domingo, 31 de julio de 2022

Ascensión a Peña Roya (2578 m) y Peña Sabocos (2757 m) desde la Telecabina Petrosos


Situada en el Pirineo central, al sur de Panticosa, entre los ríos Gállego y Ara, se integra una de las sierras interiores pirenaicas, que se eleva desafiante por encima del Valle de Tena, la sierra de Tendeñera o Tendenera, alineada de oeste a este, se extiende durante 15 kilómetros, desde Santa Elena hasta Bujaruelo, que se encuentra desgajada de la cadena axial pirenaica, conformando un magnífico mirador.

Está, presenta un paisaje característico de las montañas del Pirineo Occidental, con cumbres calcáreas de relieve vigoroso y verticalidad sobre la vertiente norte, superpuestos sobre grandes pastos de altura, aunque las montañas de Panticosa, aun formando parte de una estribación del mismo valle de Tena, presentan un tipismo más propio del pirineo central, con cumbres de una tonalidad más oscura, de naturaleza granítica y pizarrosa, copadas con pinos en la partes bajas, donde la presencia de lagos, es bastante habitual.

Su punto culminante, es con 2853 metros, el pico Tendeñera, una cumbre rocosa de forma trapezoidal, de poderosas aristas. Otras montañas de importancia son: la Punta de la Ripera o Mallo de las Blancas (2823 metros), el pico Otal (2709 metros), la Peña Roya (2578 metros) y la Peña Sabocos (2757 metros), estas dos últimas unidas por una cresta (F+), que hoy voy a recorrer en compañía del CAU (Club Alpino Universitario), haciendo un recorrido semicircular, desde la estación de Petrosos
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Hoy, vamos con el horario ajustado a la telecabina, que abre a las 9:30. Quedamos en Zaragoza y media hora antes de la apertura, estamos en Panticosa, donde tomamos un café en el bar Peña Blanca, en el que hacemos las presentaciones, ya que para algunos, es la primera salida con el club. Cuando es la hora, nos acercamos para canjear los códigos que llevamos, algunos tienen problemas, así que ya empezamos con retrasos, en una jornada de cielos azules, donde anuncian altas temperaturas, en el que las sombras, van a estar muy cotizadas.

Una vez en la telecabina, hacemos un viaje de unos diez minutos, que nos va a permitir reducir la actividad (±6 km y 600 metros de desnivel), ya que todas estas cimas de la sierra de Tendeñera (a excepción del pico Otal desde Bujaruelo), tienen unas ascensiones largas, con desniveles que rondan los 1700 metros.

Sobre las diez, comenzamos la ascensión, perdiendo un poco de desnivel, hasta alcanzar una encrucijada, donde decidimos saltarnos la primera lazada que traza la pista, para continuar todo tieso por el verde, en el que pasta el ganado, donde vamos ganando desnivel, mientras disfrutamos de las vistas hacia la sierra de la Partacua, el Midi d’Ossau y la Peña Foratata, algo enturbiadas por las instalaciones de la estación de esquí de Panticosa, hasta enlazar de nuevo con la pista, por la que avanzamos hacia el ibón de los Asnos o la Punta Narronal, más conocida como, el Mandilar. 

Poco a poco, avanzamos por la pista en suave ascenso, hasta visualizar el ibón de Sabocos, del que a la vuelta tendremos una mejor perspectiva, aunque lo que realmente capta nuestra atención, es la muralla natural que une los dos objetivos del día, la Peña Roya y la Peña Sabocos, también visibles desde esta posición, para acto seguido, continuar caminando por un sendero que atraviesa una zona de pastos, donde enlazamos con un camino por el que accedemos al ibón de los Asnos, un bucólico rincón, en cuyas aguas se refleja la arista norte de la Peña Roya, en el que permanecemos unos minutos, inmortalizando el momento.

Después, en vez de regresar a la pista principal, rodeamos la cubeta del ibón, por un sendero perfectamente trazado hasta alcanzar el otro extremo, donde volvemos a trazar un “todo tieso”, hasta enlazar con la pista, por la que continuamos caminando casi en absoluta soledad, ya que la mayoría de la gente se queda en el ibón de los Asnos, observando la Peña Sabocos y los detalles que ofrece la Peña Roya, con una arista norte, donde la erosión diferencial de los estratos, produce un dentado característico, formado por capas verticalizadas, laderas abruptas y acanaladas.

