jueves, 4 de octubre de 2012

La Faja de las Flores, ascenso por Clavijas de Carriata y descenso por Clavijas de Cotatuero


Hasta principios del siglo XIX, los únicos que conocían Ordesa eran contrabandistas, pastores y cazadores, gente que no sabía escribir o no se preocupaba por hacerlo, así que fuera de los valles nadie tenía noticia de la existencia de este y otros enclaves del pirineo.

A finales del siglo XVIII, los pioneros del turismo de montaña empezaron a explotar la cordillera, en su mayor parte aristócratas franceses, que hacían excursiones desde los balnearios como Barèges o el de Saint Sauveur, adentrándose poco a poco hacia el sur, descubriendo lugares como el Circo de Gavarnie, hasta que en el año 1787, el barón de Carbonnière llega al pirineo, con la intención de descubrir la ruta, a la cima, que los cazadores llamaban 'moum-perguti', la montaña perdida.

Finalmente, el impulsor fue un español; Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa de Asturias, que el 16 de agosto de 1918 declaro Parque Nacional, con el nombre de <<Valle de Ordesa>>, que el 13 de julio de 1982 se amplio y recalifico al actual Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdidoque con una superficie de 15.608 ha, engloba los términos municipales de Bielsa, Fanlo, Puértolas, Tella-Sin, Torla-Ordesa y Broto.

Su orografía, está dominada por el macizo de las Tres Sorores, Treserols, el macizo calcáreo más alto de Europa, del que en forma más o menos radical, descienden una serie de impresionantes crestas montañosas y valles glaciares, siendo el más característico, el valle de Ordesa, compuesto por verticales farallones en los que hay pequeñas zonas llanas conocidas como "fajas", que son pasillos muy aéreos que mantienen una altura constante a lo largo de su recorrido, contando el valle de Ordesa con mucho de estos balcones: Faja de Pelay, Faja Petazales, Faja Racún, Faja Blanquera y la que es la más espectacular: La Faja de las Flores, que hoy voy a recorrer con mi hermano subiendo por las clavijas de Carriata y bajando por las clavijas de Cotatuero

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"




Aprovecho un día entre semana, que han dado bueno, para irme con mi hermano a Ordesa, hace ya unos cuantos años que no voy, y desde hace tiempo tenía ganas de volver.

Nos ponemos los bártulos y retrocedemos unos metros por la carretera, hasta que llegamos a la altura de Casa Olivan, donde cogemos el sendero que nos lleva en continuo ascenso, por un bosque de hayas.





El sendero es estrecho y sombrío, no se encuentra balizado, pero no tiene pérdida, el día es muy bueno, y comenzamos a sudar. Llegamos a la altura de una caseta de madera, que puede servir de refugio, reanudamos la marcha y enseguida salimos del hayedo, donde podemos ver el Tozal de Mallo.



A partir de este punto, nos encontramos varios paneles con diferentes alternativas, nosotros nos dirigimos hacia el circo de Carriata, para subir por las clavijas, llegamos a una pequeña trepada con buenos puntos de apoyo en la roca, que superamos sin mayores complicaciones.

Poco después se nos presentan dos alternativas para llegar hasta la faja de las flores, una por una estrecha fajeta equipada con sirga o por las clavijas de Carriata, opción esta última que nosotros escogemos. El sendero nos acerca hasta un gran paredón de roca, y después nos lleva paralelo a este, por el camino podemos ver una marmota, que vigila nuestros pasos.




Cuando el sendero finalizada, llegamos a las clavijas de Carriata, desde la que podemos ver la fajeta, que se encuentra equipada con sirga.

Las clavijas a simple vistas nos dan algo de respeto, ya que no se encuentran equipadas con cable de vida (pensábamos que sí), pero una vez metidos en harina, el primer tramo lo pasamos muy bien, ya que las rocas son grandes, están escalonadas y ofrecen muy buenos apoyos, tras superar el primer tramo y andar unos metros, llegamos al segundo tramo más corto pero más vertical y con apoyos menos claros, que superamos, aunque es un pelín más complicado que el tramo anterior.




