lunes, 5 de noviembre de 2018

Circular al Parrizal o Parrissal de Beceite y les Moletes d'Arany por el Pas del Romeret

Beceite es una de las 17 localidades que componen la comarca del Matarraña, situada al Este de la provincia de Teruel, su origen se remonta a dos nucleos creados por los árabes en el siglo XIII, conocidos en aquella época como Abu Zeit y Zeit, aunque se han encontrado restos en los alrededores de poblamiento prehistórico, ya que en el término municipal de Fellenosa se han hallado unas pinturas rupestres de carácter esquemático.

Rodeado de olivos y del macizo montañoso de los Puertos del Tortosa y Beceite, situado a caballo entre las provincias de Tarragona, Castellón (ambas declaradas Parque Natural en los años 2001 y 2006 respectivamente) y Teruel que cuenta con la figura de Reserva Natural, que es atravesada por los ríos Pena, Algás, Ulldemó y Matarraña, que es afluente del río Ebro, cuyo nacimiento se encuentra a 1.300 metros en el corazón de los Puertos de Beceite, en el paraje conocido como el Parrizal o Parrissal.

De Sur a Norte recorre el macizo, en el que predominan las rocas carbonatadas (calizas y dolomías), que son fáciles de erosionar, que a su paso han ido formando espectaculares desfiladeros y cortados, coronados con infinidad de agujas (gúbies), que en la jornada de hoy en compañía de Carlos (Zancadas Ligeras) vamos a conocer, realizando un trazado circular en el que salvaremos el cañón dels Estrets del Parrissal por el Pas del Romeret, subiendo a les Moletes d'Arany.


Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"




Como hoy nos espera una larga jornada tanto en coche como a pie, sobre las 7 de la mañana partimos de Zaragoza dirección Beceite, haciendo un alto en el camino en la bella población de Valderrobles, incluida dentro de la “Asociación de los Pueblos más bonitos de España”, donde a pie de carretera disfrutamos de una fantástica estampa del casco antiguo declarado por el Gobierno de Aragón como Bien de Interés Cultural, situado al Norte del río Matarraña, que es donde nos encontramos.

Desde Valderrobles, recorremos en coche los poco más de 7 kilómetros que nos separan de la población de Beceite, que cruzamos por la carretera hasta llegar a la ermita de Santa Ana, donde comenzamos a seguir las indicaciones que a modo de cartel nos indican “El Parrissal”, saliendo a las afueras hasta enlazar con un estrecho camino asfaltado por el que continuamos durante 6 kilómetros, hasta llegar a una barrera que impide el paso de vehículos, donde dejamos el coche en un aparcamiento con una capacidad para 120 vehículos, en el que nos encontramos con el guarda, que nos comunica que es de pago y que más tarde nos dejarán un ticket para que a la vuelta efectuemos el pago (8€)Ver calendario de regulación del Espacio Natural del Parrissal

Para evitar las aglomeraciones que habrá dentro de unas horas, aprovechamos que tan solo hay un coche en el aparcamiento, para comenzar unos minutos antes de que las manetas del reloj marquen las 9 de la mañana, caminando por un amplio camino que discurre paralelo a las aguas de un recién nacido río Matarraña, echando un mirada atrás para contemplar las primeras formaciones rocosas que se forman entorno a la presa, donde el sol empieza a iluminarlas y adentrarse en esta parte abierta de la garganta que conforman los Estrets de la Fenellassa, por los que avanzamos atravesando los diversos túneles escavados en la roca, que intuimos se harían para transportar el carbón de las minas de los alrededores (Belenguera, Rogelio y Formenta), que se reunía en el Plá de la Mina, para ser transportada después en camiones.

Cuando apenas hemos recorrido medio kilómetro, llegamos al desvío de las pinturas rupestres de estilo esquemático de la Fenellassa, declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1998, al englobarse dentro de la denominación de Arte Levantino, que se encuentran protegidas por una verja metálica, a las que accedemos rápidamente tras cruzar el exiguo cauce del río Matarraña por una pasarela de madera.

Según reza un cartel, las pinturas fueron descubiertas en 1.966 por Carlos Forcadell y estudiadas posteriormente por Antonio Beltrán, donde reconoció un conjunto de 12 figuras en color rojo, que con el tiempo algunas de ellas han desaparecido hasta las 8 actuales, en las que tan solo podemos apreciar un grupo de cuatro jinetes que cabalgan a pie sobre sendos equinos.

Visitadas las pinturas, regresamos al camino principal por el que atravesamos un nuevo túnel, para acto seguido llegar al desvío a la Cova de la Dona, una amplia grieta en la roca que se encuentra varios metros por encima de nuestras cabezas, a la que accedemos subiendo por una empinada canal terrosa, donde una vez en su interior observamos que apenas tiene desarrollo, por lo cual solo permanecemos unos minutos en su interior e iniciamos el descenso con cuidado, evitando dar un resbalón y acabar en el suelo.