En el telecabina de Petrosos, comenzamos a caminar, descendiendo unos metros, hasta una encrucijada
Donde decidimos saltarnos la primera lazada de la pista, para continuar subiendo por el verde
En el que pasta el ganado
Disfrutando de las vistas hacia la sierra de la Partacua
El Midi d'Ossau y la Peña Foratata
Hasta enlazar de nuevo con la pista, por la que avanzamos en suave ascenso
Pasando cerca del ibón de Sabocos
Desde el que observamos Peña Roya
Y la Peña Sabocos
Para acto seguido, continuar por un sendero, atravesando una zona de pastos
Que rápidamente, da paso a un camino, por el que accedemos 
Al ibón de los Asnos, en el que se refleja la arista norte de Peña Roya
Luego, en vez de regresar a la pista, continuamos rodeando la cubeta del ibón
Observando la imponente muralla natural, que une Peña Roya y la Peña Sabocos, hasta llegar al otro extremo
Donde subimos "todo tieso", hasta enlazar con la pista, por la que avanzamos
Atentos a los detalles, de la arista norte de Peña Roya, formada por capas verticalizadas, laderas abruptas y acanaladas

Unos metros más adelante, tomamos a mano derecha un sendero, marcado en su entrada con un par de hitos, donde rápidamente ganamos desnivel para salvar un escalón, que da paso a una extensa zona de pastos, en la que trazamos sin sendero definido una diagonal, hasta localizar las marcas de un antiguo GR., donde comenzamos el tramo circular, dirigiéndonos primero a Peña Roya (sentido antihorario), con un espectacular paisaje, en el que destaca asomando entre el entramado de montañas, el macizo del Vignemale, pero sin perder la vista, los dos puntos que rompen la muralla, el Forato, un agujero que perfora la muralla, desde el que más tarde, disfrutaremos de una perspectiva muy particular del ibón de los Asnos, y el Portiello Exetro o Chetro (según el mapa que se utilice), hacia el cual nos dirigimos

A medida que vamos ganando desnivel, las rocas se van apoderando de este bello entorno, el sendero, se hace más evidente al alcanzar un pequeña vaguada, en la que aprovechamos para hacer un alto en el camino, antes de afrontar la subida final al Portiello Exetro, así que, comemos, echamos un trago, mientras disfrutamos de las vistas hacia la Peña Sabocos, el cada vez más omnipresente, macizo del Vignamale y la verticalidad de la arista norte de la Peña Roya, en la que vemos posados varios buitres.

Después, reanudamos la marcha, atravesamos una zona de bloques, que da paso a la pedrera que da acceso al Portiello Exetro, en el preciso instante, en el que una nube cubre el sol, así que, a la sombra, comenzamos a remontar la pedrera, donde, a pesar de que la pendiente aumenta, se sube más o menos bien, ya que el sendero bastante pisado, nos encamina hacia una canal, pero, unos metros antes de llegar a su base, el sendero traza una zeta que nos aleja, para acometer los últimos cincuenta metros, con todo el macizo de Argualas a nuestra espalda, hasta alcanzar en un par de horas, el Portiello Exetro, un pequeño collado, desde el que disfrutamos de las vistas hacia la otra vertiente, en el que destacan las principales montañas de la sierra de Guara, la zona del Sobrepuerto (Pelopín, Erata) y la Peña Oroel.

Como la cima de la Peña Roya, está a menos de cinco minutos, la mayoría prefiere dejar la mochila, así que subimos la loma lo más directos posible, hasta coronar la cima de Peña Roya, un magnífico mirador desde el que contemplamos un buen pellizco del pirineo: por un lado, la sierra de la Partacua (Peña Parda, Peña Telera), Collarada, la Punta Escarra con el Castillo d’Acher, el pico Anayet o el Midi d’Ossau: por otro, las pirámides del pirineo (Arriel, Palas y Balaitús), el Macizo de Argualas y los Picos del Infierno (Algas, Argualas, Garmo Negro y Batanes), aunque lo que más capta nuestra atención, es el macizo del Vignemale con toda la cresta Oeste que finaliza en la Peña Sabocos, que en poco rato, vamos a disfrutar.

