lunes, 3 de septiembre de 2018

Ascensión al pico Otal 2.709 metros por el barranco del Turbón y descenso por la Cueva Helada de Fenés


Situada en el Pirineo Central, al Sur de Panticosa, entre los ríos Gállego y Ara, la sierra de Tendeñera o Tendenera, se integra dentro de las llamadas sierras interiores, formando una alineación orográfica de 15 kilómetros de longitud, orientada de oeste a este; moldeada por los glaciares cuaternarios y las aguas corrientes, siendo con 2.845 metros el pico Tendeñera o Tendenera la máxima elevación.

Unidos por una muralla caliza casi infranqueable, se localiza el pico Otal o Peña Arañonera, que con 2.709 metros es la segunda cima más elevada de la sierra, rodeada de extensas zonas de karst, en el que las aguas subterráneas como superficiales penetran en las grietas y disuelven estos materiales, creando un sinfín de extensas galerías, cuevas o simas, a las que solo se puede acceder con permiso.

Dada su altura (no supera la barrera de los 3.000 metros) y la dificultad de acceso por las diferentes vías (F.sup.), hacen que está sea una montaña poco frecuentada. Las vías de acceso más utilizadas, es la que discurre por la cara sur desde Linas de Broto, que presenta un largo tramo de pista y por el Norte/Oeste desde el refugio de Bujaruelo, donde se observa su característica forma piramidal.

Para esta ocasión en compañía de Carlos (Zancadas Ligeras), vamos a realizar una circular por la sierra del Turbón, que es la forma más directa de alcanzar la cima, a cambio de superar en apenas 4 kilómetros, 1.400 metros de desnivel positivo, tomando como referencia la reseña realizada hace algo menos de un año, por el compañero Fer (Hoy costra, mañana pus).


Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"




Como hoy nos espera una dura y larga jornada de alta montaña, sobre las 06:00 de la mañana partimos desde Cuarte Huerva hacia el Valle de Ordesa, donde cogemos la pista que va hasta Bujaruelo y una vez pasado el Camping Valle de Bujaruelo, al lado de una torre de alta tensión, aparcamos el coche en un apeadero con capacidad para unos 6/8 vehículos.

A pesar de que el termómetro marca 17º, nos abrigamos mientras echamos un bocado, ya que sopla una ligera brisa, el sol todavía esta bastante bajo y la humedad se nota debido a la proximidad del último río virgen del Pirineo aragonés, el Ara, que durante los 70 kilómetros que discurren desde su nacimiento en el macizo del Vignemale, hasta su desembocadura en Ainsa, no ha sido modificado por la mano del hombre.

Sin perder mucho tiempo, cerca de las 09:00 de la mañana nos ponemos en marcha, echando un vistazo a las montañas cercanas iluminadas ya por el sol, mientras cruzamos la pista hasta detenernos junto una roca, donde escrito en pintura amarilla indica “Turbón. Cuevas-Simas de Arañonera. Collado Royo. Valle de Otal"; destinos que que poco a poco iremos encadenando, tomando de referencia unos puntos de color rojo por los que alcanzaremos el collado Royo o de Otal.

En este punto, iniciamos la ascensión, caminamos por la pradera en busca del comienzo del sendero, que vemos a nuestra derecha marcado con un hito, por el que nos adentramos en un cerrado bosque mixto de boj, abetos y hayas, por el que casi caminamos a ciegas, intentado realizar alguna fotografía que ni aun con el flash, conseguimos que salgan nítidas.

Tras unos primeros metros de tregua, el amplio sendero traza un giro a la izquierda, la pendiente se acentúa y nos muestra que hoy nos vamos a tener que ganar la cima!. A medida que vamos ganando desnivel, las hayas van ganando en protagonismo, el sol comienza a filtrarse entre las ramas y la ropa que nos hemos puesto empieza a sobrar, aunque de momento preferimos esperar un poco, ya que por unos instantes salimos a cielo abierto, atravesando una espesa pradera donde la alta vegetación impregnada de la humedad de la noche nos moja tanto las zapatillas como los pantalones, aunque no tardarán en secarse.

Siguiendo el sendero, dejamos atrás las pradera, nos adentramos dirección Oeste de nuevo en el precioso hayedo por el caminamos paralelos al barranco del Turbón o Fenés (depende del mapa que se mire), que discurre unos metros por debajo, a paso lento pero sin detenernos, con la intención de llegar a los tramos más delicados lo más frescos posibles, tanto de piernas como de cabeza, aunque las molestias que llevo arrastrando desde hace unas semanas del músculo tensor de la fascia de la pierna izquierda, ya llevan un rato dando la lata.

Poco a poco el bosque va clareando, así como vamos ganando altura las hayas son sustituidas por los pinos, hasta que sobre la cota 1.600 metros salimos del bosque, para continuar caminando por un estrecho sendero que cerca de las lindes del bosque nos aproxima hasta el cauce del barranco del Turbón, que en este tramo forma una sucesión de gradones, donde el exiguo caudal en vez de precipitarse al vació, resbala por la roca.

Como el sol ya nos pega de lleno y a partir de este punto apenas tendremos algún tramo de sombra, hacemos una pequeña pausa para quitarnos la ropa de abrigo, mientras disfrutamos de las vistas a contraluz del Macizo del Gallinero, que más tarde cuando el sol coja su máxima altura podremos disfrutar con mayor claridad, en el que sin duda destacan de izquierda a derecha las cimas de los Gabietos, el Taillón y Mondarruego o Escuzana, que tan bien se ve cuando entramos por Torla al valle de Ordesa.

