lunes, 23 de enero de 2023

Circular a la Selva de Oza y Camino Viejo del Puente Sil


El Parque Natural de los Valles Occidentales, se encuentra en el extremo más occidental del Pirineo aragonés, en la comarca de la Jacetania, que abarca los municipios de Aísa, Ansó, Aragüés del Puerto, Borau y Valle de Hecho.

Se extiende por las cabeceras de los ríos Veral, Aragón Subordán, Osia, Estarrún y Lubierre, con una altitud que oscila entre los 900 metros en el fondo del valle y los 2670 metros de la cima del Bisaurín, donde también destaca el Aspe (2643 metros), La Mesa de los Tres Reyes (2428 metros), Peña Forca (2391 metros) o Ezcaurri (2050 metros).

Cuenta con 27.073 ha, más otras 7.335 de zona periférica de protección, donde destaca un espacio natural atravesado por el río Aragón Subordán, la Selva de Oza, en la cual, se ha formado un tupido bosque de abetos, mezclado con pinos y hayas 
(también con otras especies naturales, como tejos, arces y abedules), rodeados de picos, en el que resaltan las laderas rojizas del Castillo d'Acher (2384 metros).
 
Además, acoge la mayor concentración megalítica de Aragón y los restos de la calzada romana de Antonino Pio (Tito Aurelio Fulvo Boyonio Antonino), que comunicaba ambas vertientes de los pirineos y fue también utilizada como camino de peregrinación a Santiago de Compostela. En la jornada de hoy, vamos a conocer uno de esos monumentos megalíticos, la Corona de los Muertos, a la que accederemos, realizando la pequeña circular a la Selva de Oza.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace "Como llegar"


 

Hablando con unos amigos, me comentan que van a pasar el fin de semana en el albergue de Aisa. No conocen mucho la zona, así que me dicen que les diga algún lugar, para dar un paseo y que luego, los chicos puedan jugar un rato, así que les recomiendo la circular a la Selva de Oza.

Si bien el lunes no podemos, el domingo lo tenemos libre, por lo cual, al final les vamos a acompañar. Como suele ser habitual cuando salimos en grupo, nos amoldamos a los hábitos de la mayoría, no madrugamos, salimos hacia Selva de Oza, haciendo parada obligada en Ayerbe, donde tomamos un café y compramos unas tortas de anís, en la panadería Ascaso.

Entre pitos y flautas, sobre las 12 llegamos al aparcamiento de Selva de Oza, un paraje en el que disfrutamos de una espléndida panorámica de la Peña Forca, el Chipeta Alto y al otro lado, del Castillo d'Acher, mientras 
comenzamos a caminar por la pista que sube al aparcamiento de Guarrinza, que recorremos tan solo en sus primeros compases, hasta llegar a una bifurcación, donde tomamos la pista de la Espata, por la que nos adentramos en la Selva de Oza, un espectacular bosque de abetos, pinos y hayas, que discurre paralelo al barranco de la Ñetera.

Unos metros más adelante, alcanzamos el desvío a la Corona de los Muertos, donde dejamos la pista principal, a la que más tarde regresaremos, para continuar caminando durante doscientos metros, por un bonito sendero acondicionado con un tramo de pasarela, que permite salvar lo que parece el cauce de un barranco, hasta llegar al yacimiento arqueológico de la Corona de los Muertos, un conjunto de círculos de roca, que se construyeron entre el Neolítico Final hasta el fin de la Primera Edad de Hierro (3000 a.C. - 500 a.C.), que tradicionalmente han sido considerados como monumentos funerarios, aunque este en concreto, también podría tratarse, de zócalos de cabañas, construidas con madera y pieles, que servían de vivienda, en los periodos de verano, cuando el hombre viniera a estos parajes con sus ganado.

Después, desandamos el sendero, disfrutando del bosque, además de la muralla caliza que compone hacia el Este, el cordal de la Sierra de Alanos, que, por localización, intuyo será el Lenito o la Peña Forca, hasta enlazar de nuevo con la pista de la Espata, por la que continuamos caminando por este frondoso bosque de hayas y abetos, tomando de referencia las balizas de la <<Circular a la Selva de Oza>>, en un rincón espectacular, donde caminamos mirando a uno u otro lado, hasta enlazar con el sendero que sube al Castillo d’Acher, que tomamos en sentido descendente, perdiendo mediante varias lazadas, el poco desnivel que hemos ganando, hasta enlazar con el Camino Viejo al Puente Sil.

