domingo, 24 de mayo de 2020

Parque Natural de la sierra Cebollera: Recorrido 4 Sendero de las Cascadas (Puente Ra)


El Parque Natural de la sierra Cebollera, está ubicado en la vertiente Norte de las montañas del Sistema Ibérico, en el alto del valle del río Iregua, en la comarca de Camero Nuevo. Tiene una extensión de 23.640 hectáreas que incluye los términos municipales de Villoslada de Cameros y Lumbreras, con una población conjunto próxima a los 500 habitantes, siendo el único espacio natural riojano que tiene la distinción de Parque Natural.

La sierra Cebollera, es un enclave geológico privilegiado por las formaciones glaciares, los “hoyos”, en altitudes superiores a los 2000 metros, con una linea de cumbres que se localiza entre el Puerto de Santa Inés y el Puerto de Piqueras, al Sur del Parque Natural, siendo su máxima elevación con sus 2163 m, el Alto de la Mesa, si bien su cima más conocida es la que le da nombre, Cebollera (2147 m).

Por debajo de la alta montaña, predominan los extensos bosques naturales de pino silvestre, roble rebollo o haya, con destacados valores ecológicos además de paisajísticos en el curso de los arroyos de montaña, con saltos de agua y pequeñas cascadas en un entorno de bosque de ribera, que es lo que pretendemos hacer en este recorrido de media mañana, realizando una sencilla circular por el Sendero de las Cascadas del Puente Ra.

Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc, y para saber como llegar al punto de inicio, en el siguiente enlace. "Como llegar"




Todos los veranos me voy solo o con la familia unos días a Vinuesa. Este año como mi mujer trabaja, vendrá solo el fin de semana, así que me subo unos días antes con Adrián, dedicando las mañanas a jugar y pasar el rato en el prado de casa, mientras por las tardes nos acercamos a la playa Pita para darnos un baño, hacer kayak y cuando el sol se templa, a pescar!.

Esta mañana, dan unas temperaturas suaves, aunque en esta zona a la sombra se está bien a cualquier hora, menos por la noche, que la chaqueta en pleno mes de julio no te la quita nadie. Así que no madrugamos, para irnos hasta Villoslada de Cameros donde compramos agua en la tienda del pueblo, para acto seguido, coger la carretera comarcal LR-448 que finaliza justo en nuestro destino, la ermita de la Virgen de Lomos de Orios, en la que dejo la furgoneta en el aparcamiento, que a estas horas está completamente vacío a pesar de ser casi las diez y media.

Aprovechando que las campanas repican la media, nos acercamos primero a un mirador situado junto a la pista, desde el que disfrutamos de unas bonitas vistas hacia la Mesa de Cebollera y la Muela de Urbión. Luego, retornamos al aparcamiento para subir por un largo tramo de escaleras a visitar el entorno de la ermita de la Virgen de Lomos de Orios, un conjunto de edificios formado por la casa del santero y la ermita barroca del S.XVII, en la que hay una talla románica del S.XIV de la virgen de Lomos de Orios, a la que dos veces al año se sube en romería, e iniciamos la bajada hasta un cruce situado cerca de un refugio, en el que hay un panel informativo sobre el recorrido 4 “Sendero de las Cascadas”, que vamos a realizar en el sentido de las agujas del reloj, para hacer el tramo de sol al comienzo de la ruta.

Sin más preámbulos, comenzamos a caminar dirección Sur por una amplia pista de tierra, que en ligero ascenso nos lleva entre verdes campas que delimitan el pinar, en el que a medida que vamos ganando desnivel se va apoderando del entorno, que en tiempos de la Mesta (poderosa organización de ganaderos del reino de Castilla fundada en 1273 y abolida en 1836), los pastizales eran dueños de este espacio y los enormes rebaños trashumantes de ovejas merinas, ponían la nota de color durante los meses de verano, lo que me recuerda un poco a lo que sucedió también con el “Monte Cano”, el Moncayo.

Avanzando por la pista, caminamos por los extremos aprovechando la sombras que ofrecen los esbeltos pinos silvestres, que se alzan hacia el cielo completamente despejado, que al llegar a una curva atravesada por un cortafuegos, nos permite ver lo que parecen los restos de un viejo chozo pastoril, una sencilla construcción realizada con materiales que ofrece la propia naturaleza, como la piedra, tierra o vegetales en la cubierta, cuyo origen se remonta al Neolítico.