Unos metros más adelante, tomamos un sendero marcado en su inicio con un par de hitos, por el que superamos un escalón
Que da paso a una extensa zona de pastos, que atravesamos trazando una diagonal, hasta localizar las marcas de un antiguo GR.
Donde comenzamos el tramo circular, dirigiéndonos hacia Peña Roya, con un espectacular paisaje, en el que destaca el macizo del Vignemale
Pero sin perder de vista, los dos puntos donde rompe la muralla, el Forato
Y el Portiello Exetro o Chetro, hacia el cual nos dirigimos
A medida que vamos ganando desnivel, el sendero se hace más evidente, en una vaguada, hacemos un descanso
Para comer, echar un trago, mientras disfrutamos de las vistas hacia la Peña Sabocos
El macizo del Vignemale
Y Peña Roya, en la que vemos a varios buitres posados, en su arista norte
Después, reanudamos la marcha, atravesamos una zona de bloques
Que da paso a la pedrera, por la que subiremos al Portiello Exetro, con una buena pendiente pero con un sendero pisado
Por el que nos acercamos hasta la base de una canal, donde el sendero traza una zeta, que nos aleja
Obteniendo una espectacular visión de la cresta con la Peña Sabocos, para acometer los últimos cincuenta metros
Con todo el macizo de Argualas a nuestra espalda, hasta alcanzar en un par de horas, el Portiello Exetro
Desde el que disfrutamos de las vistas hacia la otra vertiente, en el que destacan la sierra de Guara, el Sobrepuerto
Y la Peña Oroel, dejando las mochilas en el collado
Para subir la loma final, por la que alcanzamos la cima de Peña Roya
Un magnífico mirador, en el que destaca por un lado, la sierra de la Partacua, Collarada, el Midi d'Ossau
O la Punta Escarra con el Castillo d'Acher
Por otro, las pirámides del pirineo (Arriel, Palas y Balaitús), el macizo de Argualas y los Picos del Infierno 
Aunque lo que más capta nuestra atención, es el macizo del Vignamale con toda cresta Oeste que finaliza en la Peña Sabocos

En la cima, estamos a la sombra, sopla una ligera brisa y nos estamos quedando fríos, así que regresamos sobre nuestros pasos, dejando para otra ocasión la cercana cima de la Peña Blanca (se tarda 15 – 20 minutos), hasta alcanzar de nuevo el Portiello Exetro, donde cogemos las mochilas, pero antes, recuperamos energías, ya que tenemos que afrontar el tramo más delicado junto con el descenso, en las mejores condiciones posibles.

Diez minutos más tarde, iniciamos la larga cresta, que, en este tramo inicial, es una amplia pala tumbada, sin un sendero definido, pero bastante cómodo de caminar, por la que avanzamos unos metros por debajo del filo, aupándonos de vez en cuando a la parte superior, para admirar las vistas, en especial, de la espectacular arista norte de la Peña Roya, mientras poco a poco vamos acercándonos a la Peña Sabocos, hasta alcanzar el Forato, un agujero que como bien indica su nombre, perfora la muralla, que utilizamos como marco para fotografiar el ibón de los Asnos, en el que ya de paso, contemplamos el tramo de cresta que hemos completado y el tramo que nos queda hasta la Peña Sabocos, donde en el canchal marrón, si fijamos bien la vista, podemos ver las zetas por las que más tarde descenderemos, en una bajada vertical, que en "teoría" no es tanto.

Luego, continuamos caminando cerca del filo de la cresta, pasando más o menos el meridiano, acometiendo una pala de verdura, que da paso a la zona más técnica, por la que avanzamos con cuidado, ya que, si bien no tiene dificultad, el suelo está bastante sucio, por lo que es fácil dar algún traspiés, deteniéndonos de vez en cuando para que el grupo se junte, momentos en los que aprovecho para capturar nuevas montañas, como la Peña Montañesa o el Cotiella, hasta que llegamos a la base de un resalte, que salvamos con una trepada (II), con buenos agarres tanto para pies como manos y sin sensación de vacío, al ir encajados en la roca,, con un par de pasos sencillos pero que da paso a un tramo horizontal aéreos, en los que conviene no tener errores.