Sobre las 12, llegamos al aparcamiento de Selva de Oza, donde obtenemos una panorámica a  Peña Forca
Chipeta Alto
Y al otro lado, del Castillo d'Acher, para acto seguido, comenzar a caminar por la pista que sube a Guarrinza
Que seguimos en sus primeros compases, para tomar a mano derecha la pista de la Espata
Por la que nos adentramos en la Selva de Oza, un espectacular bosque de abetos, pinos y hayas
Que discurre paralelo al barranco de la Ñetera
Hasta alcanzar el desvío a la Corona de los Muertos, donde dejamos la pista principal
Para tomar un bonito sendero, acondicionado con un tramo de pasarelas, que evitan una zona inundable
Por el que llegamos al yacimiento arqueológico de la Corona de los Muertos, compuestos por un conjunto de círculos de roca
Que tradicionalmente han sido considerados como monumentos funerarios, pero estos, pueden ser los restos de unas cabañas
Después, regresamos sobre nuestros pasos
Disfrutando del bosque
Y de la muralla caliza, que compone hacia el Este, el cordal de la sierra de Alanos
Hasta enlazar con la pista de la Espata
Por la que continuamos caminando por este frondoso bosque de hayas y abetos
Enlazando con el sendero que sube al Castillo d'Acher, que tomamos en sentido descendente
Perdiendo mediante varias lazadas
El poco desnivel que hemos ganado
Hasta enlazar con el Camino Viejo a Puente Sil

Como llevamos una hora caminando y a muchos, se les ha quedado corto el recorrido. Les comento, que en vez de terminar la circular (quedan unos 10-15 minutos a paso tranquilo), podemos continuar por el Camino Viejo a Puente Sil hasta una pasarela metálica, que cruza el cauce del río Aragón Subordán y volver por la pista asfaltada, que a esas horas no tendrá mucho tráfico, además, si vemos que alguno está cansado, siempre queda la opción de recogerlo con el coche.

A la mayoría, les parece una buena idea, salvo a uno de los chavales, que comenta <<que para ver paisajes ya tiene el GoogleMaps>>, pero, al final no le queda otra que acatar la decisión de la mayoría, así que, a regañadientes, seguimos caminando dándonos un relajante baño de bosque, realizando un pequeño descenso hacia el barranco de la Espata, que cruzamos por una pasarela de madera y en el que nos detenemos para que los chic@s se diviertan un rato.

Después, regresamos al camino que se transforma en sendero, por el que poco a poco vamos ganando desnivel, atravesando un denso bosque en el que apenas entran los rayos del sol, hasta que, sobre el tercer kilómetro (kilómetro 3.3), en un pequeño claro, observamos la pasarela que cruza el río Aragón Subordán, he iniciamos un fuerte descenso, amortiguado por las lazadas que realiza el sendero, por el que llegamos al cauce del río Aragón Subordán, en el que permanecemos un buen rato jugando en sus gélidas aguas.

Si bien podríamos continuar hasta el puente de Santa Ana, por la senda de los Ganchos o por la Calzada Romana, como hemos venido tarde y se ha hecho la hora de comer, dejamos para otra ocasión ambas opciones (se podría trazar una circular, yendo por la Senda de los Ganchos y regresando por la Calzada Romana o viceversa), así que cruzamos el río por la pasarela, para acto seguido, remontar el cauce del río Aragón Subordán pegados a la carretera, disfrutando de la belleza que ofrece este río aragonés, que nace en la cara Norte de la sierra Bernera, atraviesa Aguas Tuertas y recorre el Valle de Hecho, hasta desembocar cerca de Puente la Reina, en el río Aragón, formando una serie de cascadas, badinas y rincones de gran belleza, sin perder de vista la carretera.

Tras algo más de tres horas, alcanzamos de nuevo el paraje de la Selva de Oza, donde observamos uno de los emblemas de la zona, el Castillo d’Acher, en el que contrastan sus laderas rojizas con la caliza y el verdor del bosque. Ya en los coches, aprovechamos para pedir unas cervezas en el chiringuito y comer, luego, los chicos juegan un rato en el agua, mientras los mayores charramos un rato.