De nuevo en el camino, seguimos pausadamente dirección Sur, mirando la amplia vegetación que nos rodea, compuesta principalmente por pinos, aunque también podemos ver algunos avellanos, arces y madroños, en el que captan nuestra atención sus frutos anaranjados, cuyo nombre científico Unedo, nos advierte de su consumo moderado debido a que contiene alcohol, ya que su nombre proviene del verbo edo=comer; y unus=uno, es decir “Comerse solo uno”.

Sin apenas percatarnos, tras un giro a la izquierda llegamos al inicio de la circular, donde da comienzo el PR-TE153 que sube hasta les Moletes d'Arany, que nosotros utilizaremos para regresar. 

Unos metros más adelante alcanzamos la explanada del Plá de la Mina, en la que antaño se recogía el carbón de las minas que comprendían desde la franja del mas Roig al coll del Redó y que según nos ha comentado el guarda, todavía se pueden ver parte de las instalaciones de la mina Rogelio, situada en la margen izquierda del río Matarraña, a 128 metros por encima del cauce, donde el carbón se bajaba a través de un cable aéreo, pero que nosotros a simple vista no podemos ver.

De camino a Beceite, paramos para contemplar a orillas del río Matarraña, el casco histórico de Valderrobles

Una vez en el aparcamiento, cogemos un amplio camino de tierra

Por el que seguimos paralelos a un recién nacido río Matarraña, echando una mirada atrás

Para ver las primeras formaciones rocosas que se forman entorno a la presa, ya iluminadas por el sol




Mientras vamos por les Estrets de la Fenellassa, atravesando los túneles construidos para el acarreo del carbón

Cuando apenas llevamos medio kilómetro, alcanzamos el desvío a las pinturas de la Fenellassa

A las que accedemos tras cruzar por una pasarela el cauce del río Matarraña

Donde observamos a cuatro jinetes que cabalgan a pie sobre sendos equinos

Visitadas las pinturas, regresamos al camino, atravesamos un nuevo túnel

Para acto seguido, llegar al desvío a la Cova de la Dona, a la que subimos por una canal terrosa

En la que permanecemos unos minutos, ya que apenas tiene desarrollo

Ya en el camino, vamos mirando la vegetación, donde captan la atención los frutos del madroño
Cuando el camino efectúa un giro a la izquierda, llegamos al inicio de la circular, donde nace el PR-TE153

Y unos metros más adelante, al Plá de la Mina, en el que intentamos ver las instalaciones de la Mina Rogelio
Siguiendo el camino principal, pasamos junto a un refugio que se encuentra cerrado, mientras vamos circunvalando lo que ahora es el área recreativa del Plá de la Mina, hasta alcanzar de nuevo el cauce del río Matarraña, que forma en este lugar una extensa badina de aguas cristalinas y calcáreas, en las que todavía hay algunas colonias de cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes), que sorteamos pegados a la roca, a través de dos troncos unidos que modo de pasarela nos permite caminar por encima de las aguas, asiéndonos a una sirga que nos sirve para mantener el equilibrio.

Una vez superado, nos adentramos en el primer tramo de la espectacular garganta que forma el río, caminamos por un suelo liso de piedra, observando como los bolos de caliza han invadido el cauce del río, alternando su curso y formando pequeñas pero bonitas cascadas, a las que nos vamos acercando, alternando tramos de pasarelas con otros en los que debemos avanzar por el mismo cauce, realizando sencillos vadeos ya que el río al ser verano baja con un caudal bastante menguado.

Cuando apenas hemos concluido el primer kilómetro (kilómetro 1.3), las pasarelas desaparecen por unos minutos, la garganta que atravesamos se abre ligeramente aunque no pierde altura, permitiendo ver un par de moletes que apuntan hacia el cielo, observando como el pinar por el que nos adentramos comienza a poblar el curso del río y todo el entorno, ofreciendo una agradable sombra lo que nos permite avanzar a buen ritmo, siempre paralelos al curso del río al que no tardamos en llegar.

En este tramo, vemos como las aguas ocupan toda la garganta pero el caudal es bastante escaso, así que aprovechamos las zonas de lecho seco para cambiar a la margen izquierda (orográfica) y seguir remontando el curso del río, por un tablón pegado a la roca que nos permite pasar una pequeña badina, para acto seguido cambiar a la margen derecha haciendo equilibrismo sobre un estrecho tronco que atraviesa el cauce del río, que nos hace sudar tinta para no acabar metiendo las zapatillas en el agua.

