sábado, 23 de octubre de 2010

Fuente de los Frailes - Pico Moncayo (2.316 m)

El Pico Moncayo, con sus 2.316 m, es el más alto de la provincia de Zaragoza y del Sistema Ibérico, y en el año 1978 fue declarado como Parque Natural de la Dehesa del Moncayo. La ascensión se puede hacer por diferentes lugares, bien por la parte soriana, que es bastante suave, o por la zaragozana, que presenta mayor dificultad, sobre todo en su parte final. Los datos de la ruta en wikiloc

Nosotros, hoy la realizamos desde el aparcamiento de la Fuente de los Frailes, dejamos el coche, nos ponemos los bártulos y cogemos la amplia pista de tierra, durante unos metros, hasta que llegamos a una curva, donde tomamos un estrecho sendero, que nos conduce por el interior de un espeso bosque, en el que destaca el pino, el haya y el roble.

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El sendero de vez en cuando, nos saca de nuevo a la pista principal, pero enseguida, nos introduce de nuevo en el pinar, chino a chano, vamos subiendo, y en apenas tres cuartos de hora, nos plantamos en el Santuario de Nuestra señora del Moncayo.

En este punto realizamos una breve parada, para echar un trago, enseguida reemprendemos la marcha, y transcurridos cien metros, llegamos a un desvío debidamente señalizado, donde cogemos el sendero que parte a nuestra derecha, hacia el circo de San Miguel, y que después de varias lazadas, nos introduce en el interior de un bosque.

A medida que vamos subiendo, el piso se vuelve pedregoso, la masa boscosa, va decreciendo, y en la lejanía podemos ver el Santuario. Justo cuando los árboles desaparecen, llegamos a la base del Circo de San Miguel, desde donde parten las dos rutas principales de ascenso al Moncayo.







La ruta de invierno, se realiza por el cucharón, una subida directa, y con un último tramo con una inclinación cercana a los 50º, como estamos en octubre, hoy subiremos por la ruta de verano, que rodea el circo de San Miguel.

Desde la base, continuamos hacia el lado izquierdo del circo, donde cogemos una estrecha senda, con el suelo pedregoso, y una fuerte pendiente, con la que vamos ganando altura poco a poco. La senda esta muy definida, debido a la multitud de gente, que sube todos los años, pero debido a la fuerte pendiente, y que continuamente va zigzazeando, se nos hace un poco larga.

Una vez arriba, llegamos a la cumbre del Cerro de San Juan (2283 m), desde la que podemos unas buenas vistas del Circo de San Miguel, y de las tierras de Soria. 

En este punto, nos detenemos un instante, para abrigarnos, ya que el cierzo, hace acto de presencia, y la sensación térmica es bastante baja, desde el cerro, podemos ver la cima del Moncayo, que se encuentra atestada de gente.

Sin más dilación, nos ponemos en marcha, y continuamos rectos, por el collado del Alto de las Piedras, donde se encuentra el límite imaginario de provincias, tras una sencilla y corta subida, llegamos a la imagen de la Virgén del Pilar, y unos metros después al vértice geodésico, que marca la cima del Moncayo, con sus 2.316.

Debido a la cantidad de gente que hay (parecen las rebajas del Corte Inglés), nos toca esperar un rato para hacernos la foto de rigor, una vez hecha, nos refugiamos en uno de los vivac, para echar un bocado.

La vuelta la realizamos por el mismo camino, y en el albergue nos detenemos una rato para echarnos una cervecita.







domingo, 19 de septiembre de 2010

Ruta Circular por los Mallos de Riglos (Riglos-Collado del Mallo Fire-Campo de As Articas-Collado de San Román-Riglos)

Mallo, es un vocablo aragonés que significa Mazo, los Mallos de Riglos son junto con el Naranco de Bulnes, dos paraísos para los escaladores, dada la gran variedad de vías abiertas, nosotros como de escalar no tenemos ni idea, vamos a realizar hoy una ruta circular por los Mallos y su entorno. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Dejamos el coche, en el aparcamiento que se encuentra ubicado a la entrada del pueblo, a tan solo unos metros nos encontramos con un gran panel donde nos indican varias rutas a realizar por la zona, le echamos un vistazo por curiosidad, por que nosotros tenemos claro la ruta a realizar.

