jueves, 26 de marzo de 2020

Circular desde Farlete a San Caprasio 834 m, descendiendo por Las Colladas


La Comarca de los Monegros, es un territorio semiárido que se encuentra a caballo entre las provincias de Zaragoza y Huesca, cruzando de punta a punta el cordal montañoso de la sierra de Alcubierre, que con una extensión de 40 kilómetros, hace de frontera natural entre ambas provincias, desde los Llanos de la Violada al Noroeste, hasta las inmediaciones de La Almolda.

Está pequeña serranía, incluye a su vez de Noroeste a Sureste, la sierra Alta de Leciñena, los montes de Perdiguera, además de las sierras de Lanaja, Pallaruelo, Farlé y Santa Quiteria, que constituyen una zona subdesértica compuesta por una serie de formaciones carbonatadas, moldeadas fundamentalmente por el agua y el viento, que han configurado un paisaje de lomas, pequeños relieves tabulares, áreas llanas a veces endorreicas, barrancos, cárcavas y típicos valles de fondo plano, sin cauces definidos.

Sus principales cimas son, el Puig Ladrón (699 m), la Torre Ventosa (786 m), el Monte Oscuro (824 m) y su máxima elevación, San Caprasio (834 m), que recibe el nombre de la ermita que se ubica en la cima, que pertenece a los términos municipales de Alcubierre y Farlete, dedicada a un Santo francés del siglo IV, que recaló en tierras aragonesas durante su peregrinaje jacobeo

Después de más de tres años sin tocar la MTB, (salvo dos o tres paseos por la zona de las Planas), quiero retomar la actividad, así que para la jornada de hoy, voy a realizar la clásica subida a San Caprasio, ascendiendo por la cara Sur desde Farlete, por un terreno en el que predomina una vegetación esteparia en las zonas bajas, que da paso a los sabinares y pinares carrascos en la parte superior, además de la cara Norte, por la que descenderé hasta Farlete.


Al ser un recorrido de apenas un par de horas (a mi me costará más por falta de forma y porque pararé a realizar algunas fotografías), no madrugo. Salgo con la furgoneta desde Cuarte de Huerva con un sol radiante, pero en cuanto llego a la zona de influencia del río Ebro, el sol da paso a una niebla, que sin ser densa me acompaña hasta mi destino, por lo que decido hacer tiempo, esperando que la fuerza del día la disipe.

A las 10:30 el sol gana la batalla, por lo que comienzo a pedalear desde las antiguas escuelas, donde continúo unos metros por la avenida Constitución, hasta realizar un giro a la izquierda para continuar por la calle la Virgen, por la que voy dejando atrás el núcleo urbano, pasando junto al Santuario de Nuestra Señora de la Sabina, de estilo barranco, levantada en el S.XVII sobre la original ermita medieval del S.XIII, que se construyo en el mismo lugar donde la Virgen subida en una sabina, se le apareció a un pastor.

En este punto, el asfalto da paso a un camino de tierra, en el que me detengo un instante, para visitar los restos de unos hornos, de carácter familiar, con los que se fabricaba el yeso para el uso domestico. Luego, regreso al camino de Lanaja, por el que sigo atravesando un terreno estepario, prácticamente llano, que se rompe principalmente hacia el Norte, con una sucesión de pequeños relieves tubulares y lomas, sobre las que se alzan los dos objetivos del día, la ermita de San Caprasio (izquierda) y la torre de la Torraza (derecha).

Unos metros más adelante (km.0.9), el camino se bifurca en dos, tomando el ramal de la derecha, balizado con una estaca de madera (triangulo rojo), que marca la dirección correcta para realizar la circular a San Caprasio, donde continúo pedaleando por un camino que serpentea, mientras va realizando suaves subes y bajas, hasta que justo cuando el ascenso se hace continúo, me encuentro con un cartel que indica que están realizando una batida.

Como acabo de ver pasar varios todoterreno, y con la niebla no se puede cazar, imagino que todavía no habrán comenzado. Así que de momento, decido seguir subiendo por el camino de Lanaja, que en general tiene una pendiente suave, con un piso firme que me permite subir con soltura, a pesar de mi escasa forma, aunque de vez en cuando, tiene alguna rampa corta pero dura, que se me atraganta.

