martes, 13 de octubre de 2020

Valle de Otal (Cascada de la Paúl), desde San Nicolás de Bujaruelo


El valle de Otal, es un valle del Pirineo Aragonés, enclavado en la comarca de Sobrarbe, tributario del valle de Bujaruelo y paralelo al de Ordiso, que tiene una morfología glaciar en forma de U, por el cual discurre y dibuja pequeños meandros, el río Otal, cuyo nacimiento se encuentra en el fondo del valle, protegido por las cumbres calcáreas que forman la sierra de Tendeñera o Tendenera, como la Peña Otal (2709 metros) o el pico Tendeñera (2853 metros), que es la máxima elevación de esta sierra.

Si bien la etimología del nombre de Otal, no está clara, se cree que puede ser una combinación del nombre vasco Otea (aliaga) y la terminación -al, de origen romance, que hace referencia a la abundancia, aunque actualmente es un valle en el que pasta el ganado, a orillas del río Otal.

Para la jornada de hoy, aprovechamos que estamos ya de vacaciones, para ir entre semana con unos amigos a San Nicolás de Bujaruelo, para recorrer los valles de Bujaruelo y de Otal, hasta el salto de agua que forma el barranco de la Paúl (cascada de la Paúl), unos metros antes de desembocar en el río Otal.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"



Como el valle de Ordesa está infectado de gente en verano, además de las molestias que ofrece el servicio de autobuses, nos vamos por la A-23 "Autovía Mudéjar" hasta el valle de Bujaruelo, haciendo la parada obligatoria en la Nave y pasados unos minutos de las 11, llegamos al refugio de Bujaruelo, donde dejamos los vehículos en el aparcamiento que hay tras la zona de acampada. 

Unos minutos más tarde, comenzamos a caminar hacia el refugio de Bujaruelo, donde enlazamos con el camino de Gavarnie, pasando junto a una torre escondida entre la vegetación (según la simbología del mapa puede tratarse de un pozo), para seguir por la ruta Ornitológica remontando el curso del río Ara, pegados a las lindes de un precioso bosque mixto de bojes, pinos y hayas, hasta llegar a la altura de un sendero, que de forma directa sube al collado de Otal.

Si bien está opción resulta apetecible, de momento lo dejaremos para la vuelta, ahora, continuamos avanzando dirección Noroeste por un terreno totalmente llano, en el que se elevan sobre el valle, el pico de Ordiso y el Garmo de Azurillo, al mismo tiempo que vamos disfrutando de las vistas que nos ofrece este magnífico entorno, del circo de Escuzana (pico Escuzana y Mondarruego), hasta alcanzar la fuente de la Femalla, donde el camino se bifurca en dos.

En este lugar, abandonamos la ruta Ornitológica que retomaremos a la vuelta, para empezar a subir de forma moderada por el camino del Collado de Tendeñera, que va trazando largas lazadas por medio del bosque, observando como el valle de Bujaruelo con el Puerto de Bujaruelo de fondo, va quedando abajo.

A medida que vamos ganando desnivel, la pendiente se suaviza, el camino culebrea dejando ver entre los árboles, el macizo del Vignemale, que a cada paso se hace más visible, hasta llegar cerca de la base del pico de Ordiso, acometiendo ya por terreno totalmente llano los últimos metros, donde despunta la mole caliza de la peña Otal.

Desde el aparcamiento, comenzamos a caminar hacia el refugio de Bujaruelo, hasta enlazar
Con el camino de Gavarnie, pasando junto a una torre escondida entre la vegetación
Para seguir por la ruta Ornitológica
Remontando el curso del río Ara, pegados a las lindes de un bosque mixto, hasta llegar 
A la altura de un sendero, que sube directo al collado de Otal, para continuar al Noroeste por terreno totalmente llano
En el que se elevan sobre el valle, el pico de Ordiso, el Garmo de Azurillo
Y a nuestra espalda, el circo de Escuzana (pico Escuzana y Mondarruego)
Hasta alcanzar la fuente de la Femalla, donde el camino se bifurca en dos, abandonando la ruta Ornitológica
Para empezar a subir de forma moderada, por el camino del Collado de Tendeñera
Que va trazando largas lazadas por medio del bosque
Observando como el valle de Bujaruelo con el Puerto de Bujaruelo de fondo, va quedando abajo
Mientras poco a poco, la pendiente se suaviza y el camino culebrea, dejando ver el macizo del Vignemale
Que a cada paso se hace más visible, hasta llegar cerca de la base del pico de Ordiso
Donde ya por terreno totalmente llano, acometemos los últimos metros
Despuntando por encima del bosque, la mole caliza del pico Otal

Sobre la cota 1200 metros, alcanzamos el collado de Otal, que hace de divisoria entre los valles de Bujaruelo y Otal, al que accedemos por una cancela junto a la que se encuentra el pick up del ganadero, sentado en una roca esperando algo, e iniciamos el descenso al fondo del valle, atravesado por el río Otal que sorteamos por un vado, en el que nos detenemos unos minutos para que los chavales enreden en el río, mientras disfrutamos de las vistas del valle de Otal, cerrado por las sierras de Tendeñera y Ferreras, en el que sin duda destaca el pico de Tendeñera además del pico Otal, al que ascendí hace unos veranos.

