martes, 22 de septiembre de 2020

Circular a las Lagunas y Calderas de Neila, desde el aparcamiento de Peña Aguda


La sierra de la Demanda, es un espacio natural protegido perteneciente a la Cordillera Ibérica, en los límites de las provincias de Burgos, Soria y La Rioja, en la que se ubica el pico San Lorenzo, que con sus 2270 metros es la máxima elevación.

En la vertiente Norte, sobresalen los Montes de Ayago y en la Sur, el Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, un conjunto de lagos formados en unos circos glaciares, rodeados de picos entorno a los 2000 metros de altura, situados al Sureste de la provincia de Burgos.

Declarado como Parque Natural el 9 de diciembre de 2008, incluye un numeroso rosario de lagunas de origen glaciar, que se desgranan a los pies de la Campiña: Negra, Cascada, Tejera, Haedillo, Larga, Pardillas, Patos y Brava, son las principales, además de todo el término municipal de Neila, que presenta una gran variedad de ecosistemas, como el que se forma en la vertiente meridional de la sierra de Neila, Las Calderas, unas formaciones rocosas esculpidas por el agua, el hielo y el viento, que constituyen uno de los paisajes más singulares de la provincia de Burgos.

Para la jornada de hoy, quiero unir estos dos enclaves naturales, añadiendo a la clásica circular de las Lagunas de Neila, la visita a las Calderas, siguiendo el curso del arroyo o barranco Palazuelo. 

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"


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Tercer y último día de vacaciones en Vinuesa, que aprovecho para ir hasta el Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila, que se encuentra más o menos a una hora en coche. Como es entre semana, dudo que haya mucho gente, así que madrugo lo justo y unos minutos antes de las 9, llego al aparcamiento superior (Peña Aguda), donde tan solo hay un vehículo.

Antes de empezar, echo un vistazo a la Peña Aguda (1909 metros), en cuya cima han instalado una caseta de vigilancia forestal. Luego, me pongo a caminar hasta un panel informativo, con la ubicación de todas las lagunas y sus diferentes opciones para conocerlas, para acto seguido, avanzar unos metros hasta localizar el inicio del PRC-BU203 “Sendero de Las Lagunas”, por el que en suave ascenso me adentro en un pinar, que oculta parcialmente el circo glaciar en el que se ubica la laguna Brava (superior) y la laguna de los Patos (inferior), en cuyas aguas emerge un curioso tronco seco, mientras en el horizonte disfruto de un precioso skiline de las sierras colindantes, donde destacan los picos de Urbión.

Luego, prosigo atravesando el pinar durante un centenar de metros, hasta salir cerca del amplio cordal que une la Campiña con el pico de la Laguna, al que me aproximo dando un pequeño rodeo, ya que en medio descansa el ganado protegido por una pareja de mastines, que debido a la presencia del lobo por estas tierras, tienen malas pulgas, enlazando con el cordal, desde el que vislumbro otras dos lagunas, la laguna Larga y la laguna Negra, mientras a mi espalda observo en un extremo del bosque, cerca de la pista principal, la laguna de las Pardillas.

Sin apenas detenerme, continúo hacia el Oeste bordeando el circo glaciar, en el que se desgranan a los pies de la Campiña, la laguna Larga y Negra, pudiendo observar entre medio un pequeño refugio, en tanto en el horizonte, se dibuja una sucesión de montañas totalmente desconocidas para mí, salvo el pico San Lorenzo (2271 metros), que es la máxima elevación  de la Rioja, además del segundo del sistema Ibérico, tras el pico Moncayo o San Miguel (2314 metros).

Cuando apenas ha transcurrido media hora desde el comienzo, alcanzo el vértice geodésico de la Campiña (2049 metros), aunque su nombre es Mojón Fuelle, en el que me detengo para admirar el paisaje, donde diviso a lo lejos las formaciones rocosas de areniscas cementadas, que ha moldeado junto con los elementos el arroyo Palazuelos.

