El pasado fin de semana había quedado con Jesús para descubrir uno de los barrancos más desconocídos y vírgenes del Parque Natural del Moncayo, e incluso me atrevería a decir de todo Aragón, el barranco de la Morana.
El sendero que recorre el barranco, aparece en la mayoría de los mapas, si bien por falta de mantenimiento este se ha vuelto inaccesible, y tan solo unos pocos se aventuran a visitarlo, teniendo que ser rescatados por la guardia civil, algunos ellos.
Así que, que mejor forma de adentrarme en esta "selva", que de la mano de Jesús, una persona que durante dos años se ha encargado de limpiar el sendero, marcarlo y enseñárselo a otras personas, aunque aun así aventurarse en solitario en toda una odisea. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.
Quedo con Jesús a las nueve en el monasterio de Veruela, desde allí nos dirigimos hacia Añón, cruzamos el pueblo, y por pista nos acercamos hasta el centro de recuperación de la cabra Moncaina, donde hay un pequeño aparcamiento para unos ocho coches.
En este punto iniciamos la ruta, y cogemos un amplio camino que nos lleva paralelos al cauce del río Huecha dirección SO, siguiendo las marcas amarillas del PR-Z3, desde el que tenemos vistas a la Muela de Horcajuelo, y en donde podemos intuir los dos barrancos que hoy vamos a realizar, por la izquierda el de Horcajuelo y por su derecha el de la Morana.
Enseguida el camino se transforma en un estrecho sendero, cruzamos en varias ocasiones el río Huecha, que baja con un buen caudal, y nos adentramos en una zona de bosque en el que predomina el pino y el acebo.
Casi sin darnos cuenta llegamos a la confluencia de los barrancos de Horcajuelo y la Morana, unos metros más tarde, encontramos el desvío de ambos barrancos, hacia la izquierda se va al de Horcajuelo y el de la derecha a la Morana.
La mejor opción es subir por el barranco de la Morana y descender por el de Horcajuelo, ya que de esta forma hacemos la parte difícil al comienzo, y nos evitamos que la noche se nos pueda echar encima, descendiendo por el barranco de la Morana.
Así que nos desviamos hacia la derecha dirección NO, cerca del cauce del barranco de Morana, que baja con abundante caudal, a los pocos metros nos encontramos con un cartel que indica que el sendero es intransitable, pero hoy voy con un guía de lujo.
A medida que avanzamos el barranco se va estrechando, comenzamos a encontrar las primeras dificultades, y cruzamos el cauce en varias ocasiones, algunas apoyándonos en piedras y en otras saltando.
Así alcanzamos una cabaña donde hondea la bandera de Aragón, bautizada por Jesús, como "la cabaña de la niña", ya que hay un pequeño altar con un fotos y flores, la cabaña está abierta y puede servir de refugio para pasar una noche o refugiarse en caso de lluvia.
Después de esta breve parada, reiniciamos la marcha, unos metros más tarde llegamos a la presa del barranco de la Morana, donde antiguamente se represaba el agua de este barranco y del Horcajuelo, pero que actualmente solo lo hace del barranco de la Morana, que es el que más caudal lleva.
Sin pasar por la presa, la rodeamos, hasta llegar a la acequia Carrascal, que se encarga de llevar el agua del barranco a la presa, a partir de este punto el sendero se hace prácticamente inaccesible, para continuar progresando vamos caminando por el borde de la acequia, entre zarzas, malas hierbas y acebos.
Al final de la acequia continuamos siguiendo algunas trazas de sendero, que Jesús ha ido creando a machetazo limpio, cambiamos de margen del río cada dos por tres, y de vez en cuando nos detenemos para observar las bonitas cascadas que forma el barranco.
En este punto, avanzamos unos metros junto a una pared de roca, que mana agua, por fin salimos a cielo abierto, y podemos disfrutar de unos minutos de sol, donde aprovechamos para realizar una parada, para echar un tentempié y secarnos un poco.
Después del aperitivo, nos ponemos de nuevo en marcha, continuamos por la pedrera, pero cuando llegamos a la altura de la confluencia del barranco de la Morana con el de Valdealonso, el sendero de nuevo se cierra, por lo que de nuevo tenemos que caminar por el cauce del barranco ayundandonos de los árboles que pueblan la ribera, para evitar darnos un baño.
Poco a poco, la vegetación va menguando y podemos avanzar con mayor rapidez, cruzamos de nuevo a la margen derecha del barranco, pasamos por una zona estrecha repleta de acebos, donde sus hojas puntiagudas nos dejan "bien contentos", y nos detenemos un instante para ver un ejemplar de Saxifraga Moncayensis, una planta endémica del Moncayo, que todavía no esta en flor.