Tras este entretenido paso, seguimos por el lecho seco del río disfrutando del entorno, donde la roca erosionada por los elementos ha formado una simpar de agujas y formaciones rocosas conocidas en la zona como Les Gúbies, impresionante!, mientras el río va trazando pequeños meandros, que debemos superar unas veces por bloques de piedra colocados para tal efecto y otros buscando las zonas con menos agua, cosa que no resulta difícil, ya que el río Matarraña en verano acusa mucho el estiaje.

Rodeando el Plá de la Mina, llegamos al río Matarraña, que forma una extensa badina

Que sorteamos por dos troncos unidos, que nos permiten caminar por encima de las aguas


Una vez superado, nos adentramos en la garganta donde grandes bolos de caliza han invadido el cauce
Modificando su curso y formando preciosas cascadas

Donde vamos alternando tramos de pasarelas

Con otros que realizamos sencillos vadeos. Cuando apenas hemos superado el primer kilómetro

Las pasarelas desaparecen, la garganta se abre, lo que nos permite ver un par de moletes que apuntan al cielo

Y observar como el pinar que empezamos a atravesar puebla todo el entorno, hasta salir de nuevo al río
Donde el agua cubre toda la garganta, por lo que pasamos a la margen izquierda, para seguir remontando el río

Para acto seguido volver a cambiar de margen, haciendo equilibrismo en un estrecho tronco
Ya en la margen izquierda, caminamos por el lecho seco del río Matarraña

Disfrutando del entorno, donde la roca moldeada por los elementos, ha formando un simpar de formaciones

Mientras el río va trazando diversos meandros, que superamos a veces por unos bloques de piedra

Y otras vadeándolo, buscando siempre las zonas con menos agua
Ya en la margen derecha, abandonamos el cauce del río para internarnos de nuevo en el pinar, siguiendo un sendero que nos va alejando del cauce, aunque rápidamente nos lleva de nuevo hasta él, en un precioso tramo donde la garganta se estrecha formando un espectacular rincón, donde observamos como las aguas del río Matarraña se van filtrando, lo que nos permite avanzar por medio de lecho del río, buscando las zonas de graba, hasta localizar un tronco en un extremo del desfiladero por el que salvamos una lámina de agua.

Sin mojarnos un ápice las zapatillas, continuamos caminando pegados al cauce del río que va formando pequeñas badinas, que superamos por sendas pasarelas absortos en el entorno, alternándolas con tramos de sendero que nos introducen en el pinar, hasta alcanzar la badina principal; la badina Negra, de aguas color turquesa que no hacen honor a su nombre, en la que vemos varios grupos de barbos colirrojos (Barbus haasi), que indican la limpieza de estas aguas, que cruzamos por una larga pasarela de madera, que nos deja en un caos de bloques de caliza, donde vamos saltando de bloque en bloque como las cabras hispánicas que pueblan la zona de los Puertos de Beceite, siendo la colonia más importante de toda la península ibérica.

Una vez en la margen derecha, caminamos unos metros más por una última pasarela, hasta coger un sendero que dirección Este nos mete en el pinar, paralelos al cauce del río que definitivamente deja de llevar agua, deteniéndonos de vez en cuando para mirar al horizonte y contemplar las alargadas agujas que se han formando por la disolución del agua en la roca caliza, conocidas como les Gúbies del Parrissal, cuyo nombre proviene porque en esta zona durante décadas crecieron parras silvestres, en las que observamos como se posan varios grupos de buitres leonados.

Siguiendo el sendero, este desaparece entre un caos de roca, que salvamos por un puente colgante que en su parte intermedia se mueve bastante y que nos permite pasar al otro lado, para continuar alternando tramos totalmente llanos con otros en ligero ascenso, por un espectacular bosque de quejigos, donde ya podemos intuir la brecha en la roca que conforman els Estrets, pasando junto al desvío al Pas del Romeret situado al lado de una cascada de toba, que dejamos para más adelante.

De momento nos vamos a ver els Estrets, por lo que bajamos hasta el lecho del del río repleto de grandes bloques de caliza, que han formado un laberinto por el que nos desenvolvemos siguiendo unas flechas amarillas, que nos obligan a realizar sencillas trepadas, hasta llegar a la entrada dels Estrets del Parrissal, donde el río Matarraña fluye encajonado entre paredes de más de 60 metros de altura, aunque hoy este tramo baja seco, habiendo tan solo algunas pozas residuales que sorteamos por la margen derecha del río, ayudándonos de unas cuerdas que a modo de pasamos nos permiten salvar la poza principal, para seguir por este tremendo desfiladero de unos 20 metros de anchura, hasta llegar la salida, justo en el punto en el que se junta con la variante del Pas del Romeret.