Cerca del camping Valle de Bujaruelo, comenzamos a caminar disfrutando de las vistas 

A las montañas cercanas, ya iluminadas por el sol, mientras cruzamos la pista
Deteniéndonos junto a una piedra, que indica varios destinos, que iremos uniendo hasta el collado Royo

Aunque de momento, cruzamos la pradera para buscar la entrada al bosque, que vemos marcada con un hito
En el que a medida que avanzamos las hayas ganan en altura y protagonismo

Dejando poco a poco, que los rayos de sol vayan penetrando entre las ramas
Entrando rápidamente en calor, para continuar tomando de referencia los puntos rojos 


Que por unos minutos nos sacan a cielo abierto, atravesando una espesa pradera, por la que accedemos

De nuevo al hayedo, en el que la pendiente se acentúa

Hasta que sobre la cota 1.600 metros, salimos del bosque para ir caminando por un estrecho sendero

Hacia el cauce del barranco del Turbón, que en este tramo forma una sucesión de gradones

Desde el que disfrutamos a contraluz, de unas magnificas vistas del Macizo del Gallinero
Examinando el sendero, vemos que al otro lado del barranco hay un hito tirado, así que lo vadeamos, colocamos bien el hito, para continuar remontando por la margen derecha el barranco del Turbón, primero con unas cuantas lazadas que nos depositan en una zona de pastos, por la que vamos ganando desnivel pegados al cauce, que logramos sortear definitivamente por una bonita faja, hasta alcanzar la parte superior del barranco, donde el agua desaparece filtrándose en el sistema kárstico de Arañonera, en el que comprobamos como el terreno va cambiando, sustittuyendo los bosques por terreno de pasto y caliza.

Siguiendo el sendero, atravesamos pequeños tramos de roca, donde nos llama la atención un par losas que a modo de dolmen apuntan hacia el cielo. Unos metros más arriba el sendero se bifurca en dos, punto en el que iniciamos el tramo circular, por lo que proseguimos ya sin sendero todo recto dirección Oeste, por medio del barranco del Turbón, tomando de referencia los hitos y esporádicos puntos rojos que nos llevan hacia el sistema de cuevas y galerías de la Arañonera, que con un desarrollo de más de 43 kilómetros topografiados y un desnivel total de 1.338 metros, es uno de los más grandes de España, cuya boca intuimos en un resalte desplomado que hay a mano izquierda.

Por unos minutos, abandonamos el barranco del Turbón para caminar por la zona de pastos hacia el resalte, que es a donde nos conducen los puntos rojos. Un poco antes de llegar, encontramos la boca de entrada de la Grallera del Turbón o T1, que fue localizada en el año 1972, equipada con cuerdas pero que solo se puede acceder con un permiso de la Federación Aragonesa de Espeleología, pudiéndose enlazar con un desarrollo de 7.300 metros y un desnivel de 650 metros con la cueva de Santa Elena, situada a 1.391 metros cerca de la ermita de Santa Elena, a la que se accede por una senda desde la pista de Bujaruelo.

En contraste con el calor que está haciendo, del interior de la cueva sale un viento helador, proveniente de otras bocas más altas del sistema ubicadas cerca del collado Royo, que nos pone la piel de gallina y que también notamos en la segunda boca de acceso, ubicada a unos 10 metros pero de mayor diámetro aunque sin equipar, en la que hacemos una pausa al fresco, mientras disfrutamos de las vistas hacia el Taillon y los Gabietos, que a medida que vayamos cogiendo altura se ampliarán.

Tras el descanso, antes de regresar al barranco aprovechamos que estamos cerca de la boca de la cueva que veíamos desde abajo, para acercarnos realizando pequeñas lazadas y superar la pendiente cubierta de roca caliza, donde comprobamos como un grupo de chova piquigualda vuelan alrededor del resalte, introduciéndose en el interior de la cueva.

Una vez en la boca de la cueva, observamos como hace honor al nombre que aparece en los mapas, “Nevera del Turbón”, ya que a pesar de estar en el mes de agosto, tiene acumulada una buena cantidad de nieve especialmente en la rampa de acceso y todo el suelo se encuentra cubierto por una gruesa capa de hielo, por lo que preferimos verla desde arriba, porque si bien bajar no presenta ninguna dificultad, subir sin crampones puede ser resultar más complicado.

Siguiendo los hitos, vadeamos el barranco, que remontamos realizando algunas lazadas

Hasta alcanzar una zona de pastos, por la que caminamos paralelos al barranco del Turbón

Que logramos remontar por una faja caliza, por la que alcanzamos la parte superior del barranco 

Donde el terreno se transforma; dando paso el bosque, a zonas de pastos y caliza. Siguiendo el sendero

Pasamos junto a dos losas que apuntan hacia el cielo; unos metros más arriba, iniciamos la circular

Donde continuamos dirección Oeste, tomando de referencia los puntos rojos, que nos llevan hacia el 

Sistema de cuevas y galerías de Arañonera, que intuimos en un resalte desplomado, al que nos desviamos
Unos metros antes de llegar, alcanzamos la Grallera del Turbón o T1, equipada con pasamamos
Y al lado la segunda boca de acceso, donde descansamos disfrutando de las vistas al Taillon y los Gabietos

Antes de regresar al barranco, nos acercamos hasta la Nevera del Turbón

En la que sobrevuelan un grupo chova piquigualda

Que se adentran en la cueva, que hace honor a su nombre


Ya que la rampa de acceso esta cubierta de nieve y el suelo por una gruesa capa de hielo
Con la mirada puesta en los Gabietos, nos ponemos de nuevo en marcha; abandonamos el frescor de la cueva para salir a la solana, realizando un corto flanqueo a la derecha hasta enlazar con los hitos que nos han guiado hasta aquí, donde continuamos dirección Norte por un extremo de la pedrera, buscando siempre las zonas más cómodas, observando como el en extremo contrario, pintadas en la roca están los puntos rojos que van hacia la sima del Turbón, aunque unos metros más arriba ambas opciones se unen.

