Este fin de semana nos vamos al Valle de Roncal, el viernes a última hora, me dicen que tengo que currar por la noche, así que cambio de planes. El sábado aprovecho para descansar e ir de compras, para hoy domingo planifico una ruta sencilla, ya que viene mi mujer, la opción es el Hayedo de Peña Roya, en el Parque Natural del Moncayo. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.
Como se trata de una ruta corta, y sencilla, no madrugamos, de camino paramos en Borja a comprar pan, y algo de repostería, sobre las once y medía, llegamos al aparcamiento de la Fuente del Sacristán, donde dejamos el coche.
Nos ponemos las mochilas, y desde la misma Fuente del Sacristán, iniciamos la ruta, caminamos durante cuatrocientos metros por la pista de acceso al Santuario, hasta que enlazamos con la pista de Peña Roya, por la que continuamos dirección NO.
Chino a Chano vamos ganando el poco desnivel, que tiene está ruta, la pista nos adentra en el hayedo de Peña Roya, donde las hayas compartén protagonismo con los brezos, líquenes y musgos.
Por el camino nos vamos encontrando bastante gente, tanto en una como otra dirección, ya que el día ha salido fantástico, mucho sol, y sin viento, algo raro por estás tierras. Debido al deshielo, y a la cercanía de la fuente de Peña Roya, en algunos tramo el camino se encuentra algo embarrado, pero con cuidado vamos sorteando los puntos más delicados.
De vez en cuando nos vamos deteniendo para hacernos alguna foto, y al hayedo, el camino poco a poco va virando en dirección O. Pasada una gran roca marcada con los números 47 y 47 en amarillo, comenzamos a ver alguna marca blanca y amarilla, perteneciente a un pr, unos metros más tarde llegamos a una confluencia de senderos donde tenemos la opción de ir al Collado de Castilla o al barranco de Castilla.
Como la ruta no tiene dificultad, y está balizada como S1, continuamos todo recto hacia el barranco de Castilla, el cual alcanzamos en breve, justo en este punto, hacemos un brusco giro a nuestra izquierda, y finalizamos el terreno de ascenso.
A partir de aquí, la pista llanea, y el hayedo se vuelve menos espeso, vamos caminando dirección SO, y en un claro del camino, aprovechamos para contemplar las fantásticas vistas que hay del valle, donde podemos ver las poblaciones de Lituénigo, Litago, San Martín, y de telón de fondo los pirineos.
Tras una breve pausa, proseguimos la marcha, caminamos unos metros más hasta que enlazamos con la pista de acceso al Santuario, por la que descendemos durante un kilómetro, con vistas al Santuario del Moncayo.
A mitad de descenso, aprovechamos para echar un trago en un pequeña fuente, seguimos la marcha, hasta adentrarnos en un pinar de repoblación, justo antes de llegar al Prado de Santa Lucía.
Una vez aquí, no vemos ningún
poste indicativo, andamos unos metros más por la pista, y enseguida
vemos un sendero a mano izquierda, lo cogemos y al momento nos detenemos
para ver los restos de una ermita.
A partir de aquí, seguimos las marcas rojas y blancas del GR.90, descendemos por un espeso pinar, hasta alcanzar el Pozo de Hielo del Prado de Santa Lucía, que se utilizaba antiguamente para guardar el hielo, y venderlo en paneles a las zonas de la Rioja Baja, Zaragoza y el bajo Jalón.
Después de ver el pozo de hielo, continuamos descendiendo dirección SE, de vez en cuando cruzamos la pista de acceso al Santuario. Ya en el último tramo nos adentramos de nuevo en el Hayedo de Peña Roya, donde podemos ver las últimas hayas, al final de este, desembocamos en la Fuente del Sacristán, donde damos por finalizada la ruta. Cogemos la comida del coche, y aprovechamos para comer allí, junto al riachuelo que cae de la fuente.
Al final ha sido una ruta muy bonita, a pesar de que la primavera no es la mejor época para visitar un hayedo.
Las previsiones meteorológicas para el fin de semana no son muy halagüeñas, lluvias por la sierra, nieve por el pirineo, y fuertes rachas de viento por Zaragoza.
En un primer momento descartamos la bici de montaña, y decidimos acercarnos hasta la Sierra de Guara, para subir al Pico Borón, por la variante de la Cresta de los Pepes. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.
Como viene siendo habitual, quedamos en Villanueva de Gállego, un café rápido, y carretera hasta Vadiello, haciendo parada obligatoria en la panadería de Loporzano, donde hacen un pan buenísimo.
Antes de llegar al embalse de Vadiello, dejamos el coche en el aparcamiento de la Canal del Palomo, desde allí tomamos un estrecho sendero que nos debe de llevar hasta la ermita de San Chinés.
A los pocos metros, cuando el sendero se bifurca, cruzamos el cauce del barranco de Vadiello, subimos un tramo acondicionado con peldaños y continuamos por medio de un bosque, siguiendo las marcas del "camino natural" de la Hoya de Huesca.
