miércoles, 23 de diciembre de 2020

Disfrutando del otoño en el Pirineo: Circular a la Peña Canciás 1929 metros, desde Fiscal


La sierra de Canciás, es una de las sierras pirenaicas interiores, ubicada entre las comarcas de Sobrarbe y Alto Gállego, en la provincia de Huesca, que hace de divisoria de aguas de la cuenca hidrográfica del río Ara en su costado Norte y de la Guarga por el Sur. 

En sus garras meridionales, nace el río Basa, que hace de frontera natural entre los valles de Basa y la Guarguera (Serrablo), y la Ribera del Fiscal (Sobrarbe), formando un paisaje de pocinos, pacos y selbas.

Con un perfil suave y alargado, destacan los abruptos además de rocosos paredones que la defienden en su vertiente septentrional, donde sus principales cimas no sobrepasan los 2000 metros, siendo el punto culminante de la sierra con 1929 metros, la Peña Canciás, aunque la más visible, es la Punta Gradatiello, ya que en su cima se ubica una pantalla repetidor.

Para llegar a este excepcional mirador, existen varias opciones, aunque las más utilizadas son por la vertiente Sur, desde las poblaciones de Gullué o Laguarta, a las que se accede a través de la sinuosa carretera de la Guarguera, que ofrecen ascensiones más cortas y asequibles que por la habitual cara Norte, desde la localidad de Fiscal, que es la escogida en la jornada de hoy.



Hacía ya muchos años que quería subir a la Peña Canciás, pero sus 25 kilómetros de distancia me echaban para atrás. Hoy, para disfrutar del otoño en los pirineos y a pesar de que con tanto confinamiento, no estoy en la mejor forma posible, me animo, así que pasados unos minutos de las 9 llego a Fiscal, donde aparco la furgoneta cerca del ayuntamiento.

Como la idea inicial es realizar un recorrido diferente a la clásica circular, comienzo a caminar hasta salir a la carretera que une Fiscal con Borrastre, por la que continúo hasta localizar al otro lado de una acequia, una baliza del sendero que he de seguir para ascender de forma directa por la cara Norte de la Peña Canciás, por el que empiezo a ganar desnivel por un terreno mixto de margas y pinar, donde me cuesta encontrar el sendero correcto.

Entre pitos y flautas, se ha pasado media hora sin apenas avanzar, la jornada va a ser larga por lo cual decido ir a lo seguro, así que sobre la marcha cambio de planes para hacer finalmente la clásica circular, por lo que regreso hasta la carretera de Lardiés, disfrutando de las vistas de los paredones de la sierra de Canciás, por la que avanzo siguiendo las marcas blancas y amarillas del PR-HU6, que une Fiscal con Yebra de Basa.

Unos metros más adelante, paso junto al desvío a la fuente de Moliniello, mientras la mirada se me va a la parte superior de la sierra, en la que destaca la pantalla que corona la Punta Gradatiello, en cuyos paredones se ubica una amplia masa forestal de robles, hayas, abetos y pinos, que van formando franjas de varias tonalidades, aunque tampoco son desdeñables las vistas al barranco de San Salvador, que atraviesa una zona de margas y el viaducto de la carretera, que visualizo cerca de un cruce de caminos perfectamente señalizado.

En este lugar (km. 1.7), abandono la carretera que se dirige a Lardiés, para tomar a mano izquierda una larga pista forestal de unos cuatro kilómetros, que se puede evitar pagando 3 € en un parquímetro ubicado a pie de pista, que permite hacer una ascensión de ida y vuelta más asequible, pero como no es la opción escogida, continúo en ligero descenso cruzando el barranco de San Salvador, para acto seguido adentrarme en un precioso bosque mixto de robles y pinos.

Con la mirada puesta en los paredones de la sierra de Canciás, avanzo hacia el Suroeste por un terreno de falso llano, abriendo una cancela para el ganado que cierro al pasar, para continuar disfrutando a la sombra de este precioso entorno, pasando junto a un pequeño refugio forestal, siempre paralelo al barranco de San Antón, que cruzo justo en el lugar donde el PR-HU6, se aleja de la pista para dirigirse al Cuello de Fenés.