Unos metros más adelante, llegamos al tramo final de la arista, donde comienza con un resalte bastante vertical, sobre el que están colocados un par de compañeros, que evitamos dando un rodeo por la derecha, para seguir subiendo por un tramo de arista escalonada, por la que avanzamos apoyando las manos, hasta enlazar con la vía normal, en la que observamos las zetas por las que bajaremos, que desde esta perspectiva, parecen más sencillas, alcanzando por un terreno de placas la cima de la Peña Sabocos (±4 horas), otro magnífico mirador, donde a las vistas ya consabidas, se le unen las otras dos principales cimas de la sierra de Tendeñera (Tendeñera y Pico Otal), una parte del sector de Ordesa, ya que se han metido alguna nubes (Pico Tobacor en el que se aprecia la Faja de las Flores), la Peña Montañesa y el Cotiella.

En la cima, sopla una ligera brisa, así que regresamos sobre nuestros pasos al collado
Donde iniciamos la cresta, sin sendero aparente, una metros por debajo de su filo
Encaramándonos de vez en cuando a la parte superior
Para admirar las vistas, sobre todo de la arista norte de Peña Roya
Hasta alcanzar el Forato, un agujero que perfora la muralla, que utilizamos como marco para fotografiar el ibón de los Asnos
En el que ya de paso, contemplamos el tramo de cresta que hemos completado 
Y un tramo que nos queda, donde si nos fijamos bien, se pueden apreciar las zetas de la vía normal, por las que más tarde bajaremos
Luego, continuamos caminando cerca del filo de la cresta, pasando más o menos el meridiano
Acometiendo una pala de verdura
Que da paso a la zona más técnica, por la que avanzamos con cuidado, ya que si bien no tiene dificultad
El piso esta bastante sucio, por lo que es fácil, dar un traspiés, deteniéndonos de vez en cuando
Para que el grupo se junte, momentos en los que aprovecho para fotografiar la Peña Montañesa
Hasta que llegamos a la base de un resalte, que salvamos con una trepada (II), con buenos agarres y sin sensación de vacío
Unos metros más adelante, alcanzamos el tramo final de la arista, que comienza con un resalte, que rodeamos por la derecha
Para continuar subiendo por un tramo de arista escalonada
En el que tan solo tenemos que apoyar las manos, enlazando con la vía normal
Hasta coronar la cima de la Peña Sabocos, donde a las vista ya consabidas, se le unen la de pico Tendeñera y la Peña Otal
Un sector de Ordesa, en el que destaca el pico Tobacor, donde se aprecia la faja de las Flores
La Peña Montañesa y el Cotiella

En la cima hace un día espectacular, pero vamos con el horario cerrado (la última telecabina sale a las 17:15), así que recogemos todo, ponemos los cascos, para acto seguido, retroceder unos metros por la arista, tomando de referencia unos hitos que nos dirigen hacia un contrafuerte (derecha), por los que accedemos a la pedrera, con una buena pendiente pero no tanto como parecía desde arriba, pero en cambio, el piso es inestable, por lo que descendemos lo más pegados posibles, recorriendo las diversas zetas que marca un desdibujado sendero, que tras alcanzar la entrada de un corredor, traza hacia este una diagonal, por la que cruzamos a la parte rojiza, mientras la avanzadilla del grupo se despista, ya que desde arriba, observamos como la línea de hitos, marca una bajada más directa, por lo que esperamos a corrijan el rumbo, disfrutando de este espectacular rincón, que ofrece una amplia panorámica.

Cuando todos han recuperado el curso, bajamos de forma directa, por un tramo con menos piedra suelta, que facilita el descenso, hasta alcanzar la parte superior de una canal, que desde arriba vemos que ofrece una escapatoria por una terraza a mano derecha, que descartamos, ya que los hitos indican hacia el interior de la canal (izquierda), haciendo un sencillo destrepe, en el que tenemos que apoyar las manos, pero que obliga a que el grupo se desgaje, así que los últimos preferimos esperar, ya que es una canal estrecha y sucia, por lo que resultaría sencillo lanzar alguna piedra.