Siguiendo un sendero nos adentramos en el pinar hasta salir al río Matarraña, que forma un precioso rincón

Pasando por un tronco una lamina de agua, donde el río va formando pequeñas badinas

Que superamos por sendas pasarelas, absortos en el paisaje que nos envuelve
Alternándolas con tramos de sendero que nos introducen en el pinar
Hasta alcanzar la badina principal; la badina Negra, que cruzamos por una larga pasarela

Que nos deja en un caos de bloques de caliza


Donde vamos saltando de bloque en bloque. Una vez en la margen derecha, seguimos por una pasarela

Hasta coger un sendero que dirección Este nos lleva por el interior del pinar, paralelos al río Matarraña

Deteniéndonos de vez en cuando para mirar al horizonte y observar les Gúbies del Parrissal

En las que vemos como se posan varios grupos de buitres leonados

Siguiendo el sendero, este desaparece entre un caos de rocas, que salvamos por un puente colgante
Una vez al otro lado, alternamos tramos llanos con otros en subida, por un espectacular bosque de quejigos

Por el que bajamos hacia el lecho del río, en el que realizamos sencillas trepadas

Hasta llegar al inicio dels Estrets, que recorremos íntegramente hasta la confluencia con el Pas del Romeret 
Más adelante, seguiremos remontando el curso del río Matarraña, pero ahora retrocedemos por el desfiladero para ir en busca del desvío del Pas del Romeret, que nos permitirá tener una visión aérea de els Gúbies del Parrissal, disfrutando paso a paso en total silencio, roto por el algarabío de los primeros grupos que comienzan a llegar cerveza en mano, gritando como si les fuera la vida en ello.

Intentando mantener la calma, nos alejamos dels Estrets, está vez por la margen derecha donde se ha formado un pasillo que pasa bajo una oquedad, que nos permite salvar con mayor comodidad el laberinto de rocas, enlazando con el sendero por el que ascendemos durante unos metros, hasta llegar a la altura de la cascada de toba, donde en un roca vemos pintado en rojo “El Pas del Romeret”, por lo cual abandonamos el sendero para continuar dirección Norte/Este monte a través, asiéndonos a las ramas de los arbustos que pueblan la empinada ladera, tomando de referencia unos puntos rojos y las estrellas azules de la travesía circular de Estels del Sud, que durante cinco jornadas recorre el Parque Natural de los Puertos de Tortosa-Beceite.

Chino a chano vamos ganando desnivel, entre las ramas de los esbeltos pinos, podemos entrever las agujas calcáreas de los Gúbies del Parrissal, que dejamos a nuestras espaldas para continuar subiendo por una sucesión de pasillos equipados con grapas, que nos permiten avanzar de forma rápida y segura, obteniendo a medida que subimos unas vistas más claras de les Gúbies.

Tras un último pasillo equipado con cadena, accedemos al punto más elevado del Pas del Romeret, donde la panorámica se amplia 360º, quedándonos paralizados ante la magnitud de lo que estamos contemplando, así que aprovechamos para realizar un descanso y disfrutar un rato del paisaje, donde según cuenta una leyenda, en el año 1835 apareció una hiena en los Puertos de Beceite, el llop blanc o lobo blanco, que tenía la costumbre de adentrarse en los cementerios, desenterrar los cadáveres y arremeter contra los niños, matando a cuatro de ellos, siendo abatido por Juan Antonio de la Torre de un certero disparo en la canal de En Pavía.

Después retrocedemos sobre nuestros pasos 

Hasta la entrada dels Estrets del Parrissal, donde salvamos por la margen derecha el laberinto de roca

Disfrutando de las vistas hacia les Gúbies del Parrissal, enlazando con el sendero por el que subimos
Hasta llegar al desvío al Pas del Romeret, indicado en rojo en una roca

Donde abandonamos el sendero, para continuar monte a través, tomando de referencia unos puntos rojos
Y las estrellas azules de la travesía del Estels del Sud

Chino a chano vamos ganando desnivel, entre las esbeltas ramas de los pinos, podemos entrever las agujas
Que dejamos a nuestras espaldas, para continuar subiendo por una serie de pasillos

Equipados con grapas (paso visto desde arriba), que nos permiten avanzar de forma rápida y segura
Obteniendo a medida que subimos, unas vistas más claras de les Gúbies
Tras un último pasillo equipado con cadena, llegamos al punto más elevado del Pas del Romeret

Donde disfrutamos de unas vistas de 360º de les Gúbies del Parrissal

Quedándonos paralizados ante la magnitud de lo que estamos contemplando, ¡impresionante!
Cuando uno está disfrutando el tiempo pasa volando, aunque nos gustaría estar más rato es hora de bajar hasta el río Matarraña, así que tras echar un último vistazo al entorno, comenzamos el descenso destrepando un par de resaltes equipados con grapas que nos permite salvar la muralla.

