martes, 28 de junio de 2022

Vía ferrata de la Cascada del Sorrosal (K3)


El valle de Broto, se encuentra en la vertiente sur de los Pirineos, en la comarca aragonesa de Sobrarbe, en el cual se localiza, una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, por el sector del valle de Ordesa, atravesado de norte a sur por el río Ara, único río sin regular del pirineo, que nace a 2800 metros en las faldas del circo glaciar del Ara, en la falda Sur del pico Meillón, hasta desembocar después de 70 kilómetros, en el río Cinca, afluente del río Ebro.

Su cabecera, la forman a su vez otros dos valles, perpendiculares al de Broto: el valle del Ara y el valle de Ordesa, ambos fronterizos con el valle francés de Gavarnie, entre cuyos puertos destaca el de Bujaruelo, acceso tradicional a Francia.

En el año 2015, entro a formar parte del Geopoarte Mundial UNESCO Sobrarbe – Pirineos, que cuenta con un excepcional patrimonio natural, en el que destacan: el Roble de Asín de Broto, (Quercus cerrioides), con una altura de 27 metros, un perímetro en la base del tronco de 635 cm (554 cm medidos a 1’30 metros de altura), y una edad estimada de unos 500 años: la Bojeda de Oto, conocida por sus vecinos como La Mosquera, que cuenta con una superficie de 3,5 hectáreas, en la que se localizan una gran cantidad de bojes (Buxus sempervirens), de hasta 8 metros de altura y la Cascada del Sorrosal, un impresionante rincón de origen glaciar, a la que se accede caminando en cinco minutos desde la población de Broto, que ostenta la capitalidad del Valle de Broto.

Para la jornada de hoy, en compañía de mi mujer, vamos a realizar la vía ferrata de la Cascada del Sorrosal, que recorre esta bella cascada y parte del barranco del Sorrosal, que está catalogada como K3, en un itinerario de 610 metros y 200 metros de desnivel, que hace de esta vía, una de las más bonitas que he realizado junto con la de Cala Molí (Costa Brava).

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"


 

Como vamos a pasar el día, nos lo tomamos con tranquilidad, salimos de casa, paramos en la Nave y ya en Broto, echamos un café. En vez de dejar la furgoneta a las afueras, cruzamos el puente que salva las aguas del río Ara, donde tomamos la carretera que une Broto con la pedanía de Oto, en el que hay un pequeño aparcamiento, que a estas horas tiene varios huecos.

El inicio de la vía ferrata, está a cinco minutos caminando, así que aprovechamos para ponernos toda la cacharrería, para acto seguido, comenzar a caminar por un bonito paseo, paralelo al río Sorrosal, de aguas cristalinas que nace a 1478 metros de altura, en el valle de Soaso, en las laderas del macizo de Tendeñera, entreteniéndonos un rato con un grupo de cabras, para continuar caminando a la sombra de unos árboles, hasta subir por unas escaleras a una plataforma, que sirve de mirador de la Cascada del Sorrosal, donde enseño a mi mujer, el tramo inicial de la vía ferrata que va hasta la Mina.

Después, descendemos al cauce del río, que cruzamos por una pasarela metálica, donde procedemos a pagar (3.5 € por persona), mientras observamos atónicos, como varios grupos protestan que sea de pago, algo que a mí no me importa, siempre que sea algo "módico", ya que este va destinado al mantenimiento de la vía, que hace que desde su inauguración en el año 2004, siga en perfecto estado, cosa que no ha pasado con otras, que al final se han tenido que clausurar.

Pasando de malos rollos, seguimos a lo nuestro, continuando por un estrecho sendero, hasta llegar cerca de una gran placa, a la que, para acceder, primero subimos por un bloque de forma lateral, agarrándonos a las cadenas mientras caminamos por unos peldaños naturales, que, dan paso a un conjunto de grapas, por las que nos posicionamos en una escalera metálica, salvando una grieta y accediendo a la placa principal, que remontamos por una sucesión de grapas bastante juntas, en un tramo vertical pero sencillo, lo que permite ir cogiendo soltura con los mosquetones, ya que es la primera vía ferrata que hace mi mujer.