Chino a chano, voy ganando desnivel, dejando abajo el barranco de San Caprasio, mientras comienzo a escuchar los primeros ladridos, que por suerte se oyen en el fondo del barranco, hecho que certifico al cruzarme con un cazador que se encuentra apostado en el camino, que me indica que puedo subir a San Caprasio pero no acercarme a la torre de la Torraza, ya que van a cazar esa zona, así que antes de seguir le echo un vistazo, tan cerca pero tan lejos!

Buscando el lado positivo, ya tengo escusa para volver a la zona. De momento, continúo pedaleando por un terreno de falso llano, que se intercala con algunas subidas más duras, dejando a mi derecha el desvío a la torre de la Torraza, para seguir subiendo por el camino de Lanaja, hasta alcanzar una encrucijada, donde enlazo con el GR.17 que viene desde el refugio de Aldea Correo, en el que hago una pequeña pausa para echar un trago de agua, mientras disfruto de las vistas a la torre de la Torraza, el valle del Ebro y una bonita sucesión de lomas salpicadas de pinos.

En los Monegros, el día amanece con niebla, que se va disipando . Sobre las 10:30, comienzo a pedalear
Pasando junto al Santuario de Nuestra Señora de la Sabina, donde el asfalto da paso a un camino de tierra
En el que me detengo, para ver los restos de unos hornos de yeso
Luego, regreso al camino de Lanaja, por el que atravieso una zona llana rota al Norte
Por una sucesión de pequeños relieves tubulares y lomas, sobre las que se alzan
La ermita de San Caprasio y la torre de la Torraza. Unos metros más adelante, el camino se bifurca en dos
Donde tomo el ramal de la derecha, para continuar por un camino que serpentea
Mientras va realizando ligeros subes y bajas, hasta iniciar una subida continua
Con un piso firme, que permite subir con soltura, dejando abajo el barranco de San Caprasio
Desde el que visualizo la torre de la Torraza, que debido a una batida, no podré visitar
Unos metros más arriba, alcanzo el desvío a la torre de la Torraza, que dejo para otra ocasión
Para seguir alternando tramos de falso llano, con fuertes pero cortos repechos
Hasta llegar a una encrucijada, donde enlazo con el GR.17, haciendo un receso
Para disfrutar de las vistas de la torre de la Torraza, el valle del Ebro
Y una sucesión de lomas, salpicadas de pinos

Mirando el GPS, observo que a excepción de la subida final a San Caprasio, hasta este punto que me ha costado menos de una hora (±50 minutos), he ganado prácticamente todo el desnivel de la circular. Ahora, continúo pedaleando subiendo ligeramente por un bonito camino salpicado de jóvenes pinos, en el que a medida que voy ganando desnivel, veo como voy dejando atrás la soleada cara Sur, para dirigirme hacia la cara Norte, rodeando por la Val del barranco de Zaragoza, el monte San Caprasio, alternando tramos de descenso con otros totalmente llanos, deteniéndome un instante para disfrutar de los colores que ofrecen los almendros en flor.

Después, avanzo dirección Norte hasta alcanzar una encrucijada, donde dejo a mi derecha el camino de la Balsa Nueva, para realizar un giro de 90º hacia el Oeste (izquierda), para continuar por el camino de Alcubierre, en el que inicio un bonito descenso entre verdes prados, bancales que antiguamente fueron cultivados y pinos, que poco a poco van acaparando el paisaje, pasando junto al corral de Lorenzín, donde dejo el camino que baja hasta la población de Alcubierre, para seguir a mano izquierda siguiendo las marcas rojas del recorrido circular, desde el que visualizo parte del recorrido que atraviesa la Val del barranco de Zaragoza, mientras me adentro definitivamente en el pinar que cubre la cara Norte del monte San Caprasio.

