domingo, 18 de diciembre de 2016

Circular al Barranco de la Morana, Alto de los Almudejos y Barranco del Horcajuelo, desde Añón


Llevo unos meses, que prácticamente no paro en casa, la semana pasada, realice junto a mi mujer la circular en btt, a la Laguna de Gallocanta, que nos dejo un sabor agridulce, ya que la laguna se encontraba seca, y las grullas todavía no habían llegado.

Está semana, quedo de nuevo con el amigo Carlos, del blog Zancadas Ligeras, para realizar la circular al barranco de la Morana, sin duda la joya oculta del Parque Natural del Moncayo, y que como ya he realizado en un par de ocasiones, le añadiremos el extra de subir al modesto Alto de los Almudejos, cerrando la circular, descendiendo por el barranco del Horcajuelo. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Sobre las ocho de la mañana, recojo a Carlos en Zaragoza, desde allí tomamos la A-68 hasta el final del desdoblamiento, donde enlazamos con la N-232 hasta el desvío hacia Pedrola.

Sin dirigirnos a dicha población, giramos a la izquierda, hacia Pozuelo de Aragón, por la CV-620, una carretera prácticamente nueva, sin apenas tráfico,y en perfectas condiciones. Una vez en Pozuelo de Aragón, giramos a la derecha, cruzamos el pueblo, y seguimos por la A-1303 hasta Borja.

Ya en Borja, hacemos la parada obligatoria en la panadería que hay a pie de carretera, y enlazamos con la N-122 hasta el desvío a Vera del Moncayo, población en la que se ubica el Monasterio de Veruela, y donde nos espera el amigo Andrés, que se incorpora al grupo a última hora, ya que teníamos previsto realizar la ruta mañana, pero dan lluvias, así que nos hemos visto obligados a cambiar de día.

Completado el triplete, cogemos los coches, y nos dirigimos hasta Añón, donde callejeamos por sus estrechas calles; por amplia pista de tierra, cruzamos el cauce del río Huecha, y en un par de kilómetros, alcanzamos el aparcamiento del centro de recuperación de la cabra Moncaina, donde dejamos los vehículos.

Hacemos unos fotos, comemos algo, y sobre las diez de la mañana, iniciamos el recorrido, por amplio camino de tierra, dirección SO, tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PRZ-3, paralelos al cauce del río Huecha, y con vistas a la Muela del Horcajuelo, que rodearemos hoy en nuestra circular, subiendo por el barranco de la Morana (derecha), y descendiendo por el barranco del Horcajuelo (izquierda).

Enseguida, el camino se convierte en un cómodo sendero, por el que nos aproximamos hasta el cauce del río Huecha, que a pesar de que hemos tenido un verano, y principios de otoño, escasos en precipitaciones, lleva un buen caudal.

En este punto, comenzamos a vadear el río, el cauce es bastante ancho, así que con cuidado, ya que no nos apetece mojarnos a primera hora de la mañana, comenzamos a cruzarlo, utilizando los palos, y las piedras, colocadas a lo largo del cauce, y que en general ofrecen buenos apoyos, aunque algunas resbalan bastante.

Superado, caminamos unos metros por la margen izquierda, rápidamente, nos acercamos de nuevo al cauce del río, que vadeamos, para ganar de nuevo la margen derecha, por la que alcanzamos la desembocadura del barranco del Horcajuelo, en el barranco de la Morana.

De los dos barrancos, el del Horcajuelo, siempre es el que lleva menos caudal, nosotros lo cruzamos, sin apenas esfuerzo, y después nos adentramos en una espesa selva, por la que llegamos hasta la confluencia de senderos, inicio de la circular de hoy; izquierda barranco del Horcajuelo, y derecha barranco de la Morana.

Como normal general, en las rutas circulares, da igual el sentido en que se hagan, en este caso, es recomendable hacerla en sentido antihorario, realizando la subida por el barranco de la Morana, y el descenso por el barranco del Horcajuelo, ya que el barranco de la Morana, es un barranco salvaje, con una senda muy difusa, que en algunos puntos, llega a desaparecer, y en el que hay que realizar muchos vadeos, por lo que si se hace de bajada, se corre el riesgo de quedarse sin luz, en medio del barranco, cosa que ya ha ocurrido en varias ocasiones. 



Caminamos por sendero, paralelos al cauce del río Huecha, con vistas a la Muela del Horcajuelo

Llegamos junto al cauce del río Huecha, y comenzamos a vadearlo

 Alcanzamos la desembocadura del barranco del Horcajuelo, en el barranco de la Morana


Llegamos a la bifurcación de senderos, inicio de la circular. Horcajuelo (Izquierda), Morana (Derecha)







Siguiendo las pautas, tomamos el sendero de la derecha, por el que comenzamos a rodear dirección O, la Muela del Horcajuelo, por un atractivo sendero, con el piso de hierba, que amortigua nuestros pasos, y donde comprobamos que el cartel que indicaba en anteriores veces, “sendero intransitable”, ha desaparecido, o nos lo hemos pasado por alto ...