Inicialmente quería trazar una circular diferente, pero al final, disfrutando de la sierra de Canciás, regreso a la carretera
De Lardiés, por la que avanzo siguiendo las marcas blancas y amarillas del PR-HU6, que une Fiscal con Yebra de Basa
Pasando por el desvío de la fuente del Moliniello, mientras la mirada se ve va a la parte superior de la sierra
 En la que destaca la pantalla que corona la Punta Gradatiello, bajo la que se ubica una franja boscosa
Aunque tampoco son desdeñables las vistas al barranco de San Salvador, que atraviesa
Una zona de margas y el viaducto de la carretera
Que visualizo cerca de un cruce de caminos (km. 1.7), donde abandono la carretera que va a Lardiés
Para tomar a mano izquierda una pista forestal (±4 kilómetros), que se puede evitar pagando una tasa de 3 €
Por la que cruzo el barranco de San Salvador y me adentro en un bosque mixto
De robles y pinos, donde avanzo por el Suroeste con la mirada puesta 
En los paredones de la sierra de Canciás, atravesando una cancela para el ganado
Disfrutando de este bello entorno, pasando junto a un refugio forestal, siempre paralelo al barranco de San Antón
Que cruzo cuando llego al lugar, donde el PR-HU6 se aleja hacia el Cuello de Fenés

Después, continúo por la pista principal ganando poco a poco desnivel, disfrutando de la amplia paleta de colores que ofrece el otoño, donde las hayas y algunos abetos van ganando presencia, mientras aprovecho algunos claros entre las ramas, para otear el horizonte, donde si la perspectiva no me engaña, distingo el Pelopín, para seguir caminando por la pista que serpentea, hasta acometer en fuerte ascenso un precioso tramo desprovisto de vegetación, desde el que observo el macizo de Monte Perdido, que despunta sobre las montañas del Sobrepuerto.

Tras la pausa, regreso a la pista adentrándome de nuevo en el bosque de hayas y abetos, que ofrecen un precioso contraste, aumentado sin duda por la formación de una cascada en uno de los dos ramales del barranco de San Salvador, que se unen unos metros más abajo, que aprovecho para fotografiar justo en el lugar donde muere la pista (hasta este lugar se puede llegar con coche).

Luego, cruzo por las piedras el cauce del barranco, para continuar ya en suave ascenso tomando de referencia las tablillas que en determinados puntos indican “Peña Canciás”, pasando junto al refugio de ICONA, donde la pendiente se acentúa aunque el bosque aumenta en belleza, ya que los el sol sobrepasa los murallones de la sierra de Canciás, iluminando las ramas de las hayas e incluso de los pinos, que nacen en los sitios más recónditos, formando preciosos rincones, que paso a paso voy descubriendo por un camino tapizado de hojas, maravillado de los colores otoñales que ofrecen las hayas, hasta salir a un claro donde disfruto de las vistas de As Tres Serols (Cilindro de Marboré, Monte Perdido y pico Añisclo) y la Punta de las Olas con la sierra Coronas en primer plano, además de la sierra de Tendeñera que asoma tímidamente.

Después, continúo por la pista principal ganando poco a poco desnivel
Gozando de la amplia paleta de colores
Que ofrece el otoño
Atravesando el bosque, donde las hayas y abetos van ganando protagonismo
Mientras aprovecho entre las ramas para otear el horizonte, donde sino me equivoco, aparece el Pelopín
Para acto seguido, continuar caminando por la pista
Que serpentea
Hasta acometer en fuerte ascenso, un precioso tramo despejado de vegetación
Desde el que observo el macizo de Monte Perdido
Tras la pausa, regreso a la pista adentrándome de nuevo en el bosque
Atravesado por el barranco de San Salvador, que forma una bonita cascada, en el lugar donde muere la pista
Luego, cruzo el barranco por las piedras, para seguir la ascensión pasando junto a un refugio de ICONA, donde el sol
Traspasa las murallas de la sierra de Canciás, iluminando las hayas y los pinos, que nacen en zonas insospechables
Formando preciosos rincones, que paso a paso voy descubriendo por un camino tapizado de hojas
Hasta salir a un claro donde disfruto de las vistas de …
As Tres Serols (Cilindro de Marboré, Monte Perdido y pico Añisclo), la Punta de las Olas
Y la sierra de Tendeñera, que asoma tímidamente

Con la mirada puesta en la pantalla de la Punta Gradatiello, que cada vez “parece más cercana”, continúo la marcha por un precioso camino que se estrecha hasta transformarse en sendero, donde me cruzo con la primera persona en toda la mañana, que saludo manteniendo la distancia de seguridad, para acto seguido, adentrarme por unos minutos en el bosque, hasta salir a un promontorio donde las vistas se amplían hasta el Taillón, los Gabietos, Carriata y despuntando el Tendeñera, que reconozco por la muralla que lo separa de la Peña Otal.