Unos metros más adelante (km. 8.7), alcanzo la bifurcación que se encuentra en la base del monte San Caprasio, punto al que regresaré más tarde para seguir bajando por la cara Norte, pero de momento utilizo en sentido horario, acometiendo los últimos setecientos metros que me quedan para llegar hasta la ermita de San Caprasio, donde afronto las rampas más duras del recorrido, aunque la cercanía del objetivo hace que avance con rapidez, pasando junto al vértice geodésico, para continuar durante poco más de cien metros por un terreno de transición, hasta conectar con la rampa de acceso a la ermita de San Caprasio, donde la dura pendiente y el piso roto en algunos tramos, me hace poner pie en tierra.

Cuando pasan diez minutos del mediodía, llego a la sencilla ermita de San Caprasio, construida entre los S.XVIII-XIX, en honor al santo, obispo de Agen al Sur de Francia, que vivió durante el S.IV. Si bien la ermita no tiene mayor interés, su ubicación la hace un perfecto mirador de la zona, donde puedo disfrutar de unas bonitas vistas hacia de la sierra de Alcubierre, con su característico paisaje de lomas, barrancos y cárcavas, en el que destaca la torre de vigilancia contra incendios del Puig Enebro y agudizando la vista puedo divisar algunas de las principales montañas del pirineo (Cotiella y Turbón) o de la sierra de Guara (Peña Gratal y el Salto de Roldán).

Ahora, continúo en ligero ascenso, dejando atrás la soleada cara Sur, para dirigirme a la cara Norte
Rodeando por la Val de Zaragoza, la ermita de San Caprasio, alternando tramos de descenso
Con otros totalmente llanos, en los que me detengo un instante
Para disfrutar de los colores de los almendros en flor, que anuncian la llegada de la primavera
Después, alcanzo una encrucijada, donde cojo el camino de Alcubierre, por el que inicio un bonito descenso
Entre verdes prados, antiguos bancales cultivados y pinos, pasando junto al corral de Lorenzín
Donde dejo el camino que baja a Alcubierre, para seguir a mano izquierda siguiendo las marcas rojas
Desde el que visualizo parte del recorrido que atraviesa la Val de Zaragoza
Mientras me adentro en el pinar que cubre la cara Norte del monte San Caprasio
Unos metros más adelante, llego a una bifurcación, donde inicio la subida final al monte San Caprasio
Subiendo una larga y dura rampa con buen firme, por el que llego al vértice geodésico
Para seguir subiendo, hasta llegar a la ermita de San Caprasio, un buen mirador de la sierra de Alcubierre
En el que destaca la torre de vigilancia contra incendios del Puig Enebro
Y agudizando la vista, los pirineos (Cotiella y Turbón) y la sierra de Guara (Peña Gratal y Salto de Roldan)

Antes de comenzar el descenso a Farlete, bajo hasta la caseta que hay instalada cerca del vértice geodésico, donde tomo a mano derecha una bonita senda colgada en el vacío, por la que pedaleo por encima del barranco de San Caprasio, hasta alcanzar el final de la senda, donde dejo la bicicleta para acceder por una escalera metálica, a una amplia terraza en la que se ubican las cuevas de los Monjes, utilizadas antiguamente como refugio para pastores y durante la mitad del S.XIX, por el famoso bandolero aragonés Mariano Gavín Suñen, más conocido como el Cucaracha, por vestir de negro de los pies a la cabeza, que junto con el resto de sus compañeros, murió el 28 de febrero de 1875 en una paridera de Lanaja, donde la Guardia Civil los embosco y acribillo a tiros.

De todas las cuevas, la que más me llama la atención, es la principal, conocida como la cueva de la Salud, un pequeño eremitorio rupestre apuntalado con unas gruesas vigas de madera, que tiene una capilla al fondo. Fue escavada en la segunda mitad del siglo pasado, por los novicios de los Hermanos de Jesús, como lugar de retiro y meditación, cuando la orden tuvo que salir de Argelia para asentarse en el Santuario de Nuestra Señora de la Sabina, donde además las vistas desde la terraza en la que coincido con un par de personas, son fantásticas, teniendo ante mí, una amplia panorámica de los barrancos que componen este sector de la sierra de Alcubierre, con la torre de la Torraza de fondo.

