sábado, 19 de agosto de 2017

El bosque de Gamueta, desde el Refugio de Linza



Situado en el Valle de Ansó, dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales, el hayedo-abetal, del bosque de Gamueta, ocupa alrededor de 100 hectáreas, y es el bosque montano mejor conservado del Pirineo Meridional, debido a que la mano del hombre, apenas a intervenido, conservando las características estructurales originales.

En su interior, habitan especies animales en peligro de extinción, como el oso pardo, del que tan solo quedan dos ejemplares machos en todo el Parque Natural, y alberga el mayor conjunto de árboles monumentales de Aragón, en el que destaca el Abeto Blanco, situado en las zonas más umbrías y frías del barranco, alcanzando alturas de hasta 30 metros.

Este año, nos vamos diez días a Jaca, que utilizaremos como campamento base; tras unos primeros días de ocio (piscina, pádel, tapeo y alguna visita cultural), aprovechamos la visita de mi hermano, para realizar una ruta de media mañana, en el que entre todas las opciones, nos decantamos por el sendero ecológico, que en circular, recorre el bosque de Gamueta. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace "Como llegar"





Como es un recorrido de media mañana, y queremos comer en el restaurante del Camping de Zuriza, del que siempre guardo muy grato recuerdo, no madrugamos. Sobre las 10:30 llegamos al refugio de Linza, que a estas horas se encuentra bastante concurrido, nos acercamos a echar un vistazo; después, caminamos hasta uno de los extremos del aparcamiento, en el que se sitúa un panel informativo, sobre la ruta que vamos a realizar.

Desde aquí, iniciamos el recorrido, cruzamos una barrera de madera; avanzamos durante doscientos metros dirección Sur/Este, por un camino adaptado para personas con movilidad reducida, por el que andamos cómodamente, observando el tajo que ha formado en la montaña, el Achar del Caballo, y de alguno de los principales picos de la zona, como el Mallo Acherito.

En menos de cinco minutos, nos plantamos en el merendero del Plano de la Casa, lugar en el que abandonamos el camino acondicionado, giramos a la derecha, y tras pasar el exiguo cauce del barranco de Petrechema, por un puente de madera, enlazamos con un amplio camino herboso, por el que vamos dirección Oeste, pegados a las lindes del bosque, disfrutando de las vistas que tenemos del Pico Maz (como se le conoce en el Valle de Ansó), o Txamantxoia, que con su forma piramidal, hace de frontera natural entre Aragón y Navarra.

Rápidamente, el camino hace un giro de 90º a la izquierda, en apenas unos metros, este se transforma en un bonito sendero, por el que en suave ascenso, nos adentramos en el espectacular bosque de Gamueta, donde el haya es el principal protagonista.

Poco a poco, la pendiente se va acentuando, el sendero comienza a describir sucesivas lazadas, que facilitan el ascenso; a medida que ganamos desnivel, el bosque va clareando. No muy lejos, ya podemos ver el collado que forma el Achar del Caballo, donde grandes bloques de caliza, recubiertos de musgos, se entremezclan con las hayas.

Tras superar este espectacular tramo, el terreno se endurece, afrontamos la rampa más fuerte de todo el recorrido, donde cada uno va a su ritmo, ganando metro a metro, hasta alcanzar la hendidura que forma el Achar del Caballo, lugar en el que se ubican varias vías de escalada deportiva, equipadas con parabolts o químicos, con una dificultad que oscila desde el 4a hasta, el 7a.

En el collado, aprovechamos para reagruparnos, mientras disfrutamos de unas fantásticas vistas, que este día tan despejado nos ofrece, de dos clásicos de la zona, como la Sierra de Alano, y la Peña Escaurre, que desde Zuriza, tiene una vía de ascenso, bastante corta, pero muy fuerte, que cuenta con ser la segunda extensión de Lapiaz más importante del pirineo, después del macizo de Larra, en el Valle de Belagua.