La mañana va entrando, las temperaturas son más agradables, así que aprovecho para quitarme el abrigo y continuar por el hayedo, caminando en algunos tramos junto a grandes bloques de piedra, formando pasos muy agradables, en el que a medida que voy ganando desnivel, los pinos vuelven hacer acto de presencia, ofreciendo algunos claros donde vislumbro a uno de los reyes de los pirineos, el Midi d'Ossau.

Ensimismado, el sonido de los cencerros del ganado que pasta en las inmediaciones me devuelve a la realidad, por lo que continúo mi camino afrontando un corto pero duro repecho, donde me encuentro de frente a una vaca, que al ver mi presencia se da media vuelta, así que manteniendo la distancia la sigo hasta un pequeño prado, donde abandona el sendero para perderse por el bosque, mientras yo sigo por el sendero tomando de referencia las tabillas que hay colocadas en los troncos de los pinos, que facilitan el avance. 

Siguiendo el sendero, alzo la mirada entre las ramas, donde observo el repetidor de la Punta Gradatiello, que se encuentra cerca del collado al que tengo que llegar, ¡tan cerca pero tan lejos!, así que continúo por medio del pinar, que ofrece algunos claros donde las vistas se van ampliando a la sierra de Partacua (Peña Telera), la Suca, las Tres Marías y la Peña Montañesa. 

Unos metros más adelante, alcanzo el collado de Gabardón, una extensa pradera en la que localizo en el tronco de un pino, las tablillas que entre otros destinos indican Borrastre, que es el sendero que en un principio quería utilizar para ascender hasta este lugar, aunque de momento, aprovecho que el sol calienta para hacer el primer descanso, donde disfruto de las vistas hacia la Peña Montañesa, el Turbón e incluso, el Cotiella, mientras como algo de fruta.

Con la mirada puesta en la pantalla de la Punta Gradatiello, que cada vez "parece" más cercana
Me adentro en el bosque, por un precioso camino que se transforma en sendero
Hasta salir a un promontorio, donde las vistas se amplían hacia el Taillón, los Gabietos, Carriata
Y despuntando el Tendeñera
Luego, continúo caminando por el hayedo, en el que a medida que voy ganando desnivel, los pinos vuelven aparecer
Ofreciendo algunos claros donde vislumbro, uno de los reyes de los pirineos, el Midi d'Ossau
Para acto seguido, afrontar un corto pero duro repecho, donde me encuentro frente a mí, a una vaca
A la que sigo manteniendo una distancia de seguridad
Hasta un pequeño prado, donde se interna en el bosque mientras yo
Sigo por el sendero, tomando de referencia las tablillas que hay colocadas en los troncos de los árboles
Entre cuyas ramas, observo el repetidor de la Punta Gradatiello, ¡tan cerca pero tan lejos!
Así que continúo por medio del pinar, que ofrece algunos claros, donde las vistas se van ampliando
Hacia la sierra de la Partacua (Peña Telera)
La Suca y las Tres Marías
Alcanzando unos metros más adelante, el collado de Gabardón, una extensa pradera
En la que localizo en el tronco de un pino, las tablillas del sendero que quería utilizar para subir hasta este lugar
Aunque ahora me conformo con descansar, mientras observo la Peña Montañesa, el Turbón y el Cotiella

Después, continúo subiendo por el sendero algo confuso en sus primeros compases, hasta introducirme en fuerte ascenso en el pinar, que alterno con algún claro, donde realizo una larga diagonal bajo los paredones de la sierra de Canciás, echando una mirada atrás para disfrutar de la zona de la Jacetania, con la Peña Oroel, el Espacio Protegido de San Juan de la Peña e incluso Collarada, para acto seguido, introducirme de nuevo en el pinar donde sobreviven a duras penas, algunos ejemplares combados como juncos, hasta llegar a un zona de terrazas superpuestas, que el sendero salva trazando continuas lazadas, siendo sin duda el tramo más duro de todo el recorrido, en el que me voy guiando por unos puntos o flechas de color amarillo, hasta situarme en la base de la pared de conglomerado que vengo viendo desde Fiscal. 

En este punto, comienzo un flanqueo a la derecha pegado a la muralla, hasta localizar la brecha en la que inicio una serie de trepadas, ayudado por varias secciones de cadenas que facilitan la subida, ya que esta zona, al estar en sombra hay algo de hielo. Una vez superada, continúo trazando una corta diagonal por la que accedo al collado que hace de divisoria entre la Punta Gradatiello y la Peña Canciás, a la que todavía me queda un buen trecho por llegar, aunque ahora la protagonista es la sierra de Guara, con el Tozal de Guara, el Fragineto y el pico del Águila.