Seguimos la marcha y atravesamos el pueblo hasta llegar a la pista, que se encuentra junto a la base del Mallo Pisón, nuestro objetivo en este primer tramo es seguir el tramo balizado como GR-HU98, identificado con una bandera de color blanco y amarillo.


A unos 200 metros llegamos a un desvió, a mano izquierda baja al rió Gallego con el mismo final pero con diferente recorrido en su inicio, nosotros cogemos el que sigue recto, el camino cambia de repente y pasamos de una amplia pista a una senda algo estrecha, pero en la que caben dos personas al mismo tiempo, el terreno es abrupto y con vegetación baja donde destaca el boj, un árbol típico del Pirineo

Comenzamos a ascender, junto al Mallo Fire, la subida es sencilla, y además al ir pegados a la pared del Mallo, hay sombra, cosa que se agradece. Tras la subida llegamos al Collado del Mallo Fire, un paso de gran belleza, ya que discurre entre los mallos Fire y Pisón.


Seguimos ascendiendo, la senda es estrecha, pero no hay sombras, tan solo vegetación baja, llegamos a lo más alto del collado, un poco apartada del camino podemos ver la fuente de Fuen d’o Mallo Torcido en la que apenas cae agua.

Nos detenemos un instante para contemplar la amplia panorámica que tenemos desde este lugar, con la Peña Rueba al fondo y el río Gallego con sus aguas azul turquesa.


Continuamos nuestro camino, hasta llegar al Collado de As articas, aquí de nuevo, realizamos un tramo de subida, hasta llegar a un desvío, tomamos el sendero a mano izquierda, que se encuentra marcado en una piedra, con las marcas blancas y amarillas, del pr.
 
Seguimos por el sendero balizado, este nos lleva en un ligero descenso a una zona de bosque quemado, debido a un incendio en el año 2008, donde se quemaron varias hectáreas.
 
El sendero es estrecho y varios árboles se cruzan en nuestro camino por lo que vamos sorteándolos como podemos, haciendo una pequeña yincana.

Al final del sendero, llegamos a un cruce de caminos, nosotros abandonamos el pr, giramos a la derecha, y enlazamos con una amplia forestal, que en una ligera subida nos lleva por medio de un pinar.

Después de varios giros, salimos a una zona despoblada, donde comienza una larga y pronunciada subida, en este punto el sol empieza a calentar, aprovechamos para realizar una parada a la sombra de un solitario pino.

Tras hidratarnos, y comer algo, continuamos por la pista hasta llegar al Collado de Santo Román, donde hay una encrucijada de caminos y senderos bastante mal señalizada. La pista por la que vamos sigue recta hacia Loarre, después sale un camino que va paralela a esta, y por último parte un sendero dirección hacia los mallos.

Como no está muy claro, decido investigar un poco por el sendero, avanzo unos metros y enseguida veo un hito, además viendo que este se dirige hacia los Mallos, decidimos continuar por este y unos metros más adelante, vemos que la elección ha sido acertada.







El sendero es estrecho, con el piso con algo de piedra, pero caminamos por el bastante bien, al final de este llegamos al Refugio Roseta. Tras echarle un vistazo, seguimos unos metros más hasta una bifurcación, donde parten tres caminos, primero seguimos rectos para ver el Mirador del Bentuso desde el que tenemos unas vistas espectaculares del terreno, con los Mallos, el rió Gallego y los pueblos de Murillo y Ayerbe como telón de fondo.