En este bello rincón, el tiempo se pasa volando, sin darme cuenta he permanecido casi media hora, así que regreso hasta la bicicleta, para pedalear por la faja hasta enlazar con la pista principal a la altura del vértice geodésico de San Caprasio, donde inicio un largo descenso pasando por la encrucijada, donde esta vez sí, continúo hacia el Oeste rodeando la cara Norte de San Caprasio, por una amplia pista de tierra con el firme en buen estado, que entre un bello pinar invita a lanzarse a tumba abierta, pero las numerosas curvas de 90º, me obligan a tirar de vez en cuando de freno, para no salirme de la trazada.

A medida que voy perdiendo desnivel, la pendiente se va reduciendo hasta casi desaparecer, alternando tramos llanos con otros de ligero descenso, en el que el pinar ofrece pequeños claros en los que admirar el paisaje estepario que ronda el entorno de la torre de la Torraza , que contrasta con verde del pinar o los antiguos bancales, en los que se ubican los restos del corral del Posador y unos metros más adelante, el refugio El Jabalí, desde el que vislumbro la torre de vigilancia que corona la modesta cima del Puig Enebro.

Antes de comenzar el descenso a Farlete, bajo hasta la altura de una caseta
Donde tomo a mano derecha una senda colgada en el vacío, por la que pedaleo hasta el final de la senda
Para acceder por una escalera metálica a una amplia terraza, en la que se ubican las cuevas de los Monjes
Un eremitorio rupestre, en el que destaca la cueva de la Salud, que cuenta con una capilla
Y que ofrece unas vistas desde la terraza espectaculares, teniendo una amplia panorámica
De los barrancos que componen este sector de la sierra de Alcubierre, con la torre de la Torraza de fondo
Luego, regreso por la senda hasta el vértice, donde inicio un largo descenso, rodeando la cara Norte
Por una amplia pista con el firme en buen estado, que se adentra en un bonito pinar, que invita a lanzarse
A medida que voy perdiendo desnivel, la pendiente se suaviza y el pinar ofrece algunos claros
En los que admirar el paisaje que envuelve la zona de la torre de la Torraza
Que contrasta con el pinar y los verdes bancales
En los que se ubican los restos del corral del Posador y unos metros más abajo
Paso junto al refugio "El Jabalí", desde el que veo la modesta cima del Puig Enebro

En el refugio,
hago una pequeña pausa y echo un trago de agua, mientras miro el mapa del GPS, observando lo curiosa que es la toponimia de esta zona, relacionada en parte con las plantas autóctonas, como es el caso del cercano Puig Moreno o el Puig Sabina, árbol que también da nombre al Santuario de Nuestra Señora de la Sabina.

Después, continúo por el camino de Cinacorba hasta llegar a una intersección, en el que podría subir al Puig Enebro, pero como voy algo justo de tiempo, prefiero tomar el desvío a Farlete por las Colladas, para seguir descendiendo por el camino de Alcubierre, que marca las lindes de un bonito bosque de enebros, encinas y pinos, donde el camino va trazando largas lazadas que invitan a meterse caña, dejando atrás la collada de Luna.

Unos metros más abajo, alcanzo una bifurcación donde abandono el camino que se dirige al Monte Oscuro, cuya bola del radar meteorológico es visible desde aquí, para continuar a mano izquierda dirección Sur, en ligero ascenso hasta la collada de Ojos de Mochuelo, donde me detengo un instante para disfrutar de las vistas hacia la torre de la Torraza, San Caprasio y algunos barrancos de la zona, con una toponimia de lo más variopinta (barranco del Carro, barranco de Ojos de Mochuelo, barranco de Lafachastis y barranco de la Pinadeta).

En este punto, inicio un largo descenso por el que voy atravesando la zona conocida como las Escayeruelas, al inicio con un buen firme que permite bajar a tumba abierta, pero que ya a media ladera, el piso va empeorando, hasta convertirse en un camino de cabras, en el que toca ir sorteando algunos escalones, que se combinan con un sinfín de surcos que hay a lo largo y ancho del camino, evitando meter la rueda en algunos de ellos, tirando de freno, ya que la inclinación es bastante fuerte, aunque sin duda es un tramo de lo más divertido, en el que hay que tener algo de técnica, hasta alcanzar el barranco de la Loba, donde finalizo el descenso.

