lunes, 4 de diciembre de 2017

Ascensión al Dec de Lhurs 2.176 m, desde el aparcamiento de Anapia




El circo de Lescun, es unos de los rincones más bellos de los pirineos; rodeado de extensos prados, y densos bosques de hayas, posee un gran valor ecológico, que durante más de 25 años fue reducto de Camille, el último oso que vivió en la cordillera, ya que de los 20 ejemplares que viven actualmente, provienen de Eslovenia o son descendiente de ejemplares reintroducidos, que se mezclaron con los pirenaicos.

Ubicado en la cabecera de un pequeño valle lateral, del principal valle del Aspe, parte de su territorio se engloba dentro del Parc National des Pyrénées. Rodeado de míticas montañas de más de 2.000 metros, como el Pic d'Anie, Pene Blanque, Mesa de los los Tres Reyes, Petrechema, o las Agujas de Ansabére, que hacen de frontera natural con los valles de Hecho y Roncal, en lo que conforman el Parque Natural de los Valles Occidentales.

Pero si algo destaca de este circo natural, son sin duda sus cumbres afiladas, y altivas que surgen como dentelladas calcáreas, que hacen que a esta zona se le conozca como los “Dolomitas del Pirineo”, en el que sin duda destaca la cima bicéfala del Billare, que con sus 2.318 metros, preside el circo de Lescún, cuyas paredes se desprenden mil metros más abajo sobre bellos pastizales, aunque hoy el protagonista será su vecino, el Dec de Lhurs. 

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace "Como llegar"




Aprovechamos el cambio de hora para dormir una hora más, a las siete de la  mañana quedamos en Villanueva de Gállego, donde nos desplazamos en un solo coche, hasta la población de Lescún. Sin entrar en el núcleo urbano, continuamos por una estrecha carretera, siguiendo las indicaciones hacia el aparcamiento de Anapia, al que llegamos tras tres horas de coche.

La mañana es fresca, el termómetro no supera los 4ºC, aunque el sol calienta, y las previsiones meteorológicas nos van a ser favorables, a excepción de las famosas nubes que suelen cubrir el valle de Lescun, que pueden amargarnos las vistas desde la cima del Dec de Lhurs.

Antes de comenzar, echamos un bocado, preparamos las mochilas, mientras miramos embelesados la figura del Billare, que se alza imponente frente a nosotros, y donde comprobamos con tristeza, como el "invierno", ha llegado a estas tierras, dejando las hojas de los árboles caducifolios en el suelo, algo que tampoco nos sorprende, ya que hace un par de semanas estuvimos recorriendo el bosque de la Pardina del Señor, en el que apenas pudimos disfrutar del cambio cromático de las hojas.

Sobre las diez de la mañana, iniciamos el recorrido, caminamos unos metros por la pista principal, que rápidamente se bifurca en dos, siendo este el punto en el que se empieza desde Lescún, la circular a la Mesa de los Tres Reyes, que seguramente será nuestra próximo objetivo para cuando volvamos a estas tierras, ya que resulta más atractivo que subir desde el refugio de Linza

Como hoy no es nuestro destino, nosotros dejamos a nuestra derecha la pista que sube hacia el Plateau de Sanchése y continuamos por la pista de Lhurs, tomando de referencia unas marcas amarillas, que nos conducen hacia el Lac de Lhurs, entre espesos campos de helechos, que con su color rojizo, dan el toque otoñal al recorrido, haciendo resaltar la silueta grisácea del Billare.

Apenas transcurridos cuatrocientos metros, la pista describe una larga ese, en la que se junta un camino que sirve de alcorce de la pista principal, donde seguimos dirección Oeste, por terreno totalmente llano, disfrutando de las bucólicas vistas que tenemos de este pequeño valle, formado por numerosas bordas, rodeadas de extensas zonas de prados, donde las vacas pastan a sus anchas; que poco a poco vamos dejando atrás, mientras las primeras hayas comienzan a poblar la pista.