En un determinado punto cruzamos al cauce izquierdo del barranco, el sendero es este punto es aparente, y seguimos paralelos a un extenso pinar, de pinos silvestres, así como vamos ganando altitud, el caudal del barranco decrece, pero aun así aun podemos ver un par de cascadas, en las que nos detenemos para hacer sendas fotografías.
Ya en lo alto del barranco, llegamos a las praderas del Horcajuelo, de origen glaciar, desde la que podemos ver a lo lejos, en una pequeña mancha verde que hay entre el pinar, el nacimiento del río Huecha, al que no nos acercamos.
En este punto nace el barranco del Horcajuelo, que baja seco, comenzamos a descender, por un sendero poco pisado dirección SE, paralelo al barranco, dejamos a un lado los corrales del Horcajuelo de Arriba, que se encuentran en ruinas.
Un kilómetro más tarde, alcanzamos los corrales del Hocajuelo de Abajo, que se encuentran en estado de abandono, pero conservan perfectamente las cuatro paredes y el tejado, y que cuentan con la ventaja de que hace años que no se guarda ganado, y se encuentra libre de pulgas y garrapatas, por lo que decidimos parar aquí a comer.
Después de comer, reanudamos la marcha, Jesús se encuentra con fuerzas, y decidimos acercarnos hasta el Morrón, avanzamos sin sendero aparente, por una zona verde, hasta alcanzar la pista de tierra de la Vereda de Castilla, que viene desde el collado de Bellido.
En este punto iniciamos la ascensión al Morrón, por una ladera, con poca inclinación, hasta que enlazamos con un sendero pisado, que va entre rocas, en busca de la canal que tenemos enfrente.
Una vez en la canal, subimos con precaución, ayundadonos con las manos de vez en cuando, y poniendo atención donde las colocamos, ya que es una zona, donde es fácil, encontrar alguna víbora.
Superada, llegamos a una gran planicie de roca, Jesús se ha cansado y no le apetece subir hasta el Morrón que se encuentra a unos diez o quince minutos caminando, así que optamos por seguir caminando por la planicie, y hacer cima en un pico secundario, que en los mapas sale como La Muela.
Una vez en el hito cimero de la Muela, damos una vuelta circular por el pico, para aprovechar las amplias vistas que hay desde la cima, por el E, podemos ver las famosas Peñas de Herrera y la la Tonda, por el S, la Peña de los Moros, la Fuente del Col, los barrancos de Valcongosto, Cuartún, y la Virgen, y al fondo la población de Purujosa, y al O en primer plano la Muela de Beratón, y al fondo las Sierra del Tablado, Toranzo y la población de Beratón.
Aquí el sendero es sencillo de seguir, ya que está muy pisado, y además se encuentra balizado con las características marcas blancas y amarillas, en este caso del PR-Z3, caminamos paralelos al cauce seco, hasta que este se adentra en el barranco, donde poco a poco comienza a coger caudal.
El descenso es sencillo, ya que no es muy pendiente, la vegetación escasea, y el barranco es bastante abierto, al contrario que el de la Morana. Cuando llevamos recorridos casi la mitad del barranco, ya podemos ver a lo lejos la Torre de la Morana, que se alza majestuosa en medio del barranco.
A medida que descendemos, el barranco va cogiendo más caudal, aunque nada que ver con el de la Morana, la vegetación crece, y casi sin enterarnos llegamos a la Base de la Torre de la Morana, que es utilizada para escalar.
Unos metros más tarde, aprovechamos para hacer una corta parada, los kilómetros y las hora de caminata, se notan ya en las piernas, y se agradece el parón.
De nuevo en marcha, seguimos descendiendo dirección NE, hasta la desembocadura del barranco de la Torre de la Morana en el de Horcajuelo, en este punto se encuentran las antiguas compuertas que regulaba el cauce del barranco, y la trasladaba hasta la presa, pero hoy en día están en desuso.
Aquí el sendero toma dirección N, en varias ocasiones nos toca cruzar el cauce del barranco, que no ofrece mayores dificultades, por unos instante nos desviamos del sendero, para visitar una pequeña cabaña, que se encuentran en buen estado por fuera, pero algo sucia por dentro.
Después regresamos al sendero, doscientos metros más abajo, llegamos a la bifurcación de barrancos, en la que está mañana nos hemos desviado hacia el Morana, para no hacer el mismo camino de vuelta, regresamos por el cauce izquierdo del río Huecha, en el que tenemos que cruzar su cauce en varias ocasiones, y después de algo más de ocho horas de pateada, llegamos al coche, dando por finalizada está magnifica circular, darle las gracias a Jesús por enseñarmela.