Después de superarlas, aprovechamos para hacer una pequeña parada, enseguida continuamos la marcha, y tras realizar alguna fácil y corta trepada, llegamos a la unión del sendero de las clavijas con el de la fajeta, que se encuentra bien señalizado.

Desde este punto, ya podemos ver la Faja de las Flores, para llegar a ella, vamos subiendo por la ladera de la montaña, evitando la zona de pedrera, una vez en lo más alto, justo a unos metros del inicio de la Faja de las Flores, y tras haber superado todo el tramo de subida, decidimos para a comer, y realizar toda la faja y la bajada hasta el aparcamiento de un tirón.



Después de comer, reanudamos la marcha y comenzamos la Faja de las Flores, el sendero es evidente y estrecho, aunque con la suficiente anchura, para caminar tranquilos.

Como vamos bien de tiempo, nos paramos de vez en cuando para fotografiar la faja y su entorno, pasamos por debajo de un gran roca, que se ha quedado encajada, a pesar de que a penas ha llovido en los últimos meses, las rocas manan agua, y en una de ellas, mi hermano aprovecha para llenar la botella.

Las vistas desde la faja son impresionantes y la sensación de vació es enorme, ya que esta se encuentra sobre los 2.400 m, a mitad del recorrido, podemos ver como pasamos por encima del aparcamiento de Ordesa.





Cuando hemos recorrido la mitad de la faja, el sendero empeora considerablemente, ya que se encuentra en peor estado, algo más estrecho y más aéreo, por lo que extremamos las precauciones y reducimos el paso.



Después de recorrer algo más de tres kilómetros por la Faja de las Flores, llegamos al final de esta, que nos dejan en una Tartera (terreno cubierto de grandes piedras), desde la que se obtiene una fantástica panorámica, con el Taillón, la Brecha de Roland, el Casco y la Torre.

Continuamos la marcha, siguiendo los hitos por la tartera, llegamos hasta una canal, por la que realizamos un sencillo destrepe y nos deja junto a un torrente de agua, que utilizamos para guiarnos y realizar el descenso junto a él, que nos lleva, hasta un pradera, donde podemos ver un bonito salto de agua, donde aprovechamos para fotografiarnos y comprobar que las últimas lluvias, han servido para aumentar el caudal.






Volvemos unos metros sobre nuestros pasos, y continuamos por la margen derecha del río de Cotatuero, el cual forma una gran cascada al final de la pradera, nosotros realizamos un corto destrepe, con una gran sensación de vacío, que nos deja en las Clavijas de Cotatuero.

Nos ponemos los arneses y comenzamos las clavijas, que se dividen en tres tramos, el primero de ellos es bastante aéreo, y con tan solo el apoyo de las clavijas para pies y manos. Las clavijas se encuentran bastante distanciadas, por lo que vamos con precaución y aseguramos bien los apoyos (quien mida menos de 1,70 m. le costará llegar a alguna de ellas).

Tras superar el primer tramo, llegamos al segundo, mucho más sencillo, ya que podemos apoyar los pies en la roca, aunque casi al final tenemos que hacer un largo estiramiento para llegar a la roca, que nos deja en el siguiente tramo.

El último tramo es una canal, que se encuentra mojada, ya que la roca esta sudando agua, el destrepe sin agua es sencillo, ya que además de las clavijas, las piedras ofrecen buenos apoyos, pero bajamos con precaución, ya que este tramo no dispone de cable de vida.





Tras finalizar la canal, guardamos los arneses en las mochilas, y proseguimos la marcha, por un sendero bien definido, que nos lleva hasta el interior de un bosque de hayas. 

Cuando llegamos al desvío, donde nos da la opción de ir al Circo de Carriata, nos desviamos unos metros, para ver un torrente de agua, a lo lejos podemos ver la cascada donde hemos comenzado a descender.