Sobre la cota 2.000, nos adentramos en la cabecera del barranco del Turbón, que se cierra entre paredes de caliza que no permiten la entrada del viento, incrementando la sensación de calor, por el que vamos caminando evitando la zona central que acumula bastante piedra, para ir por un lateral donde la hierba aflora en varios tramos entre las piedras, tomando de referencia un lejano hito que marca un collado, que intuimos puede ser el de Otal, aunque viendo la altitud que marca el GPS ...

Para salir de dudas, lo mejor es seguir avanzando, así que chino a chano vamos ganando desnivel disfrutando del entorno, hasta llegar a la zona final del barranco donde la pendiente se acentúa, para lo cual, comenzamos a trazar una sucesión de pequeñas lazadas, ganando sin mucha dificultad el collado que veíamos desde la entrada a la cabecera del barranco, donde comprobamos que no solo el GPS no nos engañaba, sino que además aún no vemos el collado de Otal, aunque por primera vez aparece la figura anaranjada del pico Otal.

A pesar de que tan solo llevamos recorridos 3 kilómetros, ya tenemos en las piernas unos 900 metros de desnivel, a los que tenemos que sumarle otros 150 metros para alcanzar el collado de Otal (2.354 metros), así que tras echar un vistazo, seguimos nuestro camino atravesando una zona de bloques, que mientras Carlos supera por la parte inferior, yo lo hago por la superior a través de una corta portilla, para volver a juntarnos unos metros más adelante, donde salimos a una zona abierta en la que vuelve a soplar el viento, por lo que aprovechamos para hacer una parada a la sombra de una roca.

Comemos, bebemos, le meto un poco de glucosa al cuerpo y estiro un poco la pierna para evitar que vayan a más las molestias. Después, nos ponemos en marcha, comenzamos a caminar por terreno kárstico donde vemos hitos colocados a uno y otro lado, pasando un poco de ellos, para buscar siempre los pasos más cómodos que nos permiten avanzar sin muchas complicaciones, en el que en contadas ocasiones aparecen los puntos rojos, que ya no los necesitamos, porque no muy distante emerge el cordal que de Norte a Sur une la cima oriental (2.389 metros) con la cima principal del pico Royo (2.391 metros), cuyo collado del mismo nombre también conocido como collado de Otal se encuentra cerca de él, al que nos vamos aproximando, no sin echar de vez en cuando una mirada atrás, para disfrutar de las vistas que se van ampliando hacia la Peña Montañesa y el Cotiella.

Tras un último repecho, en el que emerge entre la caliza el pico Fenés o Fenez y parte de su famosa Pared Lisa, la pendiente se suaviza, la piedra va dando paso a un terreno de pastos, donde continuamos por un sendero que en un largo flanqueo recorre toda la cresta que une las dos cimas del pico Royo, en las que descansan varios buitres leonados.

Cuando llegamos a a la altura del collado de Otal, abandonamos el sendero para ir monte a través realizando un par de largas lazadas hasta alcanzar los 2.354 metros en los que se encuentra el collado de Otal o Royo, desde el que nos quedamos con la boca abierta al contemplar la verticalidad de la cara Norte del pico Otal con toda la cresta que lo une con el pico Tendeñera.

Con la mirada puesta en los Gabietos, dejamos el frescor de la cueva

Para realizar un corto flanqueo por una pedrera, hasta recuperar los hitos

Por los que nos adentramos en el barranco del Turbón, caminando por un extremo 

Hasta coronar un pequeño collado, marcado con un hito, donde a pesar de no ver el collado de Otal

Si que aparece la figura del pico Otal, hacia el que nos dirigimos atravesando una portilla
Por la que alcanzamos un terreno kárstico, por el que vamos avanzando buscando las zonas más cómodas

Tomando de referencia el cordal que de Este a Oeste une las dos cimas del pico Royo

Echando de vez en cuando una mirada atrás, para disfrutar de las vistas hacia la Peña Montañesa y el Cotiella
Tras un último repecho

Emerge entre la caliza, el pico Fenés o Fenez y su famosa Pared Lisa. Cerca del collado Royo o de Otal
La pendiente se suaviza, dando paso la roca a una zona de pastos, por la que continuamos por un sendero

Que recorre toda la cresta del pico Royo, en cuyas puntas descansan un grupo de buitres leonados

Que abandonamos, para llegar al collado de Otal, donde disfrutamos de la cara Norte del pico Otal 
Sobrepasada la barrera de los 1.000 metros, nos quedan unos 350 metros más de desnivel hasta alcanzar la cima del pico Otal, por lo que tras echar un bocado, nos ponemos en marcha caminando dirección Sur por el cordal echando de vez en cuando una mirada atrás, para contemplar la vertiente Sur del Macizo del Vignemale que todavía mantiene algo de nieve, mientras seguimos una trocha por la que vamos atravesando el lapiaz, que nos conduce hacia un resalte.