Una vez fuera del alcance de las piedras, descendemos la canal el resto del grupo, que no tiene mayor dificultad, que ir con cuidado, buscando los mejores pasos, hasta que alcanzamos la hondonada, que da paso a otro tramo de pedrera, más asentada y con un sendero bien definido, que va trazando lazadas, por las que perdemos rápidamente desnivel, disfrutando de las fantásticas formaciones de este este sector de la sierra de Tendenera (que sería el topónimo más apropiado de aplicar,
ya que Tendeñera, es un termino de adopción más reciente), realizando un largo flanqueo, dejando atrás la pedrera o cantalera (como también se le denomina en Aragón) hasta alcanzar un montículo, donde paramos a descansar y quitarnos los cascos.

Después, continuamos el descenso, cruzamos una zona de bloques, que dan paso a un terreno más amable, hasta alcanzar las marcas blancas y rojas del GR., que invitan a ir hacia el Este (derecha), pero lo hacemos en sentido contrario, hacia el Oeste (izquierda), caminando a media ladera por un bonito sendero, perfectamente balizado (hitos), con unas espectaculares vistas hacia la arista norte de Peña Roya, cerrando el tramo circular, para acto seguido, trazar un par de lazadas, donde disfrutamos de una bonita perspectiva del ibón de Sabocos con la montaña del Verde y al fondo, toda la sucesión de montañas, que van desde el Balneario de Panticosa hasta el Vignemale.

Si bien el final parece cercano, aún nos queda unos 300 metros de desnivel por bajar, así que continuamos el descenso, hasta enlazar con la pista que viene de Hoz de Jaca, por la que se puede acceder en coche, 
pero como hemos venido caminando, lo hacemos ahora en sentido descendente, observando por última vez, el bucólico rincón que conforma el ibón de los Asnos con Peña Roya, dándole algún corte a la pista, ya que a pesar, de que llevo los pies doloridos de caminar por la pedrera, no nos va a sobrar mucho tiempo, adentrándonos de nuevo en la zona de la estación, donde alcanzamos la telecabina después de seis horas y media, son sin antes inmortalizar algunas de las cumbres, como Peña Telera o la Punta Escarra, las dos, en la larga lista de pendientes, que esperemos tachar este año (por lo menos una) e iniciamos el viaje de vuelta en la telecabina, que si bien, antes de hacer el recorrido, no me hacía mucha ilusión, reconozco, que con estos calores, ha venido bien para bajar a Panticosa, donde nos aseamos y tomamos una merecida jarra de cerveza.

Después, retrocedemos unos metros por la cresta, tomando de referencia unos hitos, que nos dirigen hacia un contrafuerte
Por los que accedemos a la pedrera, con una buena pendiente y el piso inestable, que bajamos trazando lazadas
Hasta alcanzar la entrada de un corredor, donde el sendero traza una diagonal, por la que cruzamos a la parte rojiza
Donde hacemos una descenso directo hacia una canal, en la que nos introducimos realizando un destrepe
Por la que bajamos pegados, buscando los mejores pasos
Hasta alcanzar la hondonada, que da paso a otra pedrera, más asentada y con un sendero bien definido
Que va trazando lazadas, por las que perdemos rápidamente desnivel, disfrutando de las formaciones de esta sierra de Tendenera
Cuando estamos casi abajo, realizamos un largo flanqueo, dejando atrás la pedrera
Hasta alcanzar un montículo, donde paramos a descansar
Luego, continuamos el descenso atravesando una zona de bloques, que da paso a un terreno más amable
Enlazando con las marcas blancas y rojas del GR., que invitan ir al Este (derecha)
Pero lo hacemos en sentido contrario, hacia el Oeste (izquierda), con unas espectaculares vistas hacia Peña Roya
Cerrando la circular, para acto seguido, trazar un par de lazadas, donde disfrutamos de una bonita perspectiva
Del ibón de Sabocos con la Montaña del Verde y al fondo, toda la cadena que va desde el Balneario hasta el Vignemale
Hasta alcanzar la pista que viene de Hoz de Jaca, que tomamos el sentido descendente
Observando por última vez, el bucólico rincón que conforma el ibón de los Asnos, dándole algún recorte a la pista
Adentrándonos en la zona de la estación, donde alcanzamos la telecabina, no sin antes inmortalizar la Peña Telera
Y la Punta Escarra

martes, 28 de junio de 2022

Vía ferrata de la Cascada del Sorrosal (K3)


El valle de Broto, se encuentra en la vertiente sur de los Pirineos, en la comarca aragonesa de Sobrarbe, en el cual se localiza, una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, por el sector del valle de Ordesa, atravesado de norte a sur por el río Ara, único río sin regular del pirineo, que nace a 2800 metros en las faldas del circo glaciar del Ara, en la falda Sur del pico Meillón, hasta desembocar después de 70 kilómetros, en el río Cinca, afluente del río Ebro.