Superado este tramo, llegamos a una extensa superficie, donde el pasto se mezcla con grandes bloques de roca (sector 1 Los Bloques), en el que poco a poco vamos ganando desnivel, de forma sencilla pero algo incómoda, ya que el cable de vida esta a ras de suelo y toca ir con el cuerpo arqueado, haciendo alguna pequeña trepada equipada con grapas o cadenas, hasta alcanzar la Escalereta, que da paso a un bonito sinclinal (sector 2 El Pliegue), donde iniciamos un largo flanqueo, avanzando por los pliegues, en un tramo sencillo pero muy estético, donde la mayor dificultad radica en caminar por una roca húmeda.

Unos metros más adelante, alcanzamos un pequeño saliente (sector 3 La Plaza del Pino), en el que aprovechamos para dejar pasar a varios grupos. Después, acometemos una sucesión de escaleras, que sobre todo en la parte intermedia se mueven bastante, en un tramo totalmente vertical, en el que si se tiene vértigo, conviene no mirar abajo, donde la máxima dificultad, radica en posicionarse bien en los cambios de escalera, para que la línea de vida, no quede demasiado abajo y por las que accedemos a otro pequeño rellano, que da acceso a la Mina (sector 4 La Ventana de Broto), que hace honor a su nombre, ya que obtenemos unas bonitas vistas, hacia dicha población.

Luego, nos adentramos en esta galería que fue excavada a mano, en la que avanzamos por oposición, ya que por ella discurre una acequia construida en el siglo XIX, que se utiliza para el riego en tiempos de estiaje, donde se puede utilizar el frontal, cosa que nosotros no hacemos ya que lo hemos dejado en casa, por lo que acabamos andando por medio de la acequia, donde el agua nos lleva a la altura del tobillo.

A medida que avanzamos, la luz se hace patente, llegamos al otro lado (sector 5 La Ventana del Salto), donde observamos como un grupo se está preparando para rapelar, el salto del barranco del Sorrosal, que es sin duda, el tramo más bonito del recorrido, donde remontamos el barranco por una repisa natural, hasta alcanzar un puente tibetano, que la anterior vez que estuve, tenía un tablón para los pies, pero, casi todos los inviernos, alguna crecida se lo acaba llevando, así que lo pasamos sin mayores dificultades, ya que es corto, pero muy fotogénico.

Dejamos la furgoneta en el aparcamiento, que hay cerca de la vía ferrata, donde nos ponemos la cacharrería
Para acto seguido, comenzar a caminar por un paseo
Paralelos al cauce del río Sorrosal, donde nos entretenemos con unas cabras
Y continuamos caminando a la sombra de unos árboles, hasta alcanzar una plataforma
Que sirve de mirador de la Cascada del Sorrosal, donde cruzamos el cauce por una pasarela, para comenzar
El itinerario, subiendo por un bloque, por el que tras pasar una escalera, acedemos a la placa principal
Superado este primer tramo, llegamos a una extensa superficie, donde el pasto se entremezcla con los bloques
Un tramo sencillo pero algo incómodo, ya que el cable de vida esta a ras de suelo, teniendo que ir encorvados
Hasta alcanzar un bonito sinclinal, donde vamos haciendo alguna trepada
Sin dificultad, hasta alcanzar la Escalereta
Iniciando un largo flanqueo, equipado básicamente con varios tramos de cadena
En el que avanzamos con precaución, ya que la roca está húmeda, alcanzando la Plaza del Pino
Donde ganamos rápidamente desnivel, por una sucesión de escaleras metálicas, por las que accedemos
A la Ventana de Broto, donde aprovechamos la entrada de la cueva, para fotografiar esta bella población, para acto seguido
Introducirnos en la Mina, por la que discurre una acequia, que nos conduce a la Ventana del Salto
Sin duda, el tramo más bonito, ya que vamos a recorrer parte del barranco del Sorrosal
Donde remontamos el barranco por una repisa natural, hasta alcanzar 
Un puente tibetano, por el que cruzamos a la margen izquierda

A la salida del puente, comenzamos un bonito flanqueo, remontando por la margen izquierda el barranco del Sorrosal, en un tramo equipado con grapas para los pies y varios tramos de cadena, bastante entretenido ya que no ofrece dificultad, pero en cambio, el rincón es espectacular, hasta llegar cerca de la base de la cascada Brincana, donde comenzamos a ganar rápidamente desnivel, pero sin apenas sensación de vacío.

