domingo, 8 de mayo de 2016

Cadaqués


Ayer tuvimos la oportunidad de visitar la villa medieval de Besalú, está mañana nos hemos dado un respiro, y hemos aprovechado para darnos un baño en la playa de Empuriabrava, que tenemos a poco más de cincuenta metros, y está tarde, nos toca de nuevo, visita cultural. 

Está vez, nos acercamos hasta la comarca del Alto Ampurdán, y más concretamente a la población de Cadaqués, cuyo topónimo viene de Cap de Quers o Cap d'Aques, que significa Cabo de Rocas, y que cuenta con ser el pueblo más oriental de la península ibérica, estando dentro del Parque Natural del Cap de Creus.

Para llegar desde Empuriabrava, cogemos la C-260 hasta las inmediaciones de Roses, en una rotonda, perfectamente indicada, tomamos la tercera salida, y enlazamos con la carretera comarcal GI-614, con un buen piso, pero con continuas curvas, por la que ascendemos un puerto de montaña.

Coronado el puerto, descendemos ya con vistas a la bahía de Cadaqués, una vez alcanzamos la parte alta de Cadaqués, intentamos aparcar, pero es imposible, por lo que nos toca dejar la furgoneta en el aparcamiento privado situado en la calle de Ses Hortes.

Desde este lugar, iniciamos la visita, cogemos la calle de la Font Vella, por la que caminamos unos metros, hasta alcanzar la calle de la Unió, estrecha, con el piso adoquinado, y bonitas fachadas blancas, que resaltan con sus ventanales, y puertas azules, tan características de los pueblos marineros.

Absortos en tan bellas instantáneas, llegamos a la calle Vigilant, donde comenzamos a notar, el característico olor a mar, que lo provoca un gas, el dimetil sulfuro, que en fuertes concentraciones resulta desagradable, pero que en pequeñas dosis, nos ayuda a estimular los sentidos.

Está vez el olfato, no nos ha fallado, ya que al final de la calle, ya podemos ver las claras, y azules aguas del mediterráneo, antes de salir al paseo marítimo, nos desviamos unos metros, para llegar a la calle d'es Cotxe, en la que se sitúa la oficina de turismo.

Nuestra idea además de visitar Cadaqués, es conocer la Casa Museo Salvador Dalí, situada en el barrio marinero del Portlligat. En la oficina de turismo, nos informan que las visitas son guiadas, previa reserva, que se puede hacer en la misma oficina de turismo, o por internet, (horarios, y reservas) las entradas se encuentran agotadas, para hoy y los próximos días, así que nuestro gozo en un pozo.

Tras coger un plano de Cadaqués, salimos de nuevo a la calle Vigilant, por la que alcanzamos el paseo marítimo (Riba Nemesi Llorens), en el que se localizan los principales edificios de Cadaqués, de origen modernista, y que se inspiran en la cultura cubana, debido a la estancia de varios cadaquences que se enriquecieron, en su estancia en las Américas.

Nada más salir al paseo marítimo, nos encontramos con el edificio del Casino L'Amistat, de origen Neoclásico, y construido a finales del S.XIX (año 1870), que en sus tiempos fue una sociedad de beneficencia, y que ha sido reutilizada, como sala de exposiciones, siendo uno de los edificios más visitados, ya que en sus bajos con vistas al mar, se sitúa una cafetería, abierta al público.

Desde este lugar, las vistas son espectaculares, y podemos comprobar la herradura, que forma la bahía de Cadaqués. Las opciones de recorrer está villa marinera, son numerosas, y nosotros nos decantamos por caminar por el paseo marítimo, hacia el barrio del Portlligat, al que no llegaremos ya que se encuentra algo alejado, y nos conformaremos con alcanzar la punta de la bahía, para disfrutar de una excelente panorámica de esta, con Cadaqués como telón de fondo.

Dicho y hecho, nos ponemos de nuevo en marcha, el paseo marítimo se junta con la Riba Caritat Serinyana, donde un par de edificios nos llaman la atención, y en especial, en el que se ubica el hotel la residencia, que cuenta con más de un siglo a sus espaldas, ya que fue construido en el año 1904, y en él se ubicaba la histórica Fonda Miramar, en la que pernoctaron importantes personajes de diferentes ámbitos, como Picasso.