Ahora, continúo pedaleando por el camino de Alcubierre, atravesando la zona de los Alacranes, que discurre entre los barrancos de las Escayeruelas y de la Loba, un típico barranco estepario compuesto por yesos y arcillas, que forman algunos tramos angostos de gran belleza, donde la mirada se me va también hacia la ermita de San Caprasio, la torre de la Torraza y el Santuario de Nuestra Señora de la Sabina, a la que voy acercándome, enlazando con el camino de Perdiguera, por el que me introduzco en el núcleo urbano de Farlete, dando por finalizada esta bonita circular, en el que es mi primera incursión después de varias décadas por tierras monegrinas, aunque no será la última.

Después, sigo por el camino de Cinacorba, hasta llegar a una bifurcación, donde tomo el ramal que va a Farlete
Por las Colladas, para seguir bajando por el camino de Alcubierre, que marca las lindes de un bonito bosque
Transitando por la collada Luna, donde dejo el camino que se dirige al Monte Oscuro
Para dirigirme dirección Sur, en ligero ascenso, hasta la collada de Ojos de Mochuelo
En la que me detengo un instante para disfrutar de las vistas hacia San Caprasio
Y algunos barrancos de esta zona, con una toponimia de lo más curiosa (Ojos de Mochuelo y Lafachastis)
Luego, inicio un largo descenso con el piso en buen estado, por el que voy atravesando las Escayeruelas
Que a media ladera, se convierte en un camino de cabras, por el que llego hasta el barranco de la Loba
Donde continuo pedaleando por el camino de Alcubierre, disfrutando de las vistas hacia San Caprasio
La torre de la Torraza 
Y el Santuario de Nuestra Señora de la Sabina
Al que me voy acercando, hasta enlazar con el camino de Perdiguera
Por el que accedo al núcleo urbano de Farlete, dando por finalizada esta bonita circular

lunes, 2 de marzo de 2020

Circular a la Punta de la Tosquera 1.946 m., desde el aparcamiento de Sextas


El Valle de Tena, es uno de los valles más extensos y poblados de los pirineos, con una superficie de unos 400 km². Altitudinalmente, va desde los 600 metros en las zonas bajas, hasta los 3.144 metros del pico Balaitous o pico Moros, siendo la máxima elevación y el más prestigioso.

El acceso al valle, tiene lugar a la altura del estrecho de Santa Elena, llamado popularmente como “zoque”, que son los restos de una antigua morrena glaciar, hoy atravesado de Norte a Sur por uno de los principales afluentes del Ebro, el río Gállego, que nace a 2.200 metros en el Col d'Aneu, en las proximidades del Portalet d'Aneou, que comunica el valle de Tena con su vecino francés, el valle de Ossau.

Su capitalidad, la ostenta la villa de Sallent de Gállego, que antiguamente y junto a Lanuza, conformaba el llamado Quiñón de Sallent, uno de los tres históricos territorios en los que se dividía administrativamente el valle, ubicada a orillas del embalse de Lanuza, sobre el que se eleva la Peña Foratata.

Otras de las cumbres dentro del término municipal, son el Anayet, Arriel, Tres Hombres o el Pacino, que pese a su modesta altitud (1.325 metros), ofrece una amplia panorámica sobre el Valle de Tena, cuyo cordal occidental desemboca en la Punta de la Tosquera, situada bajo la llamada Selba de Sallent, que junto con el hayedo del Pacino, son unas de las masas forestales más destacadas del Alto Tena.

Para la jornada de hoy, en compañía de Cosmín, aprovechamos que la cota de nieve esquiable está por debajo de los 1.500 metros, para trazar una sencilla circular, donde ascenderemos a la Punta de la Tosquera, atravesando parte del hayedo de la Selva de Sallent e iniciando el recorrido, desde el aparcamiento de Sextas, en la estación de esquí de Formigal.


