de Otal y la Sierra de Tendereña
Sobre la cota 1900 m, el Camino de Gavarnie desaparece, debido a un corrimiento de tierras



Llegamos a una extensa pradera, Pic Entre Les Ports (Izda) y el Pic les Tourettes (Drcha)



Desde la pradera, caminamos unos metros, hasta llegar a la altura de un meandro, donde el barranco se aplana, y baja con menos caudal, punto en el que creemos que nos va a ser posible vadearlo.

Tras varios intentos, conseguimos pasar a la margen derecha, sin mojarnos los pies; enseguida, enlazamos de nuevo con el sendero principal, por el que continuamos por terreno llano, hasta alcanzar de nuevo el cauce del barranco de Lapozosa, que en este punto baja más bravo, ya que sus aguas se precipitan desde el ibón de Lapozosa, situado varios cientos de metros por encima nuestro, en la zona conocida como el Puerto Viejo o Puerto de Lapozosa.

Con alguna que otra dificultad, conseguimos cruzar a la otra orilla, después seguimos nuestro camino, por un bonito sendero, por el que poco a poco vamos dejando atrás el barranco, y tras unos metros de terreno llano, comenzamos a ganar desnivel, de forma suave, pero continuada, tomando de referencia las marcas rojas y blancas del GR.

A medida que nos vamos acercando al Puerto de Bujaruelo, comenzamos a ver numerosos grupos familiares, que descienden procedentes del aparcamiento del Col de Tentes. Sobre el kilómetro cuatro, el sendero comienza a serpentear, lo que nos permite disfrutar de nuevo, del valle de Otal y la Sierra de Tendereña, por un espectacular tramo aterrazado.

Cerca de nuestro primer objetivo del día, afrontamos la última rampa, en suave ascenso, donde ya podemos ver el Puerto de Bujaruelo o Port de Boucharo, al que llegamos en dos horas y media, tras haber superado ya, un desnivel positivo de novecientos cincuenta metros.

Una vez en el puerto, aprovechamos para disfrutar de las vistas, que nos ofrece de la vertiente española del Valle de Otal, la Sierra de Tendereña, y de la vertiente francesa, del precioso vallée des Pouey.

Segundo vadeo al Barranco de Lapozosa, que baja bastante bravo




Tramo aterrazado, con excelentes vistas al Valle de Otal y la Sierra de Tendereña


Puerto de Bujaruelo o Boucharo, con vistas al Valle de Otal y Sierra de Tendereña

Puerto de Bujaruelo o Boucharo, con vistas al Vallée de Pouey

Como en el puerto hace bastante fresco, y corre algo de aire, aprovechamos uno de los numerosos vivac, para protegernos, mientras descansamos, comemos algo, y charramos con algunos montañeros.

Con energías renovadas, nos ponemos en marcha, pasamos junto al gran hito de piedra, que delimita la frontera entre España y Francia. Una vez en tierras francesas, llegamos a la pista que viene del aparcamiento del Col de Tentes, donde hordas de franceses, en su mayoría, vienen plácidamente en busca del mismo objetivo que nosotros, el Taillón; pero con diez kilómetros y casi mil metros de desnivel menos, que no es moco de pavo.

Desde la pista, tomamos el sendero que nace a nuestra derecha, perfectamente señalizado, que nos dirige hacia el refugio de Sarradets o de la Brecha, y desde el que ya podemos ver el Taillón y los Gabietos, a los cuales se puede acceder de forma más directa, desde este lugar, por la arista NO, con pasos de IIº.

Nosotros continuamos por la vía clásica, dirección E, bordeando la vertiente norte del Taillón, donde los prados comienzan a dar paso a la roca, y tras cruzar un arroyo, procedente del cada vez más exiguo Glaciar de los Gabietos, nos adentramos en terreno de alta montaña, por un bonito sendero, por el que atravesamos un largo tramo de pedrera, que no ofrece ninguna complicación, ya con vistas a las verticales paredes del Petit Sarradets y Pic des Sarradets.

Cerca de la base del Petit, cuando apenas hemos caminado una hora desde el Puerto de Bujaruelo, llegamos hasta un cruce de senderos, perfectamente señalizado, donde se unen, el sendero que viene desde el Puerto de Bujaruelo, con el que sube desde Gavarnie, situado junto a un gran torrente de agua, procedente del Glaciar del Taillón.





Entramos en terreno de alta montaña


Cruce de senderos, junto al torrente procedente del Glaciar del Taillón

Ahora nos toca remontarlo y buscar el punto más adecuado para vadearlo, así que giramos a la derecha, y en fuerte pendiente, por medio de la pedrera, comenzamos a ganar desnivel, realizando varias lazadas, hasta pegarnos  a la roca, y afrontar un corto, pero bonito tramo, equipado en su inicio con cadena, que ahora no es necesaria, pero seguro que con más caudal, o hielo, vendrá muy bien.