Tras un suave giro a la derecha, aparece ante nuestro ojos por primera vez la figura del Dec de Lhurs, que se muestra desafiante desde esta perspectiva, que se amplia unos metros más adelante, con la visión también de su vecino Billare, formando una preciosa estampa, que no podemos evitar fotografiar, mientras dejamos a nuestra derecha el barranco de Le Larrangus, que debido a las escasas precipitaciones, apenas lleva caudal.

Unos metros más adelante, alcanzamos un cruce de caminos perfectamente identificado, donde abandonamos la pista principal, y continuamos a mano derecha por un precioso camino tapizado por las hojas de los árboles, que en estas latitudes todavía conservan parte de sus hojas, entre las que se intuyen las paredes graníticas del Billare y el Dec de Lhurs, además del circo de Lazerque, que vemos desde una pradera donde muere un ramal del camino, al que regresamos.

Siguiendo las marcas amarillas, que se encuentran pintadas en un poste, comenzamos a ganar desnivel de forma rápida, por una larga rampa con el piso descompuesto, seguramente por el discurrir el agua cuando llueve de forma torrencial, por el que nos vamos adentrando en el bois de Larrangus, precioso bosque de hayas, donde nos vamos deteniendo para disfrutar de las últimas pinceladas del otoño, y buscando setas, que tan solo encontramos en los troncos de los árboles.

Desde el aparcamiento de Anapia, miramos embelesados la imponente figura del Billare

Al cual nos vamos acercando, tomando a mano izquierda, la pista de Lhurs

Por la que continuamos dirección Oeste, en el que aparecen las primeras hayas

Y tras un giro a la derecha, podemos disfrutar de una panorámica del Dec de Lhurs y el Billare
Unos metros más adelante, llegamos a un cruce 

Donde tomamos un precioso camino tapizado de hojas, hacia el Lac de Lhurs
En el cual los árboles todavía conservan parte de sus hojas, que dejan entrever la figura del Billare
Y el Dec de Lhurs
Siguiendo las marcas amarillas, nos internamos en el bois de Larrangus

Por el que en fuerte ascenso, vamos disfrutando de las últimas pinceladas del otoño

Y buscando setas, que solo encontramos en los troncos de los árboles

Cerca de un claro, la pendiente se suaviza, el camino se bifurca en dos, aunque nosotros vamos por el principal, ya que el otro ramal que se vuelve a juntar a la altura del barranco de Landrosque, está marcado con una X. Por unos minutos salimos a cielo abierto, el camino se transforma en un bonito sendero, por el que vamos ganando desnivel, disfrutando de las vistas al Dec de Lhurs, con el que nos fotografiamos de fondo.

El día se mantiene despejado, el sol comienza a calentar, el fuerte repecho que hemos afrontado, nos ha hecho entrar en calor, así que nos quitamos los abrigos, que no guardamos en el fondo de la mochila, porque más adelante los necesitaremos, y continuamos la marcha, caminando por el sendero en ligero descenso, alternando zonas de bosque, donde las hayas ya sin hojas, se entremezclan con altivos abetos que nos proporcionan una agradable sombra, con otras de claros, donde podemos apreciar la verticalidad de esta cara Sur del Billare, por la que se desprende el barranco de Landrosque. 

Tras unos minutos de tregua, el sendero se endurece, comienza a describir una sucesión de lazadas, que nos permite ganar desnivel de forma rápida, sin mucho esfuerzo, hasta alcanzar un rellano, en el que se unen ambos ramales de la pista de Lhurs, donde abandonamos la protección del bois de Larrangus y vadeamos un barranco secundario que apenas llega agua, hasta llegar a la base de la pared del Billare.

Si desde el bosque, teníamos dudas de por donde iba el camino, ahora desde este punto se disipan, ya que comprobamos como se ha salvado este tramo, con una bonita terraza labrada sobre la roca, por la que avanzamos sin ninguna dificultad, disfrutando de este bonito paso, por el que flanqueamos la pared del Billare.