Nada más bajar el segundo, enlazamos con un sendero tapado por la vegetación en la entrada, pero que rápidamente se vuelve más nítido, por el que tomando de referencia los puntos rojos descendemos suavemente durante unos metros, entre rocas y pinos que cubren la ladera de la montaña, quitando la sensación de vacío, aprovechando sus ramas como marco natural para fotografiar les Gúbies del Parrissal.

A medida que vamos perdiendo desnivel, la pendiente se va acentuando, el piso de tierra no ayuda, por lo cual vamos bajando con cuidado para evitar resbalar y acabar en el suelo, atravesando una pequeña mancha de quejigos, por la que asiéndonos en sus troncos, llegamos a la cabecera de dos largos resaltes equipados ambos con una larga cadena y grapas, que a pesar de la verticalidad que tienen, no ofrecen mayor dificultad que ir bajando por ellas como si se tratara de una escalera, ayudándonos también de las múltiples presas naturales que ofrece la roca.

Superado el segundo resalte, continuamos perdiendo desnivel de forma pronunciada, realizando sencillos destrepes apoyando tan solo las manos y usando algún tramo equipado con cadena que nos ayuda a no resbalar, hasta llegar a un último resalte de tres o cuatro metros de altura equipado con cadena y grapas, que salvamos sin ninguna complicación, accediendo después de tres horas de caminata al cauce del río Matarraña, en el punto en el que hace un rato retrocedimos por el desfiladero que forman els Eltrets, para ir a coger el desvío del Pas del Romeret.

Tras echar un vistazo al entorno, iniciamos el descenso al río Matarraña

Destrepando un par de resaltes equipados con grapas

Enlazando con un sendero tapado por la vegetación en su inicio, pero que enseguida se vuelve más nítido
Tomando de referencia los puntos rojos


Entre rocas y pinos, cuyas ramas utilizamos como marco natural
Para fotografiar les Gúbies del Parrissal. A medida que perdemos desnivel la pendiente se acentúa

El piso de tierra no ayuda, por la que bajamos asiéndonos a los árboles

Atravesando una pequeña masa de quejigos, por la que llegamos a la cabecera de dos resaltes

Bastante verticales, equipados con una larga cadena y grapas
Por los que descendemos como si de una escalera se tratase

Después, continuamos perdiendo desnivel, realizando sencillos destrepes en los que apoyamos las manos

Y usando algún tramo equipado con cadena, que nos ayudan a no resbalar

Hasta que llegar hasta un último resalte, equipado con cadena y grapas

Que superamos, para llegar de nuevo tras tres horas al cauce del río Matarraña

Ahora, seguimos caminando dirección Sur por medio del lecho seco del río Matarraña, cubierto a ambas margenes por un denso pinar que puebla todo el desfiladero, rodeando a izquierdas o derechas algunas pozas residuales que mantiene el río, disfrutando del paisaje en total soledad, ya que la mayoría de personas que vienen se quedan en els Estrets y observando como paso a paso van apareciendo nuevo grupos de agujas, espectacular!

Nada más pasar una pequeña poza, abandonamos el cauce del río para coger a mano derecha un sendero marcado con un hito, por el que nos adentramos en el pinar, trazando una línea recta que nos permite salvar uno de los numerosos meandros que forma el río, por lo cual aprovechamos la comodidad del piso para aumentar el ritmo, aunque no tardamos mucho en salir de nuevo al cauce del río, en un amplio tramo cubierto por grandes bloques, en el que realizamos una trepada en el punto marcado con una estrella azul.

Una vez superado, caminamos unos metros más por el cauce del río, que a cada paso comienza a llenarse de piedras de buen tamaño que ralentizan el paso, pero que evitamos por un nuevo tramo de sendero, que nos lleva por encima cauce, donde aprovechamos una punta despejada de vegetación para disfrutar de las vistas, mientras descansamos y echamos un bocado.

Tras la pausa, retomamos el sendero que en ligero descenso nos devuelve al cauce del río, que en esta parte está formado por un caos de rocas, por el que vamos avanzando buscando las zonas más despejadas, realizando sencillas trepadas en las que tan solo debemos apoyar las manos, más por precaución para evitar resbalar que por su dificultad, dejando a mano derecha el desvío a la Font de Ferrera que más adelante enlaza con el GR.8 para llegar al refugio Font Ferrera, punto final de la segunda etapa de la travesía de Estels del Sud.

Nosotros, continuamos unos metros más atravesando el caos de rocas, hasta que este desaparece a la altura de un meandro, donde el río continúa dirección Sur hacia el barranco de Millers, por el que discurre el GR.8.