A pesar de su cercanía, declino subir a la Punta Gradatiello, para seguir caminando hacia el Sureste por la cara Sur de la sierra, donde el panorama cambia por completo y el erizón, domina esta parte de la montaña, entre el que avanzo por un claro sendero que va cerca del cortado, hasta alcanzar una tablilla que indica el descenso hacia el Plan de las Yeguas, aunque recorriendo el cordal con la mirada, observo un hito en la parte superior de un resalte, y al fondo casi imperceptible, la cima de la Peña Canciás.

Evaluando pros y contras, al final decido ir a lo seguro, por lo que desciendo hacia el Sur disfrutando de las vistas hacia la sierra de Guara, hasta llegar a la vaguada del Plan de las Yeguas, donde giro a la izquierda para comenzar a remontar un barranco seco, primero por medio y unos metros más arriba, ya por un claro sendero salpicado de pinos, por el que alcanzo un collado, donde echo una mirada a la meseta sinclinal que conforma esta parte de la sierra, que me recuerda al Castillo d'Acher.

Desde el collado, ya diviso la alargada cima de la Peña Canciás, a la que me acerco cruzando una amplia zona de pastos, para situarme bajo la barrera rocosa que protege la cima, donde realizo una diagonal hasta localizar el punto donde rompe la muralla, que atravieso caminando sin tener que apoyar las manos, situándome en el cordal por el que en apenas en un par de minutos corono la cima de la Peña Canciás, en la que corre una desagradable brisa, por lo que me pongo el plumas, saco la comida y disfruto de las vistas.

Después, continúo subiendo hasta introducirme en el pinar, que alterno con algunos claros
Donde realizo una diagonal, bajo los paredones de la sierra de Canciás, echando una mirada atrás
Para disfrutar de la zona de La Jacetania, con la Peña Oroel, San Juan de la Peña
E Incluso Collarada
Para acto seguido, introducirme de nuevo en el pinar, con algunos ejemplares combados como juncos
Hasta llegar a una zona de terrazas superpuestas, que el sendero salva
Trazando varias lazadas, siendo este el tramo más duro de toda la ascensión, donde me guío
Por unos puntos o flechas amarillas, hasta alcanzar la base de la muralla, iniciando un largo flanqueo pegado a la roca
Hasta localizar la brecha en la muralla, que salvo realizando algunas trepadas, ayudándome de unas cadenas
Una vez superada, realizo una corta diagonal hasta alcanzar el collado, que hace de divisoria entre la Peña Canciás
Y la Punta Gradatiello, desde el que disfruto de las vistas de la sierra de Guara
A pesar de su cercanía, declino subir a la Punta Gradatiello, para continuar por el cordal hasta una tablilla
Que indica el descenso hacia el Plan de las Yeguas, una vaguada en la que giro a la izquierda
Para comenzar a remontar el cauce de un barranco seco, en sus primeros compases por medio del cauce
Y unos metros más arriba, ya un sendero salpicado de pinos, por el que alcanzo un collado
Desde el que observo la meseta sinclinal que conforma esta parte de la sierra de Canciás, y la zona de pastos
Que antecede la cima, que atravieso hasta localizar la brecha que rompe la muralla
Por la que accedo a la cima, marcada con su correspondiente vértice geodésico

Aunque me gustaría estar un rato más en la cima, me queda un largo descenso hasta Fiscal, así que recojo e inicio el descenso, que bien podría hacer de forma directa pero prefiero disfrutar de las alturas, caminando en torno a los 1900 metros por el cordal, hasta llegar a la altura de dos barrancos que seccionan la pala principal, en el que vislumbro a lo lejos la vaguada de la Plana de las Bacias, con la sierra del Gabardón de fondo, a la que intuyo debo llegar, no sin antes echar un vistazo al valle del Ara, con la Peña Montañesa, el Turbón, Cotiella, además del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Si bien pienso que podría seguir bajando por el cordal, creo que es más factible y rápido hacerlo por El Solano, así que monte a través, comienzo a descender buscando las zonas más limpias de vegetación, hasta localizar a media ladera los primeros hitos, que me sirven de referencia para sortear el manto de erizones aunque no son imprescindibles para avanzar, atravesando un promontorio.

Una vez al otro lado, continúo el descenso disfrutando de las vistas a la sierra de San Pedro, que hace tiempo que quiero recorrer por recomendación de un amigo, mientras poco a poco el sendero se hace más visible y el erizón, da paso a una mancha de pinos por el que accedo al barranco de Las Tratus, muy menguado en estas fechas que cruzo por las piedras, para acto seguido, remontar por una regata la vaguada del Plano de las Bacias, donde decido descansar mientras observo ya bien lejos, la cima de la Peña Canciás.