Siempre cercanos al cauce del barranco, nos introducimos en una espesa selva, donde evitamos rozarnos con la puntiagudas hojas de los acebos, que pueblan ambas orillas. En un pequeño claro, alcanzamos el cauce del barranco de la Morana, el cual vadeamos, y tras hacerlo, nos detenemos un instante, para disfrutar de este bello lugar.

De nuevo en marcha, continuamos unos metros más introducidos en la maraña de acebos, zarzales, y algún que otro fresno, cuyas ramas, vamos apartando con las manos, con sumo cuidado, para evitar lanzarlas al compañero que viene detrás.

El transito, se hace lento, pero seguro, avanzamos de momento sin mucha dificultad, ya que está parte es la más “sociable” de todo el trayecto, por fin, salimos a cielo abierto, alcanzamos una pedrera, donde hay un pequeño manantial, en el que aprovechamos para llenar las botellas, de un agua, limpia y cristalina.

Tras la pausa, seguimos avanzando por la amable pedrera, que al tener un sendero bien marcado, y ser prácticamente llana, nos facilita enormemente el paso. Como lo bueno, suele acabar pronto, rápidamente nos introducimos de nuevo en la selva de acebos, por los que accedemos a un pequeño prado, en el que se ubica una cabaña, bautizada en su día, por el amigo Jesús, como la “cabaña de la niña” ya que en su interior, siempre que hemos estado, hay un pequeño altar, con una foto de una niña, flores, y que en caso de lluvia, o mal tiempo, es un buen lugar para resguardarse.

Tomamos el sendero de la derecha, y caminamos por un atractivo sendero, con el piso de hierba


Alcanzamos el cauce del barranco de la Morana, que vadeamos sin dificultad


Salimos a cielo abierto, caminamos por medio de una plácida pedrera

Lo bueno se acaba pronto, y de nuevo, nos introducimos en la selva de acebos

Por el que llegamos a un pequeño prado, en el que se ubica la "cabaña de la niña"




Tras la pausa, reanudamos la marcha, que esto no acaba más que empezar, y nos queda mucho por recorrer, no solo en kilómetros, sino en tiempo, ya que los cinco kilómetros, que componen el tramo del barranco de la Morana, nos van a costar alrededor de cuatro horas.

Sin pausa, pero sin prisa, seguimos caminando por sendero, enseguida llegamos a la presa de barranco de la Morana, en la que antiguamente, además del las aguas de este barranco, también represaba las del contiguo barranco del Horcajuelo, mediante una canalización, que atraviesa la Muela del Horcajuelo, y que más tarde a la vuelta podremos ver, aunque en la actualidad, solo lo hace del barranco de la Morana, que es el que más caudal lleva.

En la presa, nos detenemos para ver las múltiples formas, que toman las rocas, que se alzan a unos centenares de metros, enfrente nuestro; después, sin cruzar la presa, damos un pequeño rodeo, hasta alcanzar la acequia del Carrascal de Morana, a la que accedemos tras pasar por un arco natural, y por la que caminamos hasta su fin, llegando al tramo más intrincando y bello del barranco.

La primera vez que estuve, a partir de este punto, el sendero desaparecía, en la última vez, habían limpiado este primer tramo, dejando una senda bastante marcada, más o menos fácil de seguir.

Ahora, comprobamos que esa senda, sigue en buen estado, pero no sabemos si lo habrán limpiado por completo, o solo este primer tramo, así que, nos ponemos en marcha, y comenzamos a remontar el barranco por su margen izquierda, tomando de referencia los hitos, y las marcas en los árboles que hay colocados de forma estratégica, a lo largo de la senda, hasta que cruzamos a la margen derecha, asiéndonos a los fresnos, que nacen junto al cauce, para evitar acabar en el agua.

Continuamos por sendero, con vistas a la Torre de la Morana

Por el que llegamos a la presa del barranco de la Morana

Accedemos a la acequia del Carrascal de Morana, por un arco natural

Caminamos por ella, hasta salir al tramo más intricando, pero más bello del barranco de la Morana

Barranco de la Morana, la joya del Parque Natural del Moncayo

Comenzamos a vadear el barranco, en algunas ocasiones, asiéndonos de los árboles







Una vez en la margen derecha, nos detenemos un instante, para disfrutar de un coqueto rincón, donde el barranco forma una bonita cascada; después, continuamos remontando el barranco, entre una espesa selva de acebos, ahora por amplio sendero, por el que nos alejamos por unos minutos del cauce, y vamos ganando desnivel, por una corta, pero dura rampa, con el piso con bastante piedra, que nos dificulta el avance.