Al llegar, nos acercamos al Refugio de Linza; después, nos vamos a uno de los extremos del aparcamiento

Donde tras cruzar una barrera, empezamos a caminar, con vistas al Achar del Caballo

Y a uno de los principales picos de la zona, el Mallo Acherito

Tras cinco minutos, llegamos al merendero del Plano de la Casa, donde cruzamos el barranco de Petrechema

Y enlazamos con un camino herboso, por el que continuamos dirección Oeste, con vistas al pico Maz

Tras un giro a la izquierda, nos adentramos en el bosque de Gamueta

Donde las hayas, son las grandes protagonistas

Cerca del Achar del Caballo, las hayas se entremezclan con grandes bloques de caliza

Tras superar este bonito tramo, afrontamos una fuerte rampa

Por la que llegamos al Achar del Collado, con vistas a la Sierra de Alano y la Peña Escaurre
Desde el Achar del Caballo, emprendemos el descenso por una amplia zona de pastos, dirección Sur, tomando de referencia las marcas verdes y amarillas del itinerario ecológico, realizado entre los años 2005/2007, que nos permite disfrutar de este espectacular hayedo-abetal, favorecido sin duda, por el clima atlántico que hay en este valle, en el que se alcanzan precipitaciones cercanas a los 1.800 litros anuales.

Con esta tónica, continuamos por el sendero casi cubierto por la hierva, durante doscientos metros, hasta que de nuevo la vegetación compuesta por enebro, saúco y serbal de cazadores, mezclados con alguna haya, comienza hacer acto de aparición, siempre con la impresionante visión de la cara Este de la Peña Escaurre, que posee unas paredes verticales, de más de 200 metros de altura.

Unos metros más abajo, las hayas se apoderan del terreno, formando un tupido bosque, donde los rayos del sol apenas penetran entre el follaje, creando rincones de gran belleza, en los que disfrutamos, siempre con un ojo puesto en el camino, ya que en ocasiones se cierra tanto, que resulta sencillo perderse, aunque rápidamente volvemos a él.

Cuando apenas hemos superado el primer kilómetro, alcanzamos la parte superior del Plano de la Casa, extensa zona de pastos, en el que se ubica junto a la carretera la fuente de los Clérigos. Mientras el resto sigue a su marcha, yo me detengo para fotografiar el entorno, en el que de nuevo aparecen las figuras de la Sierra de Alano y la Peña Escaurre.

A la carrera, me reincorporo, todos juntos atravesamos la extensa pradera, cubierta de miles de flores de todos los colores, por la que vamos descendiendo dirección Sur, virando poco a poco hacia el Este, hasta enlazar a la altura de dos grandes hayas, con el sendero que viene desde la pista de Linza, y que en su inicio, durante unos metros, va paralelo al cauce del barranco de Gamueta, por el que se puede acortar el recorrido, opción que elige mi padre, ya que no está habituado a caminar por este tipo de terreno.

Desde el Achar del Caballo, iniciamos el descenso, tomando de referencia las marcas verdes y amarillas

A los 200 metros, la vegetación vuelve hacer acto de presencia

Unos metros más adelante, las hayas vuelven a poblarlo todo
Formando rincones de gran belleza


Superado el primer kilómetro, alcanzamos la parte superior del Plano de la Casa

Extensa zona de pastos, que atravesamos entre un mar de flores
Hasta enlazar con el sendero, que viene desde la pista de Linza

Antes de seguir, le indico a mi padre el camino de regreso, que no tiene mayor dificultad, que alcanzar la pista que se ve desde este punto, y luego regresar por ella hasta el refugio de Linza.

El resto, continuamos dirección Este por terreno de falso llano, fácil de caminar, alternando preciosos tramos de bosque, que nos ofrecen una buena sombra, con pequeñas zonas de pastos, desde la que divisamos como se alza entre el tupido bosque, el circo de Gamueta, fácilmente identificable por la brecha de Gamueta que separada las cimas del Anzotiello, y el Mallo Gorreta.

La proximidad del barranco de Gamueta, hace que en este terreno pedregoso, donde más le gusta vivir al haya, podamos ver algunos ejemplares de mayor porte. En sus ramas, todavía observamos como permanece ya abierta alguna vaina leñosa, que envuelve al hayuco, el fruto del haya, una especie de piñón comestible por el hombre, aunque habitualmente sirve de alimento para los animales.

Sobre la cota 1.450 metros, el bosque se abre a lo lejos, y podemos apreciar el valle sinclinal que forman las follas de Gamueta, por la que transcurre el barranco de Gamueta, hacia el que descendemos por un herboso sendero, con vistas al Circo de Gamueta, que a medida que perdemos desnivel, se hace menos visible.