Alzando la cabeza, comprobamos como el bosque dependiendo de su ubicación va cambiando, ubicándose en las umbrías las hayas, el pinar en las alturas, los robles en la solana y por encima de los 2000 metros, vegetación arbustiva que es la única que sobrevive a los duras inclemencias meteorológicas de esta zona, como enebros, brezos, además de pinos negros, que cubren el cordal que desde el Castillo de Vinuesa se desprende hacia el Norte con el pico Buey y la Peña Negra, para acto seguido, regresar a la pista que comienza un largo descenso hacia el Sur, que tan solo bajamos en sus primeros trescientos metros, hasta llegar a una bifurcación perfectamente señalizada, en la que nos detenemos un instante para fijar la mirada en el punto culminante de la sierra Cebollera, el Alto de la Mesa o Mesa de Cebollera (2163 m).

Aparco la furgoneta cerca de la ermita y vamos al mirador, desde el que vemos la Mesa de Cebollera
Y en el centro, la Muela de Urbión
Luego, volvemos al aparcamiento y subimos por las escaleras, hasta la ermita de la Virgen de Lomos de Orios
E iniciamos la bajada hasta un cruce, en el que  hay un panel del recorrido 4 "Sendero de las Cascadas"
Que haremos en el sentido de las agujas del reloj, así que comenzamos a caminar dirección Sur por una pista
En ligero ascenso, entre verdes campas que delimitan el pinar, en el que a medida que avanzamos
Se va apoderando del entorno, caminando por los extremos de la pista aprovechando la sombra que ofrecen
Los pinos silvestres, hasta alcanzar una curva atravesada por un cortafuegos
Donde vemos los restos de un chozo pastoril y alzando la mirada
Parte del cordal que desde el Castillo de Vinuesa, se desprende al Norte con el pico Buey y la Peña Negra
Después, regresamos a la pista que comienza un largo descenso, que recorremos tan solo trescientos metros
Hasta llegar a una bifurcación, en la que nos detenemos un instante para fijar la mirada
En el punto culminante de la sierra Cebollera, el Alto de la Mesa o Mesa de Cebollera (2163 m)

Así que en este punto, cogemos el sendero por el que nos adentramos en ligero descenso en el pinar, próximos en sus primeros compases a la pista de tierra, tomando de referencia las marcas rojas y amarillas del "Sendero de las Cascadas", por el que llegamos a una amplia explanada en la que se ubican los restos de la Majada de las Desecadas, que eran utilizadas en los meses de verano por los trashumantes llegados desde el Sur (extremos), compuesto por un chozo para el resguardo de los pastores y por rediles o borreguiles, para la guarda de las ovejas merinas, en el que tenían que estar siempre alerta ante la presencia del lobo, que todavía regenta estás tierras.

Bajo la sombra de un pino, descansamos unos minutos para echar un trago, mientras disfrutamos de las vistas. Después, continuamos el descenso, ahora si, mucho más pronunciado por el que atravesamos la majada hasta adentrarnos otra vez en el bosque, que ya no nos abandonara hasta el aparcamiento, compuesto principalmente por pino silvestre o albar, característico por el color anaranjado de sus troncos, desnudos en la parte inferior debido a la falta de luz, que hace que sus hojas y por ende las ramas mueran al perder su función, adaptándose de está forma a los incendios, que impide al fuego llegar a las copas.

Dirección Oeste, seguimos caminando por el precioso pinar, en el que a ratos oímos el tamborileo del pico picapinos, que como si de una ametralladora fuese golpea rápidamente los troncos en busca de insectos, larvas o savia refugiada bajo la corteza, que no conseguimos localizar, ya que la altura de los pinos en está zona es tremenda y además, aunque el sonido pueda parecer cercano estos pueden estar bastante alejados.

A medida que vamos perdiendo desnivel, los pinos comienzan a dar paso a las hayas, el frescor se hace más latente y nos acercamos hasta el cauce de un barranco, cuyas aguas desembocan unos metros más abajo en el arroyo del Puente Ra (afluente del río Iregua), hacia el cual nos dirigimos siguiendo el sendero por el que salimos a la pista de La Blanca, que recorre el arroyo del Puente Ra rodeado de un precioso hayedo, hasta su desembocadura en el río Iregua, en el área recreativa de La Blanca.
 