Junto al hotel, nos encontramos una pequeña pastelería, aprovechamos para comprar unos merengues, y nos acercamos hasta la playa Gran, en la que se ubica una escultura hecha en bronce, del vecino más ilustre de la villa, Salvador Dalí, siendo uno de los lugares más fotografiados.

Como nosotros no podíamos ser menos, nos hacemos una fotos junto a la escultura, después nos acercamos hasta la playa Gran, que es la principal playa de Cadaqués, aunque no hace honor a su nombre, ya que es de reducidas dimensiones, aunque esto es algo normal, debido a la situación geográfica de Cadaqués, que se encuentra en la zona oriental del Cap de Creus.

A pesar de que hoy no hace un día de playa, ya que el cielo está prácticamente cubierto de nubes, y apenas sale el sol, decidimos extender la toalla, merendar, y jugar un rato en la playa. A Adrián le apetece darse un baño, pero como el agua está fresca, corre brisa, y el arenal, está compuesto de arena gruesa, y piedras, hace que enseguida desista de su intención.






Después de la pausa, seguimos nuestra visita por Cadaqués, dejamos atrás el paseo marítimo, y continuamos rodeando la bahía, por la Riba des Poal, en la que se sitúa uno de los edificios más emblemáticos de la villa, la Casa Blaua, también conocida como Casa de Don Octavio Serinyana, de origen modernista, y construida a principios del S.XX.

Chino a chano, vamos dejando atrás el centro histórico de Cadaqués, caminamos tranquilamente por la Riba des Pianc, deteniéndonos en las pequeñas playas, que se han formado en las puntas de la bahía, de pequeñas dimensiones, pero con mucho encanto, como la de Es Pianc, en la que se apuestan las barcas de los pescadores, que pintadas en un azul luminoso, hacen un bonito contraste con el mar, el blanco de las casas y edificios situados junto a la riba.

Sin demorarnos en exceso, seguimos nuestro camino, ahora por la avenida Victor Rahola, en la que nos encontramos con un marco estratégicamente colocado, desde el que se capta, la que es sin duda, la mejor panorámica de Cadaqués, con el Puig de Pení, y el Puig de Bufadors de fondo.

Algo más cerca, ya podemos ver el final de la bahía, y la playa de Ses Oliveres, en donde nos daremos la vuelta. De camino, avanzamos por la avenida, separada del mar, por tan solo un murete de piedra, que en determinados puntos se abre, y nos permite acceder por un tramo de escaleras, hasta las rocas, a pie de mar.

Una vez alcanzamos la playa de Ses Oliveres, aprovechamos para hacernos en una de las puntas, unas últimas fotografías, con la bahía y Cadaqués de fondo. Después, bajamos al arenal, compuesto principalmente de piedras, por el que damos un paseo, y retrocedemos por el mismo camino hasta la Riba des Pianc, donde decidimos adentrarnos por las calles menos conocidas de la villa, tomando como referencia el casco histórico.

Casa Blaua o Casa de Don Octavio Serinyana

 Cadaqués, con el Puig de Pení, y el Puig de Bufadors de fondo






De esta forma llegamos a la Plaza Frederic Rahola, pasamos junto a la oficina de turismo, llegamos a la calle Vigilant, y por ella, salimos de nuevo al paseo marítimo, por el que seguimos paseando plácidamente, con vistas a la playa del Port d'Alguer.

Cuando llegamos a la Punta Des Baluard, abandonamos el paseo marítimo, y nos adentramos en el laberinto de calles, que conforman el casco histórico de Cadaqués, de bonitas casas blancas, suelos empedrados, calles estrechas. Caminamos  unos metros por la calle des Call, en la que se conserva todavía el antiguo pavimento del poblado de el Rastell, formado con piedras extraídas del mar, y puestas una a una por la mano del hombre.

Poco a poco, vamos subiendo a la zona más alta de la villa, la pendiente se acentúa, y mientras disfrutamos del entorno, Adrián aprovecha para descansar, en un banco de piedra.