Dejo la furgoneta en el aparcamiento Peña Aguda, donde comienzo a caminar, pasando junto a un panel informativo
Para acto seguido, avanzar unos metros hasta el inicio del PRC-BU203 "Sendero de Las Lagunas"
Por el que en suave ascenso, me adentro en el pinar, que oculta parcialmente el circo glaciar en la que se ubica
La laguna Brava (superior) y la laguna de los Patos (inferior)
En cuyas aguas emerge un curioso tronco seco
Mientras en el horizonte disfruto de un precioso skiline de las sierras colindantes, donde destacan los picos de Urbión
Luego, prosigo atravesando el pinar durante un centenar de metros
Hasta salir cerca del cordal, al que me aproximo rodeando al ganado, protegido por una pareja de mastines
Enlazando con el cordal, desde el que vislumbro otras dos lagunas, la laguna Larga (inferior) y la laguna Negra (superior)
Mientras a mi espalda, descubro escondida cerca del bosque, la laguna de las Pardillas
Para continuar tomando de referencia las marcas blancas y amarillas, bordeando el circo glaciar
En el que se desgranan a los pies de la Campiña, la laguna Larga y Negra, con el pico San Lorenzo de fondo
Alcanzando tras media hora la cima de la Campiña, aunque su nombre es Mojón Fuelle
Desde el que diviso a lo lejos, las formaciones rocosas de areniscas que conforman el barranco Palazuelos

Tras disfrutar de las vistas, continúo caminando por el amplio cordal, dejando de momento los numerosos hitos que atraviesan la vaguada, en la que se ubica el barranco Palazuelos, para avanzar por el sendero que me lleva por la parte superior del circo, hacia el pico de la Laguna, deteniéndome de vez en cuando para admirar a contraluz, el bello paraje que conforma la laguna Negra.

Cuando me encuentro a la altura del barranco, abandono el cordal e inicio el descenso lo más directo posible por la vaguada, cubierta por una alfombra de matorral bajo y piedras, por la que avanzo seleccionando los hitos que me llevan por las zonas más limpias, alternando tramos de monte a través con tímidas trochas, por las que poco a poco me voy acercando a las moles rocosas, en el que empiezo a localizar unas marcas de pintura roja, por las que accedo al interior del barranco, que en este tramo lleva poco caudal. 

Bajando por la margen izquierda, camino atento para no perder la trocha marcada con algún esporádico hito, que junto con la intuición (aquí el GPS no vale), me permiten avanzar sin muchas complicaciones a pesar de que en algunos puntos concretos, la trocha desaparece al ser devorada por la roca, dueña y señora de este grandioso entorno en el que se ubican las Calderas de Neila, donde las grandes moles de roca cuarcita modeladas por la acción de los elementos, ha formando un extraordinario taller natural.

A medida que voy perdiendo desnivel, el barranco se va cerrando, el avance se hace más lento pero el disfrute a cada paso es mayor, atravesando un paso entre rocas en el que apoyo las manos para llegar a lo alto de una plataforma, desde la que contemplo la siguiente sección del barranco, para acto seguido, adentrarme en un laberinto rocoso lleno de abrigos y oquedades, que utilizo como marco para fotografiar el entorno, hasta recuperar de nuevo el cauce del arroyo, en el que me detengo para orientarme.

Con la mirada, remonto su curso observando con curiosidad como atraviesa una grieta, que sino recuerdo mal, es el acceso a la primera de las Calderas, así que me acerco para corroborar que estoy en lo cierto, descubriendo una estrecha terraza equipada con un rudimentario pasamanos, compuesto por un cable de electricidad que no me ofrece ninguna seguridad, por lo que avanzo sin agarrarme a él, hasta acceder a la Caldera alimentada por una pequeña cascada, formando un bucólico rincón.

Tras disfrutar de las vistas, continúo caminando por la parte superior del circo, hacia el pico de la Laguna
Deteniéndome de vez en cuando, para admirar el bello paraje que conforma la laguna Negra
Cuando llego a la altura del barranco, abandono el cordal e inicio el descenso lo más directo posible por la vaguada
Cubierta de matorral y piedra, por la que avanzo seleccionando los hitos que me llevan por las zonas más limpias
Alternando tramos monte a través
Con trochas, por las que poco a poco voy acercándome a las moles rocosas
En el que empiezo a localizar unas marcas de pintura roja
Por las que accedo al interior del barranco
Que en este tramo lleva poco caudal, por el que bajo cambiando de margen
Caminando atento para no perder la trocha, marcada esporádicamente con algún hito, que junto con la intuición
Me permiten avanzar sin complicaciones, a pesar de que en algunos puntos la trocha es devorada por las rocas
Dueña y señora del entorno, que esculpidas por los elementos, han formando un espectacular taller natural
A medida que voy perdiendo desnivel, el barranco se va cerrando, el avance se hace más lento pero el disfrute es mayor
Atravesando un paso entre rocas, en el que apoyos las manos
Para auparme a una plataforma, desde la que contemplo la siguiente sección del barranco
Donde me adentro en un laberinto rocoso, lleno de abrigos y oquedades, que uso como marco para fotografiar el entorno
Hasta recuperar el cauce del arroyo, donde accedo por una repisa a la primera de las Calderas