Nada más pasarlo, atravesamos una fisura en la roca, apoyando las manos, una vez superada, llegamos al punto intermedio del torrente, donde vemos un punto rojo, que nos indica el lugar por el que hemos de realizar el vadeo, que se compone de dos tramos.

El primero tiene su punto de dificultad, ya que debemos caminar por la roca mojada, y tenemos que ir con precaución, después cruzamos el torrente y llegamos al punto intermedio, donde nos detenemos un instante buscando el siguiente punto de referencia.

Tras echar un vistazo, caminamos unos metros, avanzamos por la roca, y enseguida alcanzamos el segundo vadeo, este muy sencillo, ya que en este lugar, apenas tiene caudal, y sin ninguna dificultad, accedemos a la margen derecha.

Una vez superado, afrontamos una zona de caos, por el que comenzamos a subir, siguiendo un sendero difuso en algunos puntos, en el que nos toca detenernos, para vislumbrar los hitos que hay colocados a lo largo de este, y desde el que tenemos unas impresionantes vistas del Glaciar del Taillón, en el que destaca el dedo, y la falsa Brecha, que comienzan a cubrirse por las nubes.

Poco a poco, vamos dejando atrás la zona de caos, y ya por cómodo sendero, realizamos un par de lazadas, hasta alcanzar después de algo menos de cuatro horas, el Col de Sarredets, desde el que obtenemos una fantástica panorámica de la Bréche de Roland, y del Cirque de Gavarnie, en el que sin duda destaca la grande cascade de Gavarnie, que con sus 423 metros de altura, es la  segunda mal alta de Europa.

Comenzamos a remontar el torrente, por medio de la pedrera


Primer vadeo, caminamos por roca húmeda, y aguas bravas

Segundo vadeo, sin apenas caudal




Finalizando la zona de caos, con vistas al Glaciar del Taillón

Col de Sarradets, al fondo el refugio de Sarradets y la Bréche de Roland

Vistas desde el Col de Sarradets, el Cirque de Gabarnie, con la grande cascade, la Torre y el Casco

Después de disfrutar de las vistas, seguimos caminando en ligero descenso, hacia el cercano refugio de Sarradets o de la Bréche de Roland, al que llegamos en cinco minutos, y que cuenta con una situación privilegiada, no solo por sus excepcionales vistas hacia la Brecha, y el cirque de Gavarnie, sino también como punto intermedio para realizar travesías o subir a las principales cimas de la zona como el Casco, la Torre o el Taillón.

Aprovechamos el resguardo del refugio, para abrigarnos, la temperatura comienza a descender, y a pesar de que nos queda la parte más dura, es mejor abrigarse, ya que cuando lleguemos en la brecha, estaremos a más de dos mil ochocientos metros de altura.

Una vez preparados, afrontamos la larga, y fuerte pendiente, por la que avanzamos por medio de la pedrera, en la que nos vamos cruzando con un buen número de montañeros, y familias, que ya descienden provenientes de la Brecha, o del Taillón, en su mayoría.

A medida que nos acercamos a la Brecha, el tiempo va empeorando, las nubes comienzas a concentrarse en la muralla, que conforman el Casco, Taillón, y la Brecha desaparece ante nosotros por momentos.

Los kilómetros y el desnivel comienzan a notarse, llegamos al final de la pedrera, superamos un tramo escarpado, donde aprovechamos para hacernos unas fotografías con la Breché de Roland de fondo, y después nos plantamos en el Glaciar de la Bréche, que todavía mantiene una fina, pero dura capa de nieve, por la que avanzamos sin utilizar crampones, intentando pisar sobre las huellas ya hechas, y que solventamos sin ningun percance.

Ya a los pies de la Brecha, aun nos queda acometer un tramo rocoso, en el que avanzamos lentamente, ya que en diversos puntos, nos toca hacer, alguna sencilla, y corta trepada, en el que apenas utilizamos las manos, pero debido a la cantidad de gente que baja, y a los que subimos, nos toca esperar a que unos bajen, para poder subir, y viceversa.

Después de algo más de cinco horas, por fin alcanzamos la Breché de Roland, que según cuenta la leyenda " fue abierta por Rolando, el sobrino de Carlomagno, mientras intentaba destruir su espada Durandal golpeándola contra la roca al final de la batalla de Roncesvalles".