Hoy 29 de Enero, es San Valero, patrón de Zaragoza, en vez de tomar el clásico roscón, nos vamos a seguir practicando el esquí de travesía. En un principio, nos apetecía hacer algo por la zona del Portalet, pero las predicciones meteorológicas dan nubosidad variable en el pirineo, así que lo normal es que la zona francesa este con nubes, por lo que aprovechando que la cota de nieve esquiable se sitúa por debajo de los 1.500 metros, nos vamos a la zona de Sextas.

Como vamos de turno de tarde, no madrugamos mucho, ya que hoy tampoco esperamos una gran afluencia de esquiadores, así que sobre las 7:30, quedamos en Villanueva de Gállego, donde tomamos un café. Luego, en un solo coche, nos vamos a Formigal, haciendo primero parada en La Nave y más adelante, en Sallent de Gállego para alquilar material.

Entre pitos y flautas, llegamos al aparcamiento de Sextas cerca de las 10 de la mañana, sacamos los esquíes, ponemos pieles, para acto seguido dirigirnos caminando hasta el puente sobre el río Gállego, donde calzamos esquíes e iniciamos la circular, accediendo a la zona de pistas de la estación, que como era de esperar esta casi vacía, mejor!

Una vez en las pistas, comenzamos a foquear unos metros dirección Sur por la pista azul de Río, que a estas horas se encuentra con la nieve algo dura, por lo que preferimos ir por el fuera de pistas, trazando una diagonal ligeramente hacia el Este, aprovechando la buena capa de nieve que hay en esta altitud, ganando suavemente desnivel, mientras disfrutamos de las vistas hacia la zona de los picos del Infierno y el Argualas, que permanecen con nubes altas, cosa que como cabía esperar no ocurre lo mismo en la zona del Portalet.

Finalmente, desembocamos en la pista roja del Bosque, que cruzamos para continuar avanzando fuera de pistas, siguiendo una huella del día anterior, por la que foqueamos cómodamente paralelos a la pista, hasta llegar a la altura del barranco Furco, donde habitualmente se sube a la Punta de la Tosquera por las lomas que van por la margen izquierda del barranco o por la pista del Bosque.

Nosotros, como hemos venido a disfrutar del pequeño hayedo que conforma la Selba de Sallent, obviamos ambas opciones, para continuar unos metros atravesando el barranco Furco por el puente de la pista del Bosque, que abandonamos, no sin antes echar una mirada atrás, para disfrutar de las vistas hacia la Peña Foratata y comprobar, como Formigal va quedando abajo.

Después, proseguimos foqueando, siguiendo unas viejas huellas de esquíes, que próximos a la margen derecha del barranco, nos conducen hacia las inmediaciones de la Selba, que en su primer tramo tiene algunas calvas donde los abetos se entremezclan entre las hayas, pudiendo ver entre las ramas de los árboles, la sierra de las Ferraturas.


A medida que vamos ganando desnivel, el bosque se va cerrando, hasta que definitivamente nos introducimos en el, buscando siempre las zonas más limpias de vegetación, aunque en general se trata de un bosque limpio, lo que nos permite ir por donde nos plazca, aunque por desgracia lo bueno se acaba pronto.

Si bien podríamos seguir subiendo hasta salir a la pista del Bosque, preferimos dar un rodeo para ir buscando las lomas más suaves, así que en el punto donde se unen dos pequeños barrancos que conforman el barranco del Furco, abandonamos el bosque para cruzar a la margen izquierda por un puente de nieve, donde seguimos ascendiendo hasta una pequeña elevación, desde la que podemos ver parte del trayecto realizado desde la salida del bosque hasta nuestra localización actual, además de la sierra de las Ferraturas y la Peña Foratata.