Investigamos hacia uno y otro lado pero no tiene continuación, ya que un pequeño paso que se dirige hacia la cara Norte del pico Otal acaba en un patio considerable, por lo cual tomamos la decisión de subir directos por el resalte, en el que comenzamos a realizar sencillas trepadas sin apenas exposición, donde la roca ofrece múltiples agarres para las manos, pasando a la cara Este del pico Otal, desde la que disfrutamos de unas magnificas vistas hacia el cañón que atraviesa la pradera de Ordesa y la Pared Lisa de Fenés, en el que observamos la ubicación de la Cueva Helada que visitaremos en el descenso.

A partir de aquí, nos queda una larga pedrera que remontar para alcanzar la base de la canal de acceso al pico Otal, así que para quitarnos un tramo, preferimos aprovechar una estrecha banda de lapiaz que todavía se conserva en el extremo superior del resalte, por el que avanzamos ganando metros de forma más cómoda mirando al horizonte, donde la luna a pesar de ser mediodía todavía permanece visible y también hacia la hondonada, en la que un rebaño de ovejas se refugia del calor, a la sombra de un nevero, anda que no saben!.

Cuando estamos lo suficientemente cerca de la roca, trazamos una diagonal a la izquierda, hasta enlazar con el sendero de subida marcado con hitos, que va trazando continuas lazadas que nos permiten avanzar por la pedrera con no mucho esfuerzo, aunque a medida que subimos se pone más tieso, obligándonos a parar en algunas ocasiones para recuperar la respiración que se acelera, mientras a nuestras espalda se hacen visibles las principales cimas del Macizo de Monte Perdido (Marboré, Cilindro, Monte Perdido y pico Añisclo o Soum de Ramond), aunque también acapara nuestra atención la serie de canales que ya tenemos a la vista, a cuya base llegamos tras un último esfuerzo, donde comprobamos lo lejos que ha quedado el collado de Otal.

Dirección Sur, atravesamos el cordal, echando una mirada atrás para ver la cara Sur del Macizo del Vignemale

Mientras seguimos una trocha por la que llegamos a la base de un resalte

Por el que comenzamos a realizar sencillas trepadas, con buenos agarres para las manos

Que nos permite salir a la cara Este del pico Otal, desde la que disfrutamos de unas magníficas vistas 

Hacia el cañón que conforma la pradera de Ordesa y la Pared Lisa de Fenés

En la que se ubica la Cueva Helada, que visitaremos en el descenso

A partir de aquí, nos queda atravesar una larga pedrera, para llegar a la canal de acceso

Así que para evitarnos un tramo, preferimos caminar por una estrecha banda de lapiaz

En el que en la hondonada, vemos a un rebaño de ovejas resguardarse del calor junto a un nevero

Cuando estamos cerca de la roca, trazamos una diagonal hasta enlazar el sendero de subida


Por el que vamos remontando la pedrera, con las principales cimas del Macizo de Monte Perdido

Aunque con la mirada puesta en la serie de canales, a cuya base llegamos tras un último esfuerzo

Comprobando lo lejos que ya ha quedado el collado de Otal




Pese a que en esta cara existen varias canales, el sendero nos lleva de forma directa a un pequeño grupo, en el que la principal se encuentra marcada con un hito. Así que una vez localizada, atravesamos un derrubio por el que accedemos al interior de la amplia, tumbada y sucia canal, por la que avanzamos realizando sencillos pasos que no superan el Iº donde tan solo tenemos que apoyar las manos e ir lo más juntos posible, para evitar que las piedras que arrastramos cojan velocidad e impacten en el compañero, hasta alcanzar un punto en el que la canal se bifurca en dos, eligiendo el ramal de la izquierda marcado con un hito, donde hacemos una pausa para ver como un grupo de Edelweiss, también conocida como la flor de las nieves, nace entre las piedras.

Sin apenas detenernos, nos ponemos manos a la obra para seguir por la segunda canal, mucho más vertical que la primera pero con buenos agarres para las manos y más limpia que el anterior tramo, lo que nos permite progresar de forma segura, sin apenas sensación de vacío ya que está segunda sección es más cerrada.

En una pequeña repisa, le cambio el puesto a Carlos, para acto seguido continuar trepando hacia el final de la canal que vemos unos metros más arriba en forma de W, donde se divide en dos. Aunque la principal se encuentra con un par de hitos, ninguna de las dos parece tener continuación, así que mientras Carlos espera en la bifurcación, yo avanzo hasta el final de la canal, donde compruebo que en efecto acaba en un cortado, aunque por lo menos me sirve para ver que la cima esta a escasos 50 metros a nuestra izquierda.

Con mucho cuidado destrepo hasta llegar a la altura de Carlos, que empieza a trazar una vertical hacia la izquierda por una placa tumbada, que con algo de exposición pero con buenos agarres nos permiten alcanzar rápidamente la antecima, desde la que descendemos unos metros hasta llegar a un pequeño collado que la separa de la cima principal, donde tenemos una espectacular vista de toda la cresta que une el pico Otal con el pico Tendeñera, que disfrutaremos también desde la cima, a la que llegamos caminando tras cinco horas, en la que nos sorprende su gran amplitud.

