viernes, 24 de agosto de 2012

Calpe

En nuestras vacaciones por la provincia de Alicante, Como no conocíamos nada, preferimos abarcar poco, y centrarnos en las poblaciones que rodean Altea, una de ellas, es Calpe, que teníamos a tan solo cinco minutos en coche..


Calpe se localiza en la provincia de Alicante, en la denominada comarca de la Marina Alta, para llegar a ella, existen dos posibilidades una a través de la AP-7 donde se toma la salida en Altea y por la N-332. Si se toma la AP-7, esta da también a la nacional.

Dado que nuestro hotel, se encuentra a cinco minutos por la nacional, nos acercamos por ella, debido a que en verano, las temperaturas son altas, y a partir de las doce, el calor se hace insoportable, decidimos hacer la visita en tres veces, el primer día por la mañana, nos vamos temprano, a la oficina de turismo, que se encuentra en la avenida de los Ejércitos Españoles, junto al Paraje Natural de las Salinas (hay otras dos más una en el casco histórico y otra en el puerto). Nosotros elegimos esta, ya que queda a mitad camino del puerto y el casco histórico, y porque se puede aparcar con facilidad, el casco histórico es zona azul y es difícil aparcar.

Desde la oficina de turismo, nos vamos a desayunar y después callejeando hasta el casco histórico, una vez allí, comenzamos la visita, en las murallas, de las que se tiene indicios de su construcción ya en el S.XIII.

Algo que destaca de estas construcciones, es que a pesar de encontrarse en una zona costera, esta se encuentra alejada del mar, para evitar los ataques de los piratas, algo que también se pudimos comprobar en otras poblaciones como Teurala. Imaginamos que la construcción actual poco tendrá que ver con la antigua, ya que se nota, que ha sido reconstruida.

Actualmente parte de la muralla, sirve para albergar el Museo del Coleccionismo, y más concretamente el Torreón de la Peça, un baluarte defensivo con forma cilíndrica en su parte superior, donde si situaba la Péca, una pieza de artillería, que le daba el nombre a este lugar.


Continuamos la visita, rodeando parte de la muralla, la ruta por el casco histórico, esta señalizada, y nos indica hacia donde debemos dirigirnos para visitar el siguiente punto de interés, atravesamos la muralla, y llegamos a la Plaza de la Villa, donde se encuentra la entrada al Museo del Coleccionismo. La entrada al museo es gratuita y el horario de apertura es de 10,30h-13,30h/17h-21h, estando cerrado los domingos por la tarde y el Lunes.

El museo es consta de dos plantas, pero es bastante reducido, y nos esperábamos que fuera una colección con objetos de la zona, pero nada más lejos de la realidad, ya que alberga piezas de toda España, lo que más nos llamo la atención, en las que entre otros objetos podemos ver instrumentos musicales, aunque  lo que más nos gusta es la zona donde podemos ver los juegos de antaño como una locomotora hecha con latas, chapas y un trozo de madera.




Después del museo y sin movernos de la plaza de la Villa, nos acercamos a ver la Iglesia de Nuestra señora de las Nieves, que es la iglesia nueva de Calpe y que se encuentra pegada a la antigua. De ella poco que destacar, ya que esta construida entre los años 1973 y 1975, tan solo destacar el mosaico de la fachada, donde se pueden ver pasajes del antiguo y nuevo testamento y una imagen de la virgen.

A pesar de no ser horario de misa, podemos acceder a su interior, en él podemos ver,  varios mosaicos en la zona del altar y las vidrieras pintadas de los laterales, algo que nos sorprendió es la blancura de sus paredes y sobre todo la gran luminosidad, habituados a que la mayoría de templos sean oscuros.

Desde la misma iglesia, como si fuese una capilla, accedemos a la iglesia antigua, construidas en el S.XV sobre lo que fue un baluarte defensivo, es de origen gótico mudéjar. La iglesia es pequeña y consta de una nave central y otra lateral, gracias a que está pegada a la nueva, podemos ver el contrastar la luminosidad del templo nuevo, con la oscuridad del viejo. De su interior destaca varios arcos de medio punto, y el coro.