Una vez en el fondo del valle, alcanzamos una bifurcación de senderos perfectamente señalizada, donde tenemos la posibilidad de ampliar el recorrido, subiendo a alguna de las cimas próximas, yendo por la Plana Diego.

Como no es nuestro caso, nosotros vadeamos por las piedras, el barranco de Gamueta, que por estas fechas apenas lleva caudal, después, continuamos en ascenso dirección Sur, durante apenas cincuenta metros, hasta alcanzar las lindes del bosque, donde a la sombra de un majestuosa haya, nos detenemos para descansar, y comernos un bocata de tortilla de patata, mientras disfrutamos de las vistas.

Por el que continuamos dirección Este, alternando tramos de bosque

Con pequeñas zonas de prados
Desde el que divisamos por encima del bosque, el Circo de Gamueta


La proximidad del barranco de Gamueta


Hace que en este tramo de bosque, veamos hayas de mayor porte
Donde en sus ramas, todavía permanece ya abierta, la vaina que envuelve el hayuco

Sobre la cota 1.450 metros, observamos el valle sinclinal que forman las follas de Gamueta

Una vez en el fondo del valle, llegamos a una bifurcación, donde tomamos el sendero de la derecha
Por el que vadeamos el barranco de Gamueta, y continuamos en ascenso dirección Sur

Con el estómago contento, nos ponemos de nuevo en marcha, por terreno llano, tomando de referencia las marcas verdes y amarillas, donde nos vamos encontrando con viejos troncos de haya, de enormes dimensiones, en el que los diversos grupos que pasan junto a ellos, se detienen para fotografiarse.

Poco a poco, comenzamos a descender, tras un giro a la derecha, la pendiente se acentúa, las hojas, y los hayucos en en suelo, hacen que el piso resbale bastante, así que con precaución, vamos descendiendo a media ladera del hayedo,donde comprobamos como las inclemencias del tiempo (nieve, lluvia, viento) han tirado algunos ejemplares al suelo, y otros sobreviven estando en constante movimiento, curvándose para poder para mantenerse en pie.

En este bonito tramo del hayedo, el trasiego de personas es mínimo, el silencio es absoluto, tan solo roto por el repiqueteo de un pájaro carpintero, en el tronco de un haya, que no vemos, aunque creemos que puede tratarse de un Pico dorsiblanco, especie autóctona del pirineo, que tan solo se encuentran en el bosque de Gamueta, y en la Selva de Irati.

A medida que nos vamos introduciendo en el fondo del barranco, la humedad se hace más intensa, debido a la cercanía del barranco de Gamueta, al que llegamos tras realizar varias lazadas, y que en su deambular por medio del hayedo, forma un recoleto rincón, en el que nos detenemos un rato.

Junto a un puente de madera, descendemos hasta el lecho del barranco, donde alguna solitaria haya, sobrevive entre un mar de piedras. El exiguo caudal que lleva el barranco, nos permite caminar por el, así que lo remontamos hasta alcanzar la cascada de Gamueta, que en tiempos de lluvia, forma un bonito salto de agua, y en cuya poza de recepción nos fijamos, intentando ver algún tritón pirenaico, aunque sin éxito.

Por terreno llano, seguimos el recorrido, tomando de referencia las marcas verdes y amarillas

Tras unos primeros metros de suave descenso, al girar a la derecha, la pendiente se acentúa


A nuestro paso, vemos como las inclemencias del tiempo, han tirado varias ejemplares de haya

Y otras sobreviven, estando en constante movimiento, curvándose para mantenerse en pie

Después de varias lazadas, llegamos al barranco de Gamueta, en cuyo cauce sobrevive alguna solitaria haya
Debido a su exiguo caudal, lo remontamos hasta llegar a la Cascada de Gamueta


En cuya poza de recepción nos fijamos, en busca de algún tritón pirenaico

De vuelta al sendero, cruzamos el barranco de Gamueta, por el puente de madera; una vez en la otra margen, llegamos a una pequeña explanada, donde hay un panel informativo sobre el bosque de Gamueta.

Tras ojearlo, continuamos el recorrido, rápidamente el sendero se transforma en una amplia pista de tierra, por la que caminamos dirección Oeste, siempre tomando de referencia las marcas verdes y amarillas, paralelos al cauce del barranco de Gamueta, que discurre unos metros más abajo, de donde nos encontramos.