Como la temperatura es agradable y corre algo de viento, permanecemos un buen rato reponiendo fuerzas, mientras disfrutamos de las vistas de 360º que tenemos al ser una cima solitaria, donde al Oeste podemos ver otros de los picos que componen la sierra Tendeñera (pico Tendeñera y detrás Sabocos), el Midi d'Ossau y varios de los picos del sector de Panticosa (Argualas, Garmo Negro e Infiernos); al Norte/Este la cara Sur del Macizo del Vignemale (Cerbillona,pic Central, Corredor de la Moskowa, Montferrat y Milieu); al Este del valle de Ordesa con los picos del Macizo de Monte Perdido (Gabietos, Taillón, Marboré, Cilindro, Monte Perdido, pico Añisclo y Tobacor) y al Sur el barranco de Sorrosal, donde vemos toda la pista que recorre el barranco desde Linas de Broto, que es la vía más utilizada para acceder al pico Otal.

Marcada con un hito, atravesamos el derrubio para acceder al interior de amplia canal

Algo tumbada pero muy sucia, por la que avanzamos realizando sencillas trepadas
Hasta alcanzar una bifurcación, donde cogemos el ramal de la izquierda

Donde entre las rocas nace la flor de las nieves, el Edelweiss
Tras una pequeña pausa, seguimos por la segunda canal que gana en verticalidad


Por la que avanzamos hacia el final de está, con el macizo de Monte Perdido a nuestra espalda
Donde compruebo que no tiene continuación, así que destrepo con cuidado
Hasta alcanzar a Carlos, que empieza a trazar una diagonal por una placa tumbada con algo de exposición
Llegando rápidamente a la antecima del pico Otal, por la que descendemos a un pequeño collado
Desde el que disfrutamos de toda la cresta que une el pico Otal con el pico Tendeñera
Tras cinco horas coronamos la cima del pico Otal, desde la que vemos al Oeste la sierra de Tendeñera ...

Al Norte/Este, la vertiente Sur del Macizo del Vignemale

Hacia el Este, el valle de Ordesa y el Macizo de Monte Perdido
Y al Sur, el barranco de Sorrosal, que es la vía más utilizada para subir desde Linás de Broto

Aunque la vía habitual para bajar hasta la pista de Bujaruelo, es deshaciendo el itinerario de subida, nosotros queremos visitar la Cueva Helada de Fenés, así que cerca de las tres de la tarde, comenzamos el descenso cogiendo la cresta Sur (Sur/Este) del pico Otal, que en sus primeros metros es bastante ancha, pero que a medida que avanzamos se va estrechando, intentando ir lo mas cerca del filo, realizando pequeños destrepes en los que tan solo apoyamos las manos y buscando los pasos más cómodos entre o sobre las rocas, atentos a no tropezar con ellas, ya que el patio a la cara Este es de las que quitan el hipo, dirección hacia la cual nos va enfilando la cresta.

Con la mirada puesta en el pico Fenés, que se encuentra justo enfrente nuestro, poco a poco vamos ganándole metros a la cresta, cuyo final intuimos unos metros más adelante en un pequeño collado marcado con un hito, que indica el inicio de una pronunciada y larga pedrera de más de un kilómetro que finaliza en la Cueva Helada de Fenés, que podemos identificar desde aquí, al situarse en la base de la Pared Lisa de Fenés.

Sin pensárnoslo mucho, iniciamos el descenso por el extremo derecho de la pedrera, en el que aprovechamos que afloran las rocas en un pequeño tramo para bajar asiéndonos a ellas. Una vez desaparecen, nos sentamos para sacar los bastones de la mochila y continuamos ahora si, por medio de la pedrera que tiene un buen espesor, lo que nos permite deslizarnos por ella, hasta conectar con un sendero que sube por el cauce seco del barranco, trazando a nuestra altura un largo flanqueo hacia la izquierda, que atraviesa toda la cara Este del pico Otal, que intuimos que enlazará con el que hemos utilizado en el ascenso …

Si bien está opción no nos interesa, no vemos con malos ojos dejar un poco el descenso directo, así que en este punto, decidimos tomar el sendero por el que realizando largas lazadas vamos perdiendo desnivel de forma gradual, siempre sin perder la mirada a la Cueva Helada de Fenés, que va quedando a nuestra derecha y que comprobamos que a medida que vamos perdiendo desnivel, el sendero nos aleja cada vez más; cosa que no nos preocupa tanto, como el desnivel que más tarde tendremos que remontar para llegar hasta la cueva.

Por tanto, al llegar a la altura de un pequeño muro de roca en linea con el Tozal del Cebollar, abandonamos el sendero que más tarde retomaremos, para bajar de forma directa hasta enlazar con una trocha que nos conduce a un terreno de bloques, que Carlos atraviesa en busca de un sendero que pasa por la zona baja, mientras yo prefiero seguir por la trocha por la que voy bordeándolo en ligero ascenso, hasta que unos metros más adelante, a la altura de la Pared Lisa de Fenés, ambos nos reencontramos.

Si a lo lejos impresionaba, ahora a sus pies sorprende aún más la gran placa calcárea que cubre la pared Norte del pico Fenés, donde nos llama la atención los canalizos que la recorren de arriba a abajo, sobre la que discurre la vía de escalada de "Las Canaletas Centrales" que con un un grado de 5c es perfecta para disfrutar de la escalada de adherencia, junto con la vía de "Las Marmotas",  que recorre toda la arista.

En el extremo izquierdo, comprobamos como unos metros por encima de la base se ubica la Cueva Helada de Fenés, a la que tenemos que llegar atravesando una pequeña pedrera, por la que avanzamos siguiendo un sendero que en fuerte ascenso, va describiendo pequeñas lazadas que nos permiten sin mucho esfuerzo alcanzar la base de una placa, en la que practicamos la adherencia para llegar a la boca de la cueva, en la que comprobamos como se mantiene la nieve e incluso en el interior una gruesa capa de hielo, siendo con un desarrollo de 60 metros, la cueva helada situada a menor altitud del Pirineo. 

