miércoles, 6 de marzo de 2019

Iniciándome en el esquí de montaña: Ascensión a los picos de la Canal Roya 2.348 metros y de Bagüer 2.331 metros, desde el aparcamiento d'Anéou

El valle de la Canal Roya, es un valle situado en la cabecera del río Aragón, que separa las redondeadas montañas del circo de Astún con su prolongación hacia el Portalet, de la antigua caldera de la que tan solo queda el pitón volcánico, que conforma el pico Anayet.

En medio del valle, emerge con sus 2.348 metros la figura del pico de la Canal Roya, que a pesar de su nombre, no posee el característico color rojizo de sus vecinos. Separado por un pequeño collado, se encuentra la cima Oeste, de los picos de Baguër, que es como aparece en algunos mapas, siendo con 2.331 metros ligeramente más baja.

Aunque en un principio tenía en mente realizar la circular al pico O Forato, situado en el entorno de la Peña Foratata, al ser cara Sur, tiene poca nieve debido a las altas temperaturas de los últimos días y las escasas precipitaciones en forma de nieve, así que que finalmente opto por ir a terreno conocido, para iniciarme en esquí de travesía, subiendo a las cimas de los picos de Canal Roya y Bagüer, desde el aparcamiento d'Anéou.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"



Como es domingo y para hoy se espera un día primaveral, toca madrugar para evitar los atascos en la carretera. Sobre las 6 de la mañana, salgo de Cuarte de Huerva hacia la frontera del Portalet, donde pensaba parar a tomar un café para dejar que el sol hiciese su trabajo, pero he llegado tan pronto que están cerrados, así que bajo hasta el aparcamiento d'Anéou, en el que apenas hay media docena de vehículos.

Desayuno con tranquilidad, preparo la mochila, pongo las pieles, mientras poco a poco el sol va ganando terreno a la sombra, por lo cual, comienzan a salir los primeros grupos que con esquíes o raquetas empiezan a invadir el llano, cubierto en su totalidad por un manto blanco, que escasea en las caras Sur.

Cerca de las 9 de la mañana, me pongo la mochila, cojo los esquíes y los porteo hasta bajar al llano, donde calzo esquíes, para comenzar a foquear dirección Oeste paralelos al gave de Brousset, dejando a la derecha los puentes que lo salvan, para dirigirse hacia la zona del Midi d'Ossau.

Aunque la nieve todavía está dura, se foquea bastante bien, los esquíes apenas dejan huella, pero el camino a seguir en este primer tramo y en general en toda la ascensión es bastante claro, por lo que continúo por medio de la llanura hacia el Centre Pastoral, sobre el que emerge imponente del Cirque d'Anéou, en el que siempre me llama la atención la cresta de la Campana d'Anéou.

Mientras unos cruzan el río para dirigirse hacia el Peyreget o el pic de la Gradillère, yo continúo foqueando hacia la entrada del valle que se forma bajo las faldas del Pené de la Glére, donde el sol ya pega de lleno, haciendo que los grupos que van delante mío, hayan dejando una huella muy clara, permitiéndome avanzar cómodamente hasta la entrada del valle, en el que aprovecho para echar una mirada en rededor, disfrutando de una amplia panorámica hacia el Norte/Oeste en el que destaca sin duda el Le Lurien y su pico satélite, el pic d'Arrius; al Este de la sierra de Tendeñera,  con sus dos principales cimas, el pico Otal y su máxima elevación, el pico Tendeñera, fácilmente reconocible por la forma trapezoidal de su cima.