Así que en este punto, tomamos el sendero por el que siguiendo las marcas rojas y amarillas
En suave descenso, nos adentramos en el pinar
Hasta salir a una pequeña pradera en la que se conservan
Los restos de la majada de las Desecadas, utilizadas en el verano por los trashumantes venidos del Sur
Compuestas por un chozo, para el resguardo de los pastores y por rediles o borreguiles, para el ganado
Bajo la sombra de un pino, descansamos unos minutos mientras disfrutamos de las vistas
Después, continuamos el descenso atravesando la majada
Hasta adentrarnos otra vez en el bosque, compuesto principalmente por pino albar 
Característico por el color anaranjado del tronco, limpio de ramas para evitar que el fuego llegue a las copa
Dirección Oeste, seguimos caminando por el precioso pinar, en el que oímos el tamborileo del pico picapinos
En el que a  medida que vamos perdiendo desnivel, los pinos comienzan a dar paso 
A las hayas, el frescor se hace latente y nos acercamos hasta un barranco, que desemboca aguas abajo
En el arroyo del Puente Ra, al que llegamos bajando por el sendero que desemboca en la pista de La Blanca

Ahora, nos acercamos hasta un puente de piedra situado junto al cruce, por el que a la vuelta regresaremos hasta el puente Ra, en el que realizamos unas cuentas fotografías en tan bucólico lugar, para acto seguido, comenzar a remontar por la margen derecha el arroyo del Puente Ra, caminando por una amplia pista por un terreno de falso llano, por la que vamos atravesando un bosque mágico de hayas, mientras casi sin enterarnos el cauce del río va quedando en lo hondo, formando pequeñas cascadas y de idílicos rincones, a los que me acerco bajando con cuidado, ya que además de una pendiente acusada, el terreno es bastante inestable.

Si bajar no ha resultado sencillo, subir lo es menos pero con algún que otro resbalón y ayudándome de un palo, regreso a la pista por la que continuamos hasta tomar a mano derecha un sendero por el que descendemos al lecho del arroyo, donde avanzamos por un bello tramo hasta situarnos junto a la poza de recepción de “El Saltín”, que es la cascada más conocida del recorrido, donde el arroyo se descuelga en una bonita cascada de varios metros de altura, que en invierno llega a congelarse, donde aprovechamos estás preciosas vistas para comernos el almuerzo.

Tras el merecido descanso, regresamos sobre nuestros pasos hasta la pista principal, por la que atravesamos un pequeño tramo acondicionado con barandilla y una pared de hormigón, que imaginamos se habrá construido para asentar el terreno. Nada más pasar, abandonamos de nuevo la pista para colocarnos bajo la base de una sucesión de pequeñas cascadas, en las que intentamos inmortalizar nuestra presencia utilizando el trípode, aunque la cosa no es sencilla ya que en diez segundos tengo que darle al botón de disparo, saltar a la otra margen que tiene las rocas mojadas, y colocarme en el lugar que me deja Adrián, lo que provoca unas cuantas tomas falsas pero como buenos maños, lo conseguimos!

Contento con el logro y después de echarnos unas cuantas risas (Adrián contaba conque en alguna toma falsa me fuese al río), volvemos a la pista que poco a poco va perdiendo anchura, por la que avanzamos por un terreno totalmente llano, en el que dirección Sur seguimos remontando el curso del arroyo del Puente Ra, que va formando preciosas cascadas, que podemos ver sin necesidad de bajar hasta el cauce, que en este último tramo se encuentra algo más cerrado por la vegetación, hasta llegar a una última cascada que se forma en la desembocadura de un barranco sobre el arroyo, donde la pista se transforma en un herboso camino.

Ahora nos acercamos hasta un puente de piedra, por el que más tarde regresaremos hasta el Puente Ra
Para acto seguido, remontar por la margen derecha el arroyo del Puente Ra, caminando por la pista
Por un terreno de falso llano, por el que vamos atravesando un un mágico bosque de hayas, mientras el río
Va quedando abajo, formando cascadas e idílicos rincones, a los que me acerco bajando con cuidado
Luego, regreso a la pista por la que continuamos 
Hasta tomar a mano derecha un sendero por el que bajamos hasta el lecho del arroyo
Donde avanzamos por un bello tramo, hasta situarnos junto a la
Poza de recepción de "El Saltín", donde el arroyo se descuelga en una cascada de varios metros de altura
Tras el almuerzo, regresamos sobre nuestros pasos disfrutando del entorno
Hasta la pista principal, por la que atravesamos un pequeño tramo acondicionado con barandilla y un muro
Que nada más pasar, abandonamos por unos instantes, para acercarnos hasta una sucesión de cascadas
Después, volvemos a la pista, donde sin salirnos de ella, vamos disfrutando de preciosas cascadas
Donde el arroyo en este tramo se encuentra cerrado por la vegetación, hasta llegar a una última cascada
Formada en la desembocadura de un barranco en el arroyo, donde la pista se transforma en camino