Tras el merecido descanso, seguimos ascendiendo, paseamos por la calle Bellaire, por la que accedemos a la calle del Portal de Mont, punto más alto del núcleo antiguo: perfecto mirador de la villa, y de la bahía. donde se sitúa la Iglesia de Santa María de Cadaqués, cuyo templo original fue construido en el S.XIII, pero fue destruido, y saqueado, a mediados del S.XV, por el famoso pirata turco Barbarroja, por lo que el actual templo de estilo gótico, es una sucesión de diversas remodelaciones, sufridas entre los S.XVI al XIX.

Del exterior, nos llama la atención el blanco de su fachada, que se mimetiza con el resto de la villa, y la torre del campanario, de base cuadrada, y cuerpo octogonal.

El interior, se puede ver en horario de rezo, y misa, dependiendo de la época del año, los horarios cambian, nosotros hemos tenido suerte, así que aprovechamos que está abierta, para acceder al templo, compuesto de una sola nave, y dos capillas laterales.

Del interior, nos sorprende el gran número de retablos que hay, un total de diez, aunque sin duda de entre todos, destaca el retablo mayor, de estilo barroco, dedicado a la virgen de la Esperanza, y de gran envergadura, ya que tiene veintitrés metros de altura.

Aprovechamos que no hay misa, para permanecer largo rato, a la salida, podemos ver el órgano, de finales del S.XVI, considerado como uno de los más antiguos de Cataluña, situado junto a un bonito rosetón.

Playa del Port d'Alguer







Panomámica desde la zona alta,de Cadaqués, y la bahía



 Iglesia de Santa María de Cadaqués


De nuevo en el exterior, descendemos por la calle Curós, sin duda, una de las más bellas, y concurridas del casco histórico, en la que se aglutinan un gran número de comercios, y decorada con miles de flores, que hacen un bonito contraste con las blancas paredes de los edificios.

De la calle Curós, pasamos a la calle Santa María, por la que abandonamos el casco histórico de Cadaqués; salimos a la Plaza Dr. Pont, justo enfrente de la playa de Portdoguer, donde la mayoría de las embarcaciones de recreo y pesca, fondean junto a su orilla.

Como siempre que nos encontramos en una villa marinera, nos apetece comprar algún pescado autóctono de la zona, que suelen ser poco conocidos para el público en general, pero que ofrecen una buena calidad, a un precio bastante reducido, así que nos acercamos a una pescadería situada en la misma plaza.

Con la cena, ya comprada, continuamos nuestro paseo por Cadaqués, caminamos por la Riba d'en Pitxot, rodeando la bahía, ya con los últimas luces del día.

Para alejarnos de la multitud, optamos por seguir por un camino de escaleras, que va paralelo a la Riba, y por el que descendemos hasta casi alcanzar las aguas del mar Mediterraneo, con unas bonitas vistas de la playa Es Llane, donde Federico Garcia Lorca, y Salvador Dalí, compartieron verano en el año 1927. (Haz clic aquí para ver las fotografías que lo atestiguan)

El camino al final, acaba en la entrada a unas casas privadas, por lo que retrocedemos unos metros, y aprovechamos para disfrutar de una última panorámica de Cadaqués, está vez en total soledad, y silencio, roto tan solo en algún momento, por el batir del agua en las rocas.

Nuestra visita está llegando a su fin, así que cogemos un estrecho callejón, por el que salimos de nuevo a la Riba d'en Pitxot, desde aquí tomamos la calle des Colomer, por la que rodeamos Cadaqués. 

Cerca del aparcamiento, llegamos a calle Narcís Monturiol, en la que se sitúa el Museo de Cadaqués, dedicado principalmente, a la figura del pintor Salvador Dalí, en el cual se muestran a lo largo del año, diversas exposiciones temporales.

Como es tarde, ya se encuentra cerrado, así que nos damos media vuelta, y nos vamos al aparcamiento, dando por finalizada la visita, a esta bella villa marinera, eso sí, con la premisa de volver mañana, para ver y disfrutar de un paseo, por el cercano Parque Natural del Cap de Creus.



Playa del Port d'Alguer


"Camino de las Escaleretas", con vistas a la playa Es Llane

"Camino de las Escaleretas", con vistas a Cadaqués






viernes, 1 de abril de 2016

Besalú


Después de realizar la vía ferrata de Les Gorges de Salenys, regreso hasta la localidad de Empuriabrava, donde tenemos el campo base para estas vacaciones.