A última hora, nos vamos a Jaca, donde hemos quedado con el resto, que suben para hacer la entrada en el refugio, aunque le comento a mí mujer, que se nota, que no conocen la carretera que sube a Aisa y que dudo, bajen, como así sucede al rato, que nos llaman para decirnos que son fiestas en Aisa y que les da parece bajar para volver a subir, así que nos damos un paseo por la Ciudadela, cenamos como siempre en La Lola, que está hasta la bandera y ya de noche, vuelta a casa.

Como llevamos una hora caminando, seguimos por el Camino Viajo a Puente Sil
Dándonos un relajante baño de bosque
Realizando un corto descenso hasta el cauce del barranco de la Espata, que cruzamos por una pasarela de madera
Y en el que nos detenemos unos minutos
Después, regresamos al camino que se transforma en un bonito sendero
Por el que poco a poco, vamos ganando desnivel
Atravesando un denso bosque, en el que apenas penetran los rayos del sol
Hasta que, sobre el tercer kilómetro, divisamos en lo hondo, la pasarela que cruza el río Aragón Subordán
He iniciamos un fuerte descenso, amortiguado por las lazadas que realiza el sendero
Hasta alcanzar la pasarela, que de momento no utilizamos, para quedarnos un rato jugando en las gélidas aguas del río Aragón Subordán
Si bien podríamos continuar hacia el puente de Santa Ana, se nos ha hecho tarde, cruzamos por la pasarela
El cauce del río Aragón Subordán, que ofrece unas bonitas vistas
Para acto seguido, remontar su cauce por la pista asfaltada
Disfrutando a cada paso de este río aragonés
Formando a su paso, una serie de badinas, cascadas
Y rincones de gran belleza
Hasta alcanzar de nuevo el aparcamiento de la Selva de Oza, donde admiramos uno de sus emblemas, el Castillo d'Acher

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Circular por la Tierra de Pinares: Vuelta larga de la Ruta de Las Tres Cascadas, regresando por el GR.86.1, desde Covaleda


El Parque Natural Laguna Negra y Circos glaciares de Urbión, tiene una extensión de 4.617 hectáreas, que en gran medida se elevan por encima de los 1.700 metros, en lo que se denomina como piso oromed iterráneo (entre 1500 y 2000 m), donde la oscilación climática cuaternaria de hace dos millones de años, ha moldeado un paisaje glaciar característico de la sierra de Urbión, que incluye un ecosistema acuático ligado al glaciarismo de notable singularidad, entre las que destacan varias lagunas de origen glaciar: Laguna Negra, laguna Larga, laguna Helada, laguna Mansegosa y laguna del Hornillo.

Se encuentra ubicado, dentro de la comarca de Pinares (Pinares a secas para sus habitantes), una comarca natural que va desde Noroeste de la provincia de Soria, al Sureste de la provincia de Burgos, limitando al Norte con la provincia de La Rioja a través de la sierra de Urbión (comarcas de Anguiano y Cameros); al Sur con el Cañón del río Lobos (comarcas de Tierra del Burgo y de Soria); al Este con la sierra del Portillo de Pinochos y el embalse de la Cuerda del Pozo (comarcas de El Valle y de Soria), mientras que al Oeste con la comarca burgalesa de la sierra de la Demanda.

En el se encuentra, una de las mayores extensiones boscosas de la Península Ibérica, compuesta por abedules, roble rebollo, hayas y pino silvestre o albar (que es la especie de predominante), que albergan los términos municipales de Vinuesa (es la cabecera de la comarca), Duruelo de la Sierra y Covalera, por la que también discurre el río Ojeda (afluente del río Duero), que a lo largo de su corto recorrido, forma un conjunto de cascadas, en las que se ha trazado un recorrido circular, denominado <<La Ruta de las Tres Cascadas>>, que es el itinerario elegido para esta mañana, pero alargándolo desde la misma población de Covalera.


Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace "Como llegar"


 

Poder salir a la montaña, sin tener que hacer desplazamiento, es un privilegio. Como estoy en Vinuesa, en un cuarto de hora me planto en la bella localidad soriana de Covaleda (1.621 habitantes en 2021), donde aparco, al lado de la ermita de la Virgen del Campo, construida entre los siglos XVII – XVIII, que fue comprada por los vecinos de la localidad a los monjes Benitos de Oña, en donde sin duda destaca, la espadaña, coronada por un gran nido de cigüeñas.