Tras algo más de hora y media, llegamos a la cabecera de la cascada (sector 6 La Playa), en la que paramos unos minutos para descansar, mientras de paso, disfrutamos del barranco del Sorrosal desde las alturas, para acto seguido, continuar caminando hasta alcanzar la base de una pared completamente vertical (sector 7 La Placa), que no ofrece dificultad, ya que las grapas están bastante juntas y los cambios de mosquetón, son sencillos.

Ya en la parte superior, recorremos una pequeña faja por la que accedemos a un espolón, que, si bien no es difícil, ya que tiene una ascensión escalonada, a mi mujer, le empieza a pasar factura la falta de costumbre a este tipo de actividades, donde aprovechamos la sombra de un quejigo, para observar a vista de pájaro la población de Broto con la sierra de las Mentiras a su espalda.

Luego, continuamos caminando por un tramo de transición, atravesando en ligero descenso un bonito quejigar, que da acceso a una faja, que recorremos a media ladera, ganando poco a poco desnivel, por sendos resaltes escalonados, (sector 8 Escalón Hilario), equipados con grapas y cadenas, que apenas ofrecen resistencia, hasta alcanzar la faja gris, que recorremos hasta finalizar en un sencillo resalte (sector 9 Mirador del Pueyo).

Una vez coronada, llegamos al final de la vía ferrata e iniciamos el camino de vuelta, atravesando un bonito pinar, por el que enlazamos con el PR-HU127, que une las poblaciones de Broto y Fragen, saliendo por unos instantes a cielo abierto, donde observamos parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, hasta alcanzar una bifurcación de senderos, donde seguimos rectos.

Tras un giro a la derecha, comenzamos definitivamente el descenso hacia Broto, adentrándonos en un espeso quejigar, por el vamos perdiendo desnivel de forma suave pero continuada, gracias a las lazadas que va trazando el sendero, pasando junto a un mirador donde observamos cómo vamos llegando a Broto y la cascada del Sorrosal, hasta alcanzar el aparcamiento, después de dos horas y media.

Como aún falta un rato para comer, echamos una cerveza en el bar que hay junto al aparcamiento. Para comer, teníamos pensado irnos a la chopera de Broto, pero al final, vamos a Bujaruelo, donde comemos, nos damos un baño en la badina que hay bajo el Puente de Bujaruelo y vuelta a casa.

A la salida del puente, comenzamos un bonito flanqueo, remontando el barranco del Sorrosal
Hasta llegar cerca de la cascada Brincana
Donde comenzamos a ganar rápidamente desnivel, alcanzando la cabecera de la cascada
Conocida como La Playa, donde descansamos unos minutos
Mientras observamos el tajo, que ha formado el barranco del Sorrosal, para acto seguido
Continuar caminando, hasta alcanzar una gran placa, vertical pero con las grapas juntas
Por la que accedemos a una bonita faja, por la que llegamos a un largo espolón
Bastante escalonado, que si bien, se solventa sin dificultad, a mí mujer, que no esta habituada, empieza a pasarle factura
Haciendo una pausa a la sombra de un quejigo, para disfrutar de las vistas de Broto con la sierra de las Mentiras
Luego, continuamos por un tramo de transición, atravesando en ligero descenso un quejigar 
Que da paso a una faja, que recorremos a media ladera
Ganando poco a poco desnivel, por sendos escalones (escalón Hilario), equipados con grapas y cadenas
Hasta alcanzar la faja Gris, que recorremos en su integridad, llegando a un último resalte, que nos deja
En el mirador de El Pueyo, donde finaliza el tramo equipado
Ahora, iniciamos la vuelta, por un sendero que atraviesa un pinar, donde enlazamos con el PR-HU127
Saliendo por unos instantes, a cielo abierto, mientras observamos algunas cimas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Tras un giro a la derecha, iniciamos el descenso, adentrándonos en un bonito quejigar, pasando junto a un mirador
Donde observamos ya la población de Broto, a la que llegamos tras dos horas y media
Y para finalizar el día, nos vamos a Bujaruelo, donde comemos y nos damos un baño

martes, 31 de mayo de 2022

El Camino del Cielo, desde el Centro de Interpretación de Aves (ARCAZ): Una vuelta por los Mallos de Riglos


La Hoya de Huesca, en aragonés, Plana de Uesca (oficialmente Hoya de Huesca-Plana de Uesca), es una comarca aragonesa situada en su mayor parte en la provincia de Huesca, pero también incluye dos términos de la provincia de Zaragoza, como Murillo de Gállego y Santa Eulalia de Gállego), emplazada en la parte central del somontano oscense, es atravesada por los ríos Isuela, Flumen y Guazitalema.