Cuando el sol va ganando terreno a la sombra, comienzan los primeros grupos. Yo bajo hasta el llano

Donde calzo los esquíes, para comenzar a foquear dirección Oeste, paralelos al gave de Brousset

Hacia el Centre Pastoral, sobre el que emerge imponente el cirque d'Anéou
En el que siempre capta mi atención, la cresta de la campana d'Anéou

Una vez alcanzo el Centre Pastoral

Unos cruzan el río para dirigirse al Peyreget o al pic de la Gradillère
Yo continúo ya al sol, siguiendo cómodamente la huella dejada por los grupos que me anteceden

Hasta adentrarme el valle presidido por el pitón del Pène de la Glère
Donde aprovecho para disfrutar de las vistas hacia el Le Lurien y su pico satélite, el pic d'Arrius

Y al Este de la sierra de Tendeñera
A medida que va entrando el día, el sol calienta cada vez más, la ropa comienza a sobrar, así que aprovecho la pausa para quitarme el plumas y el gorro. Después, sigo foqueando por un pequeño valle sinclinal, que da acceso a otro más amplio presidido por el pitón del Pène de la Glère, en el que voy superando pequeñas elevaciones, siempre de la forma más directa posible, hasta que al final del valle aparece la figura del pico de la Canal Roya o Canaourouye, como lo llaman los franceses.

Unos metros más adelante, alcanzo el Plaa de la Gradillère, donde un arroyo que baja de las faldas del circo d'Aneou se estrecha formando una bonita cascada, ahora cubierta por la nieve y el hielo, que evito por la margen derecha, subiendo una corta pero pronunciada loma a la sombra, en la que todavía se mantiene la nieve dura, lo que me obliga a realizar un par de vueltas María, que tras superar me deja cerca la base del pico de la Canal Roya.

Desde lo alto de la loma, echo una mirada atrás, las vistas se van ampliando, aparecen viejos conocidos como el Palas, Balaitous, Frondellas ... mientras en el fondo del valle observo el reguero de montañeros que ascienden al pico de la Canal Roya.

Sin pausa pero sin prisa, comienzo a trazar una larga diagonal al Norte, hacia el col de Houer, en el que a medida que voy ganando desnivel la pendiente va aumentando, en hasta realizar en el último tramo una pequeña variante, abandonando la huella que va por el sendero de verano, para desviarme unos metros a la derecha y seguir las huellas hechas por las raquetas, que me permite ganar el cordal cómodamente.

Ahora tan solo me queda recorrer el corto tramo del cordal, por el que foqueo unos metros hasta alcanzar el amplio col de Houer, en el que descanso unos minutos para echar un trago, comer algo de fruta, mientras disfruto de unas fantásticas vistas hacia la divisoria francesa, donde asoma el pic des Moines o pico de los Monjes y uno de los reyes del pirineo, el Midi d'Ossau..

La entrada del valle, es un pequeño sinclinal, por el que foqueo lo más directo posible

Accediendo a otro valle más amplio presidido por el pitón, del Pène de la Glére

Al final del valle, aparece la figura del pico de la Canal Roya y el col de Houer
Hacia el que continúo hasta alcanzar el Pla de la Gradillère, donde salvo por la margen derecha un barranco

Observando el sencillo cordal que une el pico de la Canal Roya con Peña Blanca

Una vez en lo alto de la loma, echo una mirada atrás
Para acto seguido, trazar una larga diagonal al Norte, hacia el col de Houer

Donde a medida que voy ganando desnivel la pendiente se acentúa, abandonando la huella principal

Para ganar cómodamente el cordal y continuar foquedando hasta alcanzar el col de Houer

Desde el que tengo vistas hacia la divisoria francesa, en el que distingo la forma piramidal del pic des Moines 

Y de unos de los reyes de los pirineos, el Midi d'Ossau

Después, recojo los bártulos, me pongo la mochila e inicio la ascensión final al pico de la Canal Roya, cuya cima es visible desde el collado. Aunque puedo subir de forma directa por el amplio cordal, prefiero hacerlo de forma más suave, siguiendo la huella que se dirige al cercano picos de Bagüer, por la que voy trazando a media ladera una pequeña diagonal.