Después, retrocedo con cuidado para continuar caminando unos metros por la trocha, hasta adentrarme en un desfiladero, en el que voy revisando cualquier abrigo u oquedad que sale a mi paso, avanzando lentamente hasta llegar a un resalte de varios metros de altura, donde el barranco se precipita formando la segunda de las Calderas, a la que no puedo acceder desde aquí, por lo cual en algún momento me he saltado el paso, así que retrocedo aunque sin suerte.

Como con la mente fría se piensa mejor, decido sentarme unos minutos para descansar, bebo un poco de agua, me como un plátano y saco un papel en el que apunte varias indicaciones, donde leo “hay un agujero en el suelo para bajar a la segunda Caldera”, al mismo tiempo que junto a mis pies, veo un agujero en el cauce del barranco, aunque dudo que sea el que busco, porque es bastante pequeño, así que para salir de dudas, pese a mi escepticismo meto la cabeza y eureka!

Tras el descubrimiento, recojo todo, me pongo la mochila y me adentro en el agujero, que da paso a una oquedad por la que avanzo a cuclillas, hasta salir a un resalte de unos cinco o seis metros de altura, al que accedo por una repisa equipada con pasamos, que da paso a una cuerda por la que destrepo hasta la segunda de las Calderas, en la que me detengo para disfrutar de tan extraordinario paisaje, con la idea de darme un baño, aunque no hace precisamente a estas horas mucho calor, idea que se me va de la cabeza rápidamente, al escuchar vociferar a una familia que remontan el barranco desde la parte baja, !quien me iba a decir, que en un lugar tan remoto me iba a cruzar con tanta gente!.

Viendo que aquí no podré darme un baño, decido seguir bajando por el barranco, caminando por la trocha que me deja avanzar con algún que otro problema, entre una densa vegetación, que me permite llegar a la tercera de las Calderas, junto a la que me detengo un instante, para luego continuar bajando pegado al arroyo, que sigue su marcha mientras voy cogiendo altura, realizando una sencilla trepada para alcanzar la zona superior de las Calderas, donde echo una mirada atrás.

Ahora, tan solo me queda ir hacia la última de las Calderas, cuya ubicación intuyo por la presencia de un grupo, así que poco poco disfrutando del entorno, avanzo con facilidad por la planicie rocosa, hasta llegar a la cuarta de las Calderas, en la que aprovecho que pega el sol para darme un baño rápido, ante la incredulidad de la gente que me mira asustada.

Después, retrocedo con cuidado por la repisa
Para continuar caminando unos metros más por la trocha
Acercándome a un desfiladero
 En el que voy mirando en todos los abrigos u oquedades
Avanzando lentamente hasta alcanzar un resalte
Donde el arroyo se precipita sobre la segunda de las Calderas, a la que no puedo acceder desde aquí
Mirando en la zona, localizo un agujero en el lecho del barranco, por el que me adentro en una oquedad
Por la que avanzo a cuclillas, hasta salir a un resalte al que accedo por una repisa equipada con cuerda
Que da paso a una cuerda por la que destrepo 
A la segunda de las Calderas, en la que pega parcialmente la sombra
Viendo que no podré darme un baño, continúo caminando por una trocha 
Entre una densa vegetación, por la que accedo con alguna dificultad
A la tercera de las Calderas, en la que me detengo un instante, para continuar siguiendo el arroyo durante unos metros
Que abandono para hacer una trepada y subir a la zona superior de las Calderas, donde echo una mirada atrás
Ahora, avanzo con facilidad por la planicie rocosa, hacia la última de las Calderas, en las que está el resto del grupo
Hasta llegar a la cuarta de las Calderas, en la que me doy un baño rápido

Una vez refrescado, cruzo a la margen izquierda del barranco, donde marcada con un hito, localizo la trocha para retornar a la circular de las lagunas de Neila, por la que comienzo a ascender lentamente, buscando los escasos hitos que la marcan, disfrutando desde otra perspectiva de las impresionante moles rocosas que conforman el barranco Palazuelos, que voy remontando a ratos por la trocha y otros monte a través, aprovechando la sombra de algún pino. 