Al ir por pista, el bosque en este tramo se abre, las hayas que inicialmente ocupaban toda la extensión del bosque, ahora se entremezclan con espectaculares ejemplares de abeto, pino y tejo, cuya edad supera alguno de ellos, los 300 años.

Por unos instantes, el bosque se cierra de nuevo, apenas dejando pasar los rayos de sol; sobre la cota 1.280 metros, cuando el barranco de Gamueta, desemboca en el río Veral, enlazamos con la pista que desde Zuriza va hasta el refugio de Linza.

Para evitar el trasiego de coches, preferimos caminar dirección Norte/Oeste, por la zona de pastos, que hay entre el barranco de Petrechema, y la pista, por los que llegamos a la fuente de los Clérigos, en la que nos detenemos un instante para refrescarnos, con vistas al pico Maz o Txamantxoia.

Echando un vistazo al mapa, comprobamos que cerca de la fuente, hay un par de dólmenes, como no sabemos si todavía estarán (más de una vez nos ha pasado que están en el mapa, y luego ya no existen o su localización es otra), decidimos obviarlos.

De vuelta a la pista, continuamos por ella durante medio kilómetro; tras una curva a la derecha, alcanzamos el Plano de la Casa, donde vemos como una grupo de escaladores, se entretienen en las Placas de Linza, que son unas vías de iniciación de un solo largo, que cuenta con una dificultad que va desde el 3º, hasta el 5+.

Desde el Plano de la Casa, los últimos metros, los hacemos por la pista, disfrutando de las vistas hacia el Mallo Acherito; tras un par de minutos, alcanzamos el refugio de Linza, donde cerramos el circulo de esta maravillosa ruta, que nos ha permitido descubrir, el espectacular paraje del Bosque de Gamueta, al que sin duda tenemos que volver en otoño.

Una vez en el coche, nos vamos hasta el camping de Zuriza, donde nos comemos unas fantásticas migas pastor, con sus respectivas chuletas, sin comentarios ...

De vuelta al sendero, cruzamos por el puente de madera, el barranco de Gamueta

Una vez en la otra margen, el sendero se transforma en una pista

Por la que avanzamos, tomando de referencia las marcas verdes y amarillas

En un bosque, donde las hayas se entremezclan, con abetos, pinos y tejos


Sobre la cota 1.280 metros, enlazamos con la pista que va desde Zuriza al refugio de Linza

En vez de ir por la pista, vamos por la zona de pastos, hasta alcanzar la fuente de los Clérigos


De nuevo en la pista, caminamos hasta llegar al Plano de la Casa, en la que se ubican las Placas de Linza

Desde el Plano de la Casa, los últimos metros los hacemos por la pista, con vistas al Mallo Acherito
Y en un par de minutos, alcanzamos el refugio de Linza, donde cerramos el circulo

jueves, 13 de julio de 2017

Circular al Pico del Cerro del Águila o Marigil, Pico del Rayo, y Cerro Ceragómez, desde Inogés


Situada en la Cordillera Ibérica, en la parte occidental de la provincia de Zaragoza, la Sierra de Vicort, conocida en la zona como Sierra Vicora, se extiende durante casi 20 km, entre las poblaciones del Frasno, y Codos.

Para la jornada de hoy, en compañía de Carlos (Zancadas Ligeras), vamos a realizar una ruta de media jornada, para ascender al Pico del Rayo, que con sus 1.427 m de altitud, es la máxima elevación de esta sierra, en el que vamos a tomar de referencia, la ruta que realizo hace un tiempo, Fer (Hoy Costra, mañana pus) gran conocedor de la zona, donde sobre la marcha, iremos realizando alguna pequeña variación. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Como punto de partida, nosotros escogemos la población de Inogés, aunque también es habitual hacerlo, desde el despoblado de Pietas, perteneciente al municipio del Frasno, desde el que parte el sendero local SLZ-36, con el que enlazaremos, a la altura del Collado de Marigil.

Sobre las ocho de la mañana, salimos de Zaragoza dirección Madrid por la A-2, hasta el desvío a El Frasno, en el cual cogemos la A-1505, por la que continuamos durante ocho kilómetros, hasta la población de Inogés, donde aparcamos el coche, en una pequeña plaza, situada junto a la Iglesia de San Miguel Arcángel.