Luego, continúo a mano izquierda por un camino casi imperceptible, por el que avanzo por medio del pinar dirección Este, hasta alcanzar un cruce de senderos donde enlazo con el sendero PR-HU9, que une las poblaciones de Laguarta y Borrastre, que permite subir a la Peña Canciás por la cara Sur.

En vez de bajar de forma directa, lo hago caminando por el cordal, en torno a los 1900 metros, hasta llegar a la altura
 De dos barrancos, donde disfruto de las vistas al valle del Ara, la Peña Montañesa, el Turbón
Y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Si bien podría seguir por el cordal, creo que es más factible y rápido hacerlo por El Solano, así que monte a través
Inicio el descenso buscando las zonas más limpias de vegetación, localizando a media ladera los primeros hitos
Que me sirven de referencia para sortear el manto de erizones, atravesando un promontorio
Una vez al otro lado, continúo caminando disfrutando de las vistas a la sierra de San Pedro
Mientras poco a poco el sendero se hace más visible y el erizón
Da paso a una mancha de pinos por el que accedo 
Al barranco de Las Tratus, que lleva en está época un exiguo caudal, que cruzo por las piedras
Para acto seguido, remontar por una regata la vaguada del Plano de las Bacias, en el que descanso unos minutos
Comprobando lo lejos que ha quedado ya, la cima de la Peña Canciás
Luego, continúo a mano izquierda por un camino casi imperceptible
Por el que me adentro en el pinar
Hasta llegar a un cruce de senderos, donde enlazo con el PR-HU9 que viene de Laguarta

En está encrucijada, cojo el ramal que va a Borrastre para avanzar entre grandes pinos royos, hasta que el sendero hace un giro de 180º a la derecha, donde continúo el descenso atravesando una cancela, en el que los pinos dan paso a un espectacular hayedo, oscuro y tapizado de hojas, por el que desciendo lentamente disfrutando de tan bello entorno, hasta salir a la Plana Toscas, una hermosa pradera en la que escondida bajo un árbol, localizo una curiosa fuente-abrevadero, que está seca. 

Ensimismado con tan recoleto rincón, un ruido entre la vegetación capta mi atención, entre las ramas veo que algo se mueve, me siento unos minutos junto a la fuente para ver si se atreve a salir, ya que noto su presencia pero al final no se anima, así que sigo mi camino atravesando la pradera, para continuar por el sendero que dibuja un corto baja y sube, que comienza a notarse en las piernas.

Poco a poco, la vegetación se va entremezclando, los pinos y bojes vuelven hacer acto de presencia, apareciendo algunos claros en el bosque, en los que aprovecho para disfrutar de las vistas, que tienen como máximo exponente a la Peña Montañesa, para acto seguido, adentrarme de nuevo en el bosque, en la zona conocida como los Chamarcales (viene a ser algo así como tierras pantanosas), en el que la humedad se hace más latente, atravesando algunos tramos de umbría, bastante embarrado debido a la cercanía del barranco de San Juste.

A medida que voy perdiendo desnivel, el bosque va perdiendo frondosidad, los pinos se van apoderando del entorno, hasta que el sendero se transforma en un camino, en el que me cruzo con un perro de caza que se ha extraviado de una batida, lo cual aprovecho para echarle un vistazo al collar, para ver si lleva algún tipo de identificación que me permita llamar a su dueño, pero sin suerte, aunque lleva un localizador GPS.

Con mi nuevo compañero, continúo el descenso por un terreno prácticamente llano, pasando junto al desvío a San Juste, que podría coger haciendo una pequeña variante pero prefiero ir con el plan establecido, ya que el atardecer se va acercando y no me apetece hacer todo el trayecto a casa de noche, por lo que sigo hacia el Norte por el camino principal, disfrutando de las vistas a mi espalda y hacia abajo, donde el barranco de San Juste va formando preciosos rincones.

Unos metros más abajo, cruzo una cancela bastante rudimentaria, para acto seguido, iniciar un pronunciado descenso hasta la población de Borrastre, pedanía de Fiscal, que se encuentra a poco más de un kilómetro, al que llego caminando por la carretera que une ambas localidades, observando como el ganado pasta en las granjas próximas a la carretera, finalizando esta bonita pero larga circular, después de casi 9 horas (6:21 horas en movimiento), despidiéndome de mi compañero que se queda vagando por las calles de Fiscal, esperando a que vengan a recogerlo.