Ya en el apartamento, mi mujer y el peque, han regresado de la playa, así que comemos, hacemos una corta siesta para descansar, y a media tarde, continuamos con nuestras visitas culturales. 

En está ocasión, le toca el turno a la villa medieval de Besalú, declarada en el año 1966 como conjunto Histórico-Artístico, y cuyo origen se debe al castillo de Besalú, construido sobre un cerro, en el que se encuentran las ruinas de la canónica Santa María, en la Alta Edad Media.

Para llegar hasta Besalú, cogemos la N-II, por la que circunvalamos la población de Figueres, dejándola a nuestra derecha, y enlazamos con la C-26, por la que continuamos durante unos kilómetros, hasta llegar a la N-260, que seguimos hasta llegar a la población de Besalú.

A orillas del río Fluvia, encontramos un amplio aparcamiento gratuito, situado a escasos metros de la oficina de turismo. Una vez estacionada la furgoneta, nos acercamos para informamos, sobre las diferentes opciones de visitar Besalú (horarios y precios de la visitas guiadas).

Como la última visita guiada, es a las cinco y media, y ya ha comenzado, esta vez nos va a tocar hacer la visita de forma libre, así que nos hacemos con un plano de la villa, en el que aparecen reflejados los principales puntos de interés, e iniciamos el recorrido, en busca de una de las principales, y más atractivas entradas a está villa medieval, el Puente de Besalú, al cual llegamos en apenas un par de minutos.

De origen románico, no se sabe a ciencia cierta, cual fue la fecha exacta de su construcción, pero ya en el S.X, hay documentación que acredita su existencia. Declarado como bien de interés cultural, sin duda nos llama la atención la gran envergadura, y sus ocho arcos desiguales, sobre los que se sustenta.

Disfrutando de cada paso, vamos avanzando por la calzada, a la altura del quinto arco, nos detenemos para observar la torre fortificada, de planta hexagonal, que se añadió en una segunda reforma en el año 1935.

Ensimismados por tal belleza, aprovechamos para hacer una larga parada, las vistas desde este lugar son fantásticas, y tenemos una amplia panorámica de Besalú, el recinto amurallado del Portalet, y el río Fluvia, cuyas aguas discurren entre los arcos del Puente de Besalú.

Como no podía ser de otra forma, nos hacemos unas cuantas fotografías, para inmortalizar nuestra visita. Tras la pausa, seguimos nuestro paseo, caminamos bajo el arco apuntado, que nos permite atravesar la torre fortificada, y chino a chano recorremos los 105 m de longitud que tiene el Puente de Besalú, que finaliza en la segunda torre fortificada, conocida como el Portal del Pont, en la que en época medieval, era el lugar donde se pagaba el pontazgo.

Por el, accedemos al casco histórico de Besalú, y más concretamente a la calle del Pont Vell, donde ya podemos apreciar, el aire medieval de está población, en el que la madera, y la piedra, son los principales elementos, para la construcción de edificios, y pavimentado de las calles.

Al tratarse de la principal calle de acceso a la villa, el comercio aflora, y aprovechamos para visitar las numerosas tiendas de recuerdos, y artesanía, que hay repartidos a lo largo de ella.

Cuando llegamos a la altura de la calle Abat Oliba, nos desviamos para ir a visitar el barrio judío, giramos a la izquierda, y descendemos por un estrecho callejón, por el que llegamos a la Plaza dels Jueus, de pequeña envergadura, pero de gran importancia, ya que en ella, se ubica la Sinagoga, declarada en el año 2013 como Bien Cultural de Interés Nacional.

Su interior, se puede ver mediante visita guiada, pero la última es a las cinco y media de la tarde, que para ser verano, nos parece un horario bastante reducido, así que nos quedamos sin verla por dentro, y es una pena, porque es uno de los conjuntos arquitectónicos, más completos, y mejor conservado de Europa, en el que destaca la Miqve, o baños rituales, y de purificación.

El Puente de Besalú, con sus dos torres fortificadas






Sinagoga del barrio Judío (Fotografía cogida de http://www.redjuderias.org/)


Visitado el exterior de la Sinagoga, descendemos a la zona baja de la Plaza, donde en la época medieval limitaba con la muralla, y a la cual se accedía por el Portal de los Jueus, que se cerro en el S.XVII.