Si bien podría caminar por la carretera, hasta enlazar con la pista forestal que sube al inicio de la circular, prefiero dar un pequeño rodeo, observando los caserones típicos de esta zona, en la que predomina la piedra, hasta llegar al inicio de la <<Ruta de los Puentes del Duero>>, donde nada más dejar atrás el cementerio, comienzo a caminar a la sombra de un bello pinar, en una mañana fresca a pesar de estar en verano, ya que estos pueblos de <<La Tierra de Pinares>>, están situados en torno a los 1200 metros.

Tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PRC-SO 75, avanzo cómodamente disfrutando del entorno, paso al lado del camping <<el Refugio de Pescadores>> donde cruzo por una pasarela el recién nacido río Duero, para atravesar un área recreativa que da paso a un camino forestal, que transita junto al refugio de Pescadores, hasta alcanzar el puente de Soria, construido en sillares y declarado Bien de Interés Natural en la categoría de Monumento, en el que me detengo unos minutos para observar las dovelas que forman un arco apuntado.

En este punto, abandono la Ruta de los Puentes del Duero, que sigue remontando el cauce del río, que cruzo por el puente de Soria, paso la carretera y enlazo con el camino forestal que subo a Bocalpadrado, en el que también, en un poste de madera, indica, <<La Ruta de Las Tres Cascadas>>, donde comienzo a ganar desnivel, de forma rápida pero cómoda, por un camino de tierra, por el avanzo entre robles, que apenas dan sombra, debido a la anchura del camino, así que progreso por el medio, que a estas horas, se agradece la tibieza del astro rey, pasando junto a los restos de un horno de pez.

Unos metros más adelante, alcanzo el desvío de la cascada del arroyo Lechoso, que no forma parte de la circular, pero, como hoy, es de esos pocos días, en los que me va a sobrar tiempo, decido acercarme, aún a sabiendas, que estamos en verano y estás cascadas, estarán muy menguadas, ya que la mejor época del año, es la primavera, que es la temporada de más lluvias, además, de deshielo, así que, abandono el camino al que más tarde regresaré, para tomar un sendero que atraviesa el robledal, en el que me guío tomando de referencia unas marcas blanquiverdes, de un sendero local, hasta alcanzar una pequeña pradera, en la que me detengo, ya que tantos las marcas como el sendero se difuminan.

Al otro lado, se ve un claro entre la vegetación, que intuyo será la continuación, así que atravieso la pradera y compruebo que estaba en lo cierto, por lo que sigo caminando por medio del robledal, pasando junto a unos bloques de roca, donde localizo el arroyo Lechoso, que aguas abajo, forma una cascada, que como presagiaba, lleva una finísima lámina de agua, aunque, no le resta belleza al lugar. 

Después, intento seguir el sendero, pero viendo que no me lleva a buen puerto, decido ir a lo seguro, así que retrocedo sobre mis pasos, salgo al camino forestal, por el sigo ya por terreno prácticamente llano, disfrutando de tan bello entorno, en el que se entremezclan robles, pinos y rocas, hasta alcanzar un pequeño aparcamiento, donde da comienzo la circular de la Ruta de las Tres Cascadas.

Aparco junto a la ermita de la Virgen del Campo, en la que destaca su espadaña, donde comienzo a caminar
Dando un rodeo para evitar la carretera, observando los caserones típicos de la zona
Hasta llegar al inicio de la <<Ruta de los Puentes del Duero>>, por el que cruzo el arroyo la Paul
Dejando atrás las tapias del cementerio, que dan paso a un bonito pinar, por el que camino
Tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR-SO75, por el que avanzo disfrutando del entorno
Que pasa al lado del camping Refugio de Pescadores, donde cruzo por un puente colgante, las aguas del río Duero
Para continuar atravesando un área recreativa, hasta enlazar con un camino forestal, por el que accedo
Al puente de Soria, donde abandono la Ruta de los Puentes del Duero, para cruzar por el puente de Soria
El cauce del río Duero, que nace en las faldas del pico Urbión
Y enlazo con el camino forestal que sube a Bocalprado, en el que también indica la <<Ruta Las Tres Cascadas>>
Donde comienzo a ganar desnivel de forma rápida pero cómoda, por un camino de tierra, por el que avanzo entre robles
Pasando junto a un horno de pez, que se encuentra vallado
Y unos metros más adelante, alcanzo el desvío que va a la cascada Arroyo Lechoso
Por lo que abandono por unos minutos el camino principal, para tomar un sendero, que atraviesa un espectacular robledal
Hasta alcanzar una pradera, donde las marcas y el sendero, se difuminan, pero, al otro lado, localizo el siguiente segmento
Por lo que sigo caminando por medio del robledal, pasando junto a unos bloques de roca
Tras los que localizo el arroyo lechoso, que aguas abajo forma una pequeña cascada (foto sacada desde arriba)
Después, regreso sobre mis pasos, salgo al camino forestal, por el que sigo ya, por terreno prácticamente llano
Disfrutando de tan bello entorno
Hasta alcanzar un pequeño aparcamiento, donde comienza la circular de la Ruta Las Tres Cascadas