Cuando me encuentro a poco más de un centenar de metros de la cima, abandono la huella para subir de forma directa, realizando un par de lazadas, alcanzando la cima del pico de la Canal Roya, que a estas horas se encuentra muy concurrida, debido a su bajo nivel de dificultad técnica y a su proximidad con la estación de esquí de Formigal.

A pesar de su modesta altura, su ubicación es maravillosa, siendo un gran mirador de los pirineos, desde el que disfruto de una panorámica de 360º, empezando hacia el Sur, de los picos Palas, Balaitous y toda el cresterío que va desde el pico Soques a la Punta Ferraturas; al Oeste con la zona de los llanos de Anayet, en el que sin duda destacan los picos de Espelunciecha, Culivillas y Anayet; al Norte el valle de la Canal Roya y el Macizo del Aspe, además del cordal que une este pico con el valle de Astún.

Tras descansar un buen rato, poco a poco la cima se va quedando vacía, así que al igual que los demás es hora de regresar, no sin antes bajar hasta un pequeño collado con los esquíes en la mano, donde los dejo clavados, para subir los escasos cien metros que me quedan hasta la cima de los picos de Bagüer, pisando sobre las huellas de las raquetas, que me indican las zona donde la nieve está más dura, alcanzando en menos de cinco minutos la cima de los picos de Bagüer, desde la que disfruto del cordal que la une al pico Malacara, al que me gustaría subir, pero sabiendo que me queda el tramo más complicado de la jornada (subir con esquíes se sube bien, pero bajar sin apenas saber ya es otro cantar), enseguida se me va de la cabeza.

Desde el col de Houer, observo la cima del pico de la Canal Roya

A la que se puede subir de forma directa por el cordal, pero que prefiero obviar

Para continuar por la huella que a media ladera se dirige a los picos de Bagüer

Cuando me encuentro a unos cien metros de la cima, abandono la huella, para subir de forma directa

Hasta alcanzar la cima del pico de la Canal Roya, donde disfruto de las vistas a los llanos de Anayet
Del valle de la Canal Roya

Y del Macizo del Aspe
Tras descansar un buen rato, desciendo hasta un pequeño collado

En el que dejo los esquíes, para subir a la cercana cima de los picos de Bagüer

Siguiendo las huellas de las raquetas, que me indican las zonas con la nieve más dura

Llegando en menos de cinco minutos a la cima de los picos de Bagüer


Desde el que observo el cordal que lo une con el pico Malacara

Y las vistas hacia los pirineos occidentales

Desde la cima, regreso sobre mis pasos hasta el collado, donde recojo los esquíes para acto seguido bajar de forma directa hasta el col de Houer, punto en el que enlazo con el itinerario de subida. 

Como todavía me queda una pendiente un poco fuerte, desciendo caminando hasta el Plaa de la Gradillère, donde me calzo los esquíes para comenzar a deslizarme por la amplia huella disfrutando de las vistas hacia Punta Ferraturas, saliéndome de vez en cuando a las laderas para seguir practicando sobre la nieve virgen ya transformada por el sol, mordiendo la nieve polvo en más de una ocasión.

El día es espectacular, parece que estamos en primavera más que a finales del mes de febrero, la gente se aglutina en las extensas campas sobre las que se sitúa el Centre Pastoral, que diviso desde la loma y hacia el que me deslizo, observando las montañas que se elevan por encima de las ventas del Portalet.

Ya por terreno llano, remo los últimos metros hasta alcanzar el camino por el que asciendo hasta la carretera, que cruzo y tras algo más de 6 horas (3:15 en movimiento) llego al aparcamiento d'Anéou, donde no puedo evitar echar una última mirada al cirque d'Anéou y la cresta de la Campana dÁnéou, también conocido como Caperán d'Anéou, que a pesar de su aspecto fiero, según me han comentado por la arista NE tiene una ascensión bastante sencilla, anotada queda!.