Desde el refugio de Sarradets, acometemos la larga y pendiente rampa hacia la Breché de Roland





Atravesamos el Glaciar de la Breché, pisando por la huella dejada por otros montañeros

Bajo la base de la Brecha, realizamos unas cuantas trepadas



Hasta el Taillón, aun nos queda algo más de una hora de caminata, así que aprovechamos para hacer una parada en la Brecha, mientras vemos como varios grupos, están escalando en uno de sus espolones, en la conocida vía Épeon Clos, que tiene toda la pinta de ser bastante dura, no solo por la calidad de la roca, sino porque se ve bastante vertical, e incluso en ligero desplome.

Desde la base de la Brecha, nos fijamos en el conocido Paso de los Sarrios, por la que transcurre la travesía Perdido Extreme, y donde como suele ser habitual, se forma un embudo, entre los que vienen hacia la Brecha, y los que van hacia el Casco.

Antes de ponernos en marcha, echamos un vistazo al Valle de Ordesa, y vemos que comienza a cubrirse de nubes, al igual que el Taillón, así que nos podemos rápidamente en marcha, con la idea de intentar llegar antes de que las nubes lo cubran todo.

Dicho y echo, tomamos el sendero, por el avanzamos pegados a la base del circo, de cien metros de altura, y donde podemos ver, varias cuevas, para hacer vivacs. El sendero no tiene dificultad alguna, siempre y cuando no se tome alguno alternativo que tiende a bajar, y meterse en medio de la pedrera.

Nada más dejar la protección de la roca, llegamos al collado de la Falsa Brecha, y unos metros más adelante al Dedo, que bordeamos por la derecha, haciendo un sencillo destrepe, y trás superarlo, comenzamos a avanzar por el sencillo y amplio cordal, en ligero ascenso, donde las nubes nos engullen, y las vistas se reducen, a tan solo unos metros.

Por una zona de pedrera, acometemos la subida final al Taillón, donde la pendiente se acentúa, aunque las ganas de llegar, hacen que avancemos a buen ritmo.

Después de seis horas, coronamos la cima del pico Taillón, donde la visibilidad es nula, sopla el viento, y hace bastante frío, por lo que nos hacemos la foto de rigor, descendemos unos metros, para protegernos del viento, y hacemos una parada para comer.

Mientras comemos, parece que el viento por unos minutos se va llevando las nubes, así me encaramo a la cima de nuevo, y aunque las vistas no son totales, si que puedo ver por un lado el Valle de Ordesa, por otro los Gabietos, a los que nos hubiese gustado subir si el tiempo nos hubiese acompañado, y la zona francesa del Col de Tentes, desde la que hemos venido hace unas horas.

Desde la Breché de Roland, caminamos pegados a la muralla de Roca

El Dedo, desde el collado de la Falsa Brecha



Aunque tenemos suerte, y al final se despeja, el Valle de Ordesa

Vistas hacia los Gabietos




Parece que al final la suerte nos ha sonreído, tras disfrutar de las vistas, desciendo hasta donde están mis compañeros, terminamos de comer y como calculamos que nos quedan entre cuatro y cinco horas de largo descenso, nos ponemos rápidamente en marcha, e iniciamos el descenso por el mismo sendero, ahora con más visibilidad, lo que nos permite contemplar mejor el entorno que nos rodea, tanto que acabo tropezando, y me pego un tozolón de lo más tonto, sin mayores percances.

Ya en el Dedo, volvemos a rodearlo, llegamos al collado de la Falsa Brecha y unos metros más adelante a la base del circo, por el que continuamos en suave descenso, hasta alcanzar de nuevo la Breché de Roland, cubierta por la niebla, que nos recuerda al barco pirata de la Perla Negra, de la película los "Piratas del Caribe".

Sin apenas deternernos, cruzamos la Brecha, y comenzamos a descender, realizando diversos destrepes, que no ofrecen ninguna dificultad, pero que ralentizan la marcha. En un pis pas, alcanzamos el Glaciar de la Breché, donde nos encontramos a un numeroso grupo, que están pensando en calzar crampones.

Como nosotros ya conocemos el estado de la nieve, pedimos pasar primeros, así que ellos viendo que la cosa es fácil, nos imitan, y se ponen detrás nuestro. Una vez superado, destrepamos un resalte, y enlazamos por el sendero, en el que en fuerte pendiente, y por medio de la pedrera, llegamos al refugio de Sarradets, que se encuentra rodeado por la niebla, y con varias decenas de tiendas de campaña.