En este punto, abandono el camino, que sigue serpenteando hacia el refugio de Raso Cubillos, para tomar un amplio sendero, por el que me adentro en el pinar, tomando de referencia las marcas blanquiverdes, donde a medida que voy avanzando, los robles vuelven hacer acto de presencia y el sendero, poco a poco se va estrechando, hasta alcanzar una encrucijada, donde tomo el ramal que va a la cascada del Peñóncito (en caso de hacer el recorrido corto, se vuelve por el de la izquierda), para continuar por un bonito sendero, donde el rumor del agua, hace patente la cercanía del río Ojeda.

Unos metros más adelante, llego al paso del Peñóncito, donde el sendero principal, desciende hasta el cauce del río, aunque de momento, lo dejo para más tarde y sigo por un sendero secundario, para visitar las cascadas de la chorrera y del río Ojeda, (se encuentran a 150 y 250 metros), atravesando el pinar, hasta alcanzar un nuevo cruce, donde desciendo por un sendero acondicionado con barandilla, por el que acedo a la Chorrera, donde en agua se desliza entre las rocas.

Después, regreso sobre mis pasos para continuar por el sendero durante un centenar de metros e iniciar otro descenso, por un sendero bastante empinado, en el que me agarro a la barandilla, hasta alcanzar el cauce del río, en el lugar donde se ha formado la Cascada del río Ojeda, de mayor envergadura que la anterior, pero de similares características, que seguro que en época de deshielo, será más bonita, porque se encuentra envuelta por un espectacular bosque, en el apenas entra la luz del sol, para acto seguido, regresar al cruce principal, por el que desciendo al Paso del Peñoncio, donde un puente de madera, salva las aguas del río Ojeda, desde el que disfruto de las vistas a la cascada del Peñóncito.

Aprovechando tan bucólico rincón, echo un bocado ya que apenas he desayunado, luego, cruzo el cauce del río, para seguir por un sendero acondicionado con escalones, por el que poco a poco, voy dejando atrás la compañía del río Ojeda, que da paso, aun espectacular paraje conocido como el Socarrero, un bosque mixto de helechos, pinos y robles, algunos con un porte que quita el hipo, por el que avanzo, tomando de referencia las marca blancas y verdes, hasta salir a una encrucijada, en la que se ubica la fuente de los Tres Picos, en la que me refresco, mientras observo una pradera en medio del pinar. 

En este punto, abandono el camino forestal, para tomar un amplio sendero, por el que me adentro en el pinar
Mientras a medida que voy avanzando, los robles hacen acto de presencia, hasta alcanzar una encrucijada
Para continuar por el ramal que va a la cascada del Peñoncito (derecha), donde el rumor del agua
Hace patente la cercanía del río Ojeda
Unos metros más adelante, llego a las estribaciones del Paso del Peñóncito, donde el sendero principal, desciende al río Ojeda
Que dejo para más tarde, para continuar unos 150 metros, hasta llegar al desvío de la Chorrera
Donde un sendero acondicionado con barandilla, desciende hasta el cauce del río
Hasta llegar a la Chorrera, donde el agua se desliza entre las rocas
Luego, regreso sobre mis pasos, para continuar un centenar de metros
E iniciar otro descenso, con el piso algo resbaladizo, en el que me agarro a la barandilla
Y accedo a la cascada del río Ojeda, de similares características, pero de mayores dimensiones
Para acto seguido, regresar al primer cruce, donde recupero el sendero principal
Por el que desciendo al Paso del Peñoncito
Donde fotografío desde una pasarela, la cascada del Peñóncito
Una vez al otro lado, salgo por un sendero acondicionado con escalones, que da paso a un espectacular bosque mixto
En el que avanzo, tomando de referencia las marcas blancas y verdes
Hasta salir a una encrucijada, en la que se ubica la fuente de los Tres Picos
En la que me refresco, mientras observo una pradera en medio del pinar