Luego, seguimos dirección Suroeste paralelos a la margen izquierda del río Otal, donde pasta plácidamente el ganado, en el que contamos un gran número de terneros algunos con muy pocos días de vida, que maman de las ubres de sus madres, mientras el ruido del rotor de un helicóptero capta nuestra atención, comprobando como transportan sal para el ganado, que van dejando en diferentes lugares, ya que el agua de estos ríos y barrancos, son tan puras que no llevan minerales, así que ya sabemos a que esperaba el ganadero!.

Con la duda resuelta, continuamos hacia el fondo del valle cada uno a su ritmo, los chicos por delante, los hombres en medio y la mujeres por detrás, cada uno con un tema de conversación diferente, pero todos disfrutando de tan bello entorno, en el que se ubica el refugio de Otal, donde el camino da paso a un bonito sendero por el que llegamos en apenas cinco minutos a la cascada de la Paúl, a la que regresaremos a comer, para remontarla por un sendero bastante empinado, hasta llegar a la cabecera.

Aquí, decidimos no avanzar más, paramos un instante para observar el final del valle de Otal, por el que se accede al recóndito valle colgado de Ferreras, para acto seguido, regresar sobre nuestros pasos a la base de la cascada de la Paúl, en la que hacemos una largo descanso para comer, disfrutar de las vistas y darnos un baño en una de sus pozas.

Sobre la cota 1200 metros, alcanzamos el collado de Otal, por el que accedemos por una cancela al valle de Otal
E iniciamos el descenso al fondo del valle, atravesado por el río Otal que sorteamos por un vado
Deteniéndonos para disfrutar de las vistas del valle de Otal
En el que destacan el pico Tendeñera
Y el pico Otal
Luego, seguimos dirección Suroeste paralelos al río Otal, en el que pasta el ganado
Donde contamos un gran número de terneros
Mientras el ruido del rotor de un helicóptero, que lleva sal para el ganado, capta nuestra atención
Con la duda resulta, continuamos hacia el fondo del valle
Pasamos junto al refugio de Otal, donde el camino da paso
A un precioso sendero por el que nos acercamos hasta la cascada de la Paúl
Que remontamos por un empinado sendero hasta su cabecera
Donde decidimos finalizar la visita al valle de Otal
Para regresar sobre nuestros pasos
Hasta a cascada de la Paúl, en la que paramos a comer

Una hora más tarde, iniciamos el retorno al valle de Bujaruelo, que podríamos hacer por una senda que se ve en la margen derecha, pero preferimos ir por el mismo itinerario hasta el collado de Otal, caminando a paso ligero, fijándonos en los contrastes que ofrecen la caliza del pico Otal y el rojo del pico Royo, donde vemos como los pinos negros van subiendo por su ladera. 

Mientras recogen el ganado, nosotros atravesamos la pradera donde las chovas revolotean por las laderas de la Ribereta de Otal, destacando en la distancia la preciosa cresta que conforman los Gabietos, echando una mirada atrás para disfrutar por última vez del precioso valle de Otal, al que sin duda volveremos para subir al pico Tendeñera o realizar la clásica circular que une los tres valles (Bujaruelo, Otal y Ordiso).

Tras cruzar el río, acometemos la última ascensión hasta el collado de Otal, donde nada más pasar la cerca, los adultos empiezan a bajar por el camino, mientras los chavales prefieren bajar conmigo, por sendero que en sus primeros compases está algo descompuesto, pero que rápidamente se transforma en un cómodo sendero por el que descendemos disfrutando de las vistas, del macizo del Vignemale y el circo de Escuzana, saliendo al camino por unos instantes, para casi a continuación, localizar el sendero a mano izquierda, por el que de forma directa bajamos hacia el cauce del río Ara, alternado algunas manchas boscosas en las que destacan los frutos del serbal de cazadores, con zonas de pastos.

A medida que vamos perdiendo desnivel, el bosque se va apoderando del entorno hasta adentrarnos definitivamente en el pinar, donde el sendero se ensancha a cambio de empeorar, pero sin mayores problemas enlazamos con la ruta Ornitológica, comprobando que el sendero nos ha dejado un poco alejados del puente de Oncins (±500 metros), así que rápidamente recuperamos el terreno perdido, hasta llegar a la fuente de la Femalla al mismo tiempo que el resto del grupo.