Para empezar con fuerzas, comemos un plátano mientras preparamos las mochilas, después, comenzamos a caminar por la calle Alta, por la que cruzamos la carretera, y continuamos unos metros más por la calle Letra o Inogés,  hasta llegar a las afueras de Inogés, donde se encuentra el peirón de la Virgen de Jerusalén, punto en el que iniciamos la circular, que realizaremos en sentido antihorario, que es la forma clásica, de afrontar la ascensión al Pico del Rayo.

Desde el peirón, cogemos el Camino de Inogés, por el que en suave ascenso, seguimos dirección Sur/Oeste, con vistas al Pico de la Nevera, segunda elevación de la Sierra de Vicort, fácilmente reconocible, por el radar en forma de globo, que hay en su cima, perteneciente al Escuadrón de Vigilancia Aérea.

De vez en cuando el camino se bifurca en dos, nosotros cogemos siempre el más evidente, que nos lleva paralelos al barranco de la Sierra, que poco a poco se va quedando abajo, mientras el camino describe sendas lazadas, hasta alcanzar los restos de la Paridera Fernanda, donde comenzamos a ver los primeros ejemplares de pino.

A medida que ascendemos, el bosque se espesa, caminamos en suave ascenso, pegados a las lindes del pinar, que se entremezcla con alguna encina. Cuando alcanzamos el kilómetro tres, llegamos a una bifurcación donde enlazamos con el sendero local SLZ-36, que desde la colonia de Pietas, sube al Pico del Rayo, y que continúa por el sendero que nace a nuestra izquierda.

Antes de incorporarnos al sendero local, nos percatamos que un poco más arriba, cerca del Collado de Marigil, hay una pequeña elevación, que en los mapas aparece como el Pico del Cerro del Águila o Marigil, así que para ampliar un poco más el recorrido, decidimos continuar durante cien metros más, hasta alcanzar el collado, donde abandonamos el camino, giramos a la derecha, y monte a través, seguimos ascendiendo hasta el punto más elevado del cerro, tomando de referencia algunos hitos que hay colocados a lo largo de la loma.

De esta forma, llegamos rápidamente a la cima del Pico del Cerro de Águila, desde el que obtenemos una amplia panorámica de las llanuras de la comarca del Aranda, y un primer plano del Pico de la Nevera, que se alza justo enfrente nuestro.

Desde la calle Alta, cruzamos la carretera, y llegamos al peirón de la Virgen de Jerusalén
Punto en el que iniciamos la circular, por el Camino de Inogés, con vistas al Pico de la Nevera

Cuando aparecen los primeros pinos, llegamos junto a las ruinas de la Paridera Fernanda
Donde observamos, como Inogés, ya va quedando abajo
A medida que ascendemos, el bosque se espesa

Sobre el kilómetro tres, enlazamos con el sendero local SLZ-36, que viene desde Pietas

Antes de cogerlo, decidimos subir hasta la cima del Pico del Cerro del Águila o Marigil

Desde el que obtenemos una amplia panorámica de la Comarca del Aranda
Y del Pico de la Nevera, que se alza justo enfrente nuestro



Como todavía no hemos rebasado la primera hora, apenas descansamos, regresamos sobre nuestros pasos, hasta el Collado de Marigil, desde el que descendemos a la bifurcación, donde está vez sí, cogemos el sendero, por el que en dirección Sur/Oeste, nos adentramos en un bonito pinar, donde avanzamos cómodamente, por terreno totalmente llano.

Tras unos primeros metros de tregua, el terreno se va transformando, comenzamos a ganar desnivel de forma progresiva, tomando de referencia las marcas blancas y verdes, del SLZ-36, que se encuentran en los troncos de los pinos, donde se entremezclan con algún joven ejemplar de acebo, que en altitudes más elevadas, veremos en mayor número.

Sobre la cota 1.200 metros, el sendero gira bruscamente a la derecha, justo a la altura de las ruinas de una antigua edificación, donde afrontamos los últimos metros hasta salir a la pista que viene desde el Frasno, en el que convergen el SLZ-36 y el GR.90.2, justo a la altura del refugio libre de la Caseta Blanca de Inogés, también llamado refugio del Acebal, donde hacemos un pausa, para echar un trago de agua, mientras entre los acebos, observamos la bola del radar de la cima del Pico de la Nevera.