Tras el descanso, sigo caminando entre pinos, por una pista de tierra, que pasa cerca del refugio del Pico y un poco más adelante, al punto de encuentro de peregrinos, donde un cartel indica <<Cascada del Médico>>, que no conozco, pero, como se encuentra bastante alejada, prefiero dejar para otra ocasión, así que, continúo avanzando, hasta alcanzar el refugio de Bocalprado, que se encuentra en un entorno espectacular.

Encrucijada de caminos, desde este lugar, parten diferentes pistas, por lo que escojo, la que desciende a Covaleda, que tan solo recorro en sus primeros compases, ya que, enseguida, a mano izquierda, localizo un sendero por el que comienzo a descender por medio del pinar, tomando de referencia las marcas blancas y rojas del GR.86.1, donde a medida que voy perdiendo desnivel, los pinos van dando paso a los robles y el sendero, se bifurca en dos, optando por el ramal de la derecha, ya que el otro, es por el que se cierra la circular, así que continúo por el GR.86.1 hacia Covaleda, por un frondoso bosque de robles, en el que la pendiente, es casi imperceptible.

Unos metros más abajo, el sendero da paso a un camino cubierto de una molesta arena, que dificulta el avance, a su vez, el robledal va clareando y el calor del mediodía, se hace latente, pero por fortuna, lo malo acaba pronto y en un punto determinado, localizo un sendero, por el que abandono el camino, para continuar caminando a la sombra de los pinos, hasta alcanzar el Raso de la Polonia, una pequeña pradera, rodeada de robles, que aprovecho para inmortalizar con la cámara.

Después, atravieso este bello rincón, donde nace un carril, por el que sigo caminando, observando entre las ramas de los pinos, las primeras casas de Covaleda, mientras el bosque, poco a poco,
 va clareando hasta desaparecer, dando paso a una serie de campas, desde las que veo íntegramente la población, a la que llego tras cruzar por un puente el arroyo de la Tejera, finalizando a los pies de la ermita de la Virgen del Campo, está sencilla pero atractiva circular, en una Tierra de Pinares, que, por muchas veces que camine, siempre ofrece recorridos muy atractivos.

Tras el descanso, sigo caminando entre los pinos, por una pista de tierra cerca del refugio del Pico
Y un poco más adelante, el punto de encuentro de peregrinos, donde un cartel indica la Cascada del Médico, pero
Como está algo alejada, lo dejo para otra ocasión, así que continúo caminando hasta llegar al refugio de Bocalprado
Encrucijada, donde partes varias pistas, por lo que escojo, la que desciende a Covaleda
Que recorro tan solo en sus primeros compases, hasta localizar un sendero
Por el que desciendo por medio del pinar, tomando de referencia las marcas blancas y rojas del GR.86.1
Donde a medida que voy perdiendo desnivel, los pinos se entremezclan con los robles
Y el sendero, se bifurca en dos, tomando el ramal de la derecha (el otro cierra la pequeña circular)
Así que continúo por el GR.86.1 hacia Covaleda, por un frondoso bosque de robles
Unos metros más abajo, el sendero da paso a un camino cubierto de arena, donde el bosque clarea, ofreciendo poca sombra
Pero, en un punto determinado, abandono el camino para tomar la continuación del sendero 
A la sombra de los pinos
Hasta alcanzar el Raso de la Polonia, rodeada de robles, de un buen porte, que atravieso
Y localizo un carril, por el que sigo caminando, observando entre los pinos, la población de Covaleda, mientras el bosque
Va clareando hasta desaparecer, dando paso a una serie de campas, desde las que veo claramente Covaleda
A la que llego, tras cruzar por un puente, el arroyo de la Tejera
Finalizando a los pies de la ermita de la Virgen del Campo, está sencilla pero atractiva circular

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