Una hora más tarde, iniciamos el retorno al valle de Bujaruelo, por el mismo itinerario hasta el collado de Otal
Fijándonos en los contrastes que ofrece la caliza del pico Otal, con el rojo del pico Royo
Donde vemos como los pinos negros van creciendo por su ladera
Mientras recogen el ganado, nosotros atravesamos la pradera
En el que las chovas revolotean por las laderas de la Ribereta de Otal
Destacando en la distancia la preciosa cresta que conforman los Gabietos
Echando una mirada atrás, para disfrutar del valle de Otal
Tras cruzar el río, acometemos la última ascensión hasta el collado de Otal, donde cruzamos la cerca
E iniciamos el descenso, los adultos por camino
Mientras los chavales prefieren bajar conmigo por sendero
Disfrutando de las vistas del macizo del Vignemale
Los Gabietos y el circo de Escuzana
Saliendo al camino por unos instantes, para tomar a mano izquierda la continuación del sendero
Por el que bajamos alternando algunas manchas boscosas, donde destacan el serbal de cazadores
Con zonas de pastos
A medida que vamos perdiendo desnivel, el bosque se apodera del entorno, el sendero empeora pero se amplia
Hasta enlazar con la ruta Ornitológica, por la que caminamos hasta la fuente de la Femalla

En este punto, tomamos la variante que recorre el curso del río Ara por la margen izquierda, aunque primero nos acercamos hasta el puente de Oncins, donde se han formando unas preciosas pozas de aguas cristalinas, en las que nos damos un baño, aunque aquí a pesar de estar más bajos, el agua está helada.

Después, continuamos avanzando por el camino de Gavarnie, hasta alcanzar una bifurcación en el que tomamos el ramal de la derecha, donde el camino poco a poco se va estrechando hasta convertirse en un precioso sendero, que atraviesa una mancha boscosa que se abre formando amplias praderas, en las que descansa la gente a orillas del río, al cual nos acercamos para disfrutar de las vistas y de los detalles, que ofrece tan idílico rincón.

Tomando de referencia las marcas blancas y rojas del GR.11, caminamos pausadamente saboreando los últimos kilómetros de la ruta, atravesando algunos pasillos naturales formados por los bojes, hasta llegar cerca de la desembocadura del barranco de Lapazosa en el río Bujaruelo, que salvamos por una pasarela metálica, desde la que admiramos el pico de Ordiso, además del Garmo Azurillo.

Una vez al otro lado, nos adentramos en un precioso bosquete de bojes, que oculta la aspillera de un bunker perteneciente a la famosa línea P (Organización defensiva del Pirineo), una barrera defensiva construida entre 1944 y 1948, para evitar que los aliados penetraran en territorio español, compuesto por unos 10.000 búnkeres, de los que unos 6.000 fueron terminados, como este al que accedo por unas escaleras, que estaba destinado a alojar una ametralladora.

Sin apenas detenerme, regreso al sendero hasta reintegrarme al grupo que ha seguido a su marcha, donde dejamos atrás el bosque y llegamos al puente románico de Bujaruelo, construido en el S.XIII, con un solo arco de piedra, por el que salvamos el cauce del río Ara, pasando junto a los restos de la ermita de San Nicolás de Bujaruelo, situada al lado del antiguo hospital de peregrinos, hoy en día rehabilitado como refugio (refugio de Bujaruelo), cerrando está preciosa circular, después de algo más de cinco horas (3:22 en movimiento).

En este punto, tomamos la variante que va por la margen izquierda del río Ara
Alcanzando el puente de Oncins, en el que se han formando una pozas que invitan al baño
Después, continuamos por el camino de Gavarnie, hasta una bifurcación
Donde tomamos el ramal de la derecha, para continuar por sendero, atravesando una mancha boscosa
Que se abre formando amplias praderas, en las que descansa la gente
A orillas del río, en el que nos recreamos disfrutando de las vistas, a uno
Y otro lado del valle
Además de los detalles
Tomando de referencia las marcas blancas y rojas del GR.11, caminamos atravesando pasillos naturales
Hasta llegar a la desembocadura del barranco de Lapazosa en el río Ara, que cruzamos por una pasarela
Disfrutando por última vez del dúo que conforman, el pico de Ordiso y el Garmo Azurillo
Una vez al otro lado, nos adentramos en un precioso bosquete de bojes
Que ocultan la aspillera de un bunker de la famosa línea P, al que accedo por unas escaleras
Sin apenas detenerme, regreso al sendero hasta reintegrarme en el grupo, donde salimos del bosque
Para bajar hasta el cauce del río, que salvamos por el puente de Bujaruelo, dando por finalizada este bello recorrido

1 comentario:

  1. Hola Eduardo,
    Esta ruta por el valle de Otal me encanta. Es de las primeras que hicimos en Pirineos con los niños y me trae muy buenos recuerdos. Este pasado agosto hemos vuelto a pasar por allí, ampliando la ruta con una vuelta por Ordiso. La poza que forma el rio Ara bajo el puente de Oncins es un rincón muy tentador, realmente invita al baño. El agua estaba helada pero los niños no pudieron resistirse y se zambulleron cuando pasamos por alli al final de la ruta. Todo el tramo desde este puente hasta el puente de Bujaruelo es una de las zonas de baño más bonitas que he encontrado en Pirineos. Nos gustó tanto que volvimos otro dia hasta Bujaruelo para pasar el dia bañandonos y descansando en en esas preciosas praderas rodeadas de montañas.
    Un saludo,

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