Desde la zona de Sextas, comenzamos a foquear disfrutando de las vistas hacia los picos del Infierno
Trazando fuera de pistas una diagonal hacia el Este, primero cerca de la pista azul de río
Y más tarde por la roja del Bosque, donde avanzamos por el fuera de pista, siguiendo unas huellas de esquíes
Hasta llegar al barranco Furco, que cruzamos por el puente de la pista, desde el que vemos la Peña Foratata
En este punto, abandonamos la pista, para comenzar a remontar el barranco Furco, por la margen derecha
Acercándonos a la Selba de Sallent, que en su primer tramo presenta algunas calvas, donde los abetos
Se entremezclan con las hayas, entre cuyas ramas, podemos ver la sierra de las Ferraturas
A medida que vamos ganando desnivel, el bosque se va cerrando
Introduciéndonos definitivamente en el, buscando siempre las zonas más limpias
Aunque en general, se trata de un bosque bastante abierto, lo que nos permite ir por donde nos plazca
Si bien podríamos continuar subiendo hasta salir a la pista del Bosque, preferimos dar un rodeo
Buscando lomas más suave, para lo cual, en el punto en el que se unifican dos pequeños barrancos
Vadeamos el barranco Furco, para seguir ascendiendo hasta una pequeña elevación
Desde la que visionamos parte del recorrido realizado, además de la sierra de Ferraturas y la Peña Foratata

Tras disfrutar de las vistas, seguimos remontando la loma por el amplio cordal, hasta acceder a un rellano, en el que las huellas de los esquíes y raquetas, se van en una u otra dirección, teniendo la opción más directa de subir hacia el Sur, por un barranco que se encuentra a la sombra o seguir hacia el Oeste, buscando lomas más suaves al sol.

Al final, para evitar tener que poner cuchillas a medio camino, elegimos la segunda opción, para lo cual continuamos subiendo pequeñas elevaciones, realizando un sencillo flanqueo, que nos coloca en la loma principal, en la que aparecen dos de las cimas que llevamos en mente para ampliar la circular de hoy, el pico Tres Hombres y la Punta Sorpena.

De momento, nos olvidamos de ellas, para ganar los poco metros que nos quedan para remontar la loma, en la que practicamos la vuelta María, hasta llegar a la planicie, que atravesamos observando los surcos producidos por esquíes y tablas, que abandonan la cercana pista del Bosque, donde justo detrás se ubica la la cima Occidental de la Punta de la Tosquera, cubierta de un blanco merengue, espectacular!

La cima principal, desde este lugar no es visible, ya que se encuentra tras el contrafuerte. Para acceder a ella, creemos factible bajar por la pista hasta enlazar con el inicio del cordal, pero fijándonos bien, vemos como unas huellas de esquíes y raquetas, atraviesan el contrafuerte de forma directa accediendo a la parte superior entre dos puntas.

Como en esa zona pega el sol hace rato, la nieve estará blanda, así que decidimos elegir esta segunda opción, por lo que cruzamos la pista roja del Bosque, para acometer la última rampa, donde efectivamente la nieve está blanda y se sube perfectamente, realizando cuatro o cinco lazadas para aminorar la pendiente, hasta llegar a la parte superior marcada con un palo, desde la que disfrutamos de las vistas hacia la Peña Foratata, que todavía se resiste a ser engullida por las nubes.

Ahora tan solo nos queda llegar hasta la visible cima de la Punta de la Tosquera, de la que nos separan poco más de un centenar de metros, a la que nos vamos acercando foqueando en ligero ascenso por el amplio cordal, hasta coronar los 1.946 metros de la Punta de la Tosquera, marcada con un hito, donde a pesar de las limitadas vistas que tenemos, podemos ver todo el cordal que la une con el pico Pacino, además de la cara Norte de la sierra de la Partacua, donde tirando de zoom podemos ver helado el ibón de Piedrafita.

Tras disfrutar de las vistas, seguimos remontando la loma por el cordal
Hasta acceder a una planicie, donde continuamos hacia el Oeste
Realizando un sencillo flanqueo, con vistas al pico Tres Hombres y la Peña Sorpena
Que nos coloca en la loma principal, que vamos remontando
Hasta alcanzar la llanura, que atravesamos
Desde la que divisamos la cima Occidental de la Punta de la Tosquera
Una vez en la pista roja del Bosque, la cruzamos, para subir a la cima de la Punta de la Tosquera
Ubicada detrás de la muralla, a la que nos aproximándonos, subiendo la última pala
En la que trazamos cuatro o cinco lazadas, para alcanzar sin dificultad la parte superior, marcada con un palo
Donde disfrutamos de las vistas hacia la Peña Foratata, que se resiste en ser engullida por las nubes
Ahora, tan solo nos queda foquear en ligero ascenso, por el amplio cordal
Hasta coronar la Punta de la Tosquera, donde vemos el cordal que la une con el pico Pacino
Además de la cara Norte de la sierra de la Partacua
En el que tirando de zoom, se puede apreciar el helado ibón de Piedrafita

A pesar de que en la cima corre una ligera brisa, el sol sale a ratos y se está bastante bien. Permanecemos unos minutos haciendo fotografías, comiendo un plátano y ya de paso, quitando pieles.


