Así que quedo con Carlos, y Rafa, en el lugar habitual, cogemos la autovía hasta Huesca, después nos desviamos hacia Barbastro, y continuamos hasta Puente de Montañana, justo en la entrada a la última población oscense, antes de entrar en tierras catalanas, cogemos la C1311 dirección Tremp y la Clua, cuando pasamos el puente que salva el cauce del río Noguera Ribagorzana, cogemos el desvío hacia la derecha que nos lleva hacia La Clua.
Desde aquí cogemos todos los desvíos que nos llevan hacia la derecha, hasta que por fin después de una corta bajada, llegamos al aparcamiento de la Masieta, que dispone de un punto de información y aseos públicos.
En la Masieta dejamos la furgoneta, nos ponemos los bártulos, e iniciamos la ruta, descendemos unos metros, para pasar junto a un refugio de pescadores, y cogemos un amplio camino cerrado al transito de vehículos, que nos lleva cerca del cauce del río, que forma varios meandros.
A los pocos metros, el camino se bifurca, las dos opciones nos llevan al Congosto de Mont-rebey, nosotros continuamos de momento recto, y para la vuelta regresaremos por Les Tarteres.
Un kilómetro y medio más tarde ambos caminos se vuelven a unir, justo después llegamos al barranco Hondo, que salvamos pasando por un puente colgante de cuarenta metros de longitud, que se mueve bastante.
Al otro lado del barranco seguimos caminando dirección S, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR, a partir de aquí el camino se va estrechando, y nos adentramos en una zona donde predomina el matorral bajo, hasta que alcanzamos el inicio al Congosto de Mont-rebey.
El congosto lo podemos recorrer por el camino nuevo o por el viejo, que va cerca del cauce del río, dependiendo del caudal que lleve, este puede quedar parcialmente inundado, así que para la ida vamos a ir por el nuevo, y de paso le echaremos un vistazo al viejo.
Desde el inicio se encuentra equipado con sirga, caminamos por un estrecho sendero de poco más de un metro de ancho escavado en la propia roca, a una altura cercana a los cincuenta metros, lo que da una gran sensación de vacío, pero sin ofrecer ninguna dificultad.
Las vistas son espectaculares, y cada dos por tres nos detenemos en algunos de los miradores, que hay a lo largo del Congosto, el transito de gente es brutal, y nos encontramos a otros senderistas tanto de ida como de vuelta.
A mitad del recorrido podemos ver que parte del sendero viejo se encuentra inundado, pasamos por un túnel, que a mitad tiene una pequeña abertura, que nos lleva a mirador, y nos detenemos un instante para hacer unas fotografías.
Pasado el túnel, vamos en busca del acceso a la Cueva Colomera, según el gps, se encuentra a poco más de cien metros, pero no lo encontramos, así que lo dejamos para la vuelta, tras realizar varios giros, comenzamos a subir una suave pendiente, que nos saca del Congosto de Mont-rebey.
A partir de este punto, comenzamos a ganar altura de forma considerable, tras varias lazadas, llegamos a una bifurcación del GR, de seguir rectos iríamos hacia Corca, nosotros nos desviamos hacia la derecha, dirección O, donde comenzamos a descender por un camino acondicionado en su mayor parte con escalones y barandilla, totalmente prescindibles, ya que no existe ningún peligro de caída, "pero ya sabemos lo que pasa en este tipo de caminos naturales".
Al final del descenso y tras realizar un par de lazadas, llegamos al segundo puente colgante, que une las comunidades de cataluña y aragón, de similares características que el primero, y que nos sirve de fantástico mirador, pudiendo contemplar el Congosto de Montrebey por un lado, el Montsec, y el Congosto del Siegé, hacia el que nos dirigimos.
Una vez al otro lado del puente, tocamos tierras aragonesas, continuamos el camino por una larga subida, acondicionada con escalones, que más que ayudar, entorpecen el camino, ya que los han puesto tan altos que hay que estirar bien las piernas, y más yo, que mido metro setenta.
Tras varias lazadas, llegamos al primer tramo de escaleras, que recorren el congosto del Siegé, están son muy estrechas, y los peldaños parecen haber sido construidos para un niño porque a duras penas podemos meter el talón de la bota.