Continuamos descendiendo por el hayedo dirección a la pradera, el hayedo esta espectacular, aunque a medida que avanzamos, nuestras rodillas comienzan a resentirse de tan largo descenso. La ruta esta llegando a su fin, cuando llegamos a la altura de la Virgen del Pilar, allí enlazamos con la pista principal, y en menos de cinco minutos llegamos al aparcamiento.


sábado, 22 de septiembre de 2012

Vía Ferrata El Puente

Después de realizar la La ruta de las Pasarelas del río Vero, y comer en Alquezar, nos acercamos a la población de Rodellar, para realizar las ferratas del Puente y del Espolón de la Virgén.

Primero nos acercamos a la ferrata del Puente, ya que se encuentra a tan solo un kilómetro antes de llegar a Rodellar, en la misma carretera, hay una señal que indica "Camping El Puente", tomamos el desvío y descendemos por una pista asfaltada, hasta el camping, donde aparcamos el coche sin entorpecer el paso a los coches que entrar y salen de él. Datos de la Ferrata en Wkiloc


La mujer y el peque se van al río, mientras me pongo los bártulos y me acerco también al río, sin pasar el puente de Pedruel, cojo un sendero a mano derecha que me lleva paralelo al río, en dos minutos llegó al inicio de la ferrata.


El primer tramo es fácil franqueo horizontal equipado con cable de vida, con buen piso y sin patio, que me lleva hasta una corta pared, un pelín extraplomada y con las grapas algo ladearas, que prometen.

Tras superarla y andar unos metros a mano derecha, llego hasta una pared tumbada con roca lisa, y tan solo cable de vida, que supero sin dificultad, ya que hay buenos apoyos en la roca.

El siguiente tramo, es una una corta pared vertical con grapas, sin ninguna dificultad, una vez arriba, hay un cartel de coto de caza y un sendero, busco por la zona la continuación de la ferrata, pero no veo absolutamente nada más, a pesar de que hay otra pared de roca, unos metros más adelante.




Desde el final de la ferrata, sin duda lo mejor son las vistas del Puente medieval de Pedruel, ahora toca regresar, y cojo el sendero dirección al camping, que se encuentra balizado. En sus primeros metros es algo pedregoso, por lo que voy con cuidado para no dar un patinazo y en cinco minutos llego al puente.




Como se me ha hecho muy corta, la vuelvo a realizar, después me acerco al río para descansar un rato allí, para mi forma de ver, la ferrata no merece la pena, tan solo aconsejo hacerlo como complemento a la del Espolón de la Virgén y la de Peñas Juntas.


Pasarelas del Río Vero

En el año 2007 cuando visitamos la villa medieval de Alquezar, realizamos esta ruta circular, nos gusto mucho y es sencilla, así que esta vez hemos decidido repetir la ruta, pero con el peque, porque estamos convencidos de que le va a encantar. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc. 



Llegar hasta Alquezar es bastante sencillo, vamos por la A-23 hasta Huesca (sin entrar) y después cogemos la N-240 dirección Barbastro hasta enlazar con la A-22, cogiendo el desvío hacia Abiego.  Aparcar en Alquezar esta prohibido, y hay varios aparcamiento públicos a las afueras. 

El coche lo dejamos en el aparcamiento, que se encuentra en lo alto del pueblo, descendemos hasta la colegiata, vamos hasta la parte trasera, donde se sitúa un mirador, en el que podemos ver el barranco por el que discurre la ruta.

Desde el mirador, comenzamos la ruta, los primeros metros discurren por un suelo adoquinado, con tramos de escalera, enseguida tomamos un desvío a mano derecha, que en un ligero descenso nos lleva hacia el interior del barranco de la Fuente.






A los pocos metros de tomar el desvío, comienzan los tramos de pasarelas de madera, equipados con sirga a ambos lados, que nos permiten salvar con facilidad los tramos más complicados. El peque esta encantado y se pone el primero todo el rato, el quiere "hacerlo el solo" y no quiere la ayuda de los mayores.