Después, nos deslizamos por el cordal hasta alcanzar el contrafuerte, donde nos lanzamos ladera abajo, con una nieve que a estas horas se encuentra muy húmeda, agarrándose a los esquíes, por lo cual evitamos los giros, para bajar lo más directos posibles, disfrutando de las vistas hacia la zona de Tres Hombres, hasta llegar a la pista del Bosque, en la que sin muchas alegrías terminamos el primer descenso de la jornada.

Si bien podríamos trazar una linea recta hasta enlazar con el collado del Telesilla de Tres Hombres, como no tenemos claro si nos va a dar tiempo a subir al pico Tres Hombres, bajamos unos metros hasta cruzar la pista del Bosque, donde ponemos de nuevo pieles, para continuar atravesando una zona de falso llano, dejando poco atrás la Punta Occidental de la Tosquera, a la que queremos regresar otro día, haciendo una circular más larga, uniéndola con el pico Tres Huegas, que nos permitirá descubrir el valle de la Escarra.

Observando los relieves que forma la nieve de manera artificial o por las inclemencias del tiempo, llegamos a la altura de la confluencia de la pista del Bosque con la de la Tosquera, cerca del pico Tres Hombres, donde miramos el reloj y vemos que son las tres de la tarde, hora de comer, así que junto a un banderín, nos sentamos a comernos el bocadillo, mientras pensamos si continuamos la circular hasta el pico Tres Hombres o bajamos directos por las pistas.

Finalmente, como tenemos que devolver el equipo y calculamos, que por lo menos nos va a costar una hora subir hasta la cima, decidimos bajar directos por la pista roja de la Tosquera, conectando más abajo con la de Fuentes, que a diferencia del fuera de pistas, tiene una fina capa de nieve de unos cinco centímetros, que nos hace disfrutar como enanos, siendo hasta el momento el mejor descenso en la temporada y media que llevo esquiando.

De vez en cuando, nos detenemos para disfrutar de las vistas, en este día donde tan solo la Peña Foratata y las Ferraturas se resisten a ser envueltas por las nubes, mientras rodeado de tres miles, observamos como el sol ilumina la zona colindante al pico Mallaruego, al que se puede acceder desde Panticosa por el bucólico valle de la Ripera o desde San Nicolás de Bujaruelo.

Ya en la zona baja de la estación, enlazamos con la pista azul de Río, por la que llegamos al aparcamiento, dando por finalizada esta sencilla circular por el entorno de la estación de esquí, en la que apenas hemos estado un par de horas en movimiento, pero que nos ha venido de perlas para seguir practicando, aún nos queda mucho!

Después de comer algo, nos deslizamos por la amplia cresta
Remando los últimos metros, hasta llegar al punto del contrafuerte, por el que hemos ascendido
Para lanzarnos de forma directa por la loma, disfrutando de las vistas de la zona de Tres Hombres
Aunque podríamos seguir hacia el collado del Telesilla de Tres Hombres, bajamos unos metros
Hasta cruzar la pista del Bosque, donde ponemos pieles e iniciamos una transición dirección Oeste
Dejando atrás la Punta Occidental de la Tosquera, mientras foqueamos
Observando los relieves en la nieve, hasta llegar a la confluencia de las pistas del Bosque y la Tosquera
Cerca del pico Tres Hombres, donde decidimos bajar por las pistas rojas de la Tosquera y Fuentes
Parando, para disfrutar de la Peña Foratata y Ferraturas, que se resisten a ser envueltas por las nubes
Mientras en el fondo del valle, el sol ilumina la zona colindante al pico Mallarrruego
Ya en la zona baja de la estación, conectamos con la pista azul de Río, por la que llegamos al aparcamiento

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