Desde el refugio, se nos plantean dos opciones para subir al Pico del Rayo; una continuar por la pista, tomando de referencia el GR.902 y el SLZ-36, que van de la mano durante un kilómetro, o hacerlo por un sendero local, balizado con marcas blancas y verdes, que nos introduce en el Acebal de la Sierra, uno de los escasos acebales que hay en Aragón, cuyo ejemplar de mayor tamaño, es un acebo femenino, en el que se ubica un pequeño belén.

Desde la cima, regresamos hasta el Collado de Marigil

Y más tarde, hasta la bifurcación, donde está vez si, tomamos el sendero local SLZ-36

Por el que nos internamos en un bonito pinar, tomando de referencia las marcas blancas y verdes

Sobre la cota 1.200 metros, el sendero gira bruscamente, acometemos la última rampa

Por la que salimos, a la pista en la que se ubica el refugio del Acebal, donde convergen el SLZ-36 y el GR.90.2

Desde el que podemos ver entre los acebos, la bola del radar, del Pico de la Nevera

Belén, situado en la base de uno de los acebos de mayor porte, del acebal de la Sierra

Como la vez anterior que subí al Pico del Rayo, había bastante nieve; fuimos por la pista que no ofrece ningún interés, así que hoy, decidimos hacerlo por la senda del acebal, que nace justo en el lateral derecho del refugio, donde tras subir una corta pero pronunciada rampa, nos adentramos en un espectacular bosque mixto de pinos y acebos, en el que destacan los ejemplares femeninos, por los frutos rojos que producen en invierno.

Tomando de referencia las marcas blancas y verdes, caminamos plácidamente por una mullida senda, cubierta de musgo, de vez en cuando, el bosque clarea, y atravesamos pequeños canchales, fáciles de transitar, ya que la senda está bien marcada.

A medida que vamos ganando desnivel, la vegetación va menguando, la senda se vuelve algo más difusa, por lo que nos toca detenernos para intuir por donde va. Tras rodear un bloque de roca por la derecha, alcanzamos la pista que va por el cordal, que conecta el Pico de la Nevera, con el Pico del Rayo, por la que continuamos dirección Sur/Este, ya con vistas a nuestro objetivo del día, el Pico del Rayo, visible por los repetidores que pueblan su cima, al que llegamos en apenas cinco minutos, tras realizar un par de lazadas, en suave ascenso.

Una vez en la cima, el viento pega fuerte, la temperatura ha bajado considerablemente, y no apetece estar mucho rato, así que nos hacemos unas fotografías en el vértice geodésico, para atestiguar nuestra estancia, mientras disfrutamos de las vistas que tenemos de la provincia de Zaragoza; hacia el Norte de la Comarca del Aranda, y al Este de la bonita Sierra de Algairén, donde destaca el Pico Valdemadera, máxima elevación de la sierra.

Desde el refugio, cogemos la senda del acebal

Por la que nos adentramos en un espectacular bosque de pinos y acebos

Donde vamos alternando tramos de bosque, con otros de pequeños canchales

Tomando de referencia las marcas blancas y verdes, de un sendero local

A medida que ganamos desnivel, la vegetación va menguando; rodeamos por la derecha un bloque de roca

Que tras sortear, enlazamos con la pista que une el Pico de la Nevera, con el Pico del Rayo




A cuya cima llegamos, en poco más de cinco minutos

Desde la que disfrutamos de las vistas hacia el Norte, del Pico de la Nevera, y la Comarca del Aranda

Y al Este de la Sierra de Algairén



Aunque nos apetece echar un bocado, en la cima el día es desapacible, por lo que preferimos perder desnivel, e intentarlo un poco más abajo, en la confluencia con la pista que viene desde el refugio de Inogés.

Así que retrocedemos unos metros, hasta un pequeño collado, donde en vez de seguir por el cordal, cogemos las trazas de un sendero, por el que comenzamos a descender por la cara norte del Pico del Rayo, tomando de referencia las marcas blancas y verdes del SLZ-36.

Poco a poco, el sendero se vuelve más claro, sorteamos por la izquierda un pequeño resalte, y tras un par de lazadas, comenzamos a perder rápidamente desnivel, entre matorral bajo, y algún que otro pino, siempre con unas bonitas vistas a la Sierra de Algairén.

Sobre la cota 1.250 metros, alcanzamos las lindes del pinar, por el cual andamos durante unos metros, hasta llegar a la pista que viene desde el refugio de Inogés, donde hacemos un alto en el camino para comer, mientras de vez en cuando, echamos una mirada atrás, para contemplar la cima del Pico del Rayo, que se eleva más de doscientos metros por encima de nuestras cabezas.