Ahora, seguimos caminando por medio del lecho seco del río Matarraña

Cubierto a ambas margenes por un denso pinar, donde observamos nuevas formaciones de agujas

Nada más pasar una pequeña poza residual, tomamos a mano derecha un sendero marcado con un hito

Por el que nos adentramos en el pinar, trazando una línea recta que nos permite salvar un meandro
Hasta salir de nuevo al cauce del río, en un amplio tramo cubierto de grandes bloques

En el que realizamos una trepada, en el punto marcado con una estrella azul

Una vez superado, continuamos por el cauce del río hasta cruzar una badina, donde cogemos un sendero
Que nos lleva por encima del cauce. En un saliente, realizamos una pausa para disfrutar de las vistas


Después, regresamos al sendero por el que descendemos de nuevo al río, cubierto por grandes bloques
En el que avanzamos buscando las zonas más limpias y realizando sencillas trepadas

Dejando a nuestra derecha el sendero que se dirige a la Font Ferrera

Y continuar por el lecho del río, atravesando el caos de roca

Hasta que este desaparece a la altura de un meandro, donde el río prosigue hacia el barranco de Millers
En este punto, para subir de forma más directa, tomamos un sendero a mano izquierda marcado con un hito en la entrada, por el que en fuerte ascenso vamos saliendo poco a poco del desfiladero paralelos al barranco d'Espada, realizando pequeñas lazadas para reducir el esfuerzo, donde a tramos la densa vegetación que puebla ambos lados del sendero apenas nos deja disfrutar el entorno.

A medida que vamos ganando desnivel, el bosque comienza a clarear, aprovechamos unos de estos claros para observar como las afiladas agujas van dando paso a un terreno más lineal, compuesto por una sucesión de lomas redondeadas cubiertas por una densa masa forestal, que ahora nos da una tregua, al caminar por una zona de falso llano por la que atravesamos un delicioso bosque mixto de pinos, carrascas, bojes y helechos.

Tras un último repecho, enlazamos con el camino de la Senia, por el que salimos dirección Oeste del bosque, atravesando viejos campos de labor, hasta alcanzar los restos de la Caseta de Maçana, donde la larga subida que hemos superado y el sol que aprieta a estas horas, comienzan a pasarnos factura, por lo cual en cuanto encontramos el primer árbol en el camino, hacemos una pausa para descansar.

Con energías renovadas, retornamos al camino que rápidamente nos introduce de nuevo en el pinar, cosa que agradecemos, hasta que cuando el GPS marca el kilómetro 10 (cota 1.223 metros) , alcanzamos un cruce de caminos en el que se encuentra el pozo de agua del Povet d'en Borras, que aunque está en desuso se mantiene en muy buen estado.

Para subir de forma más directa, cogemos un sendero a mano izquierda marcado con un hito

Por el que en fuerte ascenso vamos saliendo poco a poco del desfiladero

Realizando cortas lazadas para reducir el esfuerzo

Donde a tramos la densa vegetación, apenas nos deja disfrutar del entorno. A medida que ganamos desnivel

El bosque clarea, en uno de estos claros, vemos como el paisaje va cambiando

Mientras el terreno nos da una tregua, atravesando un bosque mixto de pinos, carrascas, bojes y helechos

Tras un último repecho, enlazamos con el camino de la Senia, por el que dirección Oeste

Salimos del bosque, atravesando viejos campos de labor

Pasando junto a la Caseta de Maçana




De la que tan solo queda un amasijo de piedras y donde el sol 

Y la larga subida, comienza a pasarnos facturas, haciendo un descanso encuentra encontramos un árbol

Después, retornamos al camino, que rápidamente nos introduce en el pinar, por el que caminamos

Hasta llegar a un cruce de caminos, en el que se ubica el pozo de agua del Povent d'en Borras

Desde la intersección tenemos la posibilidad de ir hasta el collado de la Belenguera, dando un rodeo por el GR.8 (±1 hora) o siguiendo el PR-TE153 hacia les Moletes d' Arany, que es la opción que nosotros manejamos desde un principio.

Así que tomando de referencia las marcas blancas y amarillas, continuamos en ligero descenso atravesando el pinar, que de vez en cuando entre sus ramas, nos dejan ver las primeras muelas rocosas que conforman el macizo de las Moletes d'Arany, donde aprovechamos que el terreno nos es favorable para trotar un rato.

Poco a poco, el sendero nos va acercando al borde del acantilado, las vistas se abren lo que nos permite disfrutar de una amplia panorámica hacia las agujas que conforman les Gúbies del Parrissal y casi a pie de sendero, de un curioso arco geotécnico, en el que nos detenemos para contemplarlo, aunque acercarse a él no es sencillo, debido a que los escasos metros a los que nos encontramos se encuentran plagados de vegetación arbustiva, con la que nos toca pelearnos y salir perdiendo, haciéndome un ocho en la pierna con una rama.