Si bien podríamos seguir remontando el arroyo para enlazar con la pista que va a los Hoyos de Iregua (luego se puede alargar subiendo al pico Cebollera), nos apetece ir por la sombra, así que regresamos sobre nuestros pasos disfrutando del hermoso entorno que conforma el arroyo del Puente Ra, arropado por este frondoso hayedo que en contadas ocasiones nos deja ver el horizonte, hasta alcanzar el puente de piedra donde continuamos caminando por la margen derecha del arroyo, que sigue formando pequeños saltos apenas visibles por las hayas que envuelven el cauce, en el que disfrutamos de este “bosque encantador”, fijándonos en los detalles de las ramas de las hayas, cubiertas algunas de una alfombra de musgo, que al contrario que los líquenes, no tienen vasos vasculares, por lo que no pueden elevarse hacia arriba y crecen solo a lo ancho.

En apenas setecientos metros (km.5.5), alcanzamos el bucólico rincón que conforma el puente Ra, donde Adrián dice que esta cansado y se sienta en una gran roca, mientras hecho un vistazo a la zona, en la que existen varias posibilidades para continuar con el recorrido, pudiendo enlazar con el recorrido 3 “Sendero del Achichuelo”, haciendo una circular más amplia (unos 15 km y 650 d+); realizar el “Sendero de las Cascadas” de forma lineal empezando desde el área recreativa de La Blanca (evitando de esta forma la subida de un kilómetro que ahora nos espera) o completar la circular subiendo a Lomos de Orios (1.2 km), que es la opción que nosotros utilizamos.

Tras descansar unos minutos, comenzamos a subir siguiendo las marcas rojas y amarillas del "Sendero de las Cascadas", que enseguida se pone bastante pendiente, afrontando sin duda el tramo más duro del recorrido, donde las hayas se van alternando con un pequeños tramos sin vegetación, en los que atravesamos un cortafuegos además de pequeñas zonas con piedras, que junto con la temperatura a estas horas, hace que sudemos de lo lindo, lo que provoca que Adrián cerca del final se siente en el suelo.

Conociéndolo, más que cansando se aburre, ya que está acostumbrado a ir con amigos al monte, así que tras unas duras negociaciones, accede a continuar si le compro un helado!, resurgiendo de sus cenizas como el ave Fénix, para seguir subiendo por un terreno algo irregular, donde las hayas van dando paso a los pinos, hasta salir a una pequeña campa en la que se ubica un área recreativa con refugio y unos metros más arriba, alcanzamos el aparcamiento dando por finalizada esta sencilla pero atractiva circular por la sierra Cebollera, en la que tan solo nos hemos cruzado con una pareja, haciendo una parada en el camping Los Cameros para comprar un helado.

Si bien podríamos seguir remontando el arroyo, regresamos sobre nuestros pasos disfrutando del entorno
Que conforma el arroyo del Puente Ra, rodeado de hayas que en pocas ocasiones deja ver el horizonte
Hasta alcanzar el puente de piedra, donde proseguimos caminando por la margen derecha
Del arroyo que sigue formando pequeños saltos apenas visibles por la vegetación
En el que disfrutamos de este "bosque encantador", fijándonos en los detalles que ofrecen
Las ramas de las hayas, cubiertas algunas de una alfombra de musgo
Hasta llegar al bucólico rincón que conforma el puente Ra
Donde se nos presentan varias opciones, eligiendo la que de forma directa sube a Lomos de Orios
Así que tras el descanso,comenzamos a subir siguiendo el "Sendero de las Cascadas"
Afrontando el tramo más duro del recorrido, donde las hayas se van alternando con pequeños tramos
Sin vegetación, en los que atravesamos un cortafuegos y algunas zonas con piedras, con un piso irregular
En el que las hayas van dando paso a los pinos, hasta salir a una explanada en la que se ubica
Un área recreativa con refugio y unos metros más arriba
Salimos al aparcamiento de la ermita de la virgen de Lomos de Orios, cerrando está bonita circular

18 comentarios:

  1. Hola Eduardo. Bonita zona sin duda esta de la Cebollera. Bosques, alturas y agua, como esta corta pero encantadora ruta a las cascadas de Puente Ra. Cuando estuvimos por allí un amigo y yo unos días, nos quedamos en el camping Los Cameros. Otra de las sierras que me gustaría volver.
    Saludos

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    1. Hola.

      Si, además está poco concurrida, la mayoría de la gente se queda en el entorno de los picos de Urbión y esta sierra, a mi me gusta mucho.

      El entorno del camping de Los Cameros, es espectacular, sino fuera porque tenemos un amigo en Vinusa, no me importaría pasar unos días en ese camping.