Desde la cima, cogemos la cresta Sur (Sur/Este) por la que iniciamos el descenso

Realizando pequeños destrepes en los que tan solo apoyamos las manos

Intentando ir por el filo de la cresta, con la mirada puesta en el pico Fenés

Una vez alcanzamos un pequeño collado, marcado con un hito
Iniciamos el descenso por el extremo derecho de la pedrera, asiéndonos a las rocas

Una vez terminan, nos deslizamos por la pedrera que tiene un buen espesor, enlazando con un sendero

Que seguimos durante unos minutos, hasta llegar a una barrera de roca, por la que tiramos todo recto

Conectando con una trocha por la que en suave descenso, nos vamos acercando a la Cueva Helada de Fenés

No sin antes llegar a un terreno de bloques, que mientras Carlos atraviesa, yo voy rodeando

Reuniéndonos bajo la imponente Pared Lisa de Fenés, en la que observamos los famosos canalizos y la cueva

A la que nos vamos acercando por sendero, atravesando una pequeña pedrera que nos permite llegar

 Hasta la base de una placa, por la que practicamos la adherencia. Una vez en la boca de la cueva ...

Echamos una mirada atrás, para contemplar el pico Otal y toda la pedrera que hemos bajado 

Y como en el interior de la Cueva Helada de Fenés, todavía se mantiene una buena capa de nieve y hielo
Aprovechando el frescor de la cueva, hacemos una larga pausa para comer algo, echar un trago y comprobar las existencias de agua, que observamos como se van agotando. A Carlos apenas le queda un cuarto de litro, por lo que decide escarbar un poco en la nieve helada, para llenar parcialmente con nieve una de las botellas vacías que utilizará en caso de emergencia, ya que solo hemos visto agua en un pequeño arroyo a la entrada del bosque.

Aunque bajo la protección de la cueva estamos la mar de bien, el tiempo se pasa, así que recogemos todo y destrepamos la placa comprobando como las zapatillas se adhieren a la caliza, alcanzando rápidamente la pedrera por la que descendemos dirección Norte/Este hacia el Tozal del Cebollar, siguiendo un claro sendero que nos deja en la parte superior de una barrera rocosa que Carlos prefiere bajar esbarizando.

Unos metros más adelante, alcanzamos la barranquera hacia la que se dirigía el sendero que hemos dejado para visitar la Cueva Helada de Fenéz, junto a la que caminamos por la margen derecha, por medio de una zona mixta de pastos y roca, en el que el sendero a tramos desaparece, teniendo que echar un vistazo al GPS, que nos indica que crucemos a la otra margen para salvar un resalte, pero que preferimos obviar, ya que por donde vamos la bajada es más cómoda al estar más limpia de roca, pudiendo sortearla caminando.

Ya en la parte inferior, atravesamos por medio la barranquera, hasta que el sendero reaparece y nos encamina hacia una planicie en la que vemos varias bolas de sal dejadas para el consumo de los rebaños que pastan por la zona, lo que nos hace pensar que habiendo sal aquí, el agua no andará lejos!.

Pensando en el líquido elemento, continuamos ahora ya por un claro sendero, donde no tardamos en oír un ruido que se nos hace familiar … el agua, que vemos como discurre con fuerza entre las rocas por debajo del Tozal del Cebollar, que consultando el mapa indica que se trata de la Fuente del Zebollar, de la que mana un agua fresca y cristalina, que al salir de un manantial nos asegura que no estará contaminada por el ganado, que alegría!

Al pie de la fuente nos refrescamos, bebemos hasta saciar la sed y reponemos agua, porque a pesar de que en kilómetros no estamos muy lejos de la pista de Bujaruelo, todavía nos quedan casi 700 metros de desnivel por un terreno desconocido, hasta cerrar la circular.

Tomando de referencia el curso que forma la Fuente del Cebollar, decidimos bajar directos hasta llegar a la altura de la barranquera donde el track que llevamos nos indica que debemos descender por ella, aunque desde aquí vemos como a mitad del descenso, hay un resalte que cuando estemos a su altura no sabemos si podremos destrepar, por lo cual intentamos buscar otras opciones.

Mirando al Este, vemos que el sendero por el que hemos descendido a tramos reaparece, así que como no tenemos nada que perder, caminamos por el prado hasta enlazar con el sendero, que un poco más adelante esta balizado con un hito, que marca un giro hacia el Norte, para acercarnos hasta la margen derecha de la barranquera, por la que descendemos paralelos a ella sin mayor complicación que ir atentos de no tropezar con las piedras, llegando a una pequeña planicie donde están las dos losas que apuntan hacia el cielo, en la que cerramos la circular.

Ahora tan solo nos queda desandar nuestros pasos, siguiendo el curso de la barranquera por un claro sendero que desemboca en el barranco del Turbón, que vadeamos para acto seguido adentrarnos en el bosque inicialmente de pinos, donde realizamos un breve descanso para quitarnos las gorras, gafas y echar un trago de agua.

Después, Carlos se adelanta mientras yo ralentizo el paso porque las rodillas empiezan a pasarme factura, así que poco a poco voy desciendo por el bosque donde los pinos dan paso a un frondoso bosque de hayas en el que la luz desaparece, por el que voy con cuidado ya que la pronunciada pendiente me hace “ver las estrellas”.