Su cabecera, la forman a su vez otros dos valles, perpendiculares al de Broto: el valle del Ara y el valle de Ordesa, ambos fronterizos con el valle francés de Gavarnie, entre cuyos puertos destaca el de Bujaruelo, acceso tradicional a Francia.

En el año 2015, entro a formar parte del Geopoarte Mundial UNESCO Sobrarbe – Pirineos, que cuenta con un excepcional patrimonio natural, en el que destacan: el Roble de Asín de Broto, (Quercus cerrioides), con una altura de 27 metros, un perímetro en la base del tronco de 635 cm (554 cm medidos a 1’30 metros de altura), y una edad estimada de unos 500 años: la Bojeda de Oto, conocida por sus vecinos como La Mosquera, que cuenta con una superficie de 3,5 hectáreas, en la que se localizan una gran cantidad de bojes (Buxus sempervirens), de hasta 8 metros de altura y la Cascada del Sorrosal, un impresionante rincón de origen glaciar, a la que se accede caminando en cinco minutos desde la población de Broto, que ostenta la capitalidad del Valle de Broto.

Para la jornada de hoy, en compañía de mi mujer, vamos a realizar la vía ferrata de la Cascada del Sorrosal, que recorre esta bella cascada y parte del barranco del Sorrosal, que está catalogada como K3, en un itinerario de 610 metros y 200 metros de desnivel, que hace de esta vía, una de las más bonitas que he realizado junto con la de Cala Molí (Costa Brava).


 

Como vamos a pasar el día, nos lo tomamos con tranquilidad, salimos de casa, paramos en la Nave y ya en Broto, echamos un café. En vez de dejar la furgoneta a las afueras, cruzamos el puente que salva las aguas del río Ara, donde tomamos la carretera que une Broto con la pedanía de Oto, en el que hay un pequeño aparcamiento, que a estas horas tiene varios huecos.

El inicio de la vía ferrata, está a cinco minutos caminando, así que aprovechamos para ponernos toda la cacharrería, para acto seguido, comenzar a caminar por un bonito paseo, paralelo al río Sorrosal, de aguas cristalinas que nace a 1478 metros de altura, en el valle de Soaso, en las laderas del macizo de Tendeñera, entreteniéndonos un rato con un grupo de cabras, para continuar caminando a la sombra de unos árboles, hasta subir por unas escaleras a una plataforma, que sirve de mirador de la Cascada del Sorrosal, donde enseño a mi mujer, el tramo inicial de la vía ferrata que va hasta la Mina.

Después, descendemos al cauce del río, que cruzamos por una pasarela metálica, donde procedemos a pagar (3.5 € por persona), mientras observamos atónitos, como varios grupos protestan que sea de pago, algo que a mí no me importa, siempre que sea algo "módico", ya que este va destinado al mantenimiento de la vía, que hace que desde su inauguración en el año 2004, siga en perfecto estado, cosa que no ha pasado con otras, que al final se han tenido que clausurar.

Pasando de malos rollos, seguimos a lo nuestro, continuando por un estrecho sendero, hasta llegar cerca de una gran placa, a la que, para acceder, primero subimos por un bloque de forma lateral, agarrándonos a las cadenas mientras caminamos por unos peldaños naturales, que, dan paso a un conjunto de grapas, por las que nos posicionamos en una escalera metálica, salvando una grieta y accediendo a la placa principal, que remontamos por una sucesión de grapas bastante juntas, en un tramo vertical pero sencillo, lo que permite ir cogiendo soltura con los mosquetones, ya que es la primera vía ferrata que hace mi mujer.