Como siempre llevo un pequeño botiquín en la mochila, hago una cura de emergencia para detener la hemorragia, después, regresamos al sendero por el que avanzamos unos metros por el pinar, hasta que a mano izquierda marcado con un hito, lo abandonamos por unos minutos, para hacer una subida directa por el pinar hasta coronar el vértice geodésico de la Moleta de Arany (o Aran según que mapa se mire) que con sus 1.226 metros parece ser la más elevada de todo el macizo, donde disfrutamos por última vez de las vistas hacia el desfiladero que forma a su paso el río Matarraña.

En la intersección tenemos la posibilidad de ir hacia el Collado de la Belenguera, por el GR.8 o por el PR-TE153

Opción está última que es la que cogemos, por lo que continuamos siguiendo las marcas blancas y amarillas

Atravesando el pinar, que de vez en cuando entre sus ramas

No dejan ver las primeras muelas rocosas que conforman el macizo de les Moletes d'Arany

Donde aprovechamos que el sendero nos es favorable para trotar un rato, acercándonos a los acantilados 

Obteniendo una amplia panorámica de las agujas que conforman les Gúbies del Parrissal

Y casi a pie de sendero, de un curioso arco geotécnico



Después, avanzamos unos metros por el pinar, hasta que marcado con un hito a mano izquierda

Iniciamos la subida directa hacia la Molete d'Arany

Desde cuyo vértice geodésico 

Disfrutamos de las vistas hacia el desfiladero que forma el río Matarraña
Sin apenas detenernos, regresamos al sendero principal, por el que continuamos bajando tomando de referencias las marcas blancas y amarillas, observando como sobresale una muela que por su ubicación creemos que se trata del mirador de la Roca Morera y otras curiosas formaciones, en las que echando un poco de imaginación, una de ellas parece una cara, hasta que sobre la cota 1.062 metros alcanzamos el collado de la Belenguera, en el que se juntan las dos variantes del recorrido que parten desde el Povet d'en Borras.

Perfectamente marcado, cogemos el sendero que se dirige al Plá de la Mina, por el que comenzamos a descender paralelos al barranco de la Faixa Vedada, por un sendero con el piso con mucha piedra suelta, en el que tan solo algún esporádico pino nos ofrece algo de sombra, donde de vez en cuando echamos una mirada atrás para disfrutar de una nueva perspectiva dels Estrets del Parrissal.

Cerca del Plá de la Mina, la pendiente se acentúa, el sendero nos introduce en el pinar, donde empieza a trazas largas lazadas, que nuestras rodillas agradecen, hasta alcanzar después de ocho horas el área recreativa del Plá de la Mina, donde cerramos la circular y nos acercamos a una fuente situada junto al cauce del río Matarraña, en la que cogemos un poco de agua, para recorrer el escaso kilómetro que nos queda para llegar al aparcamiento, regresando por el camino que pasando bajo los túneles nos permite atravesar els Estrets de la Fenellassa.

Cuando el reloj marca la 17:00 horas (8 horas y 16 minutos), alcanzamos definitivamente el aparcamiento, donde tras realizar una tanda de estiramientos, nos ventilamos sendos bocadillos de lomo acompañados de sus respectivas cervezas, mientras sonreímos al ver a uno de chavales que trabaja en la zona, echar un vistazo a nuestro coche, no vaya a ser que os vayamos sin pagar, ya que hemos sido de los primeros en venir y somos de los últimos en irnos.

Previo paga de la tasa, regresamos a Zaragoza con la idea de volver otro verano, está vez con los chicos para hacer el recorrido habitual hasta els Estrets, en el que sin duda se lo pasarán de lo lindo, pero eso ya será otra historia ...

Después, regresamos al sendero principal, por el que continuamos siguiendo las marcas blancas y amarillas

Observando como sobresale una muela, que suponemos es el mirador de la Roca Morera

Y otras formaciones, que una de ellas con imaginación parece una cara

Sobre la cota 1.062 metros, alcanzamos el collado de la Belenguera

Desde el que iniciamos el descenso al Plá de la Mina

Por un sendero con el piso con bastante piedra suelta, donde tan solo nos da sombra algún esporádico pino

De vez en cuando, echamos una mirada atrás
Para disfrutar de una nueva perspectiva dels Estrets del Parrissal

Cerca del Plá de la Mina, el sendero nos introduce en el pinar
Realizando largas lazadas, que nuestras rodillas agradecen, hasta alcanzar el Plá de la Mina

Donde después de reponer agua en una fuente, regresamos pasando bajo los túneles

Que nos permiten atravesar els Estrets de la Fenellassa, alcanzando el aparcamiento


10 comentarios:

  1. Rememorando aquel día de verano me parece mentira la gran cantidad de parajes variados y sumamente atractivos que permite la circular: remontar el Matarraña, los Estrechos, la aérea variante por el Pas d'en Romeret, los apilamientos de bloques, el hermoso pinar de salida del barranco, la tediosa cuesta arriba a pleno sol durante un corto trecho, los espectaculares paisajes que se otean desde les Aranies y el agradable descenso al barranco acogedor para terminar el día.