En esta encrucijada, cojo el ramal a Borrastre, para avanzar entre grandes pinos royos, atravesando una cancela
Donde los pinos dan paso a un espectacular hayedo, por el que desciendo 
Hasta salir a la Plana Toscas, en la que localizo bajo un árbol, una fuente-abrevadero
Luego, atravieso esta preciosa pradera, hasta reencontrarme con el sendero, donde poco a poco la vegetación
Se va entremezclando, los pinos y bojes vuelven hacer acto de presencia
Apareciendo algunos claros en el bosque, en el que aprovecho para disfrutar de las vistas
Que tienen como máximo exponente a la Peña Montañesa
Adentrándome en la zona conocida como los Chamarcales, donde la humedad se hace más latente
A medida que voy perdiendo desnivel, los pinos se apoderan del entorno, el bosque pierde frondosidad y el sendero
Se transforma en camino, por el que avanzo por un terreno prácticamente llano
Pasando junto al desvío a San Juste, donde echo una mirada atrás
Y hacia abajo, donde el barranco de San Juste forma preciosos rincones
Unos metros más abajo, cruzo una cancela algo rudimentaria, para acto seguido
Iniciar un pronunciado descenso 
Hasta la población de Borrastre, pedanía de Fiscal, que se encuentran a poco más de un kilómetro
A la que me voy acercando, caminando por la carretera, mientras observo como el ganado pasta en las granjas
Finalizando está bonita pero larga circular, después de casi 9 horas

lunes, 9 de noviembre de 2020

Alcornocal de Sestrica y del Prado, desde Sestrica


La Sierra de la Virgen, conocida en época romana como Voberca Mons, se encuentra en la comarca del Aranda, al sur del macizo del Moncayo, en la conocida como cara Oculta, entre los valles de Ribota y Aranda, ambos afluentes del río Jalón.

Su nombre, se debe al Santuario de la Virgen de la Sierra, lugar de culto a la virgen María, ubicado en lo alto de la segunda elevación la sierra, el pico Virgen de la Sierra (1413 metros), que alcanza su punto culminante en el pico Cabrera (1433 metros).

Entre los 800 a 1411 metros, existe un enclave botánico extraordinariamente singular, de gran interés naturalístico, el Alcornocal de Sestrica, único bosque de este tipo en Aragón, que se encuentra fuera del área de distribución actual del alcornoque en la Península Ibérica, el cual se reparte por la mitad Sur Occidental de la península y en zonas de Cataluña. 

Para la jornada de hoy, aprovecho está mañana de verano, donde las temperaturas son benignas, para visitar está pequeña mancha compuesta por unas 500 hectáreas, de las cuales 300 hectáreas se encuentran en fincas de propiedad privada y el resto, en monte de titularidad público, que es la porción que voy a recorrer empezando desde la localidad de Sestrica.


Para coger las mejores horas de la mañana, me levanto temprano y pasados unos minutos de las 8, llego a la pequeña localidad zaragozana (352 habitantes en 2019), donde se elevan por encima de las casas, la Torre de los Urrea, también denominada Torre de Sestrica o Castillo de Sestrica, catalogada como B.I.C y la torre del campanario de la Iglesia de San Miguel Arcángel, un templo de fábrica barroca, levantado en el siglo XVII. 

En la calle Arrabal, aparco la furgoneta a la altura del Peirón de San Bartolomé, donde comienzo a caminar por una pista de asfaltada que unos metros más adelante da paso a la tierra, por la que avanzo durante medio kilómetro, hasta llegar a la ermita barroca de San Bartolomé, construida en una sola nave en el S.XII, en cuyo interior a través de las rejas, veo un retablo y un lienzo de San Bartolomé, patrón de Sestrica.

Encrucijada de caminos, en este lugar inicio el tramo circular en sentido antihorario (da igual el sentido de la marcha), para continuar por el camino de Sestrica, dejando para la vuelta el PR-Z9 que se dirige a Viver de la Sierra, pasando junto al Parque que se ha construido en torno a la fuente de la Hiedra, mientras avanzo pausadamente entre campos de cultivo (almendros, cerezos y alguna higuera silvestre), en el que destacan preciosos ejemplares de olivos, ofreciendo un entorno sencillo pero atractivo.

Unos metros más adelante, el camino se bifurca en dos, por lo que tomo el ramal de la izquierda, donde continúo avanzando por el camino del Prado, en el que a medida que voy acercando a mi destino, las vistas se van ampliando hacia la sierra de Vicort, cuya máxima elevación con sus 1427 metros, es el pico del Rayo, aunque esto no fue así hasta la década de 1950, cuando se decidió aplanar la cima del pico de la Nevera, para la construcción del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº1, lo que hizo que se rebajara su cima hasta los 1411 metros, que desde aquí localizo fácilmente, por el radar en forma de globo que domina su cima. 