Después de la pausa, es hora de continuar con el recorrido, según el track que llevo en el GPS, en este lugar existe una senda que baja hasta el Collado Mayor; senda que nosotros no encontramos por mucho que miramos, y tan solo vemos alguna traza de trocha, que fácilmente habrá sido hecha por el paso de los animales.

Como cuando bajamos vimos la situación del Collado Mayor, decidimos continuar el descenso por la loma, así que a la marcheta, seguimos el descenso monte a través, dirección Norte/Este, buscando siempre las zonas menos densas de vegetación, y trazando diversas lazadas, para reducir la pendiente, tomando siempre de referencia las lindes del pinar, que tenemos a nuestra derecha.

Tras descender medio kilómetro, por fin vemos un hito que marca el inicio de una senda, que se adentra en el pinar, por la que continuamos hasta que nos percatamos, de que esta nos está alejando de nuestro destino, ya que nos lleva en dirección contraria a la que debemos ir.

Desde la cima, descendemos unos metros, hasta un pequeño collado

Donde esta vez tomamos un sendero, por el que iniciamos el descenso por la cara Norte del Pico del Rayo

Con vistas a la Sierra de Algairén

Por el que descendemos, hasta llegar a la pista que viene desde el refugio de Inogés

Donde nos detenemos para comer, mientras echamos una vistazo atrás, para ver la cima del Pico del Rayo

Desde la pista, continuamos dirección Norte/Este monte a través, por las lindes del pinar


Hasta que vemos un hito, que marca el inicio de una senda, que nos aleja del Collado Mayor

Echo un vistazo al GPS, y compruebo que estamos en lo cierto, así que lamentándolo mucho, ya que la senda era muy bonita, regresamos sobre nuestros pasos hasta el inicio de la senda, donde esta vez sí, unos metros más arriba, damos con un amplio camino de tierra, por el que continuamos durante doscientos metros, hasta alcanzar el Collado Mayor, encrucijada de caminos y sendas, donde el camino se transforma en pista.

Desde la lejanía, vemos como la pista que viene desde el refugio, zigzaguea hasta el Collado Mayor, continuando luego hasta Viver de Vicort, por lo cual, inconscientemente lo que hemos realizado ha sido un alcorce, que nos ha salido rana, aunque a cambio hemos descubierto una senda, que para otra ocasión nos vendrá muy bien.

La idea inicial, es bajar por la senda del barranco de las Borderas, que se inicia justo en la izquierda, perfectamente marcada; no muy lejos, observamos que hay un cerro, con una carrasca en su cima, que para llegar hasta ella, hay que atravesar un corto, pero interesante tramo de cresta, que nos atrae lo suficiente, como para cambiar de planes, por el momento.

Dicho y echo, abandonamos la pista, continuamos rectos dirección Sur/Este por el Lomo de los Mureños, por el que caminamos por la amplia cresta, entre grandes bloques de roca, hasta alcanzar la cima del Cerro Ceragómez, donde nos detenemos un instante para disfrutar de las tierras llanas del Valle del río Grio, y de la Sierra de Algairén.

Después, nos replanteamos de nuevo la ruta, ya que echando un vistazo al mapa del GPS, veo que si seguimos por el cordal, acabaremos llegando a un sendero, que por la zona baja del cerro enlaza con la senda del barranco de las Borderas, aunque nos queda la duda, de si existirá, o habrá sido engullida por la vegetación.

Tras meditarlo unos segundos, decidimos cambiar de planes, por lo que continuamos por el cordal del Lomo de los Mureños, siguiendo a ratos las trazas de una trocha, y otros monte a través, alcanzando varias cimas amojonadas, siempre en ligero descenso, con vistas a la Sierra de Algairén, donde nos encontramos con una pequeña construcción, realizada en piedra seca, lo que nos indica que por aquí "alguien pasa".

Finalmente llegamos hasta al límite del Lomo de los Mureños, donde más abajo observamos como hay un camino que se dirige hacia Inogés, aunque no es el que el mapa indica.