Continuamos la visita por el casco histórico, nuestro próximo destino, es el Museo Arqueológico, situado en la calle Santísimo Cristo, junto a la plaza de la Villa. La entrada es gratuita y el horario en temporada baja es de 10:00 h a 14:00 h y de 16:30 h a 19:30 h y T.A.  10:30 h a 13:30 h y de 18:00 h a 22:00 h.

El museo se alberga es la que fue la casa consistorial, se nota que en su día fue un edificio importante, y se puede ver en su balcón central corrido, la torre del reloj y una campana en lo alto del edificio.  (Fotografía 4)

Una vez en su interior, el edificio consta de tres plantas, dos de ellas, albergan la exposición, en ella se nos ofrece información sobre “los baños de la reina”, un yacimiento arqueológico situado junto al paseo marítimo.

La información se nos ofrece principalmente con paneles informativos, y también con varias vitrinas, con objetos encontrados en ella, como ánforas, vasijas, cuencos, jarras y restos de cerámicas, junto a cada objeto, hay un pequeño letrero con algo de información.

Nosotros aprovechamos para coger información sobre esta zona, ya por la tarde, visitaremos esa zona, aunque tan solo por fuera, ya que tan solo se puede visitar por dentro mediante visita guiada, organizada por el museo los jueves, de forma gratuita y con una duración de una hora, una lástima porque de haberlo sabida hubiésemos adelantado nuestra visita.




Desde el museo nos adentramos por el barrio de la arrabal, con calles estrechas y empinadas, callejeando llegamos a la Placa del Mosquit, donde podemos ver un trampaojos,  además del trampaojos, la plaza cuenta con una fuente y varios bancos decoradas, que me recuerdan al parque Güell de Barcelona.

Junto a la plaza del Mosquito, nos encontramos con otra oficina de turismo, en su pared destaca un mural hecho con la técnica del mosaico, en el que se representa lo que es la esencia de la villa de Calpe, la pesca, los cultivos y sus gentes.




Desde la oficina de turismo, cogemos la calle de la ermita, que nos saca del casco histórico y llegamos a la plaza de San Salvador, desde aquí cogemos una larga escalinata, con el piso de cemento, en el cual se podemos ver varios grabados, como si fuera un viacrucis. Una vez en lo más alto llegamos a la Ermita de San Salvador, que se encuentra cerrada, de su exterior poco que destacar, tan solo el blanco de sus paredes, porque por lo demás es bastante sencilla, aunque por lo visto su interior es gótico.

A tan solo unos metros de la ermita, nos acercamos a un mirador, desde el obtenemos una fantástica panorámica de Calpe y de su sierra, aunque por desgracia también podemos apreciar el destrozo que se ha hecho de la sierra, con urbanizaciones por todas las partes y varios edificios construidos por Ricardo Boffil.




Después de realizar varias fotografías, y beber un poco de agua en la fuente que hay a mitad de la escalinata, volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al casco histórico, el sol empieza a calentar de lo lindo, y toca la hora de la retirada, aprovechamos para dar un paseo por el Barrio de la Arrabal, y nos encontramos con varios lugares interesantes como una pequeña plaza con bancos y un mapa de España grabado en la pared y un escudo del Califach, algo que no nos extraña, ya que el barrio de la Arrabal es de origen morisco.

Saliendo de la Arrabal, llegamos a la Placa dels mariners, que fue inaugurada el 16 de Julio de 1997, el día de la Virgen del Carmen, en ella se encuentra la cofradía de pescadores, y podemos ver decorada la facha de una casa, un pequeño mural y una fuente, en honor a Calpe y sus raíces con la pesca.






Ya por la tarde nos acercamos a ver la zona del puerto y el paseo marítimo, para ello nos acercamos a la base del Peñón de Ifach, donde hay una explanada de tierra donde dejamos el coche, unos metros antes hay también un aparcamiento público.