Cerca del final, me cruzo con un grupo que sube paseando con los perros (las únicas personas que nos hemos encontrado en todo el recorrido). Cuando pasan unos minutos de las 10 horas, salgo a la pradera por la que camino hasta alcanzar la pista de Bujaruelo en la que me espera Carlos, dando por finalizada está magnifica ascensión al pico Otal, donde recogemos todo poniendo rumbo a Zaragoza porque se nos ha hecho muy tarde, no sin antes hacer una parada junto a la Fuente del Azul para coger agua y asearnos.

Desde la cueva, descendemos por la pedrera hacia el Tozal del Cebollar, siguiendo un sendero 

Que nos deja en la zona superior de un resalte, que salvamos esbarizando, para continuar hasta la barranquera

Por la que caminamos sin sendero por la margen derecha, salvando una caída sin cambiar de margen



Ya en la parte inferior, atravesamos la barranquera, caminamos por el prado hasta enlazar con el sendero

Que nos lleva hasta una planicie, donde vemos varias bolas de sal dejadas para los rebaños

Intuyendo que el agua no andará lejos, localizándola a los pies del Tozal del Cebollar

Que brota fresca y cristalina de la Fuente del Zebollar, en la que nos refrescamos y reponemos agua
Siguiendo el curso de la fuente, bajamos hasta la barranquera, cogiendo un sendero hacia el Este


Marcado con un hito que nos conduce a la margen derecha, por la que descendemos atentos a las piedras

Hasta alcanzar la planicie, en la que vemos las dos losas que apuntan al cielo, cerrando la circular
Ahora, seguimos el curso de la barranquera, que desemboca en el barranco del Turbón

Que vadeamos, para acto seguido adentrarnos en el bosque, por el que descendemos
Cuando pasan unos minutos de las diez horas, llegamos a la pista de Bujaruelo 

22 comentarios:

  1. Hola Eduardo:

    ¿El concepto de "vamos hacerlo fácil", no te lo han explicando nadie, verdad ?, ja ja jaaaaaaa.

    Cuando he leído en el título pico Otal, me han venido muchos recuerdos, ya que hace muchísimos años, sin saber donde íbamos, nos pusimos a caminar desde el refugio de Bujaruelo y con apenas unos coches, me sobrarían dedos de una mano, llegamos hasta el valle de Otal. A día de hoy para Sandra y para mí, es uno de los valles más bonitos que recordamos y que en la última vez que estuvimos por esos lares, faltó muy poco para volver a visitarlo.

    Por cierto, eres un tío muy cachondo, ahora dice que se puso a seguir unos hitos en una pedrera, ja ja jaaaaa, lo próximo será vender neveras en el polo norte.

    Saludos y a seguir disfrutando de la montaña.

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    1. Hola Eulogio.

      Para subir al pico Otal la opción más fácil es desde Linas de Broto pero hay una larga pista que se hace bastante pesada y está opción más corta para mi gusto es más apetecible, aunque hay darse una buena soba ya que discurre por terreno de alta montaña.

      Hace un par de semanas estuvimos cerca de realizar ese recorrido que indicas por el valle de Otal pero al final nos fuimos hasta el ibón de Piedrafita, que veo que fue la que elegisteis vosotros en vuestra visita a pirineos.

      De todas formas de vez en cuando hacemos cosas fáciles :) en las siguientes entradas lo podrás comprobar.

      Un saludo

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  2. Hola Eduardo...
    Desde luego que esos casi 9 kms,para subir y bajar del Otal,han sido intensos y espectaculares,por lo relatado y por supuesto,por esas fotografías que ilustran el reportaje.
    Potentisimo desnivel el que tuvisteis que salvar para hacer cima y la bajada,aunque es similar,parece que bajasteis mejor.
    Las vistas desde la cima,impresionantes.
    Alta montaña,en estado puro,en un recorrido que puede parecer corto en distancia,pero que claramente en la crónica,nos relatas que el grado de exigencia es muy alto.

    Saludos.

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    1. Hola Juane.

      La circular al pico Otal es de esos recorridos que no da tregua de principio a fin, pero que se disfrutan a cada paso, que al ser una cima aislada ofrece unas vistas de 360º.

      Para mi desde luego es mucho peor bajar que subir, al final las rodillas acabaron muy tocadas.

      Un saludo

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  3. Cumbre interesante y de unas vistas privilegiadas. A pesar de que pueda asustar el desnivel, la ascensión es directa y no la recuerdo en exceso pesada. Lo que sí recuerdo es el frío que salía por la boca de la Grallera del Turbón.
    Saludos.

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    1. Hola Gabi.

      Creo que leí tu entrada en el blog y me suena que la bajada la hicisteis por el mismo camino de subida.

      La ascensión técnicamente no es complicada, pero si que es cierto que la subida es de las que no dan tregua, lo único malo es la bajada, que a mi personalmente las que son tan pronunciadas me acaban pasando factura en las rodillas, pero por lo demás muy bien.

      Además mirando los datos del GPS, me ha llamado la atención que estuvimos en movimiento 4 horas de las 10. Nosotros solemos tomárnoslo con tranquilidad, paramos mucho para hacer fotos y disfrutar del entorno, porque con las opciones que hay en el pirineo a saber cuando volveremos por esta zona.

      Un saludo

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  4. Pormenorizado relato ilustrado con numerosas y buenas fotos. El conjunto da una idea precisa de lo que resultó una estupenda jornada de pura y gran montaña.

    Nos lo pasamos bien.

    Un abrazo

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    1. Hola Carmar.

      Gran jornada la que disfrutamos en esta subida al pico Otal, que tantas ganas le teníamos.