Se sitúa entre los ríos Sotón y Alcanadre, estando limitada por las sierras de Gratal y Guara, aunque dicha descripción geográfica se refiere a la comarca natural de la Hoya de Huesca, si bien la comarca administrativa engloba también la comarca natural de la Galliguera, es decir, los municipios ribereños de dicho tramo del Gállego, englobando la comarca un total de 40 municipios, de los cuales sobresale en cuanto al número de habitantes, su capital, Huesca (51.117)

A unos 45 kilómetros, al noroeste de la capital, se encuentra la población de Riglos, perteneciente al municipio de Las Peñas de Riglos, un pintoresco caserío que irrumpe en el paisaje, sobre la margen izquierda del río Gállego, donde emergen unas formaciones geológicas, que alcanzan los 275 metros de altura máxima (espolón norte del Pisón), denominados mallos, que se caracterizan por sus grandes paredes verticales o incluso desplomadas, que junto con los de Agüero, Vadiello, Murillo de Gállego y el Salto de Roldán (Peña San Miguel y Peña Aman), están protegidos bajo la figura de Monumento Natural de los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba.

Si bien, todos merecen la pena, hoy, vamos a centrarnos en los más conocidos, los Mallos de Riglos, que recorreremos por el sendero del Camino del Cielo, que nos permitirá, no solo observarlos desde sus diferentes caras, sino también, disfrutar del paisaje que ha modelado a su paso el río Gallego, uno de los principales afluentes del río Ebro, que drena una cuenca de 4008,8 km² y tiene una longitud de 193,2 km.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"


 

Tenemos casi hora y media de trayecto, pero como siempre que vamos en grupo, me adapto a lo que quieren la mayoría, así que salimos a eso de las diez, con la parada obligatoria para tomar un café, que hacemos en Ayerbe, donde ya de paso, compramos sus típicas tortas de anís y algo más.

Entre pitos y flautas, llegamos a eso de las doce a Riglos, que, como ya imaginaba, a estas horas tiene los aparcamientos a reventar, al igual que los arcenes de la carretera. Arriba, en el 
Centro de Interpretación, recuerdo haber aparcado en otras ocasiones, así que probamos suerte, corroborando que apenas hay media docena de vehículos, aunque por el camino Rubén ha encontrado un hueco, por lo que tocará ir a su encuentro.

Sin más dilaciones, empezamos a caminar desde el Centro de Interpretación, que está cerrado, de ahí, que el aparcamiento este medio vacío, donde cogemos un camino en claro descenso, por el que avanzamos entre campos de almendros y los restos de la ermita de Santa Cruz, que visitaremos a la vuelta, disfrutando de las vistas hacia los mallos más “pequeños de la zona”, como el mallo Core y la Aguja Roja, hasta enlazar con la pista por la que discurre el GR.1.

En este punto, iniciamos la circular, si bien se puede hacer en ambos sentidos, la vamos hacer en sentido horario, ya que, de esta forma, si bien la subida es más directa, se hace a la sombra del Puro y el Pisón, hacia el cual nos dirigimos con la Peña Rueba de fondo, adentrándonos rápidamente en las callejuelas que componen este caserío, en el que destaca en la parte superior, la iglesia de Nuestra Señora de los Mallos, construida en mampostería en el S.XVII, con refuerzos de sillar en las esquinas a excepción de la torre, que es de sillería, en cuyo interior se guardan las tallas románicas de la Virgen del Mallo y la Virgen de Carcavilla, que cuenta en el exterior con una bonita balconada, desde la que disfrutamos de las vistas hacia la vega del río Gállego, donde tratamos de visualizar al resto del grupo, sin mucha suerte.