A medida que voy ganando desnivel, el barranco va perdiendo profundidad hasta casi mimetizarse con el entorno, lugar que aprovecho para cruzar por una tartera y continuar lo más directo posible hacia el cordal, donde el matorral bajo da paso a una zona de pastos, por la que subo cómodamente hasta enlazar con el sendero de Las Lagunas, justo a la altura del pico de la Laguna, desde el que disfruto de las vistas que tienen como principal protagonista, a la laguna Negra.

En este punto, abandono el cordal que se dirige al Alto de la Campiña, para continuar por el sendero de Las Lagunas, que inicia un largo descenso rodeando la laguna Negra, donde observo perfectamente el circo que rodea ambas lagunas, mientras al Noroeste veo dos pequeñas lagunas, que según el mapa deben de ser, la laguna de la Tejera (zona superior) y la laguna de la Lengua (zona inferior), hasta alcanzar un cruce de senderos perfectamente señalizado, donde tengo la oportunidad de recortar la circular, bajando de forma directa a la laguna Negra o continuar el descenso hacia la laguna de la Cascada. 

Aunque voy un poco justo de tiempo ya que quiero ir a comer a Vinuesa, decido ir según el plan establecido, así que continúo el descenso hacia el Norte, bajando por un sendero de tierra que unos metros más abajo me introduce en una alfombra arbustiva, salpicada con algunos enebros, que voy atravesando cómodamente disfrutando de las vistas hacia la otra parte de la sierra de la Demanda, en la que despunta el pico San Lorenzo, hasta alcanzar una nueva bifurcación, donde el sendero de Las Lagunas ofrece dos alternativas para llegar a la laguna de la Cascada: una por la senda de los Tejos (2.2 km) y otra, por la Variante (1.2 km).

Finalizadas las Calderas, cruzo a la margen izquierda, donde localizo una trocha por la que comienzo a ascender
Buscando los hitos que en escaso número la marcan
Disfrutando desde otra perspectiva de las impresionantes moles rocosas
Que conforman el barranco Palazuelos, que voy remontando a ratos por trocha
Y otros monte a través
A medida que voy ganando desnivel, el barranco va perdiendo profundidad, hasta casi mimetizarse con el entorno
Lugar que aprovecho para cruzar por una tartera y continuar lo más directo posible
Donde el matorral da paso a una zona de pastos
Hasta enlazar con el sendero de Las Lagunas, justo a la altura del pico de la Laguna
Desde el que disfruto de las vistas de la laguna Negra y donde abandono el cordal que va al Alto de la Campiña
 Para continuar bajando por el sendero de Las Lagunas
Que inicia un largo descenso, rodeando la laguna Negra
Mientras al Noroeste veo dos pequeñas lagunas, la laguna de la Tejera y la laguna de la Lengua
Pasando por un cruce de senderos, donde continúo hacia el Norte, adentrándome en una alfombra arbustiva
Que voy atravesando hasta alcanzar un punto elevado, marcado con infinidad de hitos
Donde el sendero de Las Lagunas ofrece dos alternativas: por la senda de los Tejos o por la Variante

Si bien en otras circunstancias elegiría la senda de los Tejos, al ser un poco más corta, me decanto por la “Variante”, para lo cual, tomo un sendero que a media ladera traza un largo flanqueo hacia el Este, tomando de referencia un contrafuerte rocoso, al que poco a poco me voy acercando, pero que unos metros antes de llegar, la senda comienza a bajar bruscamente realizando continuas lazadas, hasta llegar a una vaguada donde la pendiente se suaviza y el terreno cambia por completo, atravesando una zona mixta de prados con pinos (algunos con formas muy curiosas), desde el que ya diviso en el fondo de circo glaciar, la laguna de la Cascada.