Cansando pero contento, me queda mucho por aprender, está ha sido el primer contacto con el esquí de montaña y poco a poco iré mejorando. Ahora, es hora de regresar, así que recojo el material y vuelta a casa, que no quiero coger las dichosas caravanas.

Desde la cima de los picos de Bagüer, regreso al collado

En el que recojo los esquíes y desciendo hasta el Col de Huer, donde recupero el itinerario de subida

Para bajar hasta el Plaa de Gradillère, donde calzo los esquíes

Y comienzo a deslizarme por la nieve ya transformada por el sol

Saliéndome de vez en cuando a las laderas de la montaña para seguir practicando

Mientras disfruto de las vistas hacia la Punta Ferraturas
Y las montañas que se elevan por encima de la linea fronteriza del Portalet
Tras una última bajada, llego a la zona de llanos, en el que me toca remar hasta el aparcamiento d'Anéou

Donde no puedo evitar echa una última mirada al cirque d'Anéou

Y la espectacular cresta de la Campana d'Anéou

martes, 29 de enero de 2019

Circular a las fuentes de la Teja y del Sacristán, desde Agramonte (Senderos AG2 y S1)

El Parque natural del Moncayo con una extensión de 11.144 hectáreas, ofrece dos vertientes claramente diferenciadas, la cara Sur es más soleada, contiene una representación de pinares, encinares, quejigos o arces, que en las zonas altas dan paso a los sabinares rastreros con efedras y cojines de monjas, que sobre un suelo calizo erosionado por el agua a lo largo de los siglos, a formando un sinfín de barrancos, simas o cuevas.

En contraste, la cara Norte es más húmeda y fría. Alberga bosques húmedos, dispuestos en pisos altitudinales, en función de sus requerimientos de humedad y temperatura, situándose en las zonas más bajas los encinares, que dan paso a mayor altitud a rebollares y hayedos, enlazando en las partes altas con frondosos pinares de pino silvestre, que a partir de los 1.700 metros son formados de pino negro,siendo ambas especies fruto de una repoblación, debido al pastoreo intensivo y al carboneo. que dejo desnudo una importante parte del monte.

Para disfrutar de esta gran variedad de bosques que ofrece el Parque Natural y de paso de los colores del otoño, hoy nos juntamos de nuevo las familias para realizar un recorrido circular de 8 kilómetros, aprovechando varios de los senderos balizados, que discurren entre los 1.066 metros de Agramonte y los 1.389 metros del hayedo de Peña Roya.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"




Como este fin de semana es puente, salimos un poco antes de lo habitual. Hacemos la parada obligatoria en Borja para comprar el pan, pastas y echamos un café. Después, nos ponemos de nuevo en marcha hasta alcanzar el amplio aparcamiento de Agramonte, que se encuentra bastante concurrido.

Sobre las 12:00 de la mañana, comenzamos a caminar, retrocedemos unos metros por la pista de acceso al santuario, hasta conectar con el inicio del sendero botánico AG2 que va hasta la fuente de la Teja, donde dejamos la pista para coger a mano derecha una pasarela de madera que nos permite cruzar un pequeño arroyo que desemboca en el barranco de Valdemilanos, para continuar en suave ascenso por un bonito sendero que nos adentra en un espectacular rebollar o melojar (Quercus pyrenaica), también conocido como roble negro, que tienen la peculiaridad de que sus hojas caducas se mantienen secas en las ramas, hasta que florecen las nuevas en primavera.

Siguiendo el sendero, caminamos plácidamente por este mágico bosque, donde los esbeltos troncos que llegan hasta los 20 metros de altura, apenas dejan pasar la luz del sol, lo que me permite jugar con la cámara, haciendo unos bonitos contraluces, mientras los chicos se fijan en los pelillos que tienen las hojas, en tanto poco a poco, los rebollos se van entremezclando con los fresnos, brezos y abedules.