Cuando alcanzamos el punto más elevado, iniciamos el descenso, el sendero se estrecha, la pendiente se acentúa, y la piedra suelta, hace que vayamos con pies de plomo, para evitar dar un patinazo. 

En algunos puntos, la vegetación clarea, y podemos comprobar que nos encontramos prácticamente al lado de las formaciones rocosas, que veíamos hace un rato, desde la presa de la Morana, y al fondo entre los pinos, la pista que va hacia el Collado de Bellido, a la que más tarde accederemos, cuando desde la cabecera del barranco, intentemos subir al Alto de los Almudejos. 

Poco a poco, nos vamos acercando de nuevo, hasta el cauce del barranco, de camino nos detenemos un instante, para ver como los líquenes blancos, colonizan las rocas, y sobre todo, por un bonito ejemplar de Saxufraga Moncayensis, planta endémica del Sistema Ibérico, que ahora está sin flor, pero que en mi anterior visita, si que pude verla en flor.

Bonita cascada, que forma el barranco de la Morana a lo largo de su curso
Nada más vadearlo, afrontamos una dura rampa, con el piso, con mucha piedra


Una vez en el punto más elevado, iniciamos el descenso con precaución



Liquen blanco
Saxufraga Moncayensis, planta endémica del Sistema Ibérico



Junto a la orilla, hacemos una pequeña pausa, disfrutamos del entorno, y después buscamos el punto en el que hemos de vadear el barranco, que se encuentra marcado con un hito.

Aunque en este lugar, el cauce es bastante ancho, aprovechamos que en el medio, se forma una pequeña isla, para cruzar a la margen izquierda, con algún que otro problema, pero sin percance alguno.

Echando mano del Gps, nos adentramos unos metros, tomamos una trocha bastante nítida, y continuamos avanzando, siempre cercanos al cauce, que vemos u oímos en todo momento, ahora por un espectacular, pero corto abedular, que enseguida se entremezcla, con zarzales y acebos.

Sobre el kilómetro cinco, llegamos a la desembocadura del barranco de Valdealonso, en el de la Morana, en la última ocasión que estuve, el tramo limpiado llegaba hasta este punto, y a partir de aquí comenzaba un largo tramo, en el que había que pelearse con la maleza.

En cambio ahora, se ve que hay una senda bien definida, así que vadeamos el río, cruzamos a la margen derecha, y continuamos por ella en suave ascenso, hasta alcanzar una corta pedrera, por la que salimos durante unos minutos a cielo abierto, en el que el sol de la mañana calienta nuestros cuerpos.

Vadeamos el barranco, en una zona bastante ancha, aprovechamos las islas naturales, para cruzarlo


Continuamos por la margen izquierda, ahora por un espectacular abedular










Chino a chano, llegamos al final de la pedrera, descendemos entre la maleza hasta el cauce del barranco, donde en las anteriores visitas tocaba caminar por medio del cauce, pero ahora vemos que en la otra orilla, hay una senda bastante definida, así que vadeamos el barranco, dividido en dos secciones, debido al poco caudal que lleva, y una vez en la margen izquierda, decidimos investigar la senda, y ver hacia donde nos lleva.

Rápidamente salimos a cielo abierto, la senda nos aleja del cauce del barranco, y llegamos al inicio de un tramo de pedrera, donde dudamos si continuar por ella, o dar marcha atrás.

Como pega el sol, antes de decidir, nos tomamos una pausa, para comer y echar un trago, después, decidimos continuar un rato más por la pedrera, por la que poco a poco vamos descendiendo hasta el cauce del barranco, justo en un punto bastante estrecho, donde nos resulta muy sencillo vadearlo.

Ya en la margen derecha, dejamos atrás el tramo más salvaje del barranco de la Morana, aunque bien es cierto, que en esta ocasión, ya que con una senda más o menos definida, nos ha resultado mucho más fácil, y rápido, que en anteriores ocasiones, aunque claro está, que el bajo caudal que lleva,  también nos a beneficiado.

Siguiendo la senda, continuamos rodeando la Muela del Horcajuelo, dirección S, ahora ya, siempre pegados al cauce del barranco, alternando tramos de pedrera, con otros, donde el barranco forma pequeñas cascadas.