Superado este tramo, llegamos a una extensa superficie, donde el pasto se mezcla con grandes bloques de roca (sector 1 Los Bloques), en el que poco a poco vamos ganando desnivel, de forma sencilla pero algo incómoda, ya que el cable de vida esta a ras de suelo y toca ir con el cuerpo arqueado, haciendo alguna pequeña trepada equipada con grapas o cadenas, hasta alcanzar la Escalereta, que da paso a un bonito sinclinal (sector 2 El Pliegue), donde iniciamos un largo flanqueo, avanzando por los pliegues, en un tramo sencillo pero muy estético, donde la mayor dificultad radica en caminar por una roca húmeda.

Unos metros más adelante, alcanzamos un pequeño saliente (sector 3 La Plaza del Pino), en el que aprovechamos para dejar pasar a varios grupos. Después, acometemos una sucesión de escaleras, que sobre todo en la parte intermedia se mueven bastante, en un tramo totalmente vertical, en el que si se tiene vértigo, conviene no mirar abajo, donde la máxima dificultad, radica en posicionarse bien en los cambios de escalera, para que la línea de vida, no quede demasiado abajo y por las que accedemos a otro pequeño rellano, que da acceso a la Mina (sector 4 La Ventana de Broto), que hace honor a su nombre, ya que obtenemos unas bonitas vistas, hacia dicha población.

Luego, nos adentramos en esta galería que fue excavada a mano, en la que avanzamos por oposición, ya que por ella discurre una acequia construida en el siglo XIX, que se utiliza para el riego en tiempos de estiaje, donde se puede utilizar el frontal, cosa que nosotros no hacemos ya que lo hemos dejado en casa, por lo que acabamos andando por medio de la acequia, donde el agua nos lleva a la altura del tobillo.

A medida que avanzamos, la luz se hace patente, llegamos al otro lado (sector 5 La Ventana del Salto), donde observamos como un grupo se está preparando para rapelar, el salto del barranco del Sorrosal, que es sin duda, el tramo más bonito del recorrido, donde remontamos el barranco por una repisa natural, hasta alcanzar un puente tibetano, que la anterior vez que estuve, tenía un tablón para los pies, pero, casi todos los inviernos, alguna crecida se lo acaba llevando, así que lo pasamos sin mayores dificultades, ya que es corto, pero muy fotogénico.

Dejamos la furgoneta en el aparcamiento, que hay cerca de la vía ferrata, donde nos ponemos la cacharrería
Para acto seguido, comenzar a caminar por un paseo
Paralelos al cauce del río Sorrosal, donde nos entretenemos con unas cabras
Y continuamos caminando a la sombra de unos árboles, hasta alcanzar una plataforma
Que sirve de mirador de la Cascada del Sorrosal, donde cruzamos el cauce por una pasarela, para comenzar
El itinerario, subiendo por un bloque, por el que tras pasar una escalera, acedemos a la placa principal
Superado este primer tramo, llegamos a una extensa superficie, donde el pasto se entremezcla con los bloques
Un tramo sencillo pero algo incómodo, ya que el cable de vida esta a ras de suelo, teniendo que ir encorvados
Hasta alcanzar un bonito sinclinal, donde vamos haciendo alguna trepada
Sin dificultad, hasta alcanzar la Escalereta
Iniciando un largo flanqueo, equipado básicamente con varios tramos de cadena
En el que avanzamos con precaución, ya que la roca está húmeda, alcanzando la Plaza del Pino
Donde ganamos rápidamente desnivel, por una sucesión de escaleras metálicas, por las que accedemos
A la Ventana de Broto, donde aprovechamos la entrada de la cueva, para fotografiar esta bella población, para acto seguido
Introducirnos en la Mina, por la que discurre una acequia, que nos conduce a la Ventana del Salto
Sin duda, el tramo más bonito, ya que vamos a recorrer parte del barranco del Sorrosal
Donde remontamos el barranco por una repisa natural, hasta alcanzar 
Un puente tibetano, por el que cruzamos a la margen izquierda

A la salida del puente, comenzamos un bonito flanqueo, remontando por la margen izquierda el barranco del Sorrosal, en un tramo equipado con grapas para los pies y varios tramos de cadena, bastante entretenido ya que no ofrece dificultad, pero en cambio, el rincón es espectacular, hasta llegar cerca de la base de la cascada Brincana, donde comenzamos a ganar rápidamente desnivel, pero sin apenas sensación de vacío.