Cuando apenas hemos recorrido medio kilómetro, el sendero se bifurca en dos. Aquí dejamos para la vuelta el tramo circular del sendero botánico y seguimos todo recto hasta salir a la pista de acceso al Santuario, que cruzamos para continuar por el sendero que en suave ascenso nos lleva hasta el inicio de la segunda circular, en el que tenemos la opción de ir a la fuente de la Teja o subir hacia el collado de Castilla.

Aunque se puede hacer en ambos sentidos, nosotros preferimos hacerlo en sentido de las agujas del reloj, ya que de está forma si bien la subida es más larga, es menos tendida, así que en este punto cogemos el ramal de la izquierda, por el que cruzamos un arroyo por una pequeña pasarela de madera que nos adentra en el espectacular hayedo de Peña Roya, por el que avanzamos por un sendero tapizado de hojas, en el que nos vamos deteniendo para disfrutar de las múltiples tonalidades que nos ofrecen las hayas, hasta que casi sin darnos cuenta llegamos al área recreativa de la Fuente de la Teja, que apenas lleva un hilo de agua.

Junto al área recreativa de Agramonte, comenzamos a caminar retrocediendo unos metros por la pista

Hasta el inicio del sendero botánico AG2, donde cruzamos por una pasarela un arroyo

Para continuar en suave ascenso por un bonito sendero que nos adentra en un espectacular rebollar

En el que los altivos rebollos o melojos apenas dejan pasar la luz del sol
Cuando alcanzamos el medio kilómetro, llegamos a una bifurcación donde seguimos rectos

Saliendo a la pista de acceso al Santuario, que cruzamos para continuar disfrutando de los colores del otoño

Por el sendero que en suave ascenso nos lleva hasta el inicio de la segunda circular

Donde cogemos el ramal que va hacia la fuente de la Teja, cruzando una arroyo por una pasarela de madera

Que nos adentra en el hayedo de Peña Roya, por el que avanzamos por un sendero tapizado de hojas

En el que nos vamos deteniendo para disfrutar de las múltiples tonalidades que nos ofrecen las hayas

Hasta que casi sin darnos cuenta, llegamos al área recreativa de la Fuente de la Teja

En la que apenas cae un hilo de agua, formando un bucólico rincón

Permanecemos unos minutos junto a la fuente disfrutando del entorno, después, continuamos por un bonito sendero por el que avanzamos dirección Sur/Este, en un ligero ascenso casi imperceptible para las piernas, paralelos a la pista de acceso al Santuario, donde el ruido de los vehículos que circulan por ella es amortiguado por el movimiento de las ramas y algunos arroyos que cruzan el sendero, que alimentan la fuente de los Tres Caños situada a pie de pista, que observamos como de está si, manan tres buenos chorros, en los que aprovechamos para echar un trago.

Sin pausa pero sin prisa, regresamos al sendero por el que caminamos deteniéndonos de vez en cuando, para disfrutar de los colores cromáticos que presentan las hayas en está estación, donde la humedad se hace más latente por la frondosidad del bosque y a un arroyo que cruzamos por una pequeña pasarela de madera, alcanzando un cruce de senderos a la altura del refugio de la Paridera, donde enlazamos con el GR.90 que viene desde el collado Bellido.

Si bien podríamos seguir por el GR. que va por la pista, nosotros preferimos continuar de forma más directa hacia la fuente del Sacristán, así que en este punto tomamos el sendero que dirección Sur/Oeste nos mete de lleno en el hayedo del Peña Roya, donde la pendiente se acentúa aunque sabemos a ciencia cierta que apenas serán 200 metros, así que nos lo tomamos con calma, realizando pequeñas paradas para que los pequeños y no tan “pequeños” vayan descansando, aprovechando para disfrutar de este bosque de cuento de hadas, en el que la luz apenas entra entre las frondosas copas de los árboles.