Suavemente vamos ganando desnivel, el camino nos lleva paralelo a los mallos de Liguerri, y desde el podemos ver por donde discurre la vía ferrata de la Canal del Palomo, cuando el camino coge una pronunciada bajada, pareciendo más un cortafuegos que un camino, nos desviamos hacia la izquierda, siguiendo las marcas rojas del camino natural, que con su habitual acondicionamiento nos lleva por el interior del bosque.
Tras varios sube y bajas, regresamos al camino principal, echamos un vistazo atras y vemos que el sendero, nos ha ahorrado una buena pendiente, unos metros más adelante, llegamos hasta la Caseta de San Roman, donde enlazamos con una amplia pista rodada.
Recorridos apenas doscientos metros, la abandonamos, giramos a la derecha, y tomamos el sendero que nos lleva hacía la ermita de San Chinés. De nuevo en el bosque, vamos haciendo suaves subidas y bajadas, cuando salimos a cielo abierto, ya podemos ver la Peña Foratata y parte de la Cresta de los Pepes.
En este punto comenzamos a descender dirección NO, por un estrecho sendero, entre zarzas y algunas ramas, donde nos vamos enganchando, enseguida llegamos a los restos de la Ermita de San Chinés, de raices hispano-visigodas, solo quedán los restos de la fachada principal, pero estuvo activa hasta el S.XIX.
Desde la ermita descendemos unos metros, hasta enlazar con el barranco de la Peña Foradada, por el que baja un hilo de agua. A nuestra derecha vemos un sendero de bajada, pero no encontramos su continuación en la otra margen del barranco, seguramente que seguramente al ser un sitio poco transitado, habrá sido devorado por la vegetación.
Al final decidimos tirar monte a través, tomamos de referencia, un pequeño barranco, los primeros metros caminamos por donde buenamente podemos, llevándonos algún que otro ramazo, y varios enganchones.
Pasado este tramo la cosa va mejorando, y empezamos a encontrar trazas de sendero, por el que vamos ganando altura poco a poco, siempre dirección NE.
A medida que vamos subiendo, la vegetación va decreciendo, hasta que finalmente desaparece a la altura de una gran pala inclinada de conglomerado, donde empezamos a encontrar los primeros hitos y en los que comenzamos a notar el gran desnivel que estamos subiendo.
Cuando nos encontramos cerca de la pared, aprovechamos para hacer una breve pausa, echamos un vistazo hacia atrás, para ver el duro tramo que hemos superado desde la ermita, después comenzamos un ladeo hacia la izquierda, dirección NO, tomando de referencia los Mallos de Aliana o Los Pepes.
Ya casi sobre la base de la pared de los Mallos, atravesamos un pequeño tramo arbolado, que después de una sencilla trepada, nos deja en la cresta de los Pepes, donde hay una amplia panorámica de la Sierra de Guara, con el Borón y Fragineto, en primer plano.
En la zona del Tozal de Guara, vemos como se aproxima niebla o lluvia, además hasta ahora íbamos protegidos del viento, pero una vez en la cresta hace bastante viento, y con rachas muy fuertes.
Como nos estamos quedando helados, hacemos un par de fotos, y salimos pitando, caminamos por la cresta de los Pepes, hacia los Mallos de Ligüerri, la cresta ofrece unos precipicios, para quitarse el hipo, pero es bastante ancha, y no ofrece ninguna complicación.
Cuando parece que no hay salida, pasamos por una pequeña zona de matorral bajo, a mitad camino, llegamos a la base de una pared de conglomerado, donde nos toca hacer una sencilla trepada de IIº.
Con la escusa de que tengo que hacer fotos, primero pasa Angel, después Rafa y por último yo, nada más superarla, llegamos al primer tramo de clavijas, que no tienen cable de vida, así que tenemos que pasarlas ha pelo.
La distancia entre clavijas en bastante grande, algo habitual en Guara, lo peor de todo es que hace un viento de narices en está parte, y encima nos pega de lateral, de uno en uno vamos haciendo este primer tramo, superamos las dos primeras clavijas que nos dejan en una pequeña repisa, desde donde afrontamos las últimas clavijas.
Superado este primer tramo, andamos unos metros, enseguida vemos el segundo tramo, este mucho más expuesto, el viento aquí es brutal, con unas rachas muy fuertes, que casi nos hacen perder el equilibrio de pie. La cosa está jodida ahora no hay solución, tenemos que ir pa rriba, si o si, ya que destrepar las clavijas es un suicidio.
Nuevamente hacemos la misma operación, esperamos a que el viento mengue, primero sube Ángel, después Rafa y por último yo, las primeras clavijas son sencillas, pero en la última la bota de montaña casi no me cabe en un hueco en la roca, justo en este momento se levanta una fuerte ráfaga de viento, así que me quedo agazapado en la roca, a la espera de que mengue, cuando lo hace, hago un rápido apoyo, y me arrastro por el suelo, igual que cuando rebozan una croqueta.