Iniciamos el descenso hacia el Dedo y el Collado de la Falsa Brecha



Alcanzamos de nuevo la Breché de Roland, cubierta por la niebla


Descendemos en fuerte pendiente, hacia el refugio de Sarradets

Refugio de Sarredets o de la Breché de Roland



Una vez en el refugio, hacemos un pequeño alto en el camino, para quitarnos ropa de abrigo, comer y echar un trago de agua. Después, continuamos el descenso, hasta el Col de Sarradets, y tras un par de lazadas, alcanzamos la zona de caos, por la que está vez nos orientamos mejor.

Antes de abandonarlo, echamos una última mirada atrás, para disfrutar por última vez del Glaciar del Taillón; después, llegamos hasta el cauce del torrente, descendemos paralelos a este, realizando alguna lazada, hasta que encontramos el punto rojo, que nos indica el lugar por el que hemos de vadearlo.

Como está mañana, el primer vadeo es sencillo, ya que lleva poca agua, en el segundo nos toca sudar un poco, para no acabar mojados, y una vez superado, descendemos hasta el cruce de senderos, donde tomamos el que sale a nuestra izquierda, hacia el Puerto de Bujaruelo.

Junto a una pequeña sima, paramos un instante para verla, mi cuello comienza a darme problemas, así que me quito las gafas para evitar que se me caigan al suelo, las dejo en una piedra y estiro un rato, mientras Ángel y Marian observan la sima.

Antes de partir, echamos un vistazo al reloj, vemos que nos va a ir por los pelos llegar con luz a Bujaruelo, a si que, reiniciamos la marcha, y continuamos por cómodo sendero, es suave descenso, hacia el Puerto de Bujaruelo, en el que se ve que al contrario que en la zona francesa, hay sol, por lo que me echo las manos a la cabeza, y redios!!! me he dejado las gafas en la piedra!!!

A la carrera, regreso sobre mis pasos, durante un kilómetro, hasta la altura de la sima, busco y rebusco, y no aparecen ..., casi cuando las doy por perdidas, ahí están sobre la dichosa piedra. Con la alegría de haberlas encontrado, me reuno con mis compañeros, que me esperan junto al arroyo que baja del Glaciar de los Gabietos, lo vadeamos, dejamos atrás la zona de alta montaña, y cambiamos la roca, por el verde de los pastos, llegando al puerto de Bujaruelo, donde tenemos unas bonitas vistas, con el sol, pegando en el valle, al contrario que en la parte francesa, que está cubierta por las nubes.

Antes de descender, vamos a hacer unas fotos, enchufó la cámara, y la leche que me dieron, la pantalla LCD no funciona!!!, menudo día, primero me caigo, luego me dejo las gafas, y ahora la cámara se estropea.

Entramos en la zona de caos, echamos una última mirada al Glaciar del Taillón

Primer vadeo

Segundo vadeo






Llegamos al Puerto de Bujaruelo, donde podemos comprobar, que pega el sol en el valle



Pues nada, hago las fotos a tientas, que por suerte, he realizado miles de fotografías con está cámara, y le tengo pillado el truco, después iniciamos el descenso, dejamos atrás definitivamente las tierras francesas, y bajamos a buen ritmo, hasta la pradera, por la que alcanzamos el cauce del barranco de Lapozosa.

Esta vez, para ahorrarnos un vadeo, decidimos caminar sin sendero, paralelos al cauce del barranco de Lapozosa, que baja desde el ibón, y justo en la desembocadura, con el barranco que viene del Puerto de Bujaruelo, lo vadeamos fácilmente, ya que en este lugar apenas tiene agua.

Una vez en la margen izquierda, avanzamos a buen ritmo, paralelos al cauce del barranco, en su mayor parte por sendero, disfrutando de las vistas, hasta enlazar con el sendero principal, por el que continuamos en suave descenso hasta llegar a la altura de la Caseta de Eléctricas, donde abandonamos la pradera, y nos adentramos en la pedrera, por la que descendemos hasta internarnos en el bosque, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-T30.

Tras varias lazadas, salimos del bosque, y con las últimas luces del día, divisamos ya el San Nicolás de Bujaruelo, que al igual que está mañana, se encuentra a reventar de coches, y al cual, llegamos en apenas un par de minutos, tras atravesar el puente de Bujaruelo, y dando por finalizado el recorrido, después de once horas de caminata, salvando un desnivel positivo de casi dos mil metros, en algo más de veintidós kilómetros, con la satisfacción de a ver podido disfrutar de lugares tan especiales como el Cirque de Gavarnie, y la Breché de Roland.

Una vez en la pradera, caminamos sin sendero, paralelos al cauce del barranco de Lapozosa



Descendemos por la pedrera, con vistas al Valle de Otal y la Sierra Tendereña

Nos internamos en el bosque, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR-T30


Con las últimas luces del día, llegamos a San Nicolás de Bujaruelo, después de once horas

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