Desde el mirador, volvemos sobre nuestro pasos hasta la bifurcación, cualquiera de los dos senderos nos lleva hasta Riglos, pero nosotros tomamos el de la izquierda para descender por el barranco de los Clérigos, que se encuentra balizado con marcas azules.

El descenso es bastante pronunciado, y con algo de tierra, lo que nos obliga a descender con precaución, de vez en cuando salen a nuestro paso otros senderos, y en unos de ellos nos desviamos para ver la Fuente del Fraile, que se encuentra a escasos metros del sendero principal.

Al final del descenso, nos desviamos a la derecha, para enlazar con una amplia pista por donde transcurre el GR-1 con sus características marcas blancas y rojas. Siguiendo la pista enseguida llegamos a las estribaciones de Riglos, donde pasamos junto a una fuente y una vez en Riglos, nos acercamos a la Iglesia de Nuestra Señora de los Mallos del S.XVII, en la que hay un mirador, después descendemos por las calles de Riglos hasta el aparcamiento donde damos por finalizada la ruta.





jueves, 19 de agosto de 2010

Ermita de San Juan de Gaztelugatxe


Hoy nos acercamos hasta la comarca de Busturialdea – Udaibai, que está declarada por la UNESCO desde 1984 Reserva de la Biosfera. Dentro de ella, se encuentra varios puntos de interés que queremos visitar, el primero del día es La Ermita de San Juan de Gaztelugatxe.

El acceso se realiza a través de la carretera comarcal (BI-3101), existen dos aparcamientos, uno grande junto al restaurante Eneperi, del que sale un camino de tierra que desciende hacia la base del islote, y un segundo más pequeño pero con el acceso al islote, mediante una pista asfaltada. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Nosotros nos decantamos por el segundo, ya que así podemos llevar la silla de paseo del niño, junto al aparcamiento, se encuentra un panel informativo con la historia de la ermita y algunas anécdotas.

Comenzamos la ruta, y tomamos una pista asfaltada, que nos lleva en un pronunciado descenso, hasta un cruce de caminos, donde hay una barca, en la que el peque aprovecha para jugar, mientras tomo unas fotografías de la zona.

Después continuamos el descenso, por el camino hay algunas fuentes, pero en ninguna baja agua, por lo que es aconsejable llevarla, sobre todo el verano, por la fuerte humedad que hay en la zona.


Cerca del final de la carretera, se une el sendero, que parte desde el restaurante Eneperí, ya en la base del islote, hay una zona con baños y un aparcamiento, y es que antes, estaba permitido bajar en coche hasta la base del islote, pero viendo la afluencia de gente que visita la ermita, es de imaginar que se montarían unos atascos de la leche. 

Desde el aparcamiento, se inicia la subida a la ermita, antes pasamos por un puente de dos ojos, desde el se puede acceder a la mar, bajando por unas escaleras. Mi mujer y el niño deciden descender hasta el mar, y esperarme, mientras ven a un grupo de buceadores, por lo que el ascenso hasta la ermita lo hago en solitario.

Para acceder a lo alto de la atalaya, hay que superar los 231 escalones, que son bastante bajos, por lo que se suben bastante bien. A mitad camino me detengo para realizar unas fotografías de la zona.



Mientras voy subiendo a mano izquierda, me voy encontrado numerosas cruces con números romanos, hasta un total de 14 que nos indican cada uno de los pasos del Vía Crucís. Una vez en lo alto de la atalaya, se puede ver el camino por el que hemos venido.



La Ermita de San Juan de Gaztelugatxe, data del S.X y se dice que pudo ser un monasterio templario, en su entrada hay una campana que según marca la tradición debes hacerla sonar 3 veces y pedir un deseo. 

El interior está compuesto de una nave, en la que destaca la decoración marinera, detrás del altar, se pueden ver las tallas de San Juan, San Pedro, San Pablo, San Antonio, Santa María y la Virgen del Carmen, y en medio de ellas la popa o proa de un barco (disculparme pero uno es de montaña y no distingue una de otra).