      Un saludo

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  2. Hola Eduardo,

    Muy bonita esta ruta de las cascadas, no solo por los bonitos saltos de agua, sinó también por esos bosques por donde transita, toda una delicia de circular en la que disfrutar de una mañana en la montaña.

    Salud y montaña.

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    1. Hola David.

      Es un recorrido precioso, que aglutina todos los ingredientes que la mayoría buscamos. Además, el que busca subir a una montaña, la puede ampliar subiendo a la Mesa de Cebollera.

      Un saludo

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  3. Hola Eduardo,

    Precioso recorrido, incluyendo esos majestuosos hayedos, que siempre nos regalan parajes de sueño. Además de complementar la ruta con esa visita a la la ermita de la virgen de Lomos de Orios.

    PD: La fotografía de la portada, impresionante, con esa maravillosa mezcla entre agua y hayedos.

    ¡Salud y montaña!

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    1. Hola Guillem.

      Un recorrido sencillo pero muy atractivo. Sin duda la fotografía de la portada, aglutina todo lo que el recorrido ofrece.

      Este verano si el dichoso virus lo permite, volveré a la zona, la verdad es que tiene muchas posibilidades y tiene algo que a mi me gusta, soledad!

      Un saludo

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  4. Hola Eduardo.

    He estado en la Cebollera una vez, y nos encantó. Aprovechamos unos cuantos días por Urbión para saltar a la Cebollera y conocer entre otras cosas el Arroyo de Puente Ra, donde me bañé en unas cuantas pozas, jejejeje. Ese delirio visual y estético de pozas debían ser probadas por un servidor.

    Las fotos preciosas, y me gustaría volver y conocer más.

    Un saludo.

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    1. Hola Toni.

      Si que es bonita Cebollera y bastante desconocida. Los picos de Urbión le quitan el protagonismo. El agua de esta zona no está tan fría como la de los pirineos, pero este arroyo arropado por el hayedo, da muchas sombras!

      Yo de pequeño recuerdo que la laguna Negra era una zona de baño, en ella si que me he bañado, aunque ahora eso es impensable.

      Un saludo

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  5. Bonita zona Eduardo, me encanta, la verdad que quiero volver. La pena es que son tantas las cosas que quiero hacer que a ver como me las apaño, pero seguro que me hago un hueco porque el lugar lo merece. Saludos.

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    1. Hola Salvador.

      Suele pasar, tantos sitios y dentro de cada uno, tantas opciones, que necesitaríamos varias vidas para visitar todos y aun así ... Yo por suerte lo tengo a un par de horas en coche y un amigo en Vinuesa, merece la pena, solo por disfrutar de esos bosques.

      Un saludo

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  6. Eres un selecto recorredor de pinares con solera. Esta provincia, la de Soria que explota "con cierto conocimiento" su masa forestal, deja de manifiesto la buena política de aprovechamiento del bosque. Se puede conseguir todo tipo de recursos de actividades con una buena gestión para la gente amante de los entornos naturales y economía del lugar.
    Lo de los baños en este tipo de aguas gélidas, entiendo que es para valientes. Personalmente, no soy capaz de bañarme en otras aguas que las termales de Alhama de Aragón (en su punto).
    Precioso paraje Eduardo.
    Saludos.

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    1. Totalmente de acuerdo Javier.

      Y eso que cada día es más complicado, la madera como la ganadería y la agricultura, los precios están por los suelos, una verguenza!

      Lo único que este trozo de la Cebollera, corresponde a La Rioja, no se nos vayan a endadar :). Yo también prefiero un baño en aguas termales, sobre todo en invierno, menudo contraste.

      Un saludo

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  7. Estupenda zona y bellas fotos.
    Saludos.

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    1. Hola.

      Y buenas pistas, caminos y senderos para recorrerlos en bicicleta. Recuerdo que cuando subíamos por la pista, una par de ciclistas subían a toda leche, me sorprendió lo rápido que iban, cuando llegaron a nuestra altura vi que llevaban e-bike, menudo invento!

      Un saludo

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  8. Un lugar precioso para dejarte ir sin prisas, saboreando el tiempo cuando peina los árboles y bebe en arroyos escondidos.
    El tiempo es medicina sin receta.

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    1. Hola e-cuervo.

      Si que es un sitio para ir tranquilo y disfrutar de cada paso, lo de beber ... yo no lo haría, salvo extrema necesidad, es una zona donde hay mucho ganado suelto.

      Un saludo

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  9. ¡Oye que sitio más guapo! no lo conozco, así que tomo nota.
    ¡Salud!

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    1. Hola Pirene.

      Pues merece la pena, bosques, montañas, ríos y muy poca gente, creo que poco más se le puede pedir.

      Un saludo

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