Atravesamos virtualmente el portal, y accedemos al segundo anillo de murallas de la villa, cercano al río fluvia. Caminamos junto a ella, por una extensa pasarela metálica, y aprovechando que nos encontramos cerca del río, descendemos hasta su cauce para disfrutar de una perspectiva diferente del Puente de Besalú, y de la villa.

Tras admirar tan bella estampa, y realizar múltiples fotografías, aprovechamos que estamos junto al río, para caminar un rato por el paseo fluvial, y de vez en cuando nos detenemos, para tirar alguna piedra al río, y ver a quién le salta más la rana.

Al final de paseo, regresamos al tramo de la muralla del Portalet, que debe su nombre, a la existencia de un antiguo portal, en las antiguas murallas construidas en el S.XV. Poco a poco, alcanzamos la calle del Portalet, donde se ubica el edificio de arquitectura civil, de la Cúria Reial, construido en el S.XIII, y que actualmente se utiliza como sala de exposiciones.




Vistas del Puente de Besalú, desde el río Fluvia



Cúria Reial

Como se encuentra cerrado, permanecemos un momento contemplando la facha principal, después seguimos caminando hasta el final de la calle del Portalet, donde se ubica el Hospital Sant Julià de Besalú, del que todavía se conserva la iglesia románica, construida en el S.XII, y en el que sin duda destaca la portada románica con tímpano, y cinco arcadas, que ocupa prácticamente, la fachada principal.

Desde el hospital, descendemos por la calle de la Font, pasamos por el Portal dels Hort, que es el mejor conservado de la muralla construida en el S.XIV, y que antiguamente era conocido como el portal de los Molinos, nombre que le viene ni que pintado, ya que al final de la calle, llegamos al Molino d'en Subirós, cuya estructura actual data del S.XVIII, aunque en un dintel se ve una fecha datada en el año mil setecientos.

El molino harinero, se dedicaba a moler trigo, maiz, y también el forraje para los animales de las granjas, aprovechando el agua del rio Fluvia, que se canalizaba a través de la acequia del molino.

Aunque se encuentra cerrado, podemos ver el interior, que se encuentra restaurado, y que aún conserva las dos muelas (harinera y la de escuadrar). 

Visitado el molino, descendemos unos metros, hasta alcanzar una zona de huertos, y un pequeño parque, donde Adrián aprovecha para jugar un rato, mientras nosotros damos una vuelta por los alrededores.

La tarde se nos está pasando volando, y aun nos queda bastante por ver, así que regresamos hasta el molino d'en Subirós, y desde aquí, de nuevo, cogemos la calle de la Font, por la que subimos hasta enlazar primero con el paseo Padre Jaume Puijiula, y unos metros más adelante con la calle d'Olot, por la que alcanzamos la Plaza del Prat de San Pere, en la que se ubica el Monasterio románico de San Pere de Besalu, construido en el año 977, y declarado como Bien de Interés Natural.

Del Monasterio, tan solo queda en pie la iglesia, y algunas dependencia posteriores, del exterior destaca la portada formada por un arco de medio punto, y la torre del campanario, construida en la época barraca.

Al interior, no podemos acceder, ya que solo se puede visitar durante el horario de misa, o mediante visita guiada, y es una pena, ya que nos apetecía mucho ver la Girola o deambulatorio, que es el elemento más especial de está construcción.

Hospital Sant Julià de Besalú


Portal dels Horts

Molino d'en Subirós


Plaza del Prat de San Pere y Monasterio de San Pere de Besalú



Poco a poco, la noche se va acercando, y llevamos ya unas cuantas horas de visita, así que aprovechamos un banco vacío en la plaza, para descansar un rato, mientras nos pensamos si cenamos aquí, o lo hacemos en el apartamento.

Con energías renovadas, seguimos con el recorrido por el casco histórico de Besalú, caminamos hasta el final de la Plaza del Prat, cogemos la calle Ganganell, y pasamos junto al hotel 3 arcs, fácilmente reconocible por los tres arcos que adornan su fachada.