Al final, quedamos a las afueras, callejeamos hasta que el asfalto da paso a la tierra, donde nos reagrupamos, para seguir caminando bajo la base del mallo Pisón, donde el GR.1 desciende hacia Carvavilla, mientras nosotros continuamos por un camino que se transforma en un bonito sendero, por el que poco a poco vamos ganando desnivel a la sombra del mallo Fire (izquierda) y el mallo Pisón (derecha), cuyas paredes se elevan hasta casi tocar el cielo.

La subida, a pesar de discurrir casi en su totalidad a la sombra, es dura. El collado al que debemos llegar, no se encuentra lejos, pero Marta, que lleva rato quejándose prefiero descender y esperarnos en el bar, mientras las más pequeñas, encabezan el grupo, avanzando por una pedrera, tomando de referencia las marcas azules de “La Vuelta a los Mallos”, donde a medida que vamos ganando desnivel, la vegetación va haciendo acto de presencia y a su vez, las vistas se vuelven espectaculares, con la Hoya de Huesca de fondo, hasta que alcanzamos el collado Fire, donde el sendero se bifurca en dos, teniendo la posibilidad de alargar la circular hacia la Peña por Escalete, que ya hicimos hace unos años o continuar con la Vuelta a los Mallos.

En el Centro de Interpretación, comenzamos a caminar entre campos de almendros y los restos de la ermita de Santa Cruz
Disfrutando de las vistas hacia los mallos más pequeños de la zona, como el mallo Core y la Aguja Roja
Hasta enlazar con la pista por la que discurre el GR.1, donde iniciamos la circular
En sentido horario, adentrándonos rápidamente, en el entramado de callejuelas
Que componen el caserío de Riglos, donde subimos hasta la iglesia de Nuestra Señora de los Mallos
Desde cuya balconada, observamos la vega formada en torno al río Gállego
Luego, nos reagrupamos a las afueras, donde el asfalto da paso a la tierra y el GR.1, desciende hacia Carcavilla
Mientras nosotros continuamos por un camino que se transforma en un bonito sendero
Por el que poco a poco vamos ganando desnivel, a la sombra del mallo Fire
Y el mallo Pisón, cuyas verticales paredes, se elevan hasta casi tocar el cielo
Avanzando en la parte superior por una pedrera
Donde a medida que vamos ganando desnivel, la vegetación va haciendo acto de presencia
Y a su vez, las vistas se vuelven más espectaculares
Hasta alcanzar el collado del Fire, donde el sendero se bifurca en dos

Aquí, seguimos con la Vuelta a los Mallos, por el sendero que va por el Circo de los Mallos, que en sus primeros compases va trazando lazadas, ganando el poco desnivel que nos queda para alcanzar el punto más elevado de todo el recorrido, hasta llegar un saliente, que hace de mirador natural, en el que nos fotografiamos mientras disfrutamos de una bonita panorámica de la Hoya de Huesca, con los mallos Pisón, Fire y la Peña Rueba.

Luego, iniciamos un largo flanqueo hacia el Sureste, sin apenas ganar desnivel, donde la vegetación arbustiva da paso a una pequeña mancha de robles, cuyas ramas aprovechamos como marco natural, para acto seguido, acometer un corto tobogán, que culminamos a la sombre de una encima, desde la que obtenemos una perspectiva diferente de cuatro de las cinco agujas, que componen el mallo Fire (No Importa, Mateo, Buzón, Mallafré y Montolar, citadas de sur a norte- fueron bautizándose con los nombres que se les dio tras la conquista entre 1935 y 1946).

Unos metros más adelante, accedemos a la pradera de Bentuso, donde hacemos un alto en el camino para comer. Mientras los demás descansan, aprovecho para subir al refugio Roseta e inmortalizar desde las alturas está verde pradera, desde el que obtengo una bonita vista del macizo Os Fils y en un primer plano, de la Peña Don Justo.

De vuelta a la pradera de Bentuso, recogemos todo, pero antes de continuar con la circular, nos acercamos al mirador de Bentuso o de Espinabla, que con sus 1040 metros, es el punto más alto de la ruta, donde las vistas más o menos son parecidas a las que hemos tenido durante toda la subida, con los mallos Pisón, Fire y la Peña Rueba con la Hoya de Huesca de fondo.