Retrocedemos hasta el inicio de la senda, y unos metros más arriba cogemos un camino
Por el que llegamos al Collado Mayor, encrucijada de caminos, y sendas

Donde podemos ver todavía el Pico del Rayo

Desde el collado, cambiamos de planes, y continuamos rectos dirección Sur/Este

Por una amplia cresta, entre grandes bloques de piedra

Hasta alcanzar la cima del Cerro Ceragómez

Donde decidimos, seguir por el cordal del Lomo de los Mureños


A ratos por una trocha, y otros monte a través

Donde nos encontramos con una pequeña construcción, hecha en piedra seca
Después de algo más de un kilómetro, llegamos al límite del Lomo de los Mureños



Mirando a nuestro alrededor, observamos como entre las rocas se forma un pequeño pasillo, echamos un vistazo, y voila, ahí está el camino que buscamos, escondido entre la vegetación, y que antes de conectar con el, decidimos marcar su entrada, por si alguien se aventura por estos lares.

Tras unos primeros metros de desdibujado camino, comido por la vegetación, este se vuelve claro, y rápidamente se transforma en un bonito sendero, por el que dirección Norte, nos internamos en el pinar.

Después de setecientos metros, el sendero desaparece entre una maraña de zarzales, y pequeños pinos; un hito en medio, indica que lo debemos atravesar, aunque a nosotros no nos convence, por lo que nos ponemos a buscar, otras opciones.

Al final, ni por arriba, ni por abajo, vemos que siga el sendero, así que muy a nuestro pesar, decidimos atravesar la maraña, con sus consabidos enganchones, que nos hace ir con mucho cuidado, para no acabar rompiendo la ropa y malheridos.

Por fortuna, tras medio kilómetro, al otro lado de la maraña, encontramos un hito, donde el sendero se vuelve otra vez más claro, libre de vegetación; antes de proseguir, echamos un vistazo, y comprobamos como más arriba se ve otro hito, por lo que estaba claro, que por el medio no era, pero ahora ya esta hecho.

De nuevo en el sendero, aprovechamos para trotar un poco, mientras vamos comprobando, como la vegetación hasta el momento compuesta por pinos, comienza a cambiar, y poco a poco, las carrascas comienzan a ganar terreno.

En suave descenso, enlazamos con la senda que baja paralela al barranco de las Borderas, que inicialmente llevábamos en mente, a partir de aquí, los pinos desaparecen, y bajamos por una bonita senda, entre un espectacular carrascal, cubierto por los líquenes, que le dan un toque especial.

Sobre la cota 800 metros, dejamos atrás el carrascal, y observamos como Inogés, ya queda cerca; siguiendo la senda, acabamos junto a unos campos, donde enlazamos con una pista asfaltada, en cuyo inicio se ubica la Ermita de Nuestra Señora de Jerusalén, de la que apenas hay datos sobre su construcción pero que cuenta con una talla gótica de la virgen con el niño construida en alabastro, que ahora se guarda en la cercana Iglesia de San Miguel Arcángel de Inogés, en el que cuenta la leyenda, que fue traída de Jerusalén por un prisionero aragonés.

Desde la ermita, caminamos por la pista asfaltada, hasta llegar al peirón de la Virgen de Jerusalén, donde esta mañana hemos iniciado la circular; desde el peirón, cogemos la calle Letra o Inogés, cruzamos la carretera, y por la calle Alta, alcanzamos la plaza, cerrando esta bonita circular.

Antes de partir a Zaragoza, hacemos una tanda de estiramientos, y nos comemos sendos bocadillos de lomo, ante la atenta mirada de un grupo de gatos, que se relamen, pero que no se acercan, aun ofreciéndoles unas migajas de pan, peor para ellos!

Entre las rocas, vemos como se forma un pasillo

Donde encontramos el sendero que andábamos buscando, por el que nos internamos en el pinar

Tras setecientos metros, el sendero desaparece; atravesamos una maraña de zarzales, y pinos

Una vez en el "otro lado", el sendero reaparece

Poco a poco, la vegetación va cambiando, y comienza hacer acto de presencia las carrascas


En suave descenso, enlazamos con la senda que baja paralela al barranco de las Borderas
Donde nos internamos en un espectacular carrascal



Sobre la cota 800 metros, dejamos atrás el carrascal, y observamos como Inogés, ya queda cerca

Más abajo, enlazamos con una pista asfaltada, donde se ubica la Ermita de Nuestra Señora de Jerusalén
Por la que caminamos hasta Inogés, y callejeando llegamos hasta la plaza, dando por finalizada la circular

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