Luego, continúo caminando hasta el desvío al alcornoque del Prado (kilómetro 2.5), al que me acerco por un camino comido por la vegetación, que en sus metros finales se transforma en una tímida trocha, por la que llego hasta la base de este enorme ejemplar de Quercus suber, con casi 10 metros de altura (9.9), un perímetro en la base de 640 centímetros y un tronco dividido en casi diez “recepes”, que le convierte en “árbol singular”, que observo entusiasmado desde distintas perspectivas y bajo la protección de su ramaje, decido descansar unos minutos.

Después, regreso al camino principal, por el que continúo dirección Noroeste con la mirada puesta ya en la loma del Mingoaranda (1307 metros) y la Peña de Guzmán (1356 metros), en la que se ubica la mayor mancha de alcornoques que voy a visitar, aunque de momento al llegar a un cruce de caminos, abandono el que en “teoría” va más directo (no va hacia el alcornocal sino que lo rodea por la parte baja), para seguir dirección Oeste por el ramal de la izquierda, entre campos de cultivo, hasta alcanzar tras un corto repecho, el refugio de Sestrica.

Pasados unos minutos de las 8, llego a Sestrica, donde destacan las torres de los Urrera, de la iglesia de San Miguel
Y el Peirón de San Bartolomé, ubicado en la calle Arrabal, junto al que aparco la furgoneta
Donde comienzo a caminar por una pista asfaltada que da paso a la tierra, durante medio kilómetro
Hasta llegar a la ermita de San Bartolomé, en la que comienzo el tramo circular, para continuar por el camino de Sestrica
Pasando junto al parque que se ha construido en torno a la fuente de la Hiedra
Mientras avanzo pausadamente entre campos de cultivo, en los que destacan unos preciosos olivos
E higueras silvestres, ofreciendo un entorno sencillo pero atractivo
Unos metros más adelante, enlazo con el camino del Prado, en el que a medida que me voy acercando
A mi destino, las vistas se van ampliando hacia la sierra de Vicort
Luego, sigo caminando hasta el desvío al alcornoque del Prado, al que me acerco por un camino difuso
Que da paso a una trocha, por la que llego a este enorme ejemplar de Quercus suber, con cerca de 10 metros de altura
Un perímetro en la base de 640 centímetros y un tronco dividido en casi 10 "recepes", para acto seguido  
Regresar al camino, por el que continúo con la mirada puesta en las laderas del Mingoaranda y la Peña de Guzmán
Hasta alcanzar un cruce de caminos, donde tomo el ramal de la izquierda y avanzo entre campos de cultivo
Acometiendo una última subida
Para llegar al refugio de Sestrica

Tras echar un vistazo al refugio, regreso al camino donde enlazo con el PR-Z72, que une las localidades de Viver de la Sierra e Illueca, que voy a utilizar en su tramo intermedio para visitar el alcornocal, por el que continúo hacia el Oeste en ligero ascenso, por un bonito camino que entre pinos y carrascas, me va acercando a las faldas del Mingoaranda, estrechándose poco a poco, hasta convertirse en un sendero por el que llego a la base de la montaña.

Unos metros más adelante, localizo a mano derecha un hito, que marca el comienzo del sendero del alcornocal, por el que sigo caminando subiendo una fuerte rampa, en el que a uno y otro lado, empiezo a ver los primeros ejemplares de Quercus suber, hasta adentrarme definitivamente en el alcornocal, que ocupa la parte superior de la ladera que tiene un cierto grado de inclinación, lo que me permite que paso a paso, las vistas se vayan ampliando, observando entre las ramas de los árboles, la población de Illueca con la sierra de Nava Alta, cuyo máximo exponente es la Peña de las Armas y por primera vez, las moles calizas de las Peñas de Herrera, que he ascendido en un par de ocasiones.

Siguiendo las marcas blancas y amarillas, avanzo pausadamente ya por un terreno más suave, atravesando preciosos tramos donde las rocas se entremezclan con los alcornoques, algunos con varios troncos, que se encuentran en un estado aceptable, ya que la última pela se efectuó en el año 2006, realizándose está tarea cada 10 o 12 años, aunque este periodo se va alargando, debido a que los años son cada vez más secos. 

A medida que voy ganando desnivel, la pendiente disminuye hasta casi ser imperceptible, síntoma de que estoy llegando al punto más elevado, que corono al alcanzar un pequeño collado, desde el que visualizo cubierto por una boina ,el Moncayo, que con sus 2314 metros, es la máxima elevación del Sistema Ibérico, al que le sobran presentaciones.