Junto a la ermita se encuentra un pequeño refugio muy bien conservado en el que podemos descansar y tomar un bocado ya que en su interior se encuentra una gran mesa con bancos.

El regreso lo hago por el mismo camino, desciendo por el puente hasta el mar, para reunirme con el peque y mi mujer, y regresamos por la pista asfaltada hasta el aparcamiento, sudando la gota gorda, ya que nos toca subir al peque en la silla, y la pendiente es bastante pronunciada.



El Bosque de Oma


Por la mañana hemos visitado la Ermita de San Juan de Gaztelugatxe, y después nos hemos ido a comer a Bakio. Para finalizar el día, y aprovechando que nos viene de paso, nos detenemos en el término municipal de Kortezubi, donde se encuentra el Bosque de Oma.

El Bosque de Oma, es una ruta muy peculiar, donde se mezcla el senderismo, con el arte, ya que en el año 1982, el escultor vasco, Agustín Ibarrola, decidió utilizar los troncos de los arboles como lienzo.

Al ser una ruta sencilla, la idea es realizarla con mi mujer y el niño, pero este casi cuando llegamos, se ha quedado dormido, por lo que al final la realizo solo. El coche lo dejo en el apacamiento, junto a la oficina de turismo, que sirve también para visitar la cueva de Santimamiñe.

Desde el mismo aparcamiento, inicio la ruta, cruzo la carretera, y enlazo con una amplia pista de tierra, que en sus primeros metros es llana, pero que enseguida tienda a subir ligeramente, y me adentra en un bosque, donde predomina el pino, y el matorral bajo.

El camino no tiene pérdida, cuando estoy cerca de finalizar la subida, llego hasta un claro, donde aprovecho para detenerme, y observar las fantásticas vistas que hay del Valle del Oma. Tras la breve pausa, continuó subiendo, y después de varias curvas, llego a la zona más alta del recorrido, donde los pinos y el matorral bajo, son sustituidos por los olmos.

A partir de este punto, comienzo un ligero descenso, que me lleva hasta un desvío, debidamente señalizado, que me indica la próximidad del bosque pintado.




Siguiendo las indicaciones del letrero, tomo el sendero que parte a mano izquierda, desciendo unos metros por una zona acondicionada, y llego al inicio del bosque pintado, donde dos besos me dan la bienvenida.

En este punto parte un sendero, que me lleva a conocer las 47 pinturas, que consta la obra, para visualizarlas correctamente, me sitúo junto a una flecha amarilla, colocada en el suelo, que me permite ver las diferentes figuras representadas. La obra abarca principalmente dos temas, por un lado las figuras humanas, como La pareja en rojo y azúl, La niña rosa y el Ojo grande, y figuras geométricas como El rayo atrapado, el rayo roto, y El círculo ... desde aquí es hueco.




Tras ver la última pintura, tomo un amplio camino equipado con barandilla, ya que el descenso es pronunciado y hay tierra suelta, al final del descenso llego a una cancela, por la que salgo del bosque pintado, y donde enlazo con una pista asfaltada, que sirve de acceso a varios caserios de la zona.

Antes de regresar, retrocedo unos metros por la pista, para ver los restos del antiguo molino de Olakoerreta, que se encuentra a tan solo 300 m. Una vez visitado, vuelvo sobre mis pasos, hasta la salida del bosque, y continúo por la pista dirección al aparcamiento.

A mi paso voy viendo varios caserios, muy interesantes, como el de Andiloetxea, y Beaskoetxea, construidos en los S.XV y XVI, al poco de pasar los caseríos, me desvío unos metros para ver la Ermita de San Pedro, que  tan solo puedo ver por fuera, ya que se encuentra cerrada.

De vuelta a la pista, supero una larga y pronunciada subida, una vez en lo más alto, ya puedo ver el aparcamiento, al cual, llego después de un corto descenso, que me deja en una última rampa, que después de superarla me deja en el aparcamiento, dando por finalizada la ruta.



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