Aquí, seguimos por el sendero que va por el Circo de los Mallos, que en sus primeros compases va trazando lazadas
Hasta llegar a un saliente, que sirve de mirador natural hacia la Hoya de Huesca, con los mallos Pisón, Fire
Y la Peña Rueba
Luego, iniciamos un largo flanqueo, donde la vegetación arbustiva
Da paso a una mancha de robles
Cuyas ramas nos sirven como marco para fotografiar el entorno
Para acto seguido, acometer un corto tobogán, que culminamos a la sombra de una encina
Desde la que obtenemos una perspectiva diferente, de cuatro de la cinco agujas, que componen el mallo Fire
Unos metros más adelante, alcanzamos la pradera de Bentuso, en la que comemos. Después, subo al refugio Roseta
E inmortalizo esta verde pradera
Desde el que obtengo una bonita vista, del macizo Os Fils y en un primer plano, de la Peña Don Justo
De vuelta a la pradera, recogemos todo, pero antes de continuar con la circular, nos acercamos
Al mirador Bentuso o de Espinabla, donde obtenemos una amplia panorámica, con los mallos Pisón, Fire y la Peña Rueba

Luego, regresamos a la pradera e iniciamos el descenso con la Peña Don Justo enfrente, por un bonito sendero que rodea por la parte superior el mallo Colorado, donde aprovechamos las escasas sombras que ofrecen las encinas, obviando el sendero del Camino del Solano, para continuar el descenso tomando de referencia las marcas azules de la Vuelta a los Mallos, mientras observamos las múltiples formas, que los elementos han moldeado las rocas.

Tras un suave descenso, poco a poco la pendiente va aumentando, el sendero, comienza a serpentear, entre lazada y lazada, las vistas van cambiando, lo que permite disfrutar de otro de los grandes de la zona, como La Visera y otros más pequeños, como El Tornillo, situado junto a la base del macizo Os Fils, coronado por el mirador de los Buitres, paraíso de estas aves, que tan solo consigo fotografiar a media distancia.

Ya con el verde colorido de la Hoya de Huesca, enfilamos los metros finales de la bajada, que se vuelve moderada, atisbando en un montículo los restos de la ermita de Santa Cruz, a la que no nos acercaremos, debido a su estado ruinoso, hasta enlazar con la pista por la que discurre el GR.1, desde la que hacemos la clásica fotografía de las acequias con los Mallos de Riglos y la Peña Rueba.

Después, continuamos por la pista hacia la Peña Don Justo, observando el Paredón de los Buitres, que había pasado desapercibido en la ida, en el que está prohibido la escalada, porque anida una gran colonia de buitres leonados, hasta llegar a la altura de una balsa, 
donde abandonamos el GR.1, cerrando la circular, para acto seguido, acometer el último repecho entre campos de almendros que nos lleva al Centro de Interpretación, finalizando este bonito recorrido, no sin antes echar un último vistazo al entorno.

Aprovechando que a estas horas, habrá aparcamiento de sobra en Riglos, bajamos al refugio donde nos espera Marta, echamos una cerveza y vuelta a casa, que alguno le toca entrar a trabajar de noche.

Luego, regresamos a la pradera e iniciamos el descenso
Con la Peña Don Justo enfrente, por un sendero que rodea la parte superior del mallo Colorado
Aprovechando las escasas sombras que ofrecen las encinas
Y obviando el ramal del Camino del Solano, para continuar el descenso
Observando las diferentes formas, que los elementos han moldeado las rocas
Tras un suave descenso, poco a poco la pendiente aumenta, el sendero, comienza a serpentear, entre lazadas y lazada
Las vistas van cambiando, lo que permite disfrutar de la Visera
Y el Tornillo
Situado junto a la base del macizo Os Fils, coronado por el mirador de los Buitres
Paraíso de estas aves, que solo consigo fotografiar a media distancia
Ya con el verde colorido de la Hoya de Huesca, enfilamos los metros finales de la bajada, atisbando en un montículo la ermita de Santa Cruz
Enlazando con la pista por la que discurre el GR.1, donde hacemos la clásica fotografía
Que seguimos hacia la Peña Don Justo, observando el Paredón de los Buitres, hasta llegar a altura de una balsa
Donde abandonamos el GR.1, para acto seguido, acometer los metros finales por el camino que nos lleva al Centro de Interpretación
Finalizando este bonito recorrido, no sin antes, echar un último vistazo al entorno

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