Tras echar un vistazo, enlazo con el PR-Z72, para visitar el alcornocal, por el que continúo hacia el Oeste
En ligero ascenso, por un bonito camino entre pinos y carrascas,  que me va acercando
A las faldas del Mingoaranda, estrechándose a poco a poco, hasta transformarse
En un sendero, por el que llego a la base de la montaña
Donde a mano derecha, marcado con un hito, localizo el sendero por el que en fuerte ascenso
 Empiezo a ver los primeros ejemplares de Quercus suber
Hasta adentrarme definitivamente en el alcornocal, que ocupa la parte superior de la ladera
Con una fuerte inclinación, lo que me permite que paso a paso, las vistas se vayan ampliando
Hacia la sierra de Nava Alta, cuyo máximo exponente es la Peña de las Armas
Y de las Peñas de Herrera
Siguiendo las marcas blancas y amarillas, la pendiente se suaviza, atravesando preciosos tramos
Donde las rocas se entremezclan con los alcornoques, cuya última pela se efectuó en 2006
Alcanzando un pequeño collado, marcado con las marcas blancas y amarillas, que es el punto más elevado de hoy
Desde el que disfruto de las vistas hacia el Moncayo, cuya cima permanece tapada por las nubes

Para otra ocasión, continuaré por el sendero, pero ahora, retrocedo sobre mis pasos disfrutando de este precioso bosque de alcornoques, de las vistas y los detalles que ofrece el entorno, dejando atrás el sendero para conectar con el camino, por el que desciendo tranquilamente, hasta llegar al refugio, en el que me detengo a la sombra para leer unos paneles informativos.

Si bien desde el refugio, podría bajar de forma directa por la vereda de la Sierra, hacia Sestrica, que veo desde aquí con la sierras de Mores y Valdoña de fondo, prefiero alargar la ruta dando un rodeo, así que dirección Sur, continúo tomando de referencia las marcas del PR-Z72, de momento hacia Viver de la Sierra, entre campos de olivos, mientras intento identificar en el mapa la sucesión de lomas que tengo frente a mí, pobladas de molinos, que me ayudan a reconocer el Alto de la Aguilera, en el que se ha construido el Parque eólico Sierra de la Virgen. 

Sobre el kilómetro 8, llego a la altura del barranco de Las Umbrías, lugar donde el camino se bifurca en dos, en el que abandono el  PR-Z72 que se dirige a Viver de la Sierra, para tomar el PR-Z9 que va a Sestrica, por el que avanzo en ligero descenso dirección Este, caminando con la boca abierta, ante el imponente porte de los olivos centenarios que hay a ambos lados del camino, en el que sin duda destacan los que se ubican en la finca El Escopetero, junto a los que me detengo para fotografiarlos. 

Luego, continúo en ligero descenso ya con la vista puesta en Sestrica, mientras el camino realiza largas lazadas, pasando junto a la ermita de San Bartolomé, donde cierro el tramo circular, para acto seguido, recorrer el último medio kilómetro hasta llegar al Peirón de San Bartolomé, finalizando este sencillo pero atractivo recorrido por la sierra de la Virgen, a la que sin duda regresaré con la BTT.

Para otra ocasión, continuare por el sendero, ahora, regreso sobre mis pasos
Disfrutando de este precioso bosque de alcornoques
Los detalles
Y las vistas, que ofrece este sencillo entorno
Dejando atrás el sendero para conectar con el camino, por el que desciendo
Hasta llegar al refugio, en el que me detengo para leer un par de paneles informativos
Si bien podría bajar directamente por la vereda de la Sierra, a Sestrica, que veo con las sierras de Mores y Valdoña
Prefiero alargar la ruta, para continuar por el PR-Z72 hacia Viver de la Sierra, entre campos de olivos
Fijándome en la sucesión de lomas, pobladas de molinos, donde se sitúa el Alto de la Aguilera
Sobre el kilómetro 8, a la altura del barranco de la Umbría, abandono el PR-Z72 para seguir por el PR-Z9
Por el que desciendo con la boca abierta, ante el imponente porte de los olivos centenarios, para continuar
En suave descenso hacia Sestrica, por el camino que traza largas lazadas
Pasando por la ermita de San Bartolomé, donde cierro la circular, para acto seguido
Recorrer el último medio kilómetro hasta Sestrica
Hasta llegar al Peirón de San Bartolomé, donde finalizo esta sencilla pero atractiva ruta por la sierra de la Virgen

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