Prácticamente en esta primera parte, todo el recorrido se encuentra equipados, mientras descendemos por el barranco, vamos alternando tramos de pasarelas, con escaleras de madera y un pequeño tramo con sirga, para evitar una caída en un tramo empedrado.

A medida que nos vamos acercando al cauce del río Vero, la vegetación se espesa, en ella podemos ver litoneros, higueras, sabinas, bojes, arces y saucos, entre muchos otros, la zona es espectacular.

Tras pasar una corta pasarela de madera, llegamos a una intersección, a mano derecha hacia la central hidroeléctrica y a mano izquierda a la Cueva de Picamartillo, nosotros primero vamos hacia la cueva y después volveremos hasta este punto para ir a la central que es por donde va la ruta. 




Continuamos caminando, por un camino de piedras, poco trazado, y en un par de minutos llegamos a la Cueva de Picamartillo, una gran oquedad abierta en la roca caliza por la incesante labor erosiva del río a lo largo de millones de años.

Como el caudal del Vero, esta muy menguado, por las pocas precipitaciones, en los últimos meses, pasamos al interior de la cueva, donde hacemos una parada, para que el peque juegue un rato tirando piedras, mientras tanto aprovecho para realizar unas fotografías de la cueva, y las vistas que hay desde ella.



Desandamos el camino hasta el desvío, unos metros antes de llegar a él, podemos ver por donde continúa la ruta, llegamos al desvío y continuamos hacia la antigua central hidroeléctrica, por encima del cauce del río Vero.

Para salvarlo, vamos por un tramo de pasarelas metálicas, sujetas a la roca, tras pasar este primer tramo, y tras jugar a la rana, pasamos por debajo de una gran higuera.




Por unos minutos dejamos las pasarelas y vamos a ras del cauce del Vero, por un amplio sendero, el peque, se lo esta pasando pipa, y va corriendo a descubrir el próximo tramo, que es otra pasarela metálica, por la que superamos una presa y en la que se pueden ver restos de un azud, y la canalización, que llevaba el agua antiguamente a un molino harinero y posteriormente a la Central hidroeléctrica.

Bajo la presa, se ha formado una gran poza, con el agua cristalina, a la que bajamos por unas escaleras talladas en la roca. A pesar de que estamos a finales de Septiembre, no puedo resistirme a darme un baño, el agua esta fría, pero con unas cuantas brazadas, entro rápidamente en calor.




Después de ponerme un poco al sol, para secarme, ya que no llevo ni bañador ni toalla, continuamos la ruta por un estrecho sendero, pasamos por debajo de una gran roca, y enlazamos de nuevo con otro tramo de pasarelas metálicas, que nos lleva hasta la antigua central eléctrica.

La central se construyo a principios del S.XX para aprovechar las aguas de los barrancos y los ríos de la zona, y obtener electricidad, estuvo en marcha hasta el año 1964, en la actualidad esta parada, pero hay un proyecto de rehabilitación, para utilizarla como centro de interpretación del barranquismo en el río Vero y como refugio, pero con la que esta cayendo, me da a mí, que para día lo veremos en funcionamiento.




A partir de este punto, nos toca subir hasta Alquezar, para ello, continuamos por un amplio sendero en continua subida, desde el que podemos contemplar por donde va el río. Después de una curva, llegamos hasta un desvío, debidamente señalizado, tomamos el que va hacia la derecha y tras pasar varios campos de olivos, llegamos a la Iglesia de San Miguel, donde damos por finalizada la ruta.

Unos metros más abajo hay un mirador con varios bancos de piedra, y una buena sombra, mi mujer y el peque, se quedan allí, mientras yo me acerco al coche a coger la comida, después de comer, nos vamos a Rodellar, para hacer alguna ferrata, pero eso es otra historia.




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