La sensación de vacío es total, y es un tramo no apto para personas con vértigo, y yo diría también para ir con niños, ya que la sirga de la barandilla está destensada, y en algunos tramos queda a menos de medía cintura.
Después de varias idas y venidas, finalizamos este primer tramo, continuamos caminando realizando un suave descenso, para unos metros después comenzar a subir de nuevo por un camino nuevamente acondicionado con escaleras y barandilla, hasta enlazar con el segundo tramo de escaleras, de similares características que el primero, pero con mayor sensación de vacío.
Para complicarse más la cosa, en este segundo tramo nos encontramos bastante gente, que lo está haciendo al revés, es decir vienen desde Montfalco. Como las escaleras son tan estrechas, es imposible pasar dos personas a la vez, por lo que nos tenemos que esperar en algún descansillo, para que pasen, y viceversa, lo que hace que al final de las escaleras, nos juntemos un buen número de personas.
| Primer tramo de escaleras |
| Segundo tramo de escaleras |
Reemprendemos la marcha, como si fueran las rebajas del Corte Inglés vamos pasando ordas de gente, ya en el interior de un bosque mixto de enebros encimas, pinos, y boj, cogemos a un grupo que sube a buen ritmo, y decidimos quedarnos a su cola, para descansar un rato.
Desde que nos hemos adentrado en el bosque, el camino es todo subida, pero se hace bastante bien, debido al buen estado, y la agradable sombra que tenemos, así cuando todavía no hemos superado las dos horas de ruta, pasamos junto a los restos del Corral de la Viña, y minutos más tarde a la Fuente de Montfalco, donde el grupo al que nos hemos adherido se queda a almorzar y a esperar a los rezagados.
Yo aprovecho para refrescarme en la fuente, y sin apenas detenernos continuamos la marcha, cruzamos la pisa forestal que sube a Montfalco, y enlazamos de nuevo con el sendero, que nos lleva entre muros de piedra, por un bosque de Enebros, hasta el albergue de Montfalco, donde paramos a almorzar y tomarnos una refrescante cerveza.
Desde el Albergue se puede subir hasta la Ermita de Santa Quiteria, que se encuentra a diez minutos caminando, nosotros llevamos una buena sudada, y nos queda todo el camino de vuelta, así que pasamos del tema.
Nos ponemos los bártulos, y comenzamos el camino de regreso, por el mismo lugar por el que hemos venido, con bonitas vistas al Congosto de Mont-rebey, subimos el primer tramo de escaleras, después el segundo, descendemos hasta el puente colgante, y pasamos a tierras catalanas.
Una vez en el Congosto de Mont-rebey, vemos la entrada al camino viejo del Congosto, que desistimos hacer, ya que a la ida vimos que en un punto concreto estaba inundado, y no es cuestión de ponerse a nadar, aunque por calor y ganas de darse un baño no será.
Así que seguimos por el camino nuevo, el Congosto está a reventar de gente, nosotros vamos buscando el acceso a la Cueva Colomera que antes no hemos localizado, está vez llevo el gps en la mano, pero ni aún con esas logro localizarlo, ya que lo más cerca que me marca son cien metros.
El único lugar factible para acceder, es una torrentera, pero en teoría según otras webs, el acceso está acondicionado con cadenas y clavijas, y aquí no se ve ni, una ni otra, así que desistimos y lo dejamos para otra ocasión.
Seguimos recorriendo el congosto hasta salir de él, pasamos el puente Colgante, y está vez nos desviamos hacia la derecha, para subir por Les tarteres, en una larga y pronunciada subida, con el piso pedregoso, parecido a una calzada romano, que nos deja en un collado, con varias opciones.
Nosotros seguimos rectos y descendemos por un amplio camino, con vistas al río Noguera Ribagorzana, la ermita de la Mare de Deú del Congosto y el Castell de Girbeta, hasta llegar al aparcamiento de la Masieta, que está abarrotada de coches, dando por finalzada está espectacular ruta, en la que después de limpiar el track me salen algo más de dieciseis kilómetros y mil doscientos metros de desnivel, algo que se me antoja demasiado en el tema del desnivel, y es posible que no este bien, ya que en el congosto el gps se vuelve un poco majareta, pero es lo que da ...