Ya en la otra vertiente, pasamos una mancha de hayas; el camino se transforma de nuevo en un sendero bien definido, por el que en suave ascenso, atravesamos una sencilla pedrera, mientras observamos ensimismados la aguja y los escarpes calizos que conforman la cara Norte del Dec de Lhurs, al que nos vamos aproximando, remontando por la margen izquierda el barranco seco de Landrosque, que hace de divisoria natural entre el Dec de Lhurs y el Billare, con la cima bicéfala del Midi d'Ossau a nuestras espaldas.

Aunque se puede seguir paralelo al barranco, nosotros lo cruzamos, pasamos a la margen derecha, donde comenzamos a remontar una loma, atentos al sendero que se confunde con algunos surcos formados por el agua, ganando suavemente desnivel, apareciendo ante nuestros ojos la figura del Pics de Péne Blanque.

Unos metros más arriba, llegamos a los pies del Dec de Lhurs. En un amplio rellano que nos sirve de mirador natural, disfrutamos de una bonita panorámica del valle de Lescun, aunque no podemos evitar que se nos vaya la mirada hacia el Midi d'Ossau, que si las cosas no se tuercen, intentaremos subir el año que viene.

Cerca de un claro, la pendiente se suaviza

Salimos a cielo abierto, donde nos fotografiamos con la figura del Dec de Lhurs de fondo

En ligero descenso, vamos alternando tramos de bosque

Donde las hayas, ya sin hojas, se entremezclan con altivos ejemplares de abeto

Con otras de claros, donde podemos comprobar, la verticalidad de esta cara Sur del Billare
Por la que se desprende el barranco de Landrosque, junto a la pared Sur del Billare
Que flanqueamos por una bonita terraza labrada en la roca

Donde seguimos atravesando una pedrera, con vistas a la aguja y escarpes de la cara Norte del Dec de Lhurs
Remontando el barranco de Landrosque, con la cima del Midi d'Ossau a nuestras espaldas
Aunque se puede seguir por el barranco, nosotros lo vadeamos

Pasamos a la margen derecha, por la que remontamos una loma, con vistas al Pics de Pené Blanque
Por la que alcanzamos un rellano, que sirve de mirador natural, del valle de Lescun
Aprovechamos que pega el sol, para hacer un breve descanso, comemos, bebemos y después regresamos al sendero, donde continuamos caminando en suave ascenso dirección Oeste, bajo la pared Norte del Dec de Lhurs, hasta que llegamos a un punto elevado, donde iniciamos el descenso por medio de un precioso tramo de karst, tomando de referencia los numerosos hitos que hay colocados a lo largo de este, donde emerge ante nuestros ojos, la proa de la Mesa de los Tres Reyes, que en los mapas aparece reflejado como la Table.

Siguiendo el sendero, alcanzamos la vaguada en la que se ubica el Lac de Lhurs, donde nos quedamos helados, ya que las altivas paredes del Dec de Lhurs nos tapan el sol, y además corre una ligera brisa, por lo que intensificamos el ritmo en busca del sol, que encontramos justo al llegar a la cubeta del Lac de Lhurs, que conforma una fotografía de postal, con el anfiteatro de fondo que conforman los picos de la Table, la Mesa de los Tres Reyes y el Péne Blanque.

Al otro lado del lago, comprobamos que hay un refugio, como le da el sol, pensamos que es un buen lugar para descansar, antes de comenzar el ataque final a la cima. Así que comenzamos a bordear la cubeta del ibón por la derecha, yendo por el sendero principal, hasta llegar al otro lado, donde acometemos un corto repecho, por el que rápidamente alcanzamos la Cabaña de Claveanne, también conocida como Cabaña de Lhurs.