Andamos unos metros más, hasta que damos con un callejón que nace a nuestra derecha, por el cual accedemos a la calle de Sant Vicenç, en la que sitúa la Iglesia de Sant Vicenç, que es uno de las construcciones más antiguas de Besalú, y está declarada como Bien Cultural de Interés Nacional.

En el año 977, ya aparece documentada, aunque se sabe que su construcción es anterior, y a lo largo de los siglos ha sufrido diferentes transformaciones, por lo que en el actual edificio, se mezcla el románico y el gótico.

Al interior como en la mayoría de los edificios, tan solo podemos acceder mediante visita guiada, o en horario de misa, así que nos conformamos con ver su fachada principal, en la que se sitúa una sencilla portada, formada por un arco de medio punto adovelado, de origen gótico, y enmarcado por un guardapolvo, aunque lo que sin duda resalta más en la ventana ojival,que contiene un bonito rosetón, y cuatro pequeños arcos redondos.

Desde la facha principal, damos un pequeño rodeo a la iglesia, mientras vemos algunos edificios emblemáticos de Besalú. Después salimos a la calle Major, donde aprovechamos para hacer una reserva en el restaurante Amb els 5 sentits para cenar más tarde.

Como aun nos queda más de una hora, seguimos nuestra visita por Besalú, caminamos por la calle Major, que unos metros más adelante, desemboca en la Plaza de la Llibertad, también conocida como Plaza Major, de reducidas dimensiones, pero muy bonita especialmente por los soportales, sustentados por arcadas, que adornan los extremos de la plaza, y sobre los que se sitúa la casa de la villa.

Aprovechamos que hay una fuente junto a una de esas arcadas, para echar un trago de agua, después damos un paseo por la plaza, y cogemos la calle de Comte Tallaferro, en la que todavía se conservan algunos edificios de interés.

Iglesia de Sant Vicenç






Plaza de la Llibertat


Por la calle de Comte Tallaferro, nos vamos alejando del casco histórico, alcanzamos el Portal de la Força, conocido también como el portal del castillo, que en el S.IX, daba acceso al recinto de la Força, que era una ampliación del viejo poblado visigodo, y que más tarde comunico la ciudad con el Palacio fortificado de los condes.

Casi finalizando nuestra visita, nos llama la atención, que en algunas fachadas hay sillas colgadas, tras informarnos, se ve que dice la leyenda "que las brujas volando por la noche, también se cansaban, y entraban por las ventanas de las casas para descansar. Los habitantes de Besalú, les colgaron las sillas para que pudieran descansar"., aunque se ve que algún vecino, está más que harto con tanta silla ...

A tan solo unos metros del Portal de la Força, llegamos al Portal del Rocafort, que era el portal de la muralla, que bordeaba el río Fluvia y el Ganganell, en el S.XI, y que se ubicaba en este lugar, aunque el actual portal, se debe a una reforma efectuada en el S.XIV.

Tras atravesar el portal, caminamos próximos a la muralla, por la que llegamos hasta el final de la calle de Tallaferro, en la que se sitúan las ruinas arqueológicas del antiguo barrio de la Capellada, del que se sabe que ya existía antes del año 1000, pero del que tan solo consta docuemtación a partir del S.XII.

Su nombre se debe a la riera de Capellans, que pasa a escasos metros de Besalu, y que vierte sus agua en el río Fluvia, a la altura de la Iglesia de Sant Martí de Juinya.

En este punto, damos por finalizada la visita, salimos a la carretera, cruzamos el río Fluvia, desde el que tenemos una bonita panorámica del Puente de Besalú, y caminamos tranquilamente hasta el aparcamiento, donde dejamos la mochila, en la furgoneta, y nos encaminamos a cenar al restaurante Amb els 5 sentits, donde vamos a disfrutar de un menú degustación, basado en productos mediterráneos (Cataluña, Baleares y Valencia), acompañados de pan de oliva, y aceite virgen extra.

Después de cenar, salimos contentos con la elección, ya que hemos disfrutado de una cena, con buenos productos, a un precio bastante reducido, para lo que suele ser este tipo de establecimientos. 

Ya de noche, nos despedimos, de está bella villa medieval, pero las vacaciones continúan, y hay que descansar un poco, que por la mañana queremos darnos un baño, y por la tarde continuar con las visitas.

Portal de la Força


Portal de Rocafort

Ruinas Argueológicas


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