      Sin duda el esfuerzo mereció la pena.

      Un saludo

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  5. Hola Eduardo,
    Precioso pico y valle.. Vaya excursión bonita! Yo ya hace días que no voy por canales así..., así que este pico se me quedará en el grupo "pendientes". :-) Muy bonito, sí señor!

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    1. Hola Oscar.

      Pues si, tanto el pico como el recorrido que va por el valle merecen la pena, son dos opciones distintas pero igual de atractivas.

      La canal de acceso a la cima, técnicamente es sencilla aunque bastante sucia, por lo que no hay que perderle el respeto.

      Un saludo

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  6. A veces me dejaría llevar por la libertad del caminante ataviado de los elementos imprescindibles para ello. Mis rutas son cortas por el sobrepeso de los artilugios fotográficos, al rato, bastante incómodos.
    En cierto modo, me apetece mucho esas rutas que disfrutáis con tanto técnica a veces y, sobre todo, con gran responsabilidad.
    Preciosa la foto del Edelweiss y, muy acertada la foto de las reses disfrutando de un refresco helado.
    Saludos.

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    1. Hola Javier.

      Hombre ahora las cámaras compactas ofrecen muy buena calidad de imagen, pero nunca lo que puede dar una buena reflex, claro, siempre que se sepa usar, que no cualquiera las maneja.

      Son formas diferentes de disfrutar de la naturaleza, ambas igual de válidas, el helado les gustaba mucho, solo se movieron cuando detectaron nuestra presencia.

      Un saludo

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  7. Hola Eduardo,

    Impresionante ruta con un gran desnivel pero mucho mejores vistas.
    Que precioso entorno calizo por el que se desarrolla la ruta, en un entorno de auténtica alta montaña y un principio espectacular atravesando ese hayedo.
    Me ha encantado la Pared Lisa de Fenés, no la conocía y me ha encantado.
    Seguro que os lo pasasteis genial durante toda la jornada.

    Salud y montaña.

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    1. Hola David.

      Merece la pena hacer la ascensión al pico Otal desde Bujaruelo, más dura pero más bonita que por la vía tradicional desde Linas de Broto.

      Al ser una cima aislado es un mirador excepcional. A nosotros también nos gusto mucho la Pared Lisa de Fenés, es bonita desde lejos, pero una vez en la base, impresiona!

      Un saludo

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  8. Hola Eduardo
    Que bonito y exigente el pico Otal. Esa zona de Bujaruelo y el valle del Ara no la he recorrido nunca, leyendo tu report me han entrado ganas!!
    Un saludo.

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    1. Hola Jorge.

      Si que es un pico exigente, porque en muy pocos kilómetros hay que subir un desnivel de un 3.000 y la bajada es de las que no te dejan descansar.

      Este pico y todo lo que lo rodea merece la pena conocerlo, además en una zona tan masificada, aquí puedes disfrutar de una buena jornada de montaña en soledad.

      Un saludo

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  9. Hola Eduardo.

    Después de leer la entrada tan detallada, se da cuenta uno que tuvisteis una jornada de montaña pura y dura, de las buenas.

    Que belleza el Pico Otal, y esa Pared lisa de Fenés. A mi que me gusta tanto la geología me ha maravillado, y esas vistas del Macizo de Ordesa y demás son para guardar en la retina.

    Un saludo

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    1. Hola Toni.

      Alta montaña en estado puro, además ese día hizo mucho calor y aún la hizo más dura. Además las molestias de la fascia en este tipo de subidas tan directas se nota mucho.

      Las vistas son de lujo y tanto el pico Fenés, como el modesto Tozal del Cebollar (he visto una ruta que parte desde el Puente de los Navarros) quedan apuntados para próximas visitas.

      Un saludo

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  10. Hola Eduardo.
    Realmente una gran montaña muy visible desde muchos ángulos. Estuvimos hace unos años en el Pico Royo desde el barranco de Turbón. Es de esas ascensiones en las que no se para de resoplar. A ver si me escapo otra vez e intento el Otal, una montaña imprescindible, y más después de leer tu relato

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    1. Hola Enrique.

      Totalmente de acuerdo con tu opinión, técnicamente no es difícil pero requiere mucho esfuerzo coronar su cima y además la bajada es de las que no da tregua.

      Un saludo

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  11. Hola Eduardo.

    Se me había pasado por alto esta impresionante, dura, intensa y cargada de aventura ascensión al esbelto y bello Otal. Mi enhorabuena por la ascensión también por el completo y detallado reportaje.
    Esta macizo de Otal/Tendenera al estar a caballo entre los más visitados Ordesa y Valle de Tena, parece permanecer en un segundo plano, pero visto lo visto algunas de sus cimas requieren de un buen estado físico y un cierto nivel de compromiso. No descarto hacerle alguna visita en el futuro.

    Un saludo.

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    1. Hola Dani.

      Salvo la Peña Sabocos que tiene una ascensión más o menos cómoda cuando se hace el tridente con Peña Blanca y Peña Roya (se puede subir por pista en coche quitando muchos kilómetros) el resto de cimas de este macizo son bastante largas y con un buen desnivel.

      En el caso del Otal pasa lo mismo, pero existe está opción más corta, pero mucho más exigente (1.500 d+ en unos 4 kilómetros) para subir que nosotros descubrimos el año pasado, ya que siempre teníamos en mente subir desde Linás de Broto.

      Si alguna vez vuelves por la zona, yo te la recomienda, te gustará, es dura pero de las que dejan huella.

      Un saludo

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