A medida que vamos ganando desnivel, la luz va ganando la batalla a la oscuridad, tras subir por una escalera salimos a la pista de acceso al Santuario, por la que caminamos unos metros observando el horizonte hasta llegar a la fuente del Sacristán, en la que ayer estuve haciendo una circular con Carlos, donde hacemos una parada para echar un trago, comer algo, hacer unas fotos y de paso que los chic@s jueguen un rato. 

Permanecemos unos minutos en la fuente, después continuamos por un bonito sendero

Dirección Sur/Este, paralelos a la pista de acceso al Santuario, donde el ruido de los coches 

Es amortiguado por el movimiento de las ramas y algunos arroyos

Que alimentan la fuente de los Tres Caños, situada al pie de la pista, a la que bajamos para beber

Sin pausa pero sin prisa, regresamos al sendero principal 

Por el que caminamos deteniéndonos de vez en cuando

Para disfrutar de los colores cromáticos que nos ofrecen las hayas en está estación

Donde la humedad se hace más latente por la frondosidad del bosque

Y aun arroyo que lo atraviesa, que cruzamos por una pequeña pasarela de madera

Unos metros más adelante, llegamos a un cruce de senderos, donde enlazamos con el GR.90.1
Aunque podríamos seguir por la pista, en este punto tomamos el sendero que dirección Sur/Oeste
Nos mete de lleno en el hayedo de Peña Roya, en el que aprovechamos para disfrutar de este bosque de hadas

En el que a medida que subimos, la luz va ganando la batalla a la oscuridad. Tras subir una escalera

Salimos a la pista de acceso al Santuario, por la que caminamos observando el horizonte

Hasta llegar a la fuente del Sacristán, en la que hacemos un descanso

Tras el descanso, bajamos hasta la pista de acceso al Santuario por la que caminamos durante medio kilómetro, ahora siguiendo el recorrido del Parque Natural “S1 Hayedo de Peña Roya", mientras otros prefieren hacerlo como las cabras por la ladera, hasta alcanzar el pequeño aparcamiento con capacidad para 6 vehículos, donde abandonamos la pista para continuar dirección Norte/Oeste por una amplia pista de tierra cerrada al tráfico rodado, por la que transitamos por medio del hayedo de Peña Roya, en el que las hayas se entremezclan con el serbal de cazadores.

En suave ascenso, poco a poco vamos avanzando alucinando con el colorido que nos ofrece el bosque, que este otoño hemos cogido en su máximo apogeo, donde para que los chicos se vayan entreteniendo, vamos recolectando los frutos del haya, los hayucos, que son unas semillas tipo piñón que antiguamente se utilizaban para extraer de ellos harina y aceite, siendo un alimento ideal para el engorde de los animales debido a su alto contenido en proteínas, por lo cual algunos bosques de hayas de la Europa central se plantaron durante la Edad Media para tal efecto.

Nosotros, nos conformamos con comer algunos mientras avanzamos por la pista, fijándonos en las marcas blancas y amarillas que hay pintadas en los troncos de las hayas y en las rocas, hasta que observamos en el horizonte la silueta de la loma que une las dos cimas de la Peña Negrilla, punto en el que llegamos al sendero que sube desde Agramonte al collado de Castilla, donde decidimos parar a comer.

Con energías renovadas, nos ponemos en marcha, cogemos el sendero a mano derecha marcado en la entrada con un hito, por el que con cuidado nos adentramos en el hayedo de Peña Roya, ya que a la fuerte pendiente inicial se le unen la humedad y la alfombra de hojas que cubre el sendero, por el que nos vamos guiando tomando de referencia los hitos que encontramos a lo largo de la bajada, pasando al lado de dos viejas carboneras, en las que rebuscamos el tan preciado carbón vegetal, que suponía el sustento de muchas familias que vivían en esta zona del Moncayo, que junto con el mineral que se depositaba en las ferrerías proveniente de las minas de hierros de Añón y Calcena, se utilizaba como combustible.