Aunque una parte esta cerrada, tiene una zona abierta al público, que no podemos evitar echar un vistazo, quedándonos maravillados del buen estado en que se encuentra, la limpieza y lo bien equipado que está, ya que cuenta con una fuente en el exterior, electricidad, enchufes, luz, una estufa y un altillo donde poder dormir, todo un lujo!.

A resguardo del viento nos sentamos al sol, ya con los abrigos puestos, bebemos, comemos, mientras embelesados miramos a uno y otro lado, disfrutando de tan fascinante enclave en el que se sitúa el refugio, que pensamos que puede ser un buen lugar para pernoctar y hacer una actividad de mayor envergadura desde el.

Tras la pausa, continuamos en suave ascenso por la loma

Hasta alcanzar un punto elevado, donde asoma la proa de la Mesa de los Tres Reyes

Donde iniciamos el descenso, por medio de un pequeño tramo de karst

Tomando de referencia los hitos que hay colocados a lo largo del tramo

Siguiendo el sendero, alcanzamos la vaguada por el que discurre el barranco por el que desagua


El Lac de Lhurs, que conforma una bella postal con la Table, La Mesa de los Tres Reyes, y el Pené Blanque

Desde el lago, bordeamos la cubeta por la derecha, y llegamos a la Cabaña de Claveanne

En la que descansamos, mientras disfrutamos de las vistas hacia la Table

Y el Lac de Lhurs
Son las 12:45, hoy con el cambio horario, disponemos de menos horas de luz, así que nos ponemos en marcha. Caminamos sin sendero por medio de una zona de pastos, en la que habitualmente se encuentra el ganado y un simpáticos border collie, que se recogen en una cabaña que se encuentran a tan solo unos metros del refugio, a la cual nos dirigimos.

Sin entrar dentro del cercado, la rodeamos por la derecha, alcanzamos una zona de caos, por la que avanzamos tomando de referencia algunos hitos, que hay colocados a lo largo de este, lo que nos permite orientarnos con facilidad.

Poco a poco, el collado lo tenemos más cerca, bajando de este, observamos como una pareja de montañeros desciende por la otra ladera, echo un vistazo al GPS y compruebo que existe otro sendero que va más cercano a las paredes del Dec de Lhurs, ya que por donde transitamos, más tarde se dirige hacia el Oeste para subir a la Mesa de los Tres Reyes.

Por el momento, decidimos seguir por esta vertiente, ya que nos resulta más sencillo ganar desnivel, que yendo por los pastizales. Una vez fuera de la zona de caos, realizamos un largo flanqueo virando hacia el Sur, por terreno prácticamente llano, en el que apenas ganamos cota, disfrutando de las vistas que tenemos en todo momento, hasta enlazar con el sendero sobre la cota 1.850 metros, donde el Lac de Lhrus, va quedando abajo.

Ya sobre el track, continuamos avanzando por un sendero bien trazado, que realiza alguna suave lazada, que nos permite subir sin grandes esfuerzos, guiándonos de los hitos y teniendo de referencia en todo momento el collado, disfrutando hacia el Este de las crestas calizas que conforman esta cara del Dec de Lhurs; al Oeste de la Table, y la Mesa de los Tres Reyes.

En apenas tres cuartos de hora, llegamos al collado previo a la cima, donde a las ya conocidas vistas sobre la Mesa de los Tres Reyes, se unen otros tres gigantes de la zona, el Petrechema, las Agujas de Ansabére y el Pic d'Anie, además del Midi d'Ossau, que ya habíamos visto de subida al Lac de Lhurs.