Tomando de referencia las marcas y amarillas del PRC-BU203 “Sendero de Las Lagunas”, continuo el descenso atravesando una zona de pinar, que ha sido arrasado por una avalancha de bloques desprendidos del circo, en el que acelero el paso hasta alcanzar el fondo del valle; una preciosa pradera que voy atravesando aprovechando la sombra que me proporcionan los pinos, entre los que se ubica la cueva de los Potros, una curiosa cueva de bloques empotrados en la que se escondía el famoso guerrillero Cura Merino (Jerónimo Merino Cob 1769), hijo de labradores y cura de su pueblo, Villoviado (Burgos), que formo una milicia de 2.000 hombres que combatieron contra las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia.

Unos metros más adelante, alcanzo la bifurcación en la que se unen las dos variantes, donde sigo caminando dirección Sureste por un precioso sendero, pasando junto a un refugio algo destartalado, hasta llegar a la laguna de la Cascada, que forma un bucólico rincón, rodeada de un fabuloso circo glaciar, en el que destaca la cordillera del Paulazo Encimero, el Contadero, las Piedras Blancas y sobre todo, la vereda de la Majada Encimera, sobre la que se precipita la cascada que alimenta la laguna, de la cual recibe su nombre.

Aprovechando tan bello enclave, permanezco unos minutos admirando el paisaje, luego, regreso al sendero principal, que rápidamente se transforma en una pista por la que camino por los extremos, aprovechando la sombra de los pinos, echando una mirada atrás para disfrutar por última vez de la laguna de la Cascada, hasta localizar a mano derecha la continuación del sendero, donde abandono la pista para comenzar a subir hacia el aparcamiento de Peña Aguda (1 km), por un bonito sendero en el que poco a poco la pendiente se va acentuando, parando de vez en cuando para admirar algunos curiosos ejemplares de pino y recuperar el aliento. 

A medida que voy ganando desnivel, el pinar comienza a entremezclarse con la roca, formando preciosos enclaves por los que alcanzo la base rocosa de la Peña Aguda, que rodeo hasta salir a la carretera de acceso a las lagunas de Neila, por la que avanzo hasta el mirador de San Francisco, desde el que disfruto de una bonita panorámica de las sierras colindantes, en la que destacan los picos de Urbión y de las Tres Provincias, en la que se unen los términos provinciales de Burgos, La Rioja y Soria: cordal que recorrí hace unos años en una jornada en la que la niebla se mantuvo en altura, por lo que tengo que regresar para ya de paso, alargar hasta el Muñalba. 

Luego, recorro los metros finales hasta el aparcamiento, al que llego después de más de seis horas, en el que sin duda ha sido todo un acierto añadir a la clásica circular de las lagunas de Neila, la visita a las Calderas, a las que regresaré con la familia, ya que me ha parecido un paraje espectacular!.

Al ser un poco más corta, me decanto por la variante, para lo cual tomo un sendero que a media ladera
Traza un largo flanqueo hacia el Este, tomando de referencia un contrafuerte rocoso, al que me voy acercando
Pero unos metros antes de llegar, la senda comienza a bajar bruscamente realizando cortas lazadas
Hasta llegar a una vaguada donde la pendiente se suaviza, atravesando una zona mixta de prados con pinos
Desde el que diviso la laguna de la Cascada, en el que siguiendo las marcas blancas y amarillas del PRC-BU203
Atravieso una zona de pinar, arrasada por una avalancha de bloques desprendidos del circo, por lo que acelero el paso
Hasta alcanzar el fondo del valle; una preciosa pradera por la que camino a la sombra de los pinos
Entre los que se ubica la cueva de los Potros, en la que se escondía el guerrillero Cura Merino
Unos metros más adelante, alcanzo la bifurcación en la que se unen las dos variantes
Donde sigo caminando dirección Sureste
Pasando junto a un refugio algo destartalado
Hasta llegar a la laguna de la Cascada, que forma un bucólico rincón
Luego, regreso al sendero principal que se transforma en una pista, por la que camino
Localizando a mano derecha la continuación del sendero, por el que comienzo a subir hacia la Peña Aguda
Por un sendero en el que la pendiente se va acentuando, parando de vez en cuando para admirar algunos ejemplares
En el que a medida que voy ganando desnivel, el pinar se entremezcla con la roca, llegando a la base de la Peña Aguda 
Que rodeo hasta el mirador de San Francisco, donde veo los Picos de Urbión y Tres Provincias, cerrando la circular

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