    Una jornada de las que quedan en el recuerdo.

    Salud y Montaña, Eduardo

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  2. Hola Eduardo,

    Preciosa ruta!! Se nota que preparas bien los recorridos para pasar por todos los enclaves interesantes del entorno. Muy apatecible el recorrido del rio Matarraña, seguro que en verano te puedes dar un baño en esas aguas tan límpias. Será posible realizar la ruta en cualquier época del año? Imagino que con más caudal no quedará mas remedio que mojarse las botas. Las Gúbies del Parrisal son una maravilla!! Las desconocía por completo. Está claro que Teruel existe y ya va siendo hora de que vaya a descubrir todos los tesoros que tiene la provincia.
    El recorrido es relativamente largo, pero el progreso será lento por las pasarelas, las trepadas y destrepadas y los pasos entre rocas. Necesitará una jornada completa. Entiendo que para tener esas vistas tan buenas de las Gúbies del Parrisales es necesario pasar por esas bajadas por grapas y con ayuda de cadenas, verdad?. En cualquier caso, aunque hubiera que reducir el recorrido, bien merecerá la pena. Incluyo este track en mis favoritos de wikiloc.
    Un saludo,

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  3. Hola Eduardo.

    Una de mis zonas pendientes de hace tiempo, junto con Els Ports de Tarragona, y tu entrada me lo corrobora.
    Es una maravilla, además, con ruta como me gustan a mí, de las de +8 horas, de esas que te dejan saciado con tanto Gúbies, estrechos, vistas y buenos bosques.
    Jejeje decimos de Guara, pero también me recuerda este Parrissal a muchas áreas de la sierra de Cuenca, al predomina las calizas y dolomías.

    Se acerca el día (dicho en voz baja.....)

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  4. Cómo me gusta esa zona. Esta época del año se puede recorrer el cauce al estar medio seco permitiendo recorrer sus estrechos. Recuerdo que acortamos la excursión subiendo hasta Moletes d'Aranys por la linea de grapas que descendisteis.

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  5. Hola Eduardo:

    Me has vuelto a traer los recuerdos de nuestro paso por Beceite. Fueron muy buenos, al igual que los baños que nos dimos en algunos de los lugares que está permitido y que te recomiendo.
    Nosotros al hacer noche en Beceite, sólo pagamos 2€. Es una pena que en verano esté todo tan masificado. Nosotros la hicimos lineal y a la vuelta encontramos a toda una romería.
    Un saludo y a seguir disfrutando de la montaña.

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  6. Hola Eduardo.

    Cuando un recorrido reúne estrechos, agujas calizas, pozas, pasos equipados, campos a través, cascadas, pinares, senderos envueltos de boj, etc, etc, este solo se puede calificar como espectacular. La verdad es que este parque natural es una auténtica pasada, y eso que solo conozco la parte que toca Tarragona y Castellón, pero todas las rutas que he hecho allí han sido guapísimas, y sin olvidar que no es un terreno cómodo de andar. Visitar Beceite es una de mis asignaturas pendientes, a ver si esta próxima primavera cogemos unos días, montamos la furgoneta y hacemos unas cuantas rutas por esa zona, entre las que, visto lo visto, en esta gran crónica tuya, no faltará este recorrido por el Parrissal, que no dudaré en copiarte ;-)

    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Por cierto, cuando es época de madroños ha habido rutas que me he comido muchos más de los que puedo contar con los dedos (de manos y pies) y ya te digo que no "chispan", creo que el amigo Toni también puede dar fe de ello jeje.

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    2. jejejeje, que chispa ni que gaitas. Lo que me da a mi es muchísima sed, tanta que en una de las rutas que hice que había madroños, me comí tantos que acabe con mis reservas de agua, teniendo que abortar la excursión y volver al coche antes de tiempo ante la falta de agua. ¡¡Ay, la glotonería!!

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  7. Es un paisaje con una excelente biodiversidad de aves muy bien camufladas.
    La naturaleza de este lugar me dejó encandilado la primera vez que la vi. Impresionantes moles calizas me dieron la oportunidad de ver por primera vez al macho montés; unos ejemplares con enormes cuernas cuando en las serranías menores no estaba representada como ahora.
    Un precioso itinerario.
    Saludos.

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  8. Hola Eduardo,

    Impresionante, que rutón que os marcásteis, estrchos, cauces, ríos, cadenas, grapas, trepadas, cimas, bosques, los ricos madroños, si es que ya no se que más le podíais pedir.

    Cuando uno hace una ruta con tantos alicientes como esta, la satisfacción al llegar a casa es simplemente una gozada.

    Muchas felicidades por la genial crónica que nos has regalado.

    Salud y montaña.

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