Desde el refugio, caminamos sin sendero, hacia la cabaña de pastores

Que dejamos a nuestra izquierda, y nos adentramos en una zona de caos

Por el que avanzamos cómodamente, tomando de referencia algunos hitos

Una vez salimos fuera del caos, realizamos un largo flanqueo hacia el Sur

Hasta enlazar con el sendero que discurre cerca del Dec de Lhurs, mientras abajo va quedando el Lac de Lhurs

Ya sobre el track, continuamos ascendiendo, con vistas a las crestas que conforman la cima del Dec de Lhurs

Al Oeste, de la Table y la Mesa de los Tres Reyes

En apenas tres cuartos de hora, llegamos al collado previo a la cima

Donde a las vistas ya conocidas, se unen el Petrechema y las Agujas de Ansabére

Además del Midi d'Ossau, del que ya disfrutamos subiendo al Lac de Lhurs

Desde el collado, nos quedan unos 200 metros de desnivel hasta la cima, que por la cercanía de está, intuimos que no es la que se alza frente a nosotros. Para disipar las dudas, nos ponemos en marcha , caminamos dirección Este por el amplio cordal, hacia la arista coronada por una cresta caliza, donde a su izquierda aparece la vertical pared del Gran Billare, que desde esta perspectiva intimida.

En apenas un par de minutos, iniciamos el tramo final de ascensión al Dec de Lhurs, caminando por el extremo de la arista, que por dura pendiente nos va acercando hasta las afiladas cuchillas de la cresta, desde la que podemos comprobar como 1.000 metros más abajo, el río de la Gave d'Ansabére, serpentea en el valle del mismo nombre, en el que sobresale la figura del Pic Poure de Lamary, siendo este valle una buena zona para hacer raquetas.

Tras un par de lazadas, cambiamos de vertiente, acometemos una larga rampa por la que nos adentramos en el laberinto, que forma el roquedo que conforma la cresta de esta primera elevación, donde el sendero es engullido por los bloques de caliza, y nos guiamos por los hitos que hay colocados en abundancia, teniendo que utilizar las manos en contadas ocasiones para seguir progresando, mientras un grupo de sarrios salen huyendo, al notar nuestra presencia.

Sobre la cota 2.130 metros salimos del laberinto de rocas, alcanzamos un collado que hace de divisoria entre la antecima y la cima principal del Dec de Lhurs, que ya divisamos, y que se encuentra cercado por otro roquedo, que hemos de salvar para coronar la cima.

Antes de continuar, echamos un trago de agua, después, proseguimos la ascensión, realizamos un sencillo destrepe por el que llegamos a la base del roquedo, en el que nos internamos tanteando las rocas con los pies, ya que algunas se mueven, y apoyamos las manos en un par de ocasiones, para llegar tras cuatro horas a la cima del Dec de Lhurs, que nos recibe con un cielo azul, prácticamente despejado, donde el sol está en su máximo apogeo, aunque hace fresco en la cima, así que nos abrigamos.

El Dec de Lhurs, es conocido como una de las atalayas de Lescun, ya que desde su cima, se disfrutan de unas panorámicas de 360º, como hoy podemos atestiguar, donde al Sur destaca el Midi d'Ossau; al Norte el Petrechema, las Agujas de Ansabére, la Mesa de los Tres Reyes, y el Peneblanque;  al Este, del Pic d'Anie y el Billare (Gran y Petit Billare).

Desde el collado, caminamos por el cordal, hacia la arista coronada por una cresta caliza

En un par de minutos, iniciamos la subida por la arista, desde la que divisamos el valle de la Gave d'Ansabére

Tras un par de lazadas, acometemos una larga rampa, por la que nos introducimos en el laberinto

Que forma el roquedo, que conforma la cresta caliza, que corona esta primera elevación

Donde los bloques de caliza, engullen el sendero, y tenemos que usar las manos en contadas ocasiones


Mientras un grupo de sarrios, salen huyendo al sentir nuestra presencia

Sobre la cota 2.130 metros, salimos a un collado, que divide la antecima y la cima del Dec de Lhurs
Tras realizar un destrepe, llegamos a la base del roquedo, por el ascendemos con cuidado

Hasta llegar a la cima del Dec de Lhurs, tras cuatro horas desde el aparcamiento de Anapia

Que es conocido como una de las "atalayas de Lescun", ya que desde su cima, obtenemos unas vistas de 360º
Al Norte del Petrechema, las Agujas de Ansabére, la Table y la Mesa de los Tres Reyes