Desde la base del peñón, nos acercamos al Real Club Nautico de Calpe, donde están las embarcaciones de recreo, el club dispone de un restaurante, pero con precios bastante elevados, desde allí continuamos la marcha hasta el puerto en donde hay varios barcas de recreo que realizan excursiones por alrededor del Peñón y a otras poblaciones.

A tan solo unos metros, se encuentra el Mirador de la Lonja, donde por 1 €, en horario de tarde, podemos ver la subasta del pescado, algo que ya había visto en varias veces en San Carlos de la Rápita, y que siempre me sorprende, como con cuatro gesto y con un vocabulario indescifrable para las personas de a pie, consiguen llegar a acuerdos.

Si nos gusta el pescado fresco, en el mismo edificio disponen de un puesto, donde podemos comprar pescado y marisco a buen precio, y sobre todo bien fresco, si por el contrario no nos apetece cocinar, justo enfrente hay varios chiringuitos, uno pegado al otro, con terraza, donde nos exponen los platos que ofrecen, la oferta es variada y apta para todo tipo de bolsillos.




Caminamos por el puerto, viendo como un grupo de pescadores, arreglan sus redes y recogen los bártulos, continuamos por el paseo marítimo y llegamos a la Playa de Cantal Roig, donde aprovechamos para quitarnos los zapatos y andar por arena, la playa es pequeña, pero muy bonita, además no se encuentra muy masificado y tiene su encanto.


Nos incorporamos de nuevo al paseo marítimo y llegamos al yacimiento de los baños de la reina, que se encuentra repartido en varios puntos del paseo, el más grande es el destinado a los viveros, donde podemos ver los restos de las balsas construidas en la misma roca y los conductos por donde pasaba el agua al interior, sin duda una forma fácil de mantener con vida el pescado.


Algo más alejado, podemos ver la Torre del Molí, los restos de un molino de viento harinero, con forma cilíndrica y construido en piedra, por lo visto su construcción es reciente.




Continuamos caminando por el paseo marítimo, y llegamos a la playa Arenal – Bol, una de las principales de Calpe, justo en uno de sus extremos se encuentra el conjunto termal de la muntanyeta, sin duda lo peor conservado, ya que apenas se distingue los restos de una piscina a la cual se accedía por tres escalones y alguna balsa.
  

Una vez visitado todos los puntos del yacimiento, continuamos por el paseo marítimo y cogemos la avenida de los Ejércitos españoles, justo a la altura de la oficina de turismo donde se encuentra el Paraje Natural de las Salinas, que mantiene un buena masa de agua, se dice su origen es bastante antiguo, por la necesidad que se tenía de tener sal para utilizarlo para la conservación del pescado.

Aprovechando que la noche, va ganando terreno al día, nos quedamos un rato contemplando las salinas, y utilizamos el zoom de la cámara, para distinguir las diferentes especies que la habitan, la más numerosa sin duda es la gaviota, de las que vemos numerosos grupos, también vemos alguna garza real, anades, fochas y otras especies que no reconocemos.



Ya con la noche encima, nos dirigimos al casco histórico, donde todos los días a finales de la tarde y durante gran parte de la noche, los artesanos celebran un mercadillo de artesanía, que muy a pesar nuestro, no es nada de otro mundo, y más después de ver el de Altea, que bien merece una visita.

Comenzamos a tener hambre, y decidimos irnos hasta el puerto, allí entramos en unos de los chiringuitos, donde te sirven pescado, elegimos un menú de 12 €, de primero elegimos sopa de pescado, que es más bien caldo, pero el cuerpo lo agradece, ya que no es nada fácil encontrar por estas tierras un plato de cuchara, de segundo tomaremos un filete de Emperador, acompañado de patatas fritas y un poco de ensalada y de postre un helado, todo acompañado por par y una jarra de Sangría, después de cenar nos vamos al hotel para descansar, mañana nos toca madrugar para subir al Peñón de Ifach, uno de los iconos de Calpe, una ruta de dos horas y media, cuya mayor dificultad es el calor, que realizaremos a la mañana siguiente. Hasta aquí nuestra visita, sin duda a merecido la pena, pero si volvemos no será en verano, ya que hace muchísimo calor.

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