Superado este tramo, ya podemos ver nuestro próximo objetivo, el Pico Borón, hacia el cual avanzamos siguiendo la cresta, hasta el Cuello de Liguerí, donde comienza a nevar copiosamente.
Desde aquí las vistas de Vadiello y su entorno son fantásticas, sin duda una de las mejores de toda la sierra, descendemos unos metros en busca del paso, que nos permite salvar la montaña de conglomerado, sin tener que destrepar.
Cuando nos encontramos con un punto azul, nos desviamos hacia la izquierda, hacemos un corto ladeo, y enlazamos con un sendero que nos lleva por el interior de un pequeño bosque, hasta salir al collado, justo a los pies del Pico Borón.
Para ascender ha este, desde lo lejos se ve una senda, pero como ya lo he subido en otra ocasión, y se que es un tramo corto pero duro de narices, tiramos to pa rriba, buscando sobre todo los grandes bloque de piedra, y evitando los tramos de pedriza.
Ya con las fuerzas justas, alcanzamos la cresta del Borón, caminamos unos metros por ella, hasta el hito, que hace de vértice geodésico, las vistas de la zona son espectaculares, por un lado podemos ver el Fragineto, por otro los Mallos de Ligüerri y también gran parte del recorrido que hemos realizado por la Cresta de los Pepes.
Como hace muchísimo viento, y nos estamos quedando helados, decidimos descender rápidamente, aquí la veteranía es un grado, bajo buscando los mejores pasos, cuando echo la vista atrás, Ángel y Rafa, que bajan más inseguros se han quedado atrás, sigo mi camino, y les espero en el collado al resguardo del viento.
Aquí teníamos previsto parar, pero hay un grupo con perros que nos están ladrando, para no darnos y darles la comida, decidimos continuar, regresamos sobre nuestro pasos hasta el cuello de Ligüerri, donde resguardados del viento, y con el sol dándonos en la espalda, paramos a comer.
Después de comer, reemprendemos la marcha dirección SE, a lo lejos vemos un grupo de cabras, que miran con detenimientos nuestro pasos, para no subir de golpe hacia los mallos de Lazas, ladeamos la montaña subiendo ligeramente.
Una vez arriba, comenzamos el descenso con unas espectaculares vistas de los Mallos de Lazas, Liguerrí y San Jorge, hasta que alcanzamos el circo de Liguerrí, aquí descendemos por una por una zona de bosque, hasta adentrarnos en la canal de bajada hacia Vadiello, que es bastante vertical.
A mitad de la canal nos encontramos con tres pasos equipados con cuerda, que no ofrecen mucha dificultad, pero que hacen del descenso muy entretenido, unos los pasamos bien, y alguno como puede ...
Ya a la altura del Puro, para no hacer el regreso por la carretera, decido rodear la montaña, y descender por la vía de descenso de la canal del Palomo, cuando llegamos a la altura de un risco, que sirve de mirador, Angél y Rafá, ven el sendero por el que hay que ir, y se niegan a seguir, así que vuelta atrás, y continuamos descendiendo por el sendero de Vadiello, ya en los últimos tramos con vistas a la presa.
Una vez en el aparcamiento de Vadiello, regresamos por carretera, al coche, dando por finalizada está bonita ruta, que hoy resultado algo más complicada, debido a las fuerte rachas de viento. Al final han sido poco más de diez kilómetros, pero más de mil metros de desnivel, en una montaña de 1327 metros, que hay es nada, y es que están montañas de la sierra, engañan bastante, ya que aunque muchas de ellas no llegan a los dos mil metros, tienen unos desniveles bastante importantes, ahora ya solo me queda el Borón por el barranco del Diablo, pero eso de momento para más adelante.
A mitad de la canal nos
encontramos con tres pasos equipados con cuerda, que no ofrecén mucha
dificultad, pero que hacén del descenso muy entretenido, unos los
pasamos bien, y alguno como puede ...
Ya
a la altura de puro, para no hacer el regreso por la carretera, decido
rodear la montaña, y descender por la vía de descenso de la canal del
Palomo, cuando llegamos a la altura de un risco, que sirve de mirador,
Angél y Rafá ven el sendero por el que hay que ir, y se niegan a seguir,
así que vuelta atras, y continuamos descendiendo por el sendero de
Vadiello, ya en los últimos tramos con vistas a la presa.
Una
vez en el aparcamiento, regresamos por carretera, al aparcamiento,
dando por finalizada está bonita ruta, que hay resultado algo más
complicada, debido a las fuerte rachas de viento. Al final han sido poco
más de diez kilómetros, pero más de mil metros de desnivell, en una
montaña de 1327 metros, que hay es nada, y es que están montañas de la
sierra, engañan bastante, ya que aunque muchas de ellas no llegán a los
dos mil metros, tienen unos desniveles bastante importantes, ahora ya
solo me queda el borón por el barranco del Diablo, pero eso de momento
para más adelante.