Y al Este del Pic d'Anie y el Billare (Gran y Petit Billare)

Aunque existe la posibilidad trazar un circular, bajando por el vecino valle d'Escoueste, nos quedan apenas tres horas de luz, así que para no complicarnos la vida, iniciamos el descenso por el mismo lugar, atentos a los hitos, para no salirnos de la traza original, y acabar embarcados, deteniéndonos de vez en cuando para disfrutar de las vistas que tenemos hacia el Petrechema, las Agujas de Ansabére y la Mesa de los Tres Reyes, donde también podemos ver unos metros más abajo el collado, al cual llegamos en tan solo media hora.

Una vez en el collado, continuamos por el sendero principal, que nos permite bajar de forma más directa, mientras disfrutamos de las vistas a la Table, la Mesa de los Tres Reyes y el Lac de Lhurs, cuya cubeta ya podemos ver parcialmente, a la que nos vamos acercando ya sin sendero, cerca de la cabaña de pastores, que dejamos a nuestra izquierda, avanzando campo a través, tomando de referencia algunos hitos, que nos llevan hasta el refugio, en el que nos detenemos para comer.

Con energías renovadas, emprendemos la marcha, rodeamos por la izquierda la cubeta del Lac de Lhurs, donde enlazamos con el precioso tramo de karst, que nos deposita a los pies de la base del Dec de Lhurs, donde comprobamos como las nubes empiezan a cubrir las montañas de los valles circundantes.

El sol va perdiendo fuerza, la sombra comienza a dar en todo el valle, las temperaturas bajan, así que nos abrigamos mientras descendemos paralelos al barranco de Landrosque, hasta internarnos en el precioso bosque de hayas y abetos, que conforma el bois de Larrangus, donde disfrutamos de los últimos coletazos del otoño, bajando hacia el fondo del valle de Lescun.

Ensimismados, abandonamos la compañía de este precioso bosque, salimos a la pista de Lhurs, por la que rodeamos la montaña, dejando a nuestras espaldas la cima del Dec de Lhurs, ahora completamente tapada por las nubes, mientras nos acercamos al aparcamiento de Anapia, gozando de las vistas que tenemos del bucólico valle de Lescun, y los imponente Orges de Camplong, que se unen a partir de ahora, a la larga lista de pendientes.

Tras siete horas y media, alcanzamos el cruce donde se junta con la pista que sube al Plateau de Sanchése, y unos metros más abajo, llegamos con las últimas luces del día, al aparcamiento de Anapia, donde damos por finalizada está espectacular ascensión al Dec de Lhurs, después de 16 kilómetros y 1200 metros de desnivel positivo, en el que es sin duda, uno de los valles más bonitos de los pirineos, al que regresaremos este invierno con las raquetas para seguir descubriendolo.

En la cima, iniciamos el descenso, por el mismo itinerario

Atentos a los hitos, para no acabar embarcados
Disfrutando de las vistas, hacia el Petrechema, las Agujas de Ansabére, la Mesa de los Tres Reyes

Y al collado, al que llegamos tras media hora, desde el que descendemos por el sendero principal

De forma más directa, por el que rápidamente aparece la cubeta del Lac de Lhurs

Al que nos acercamos sin sendero, dejando a nuestra izquierda la cabaña de pastores

Hasta llegar al refugio donde descansamos. Tras la pausa, rodeamos por la izquierda el Lac de Lhurs



Y enlazamos con el preciso tramo de Karst, que nos deja a los pies del Dec de Lhurs

Donde comprobamos como las nubes empiezan a cubrir las montañas de los valles circundantes

Abrigados, descendemos por el barranco de Landrosque, hasta internarmos en el bois de Larrangus

Hasta salir a la pista de Lhurs, en la que disfrutamos de las vistas al bucólico valle de Lescún
Y a los Orges de Camplong, llegando tras siete horas y media al aparcamiento de Anapia

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