Tras algo más de hora y media, llegamos a la cabecera de la cascada (sector 6 La Playa), en la que paramos unos minutos para descansar, mientras de paso, disfrutamos del barranco del Sorrosal desde las alturas, para acto seguido, continuar caminando hasta alcanzar la base de una pared completamente vertical (sector 7 La Placa), que no ofrece dificultad, ya que las grapas están bastante juntas y los cambios de mosquetón, son sencillos.

Ya en la parte superior, recorremos una pequeña faja por la que accedemos a un espolón, que, si bien no es difícil, ya que tiene una ascensión escalonada, a mi mujer, le empieza a pasar factura la falta de costumbre a este tipo de actividades, donde aprovechamos la sombra de un quejigo, para observar a vista de pájaro la población de Broto con la sierra de las Mentiras a su espalda.

Luego, continuamos caminando por un tramo de transición, atravesando en ligero descenso un bonito quejigar, que da acceso a una faja, que recorremos a media ladera, ganando poco a poco desnivel, por sendos resaltes escalonados, (sector 8 Escalón Hilario), equipados con grapas y cadenas, que apenas ofrecen resistencia, hasta alcanzar la faja gris, que recorremos hasta finalizar en un sencillo resalte (sector 9 Mirador del Pueyo).

Una vez coronada, llegamos al final de la vía ferrata e iniciamos el camino de vuelta, atravesando un bonito pinar, por el que enlazamos con el PR-HU127, que une las poblaciones de Broto y Fragen, saliendo por unos instantes a cielo abierto, donde observamos parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, hasta alcanzar una bifurcación de senderos, donde seguimos rectos.

Tras un giro a la derecha, comenzamos definitivamente el descenso hacia Broto, adentrándonos en un espeso quejigar, por el vamos perdiendo desnivel de forma suave pero continuada, gracias a las lazadas que va trazando el sendero, pasando junto a un mirador donde observamos cómo vamos llegando a Broto y la cascada del Sorrosal, hasta alcanzar el aparcamiento, después de dos horas y media.

Como aún falta un rato para comer, echamos una cerveza en el bar que hay junto al aparcamiento. Para comer, teníamos pensado irnos a la chopera de Broto, pero al final, vamos a Bujaruelo, donde comemos, nos damos un baño en la badina que hay bajo el Puente de Bujaruelo y vuelta a casa.

A la salida del puente, comenzamos un bonito flanqueo, remontando el barranco del Sorrosal
Hasta llegar cerca de la cascada Brincana
Donde comenzamos a ganar rápidamente desnivel, alcanzando la cabecera de la cascada
Conocida como La Playa, donde descansamos unos minutos
Mientras observamos el tajo, que ha formado el barranco del Sorrosal, para acto seguido
Continuar caminando, hasta alcanzar una gran placa, vertical pero con las grapas juntas
Por la que accedemos a una bonita faja, por la que llegamos a un largo espolón
Bastante escalonado, que si bien, se solventa sin dificultad, a mí mujer, que no esta habituada, empieza a pasarle factura
Haciendo una pausa a la sombra de un quejigo, para disfrutar de las vistas de Broto con la sierra de las Mentiras
Luego, continuamos por un tramo de transición, atravesando en ligero descenso un quejigar 
Que da paso a una faja, que recorremos a media ladera
Ganando poco a poco desnivel, por sendos escalones (escalón Hilario), equipados con grapas y cadenas
Hasta alcanzar la faja Gris, que recorremos en su integridad, llegando a un último resalte, que nos deja
En el mirador de El Pueyo, donde finaliza el tramo equipado
Ahora, iniciamos la vuelta, por un sendero que atraviesa un pinar, donde enlazamos con el PR-HU127
Saliendo por unos instantes, a cielo abierto, mientras observamos algunas cimas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Tras un giro a la derecha, iniciamos el descenso, adentrándonos en un bonito quejigar, pasando junto a un mirador
Donde observamos ya la población de Broto, a la que llegamos tras dos horas y media
Y para finalizar el día, nos vamos a Bujaruelo, donde comemos y nos damos un baño

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