Tras la pausa, regresamos a la pista por la que caminamos siguiendo el recorrido "S1 Hayedo de Peña Roya"

Mientras otros prefieren hacerlo como las cabras por la ladera

Hasta alcanzar el aparcamiento, donde abandonamos la pista para continuar dirección Norte/Oeste

Por una amplia pista de tierra cerrada al tráfico, por la que transitamos por medio del hayedo

Donde las hayas se entremezclan con el serbal de cazadores

En suave ascenso, poco a poco vamos avanzando
Alucinando con el colorido que nos ofrece el bosque
Fijándonos en las marcas blancas y amarillas pintadas en los troncos de las hayas

Y en las rocas, hasta que observamos en el horizonte la silueta de la loma que une las cimas de Peña Negrilla
Punto en el se encuentra la entrada al sendero, que sube desde Agramonte al collado de Castilla

Por el que con cuidado, nos metemos de lleno en el hayedo de Peña Roya

Tomando de referencia los hitos que hay colocados a lo largo de la bajada

Pasando al lado de dos viejas carboneras
A medida que vamos perdiendo desnivel la pendiente se va suavizando, las hayas, comienzan a entremezclarse con los rebollos formando un denso bosque que no deja pasar la luz del sol, que junto con la humedad, hace que el sendero este embarrado en algunos puntos, teniendo que caminar sobre las piedras para evitar mancharnos de barro.

Siguiendo el sendero, atravesamos una pequeña explanada en el bosque, unos metros más abajo cuando el Gps marca el kilómetro 7, alcanzamos la pasarela de madera en la que hace un par de horas iniciamos la segunda circular de la jornada, cerrándola, para descender por el sendero hasta salir a la pista de acceso al Santuario, que cruzamos y una vez al otro lado, seguimos rectos hasta el cruce de senderos de la circular AG2.

En esta ocasión, cogemos el sendero que dirección Norte/Oeste nos lleva paralelos a la pista, por medio de un espectacular abedular, fácilmente reconocible por la corteza de color blanquecino, que en esta zona tiene la peculiaridad de que echa la hoja tarde, ya en verano, porque es una especie boreal típica que quedo aquí refugiada al retirarse los hielos de la última glaciación y que debido su alto valor científico, están protegidos en el Moncayo.

Poco a poco la circular va llegando a su fin, así que nos dedicamos a realizar algunas fotografías jugando con el entorno, cruzando por una pasarela de madera el brazo de un arroyo seco, para casi a continuación realizar un giro a la derecha, donde el sendero da paso a un amplio camino de tierra en el que los pinos se apoderan del entorno, alcanzando tras algo menos de 5 horas el aparcamiento de Agramonte (3 horas en movimiento), cerrando está segunda circular y por consiguiente este pequeño pero extraordinario recorrido, que nos ha permitido disfrutar en el otoño, de la gran variedad de especies vegetales que ofrece el Parque Natural.

A medida que vamos perdiendo desnivel, la pendiente se suavizando

Las hayas comienzan a entremezclarse 

Con los rebollos, creando un denso bosque que apenas dejan pasar la luz del sol

Que junto con la humedad, hace que el sendero este embarrado, teniendo que caminar por las piedras
Siguiendo el sendero, atravesamos una pequeña explanada


Por la que alcanzamos la pasarela, en la que cerramos la circular
Ahora, bajamos por el sendero, hasta salir a la pista de acceso al Santuario, que cruzamos para continuar

Hasta alcanzar la intersección del sendero botánico AG2

Donde dirección Norte/Oeste continuamos paralelos a la pista, atravesando un espectacular abedular

En el que aprovechamos que se acerca el final, para hacer fotografías jugando con el entorno

Cruzando por una pasarela de madera el brazo seco de un arroyo. Tras un giro a la derecha, el sendero da paso

A un amplio camino por el que llegamos al aparcamiento, cerrando la circular y finalizando el recorrido

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