Alcanzamos de nuevo el cauce, en este punto antes tocaba caminar por medio del barranco

En cambio ahora, se ve una senda, por la que atravesamos una pedrera

Por la que descendemos hasta el cauce del barranco de la Morana, en una zona bastante estrecha

Ya en la margen derecha, dejamos atrás el tramo más salvaje


Y caminamos por senda, disfrutando de las numerosas cascadas que salen a nuestro paso


Cada vez más cerca de la cabecera, la vegetación va desapareciendo, piornos y cojines de monja, comienzan a poblar las laderas del barranco, que poco a poco va abriéndose, aunque sin perder ni un ápice de su belleza.

A medida que ascendemos, el barranco va perdiendo caudal, atravesamos una larga pedrera, que no ofrece ninguna dificultad, ya que la senda está perfectamente trazada, y la pendiente, es prácticamente imperceptible. 

Sobre la cota 1.500 m, aprovechamos para cruzar a la margen izquierda, por la que alcanzamos las lindes, de un extenso pinar de repoblación, compuesto principalmente por pino silvestre, que es una especie de rápido crecimiento, que se introdujo por la deforestación, que produjo el fuerte empuje de la minería, y la ganadería, a finales del S.XIX, dejando el Moncayo, un monte cano.

Ya por cómodo sendero, avanzamos por un espectacular tramo, en el que el barranco de la Morana, forma una sucesión de cascadas y gradas, cuando el barranco se convierte en un arroyo, alcanzamos la extensa pradera de la Hoya del Horcajuelo, de origen glaciar, y desde la que podemos ver a lo lejos, entre el espeso pinar, una mancha verde, lugar en el que nace el río Huecha.

Aunque nos apetece ir a ver su nacimiento, el acceso desde este lugar, es bastante complicado, ya que la zona, que lo rodea, es algo fangosa, y la mejor opción es hacerlo desde la pista, que está próxima a el nacimiento, así que lo dejamos para otra ocasión.

Para hacer una pequeña variante, decidimos subir al Alto de los Almudejos, que se encuentra frente a nosotros. Como Andrés, ha tenido un pequeño traspiés por el camino, nos dividimos en dos, quedamos con el, en los Corrales del Horcajuelo de Abajo, que se encuentran a menos de un kilómetro, y de está forma se evita subir, los casi doscientos metros de desnivel, que nos quedan hasta la cima, y su consiguiente descenso.

Dejamos atrás el tramo más salvaje, y avanzamos por una larga pedrera, en suave ascenso

En este tramo, el barranco forma numerosas cascadas

Y gradas, que en primavera llevan más caudal, ver aquí




La Hoya del Horcajuelo, de origen glaciar




Durante cincuenta metros más, permanecemos todos juntos, hasta alcanzamos el inicio de un viejo camino, comido parcialmente por la vegetación, que se dirige hasta el collado que divide la Muela del Horcajuelo, con el Alto de los Almudejos, próximo a los Corrales del Horcajuelo de Arriba.

En este punto, nos despedimos de Andrés, mientras nosotros proseguimos dirección SO, sin sendero, caminando por la pradera, tomando de referencia las lindes del bosque, hasta que enlazamos con una trocha, que un poco más adelante, se transforma en un amplio camino de tierra, por el que abandonamos la Hoya del Horcajuelo, y nos introducimos de lleno en el pinar, dirección S,en suave ascenso, por el que salimos a la pista de tierra, por la que discurre el GR.90,1, que viene desde el Collado de Bellido, y por la que caminamos en suave descenso, dirección E, con vistas al Cerro Morrón.

Cuando apenas hemos recorrido cien metros, llegamos junto a una baliza del recorrido btt, que une la Fuente del Fraile con la población de Añón, identificada con tres triángulos de color rojo. 

Aquí, dejamos la pista a nuestra derecha, proseguimos ahora monte a través, cogiendo las zonas más limpias de vegetación y describiendo diversas zetas, para hacer más suave el ascenso, y superar los casi trescientos metros que nos quedan hasta la cima.

Después de cinco horas de caminata, alcanzamos la modesta cima del Alto de los Almudejos, que es un buen mirador del Parque Natural, en el que destacan por el E, en primer plano el Cerro Morrón, y al fondo las Peñas de Herrera, por las que anduvimos hace unas semanas; al S, el Cabezo del Caiz, el alto del Rebollar, la Atalaya, la Muela de Beratón, y al fondo la Sierra de la Virgen.

Como hace buen día, permanecemos unos minutos al sol, protegidos del suave viento, por un vivac que hay en la cima; aprovechamos para comer y beber, mientras disfrutamos por última vez, de las vistas que hay hacia el N, del cordal del Moncayo, en el que destaca en primer plano, el Pico Lobera.

Caminamos por la pradera, hasta que enlazamos con una trocha

Que rápidamente se convierte en un camino, por el que nos internamos en el pinar

Salimos a la pista por la que discurre el GR.90.1 (Izquierda Alto de los Almudejos)

Sin sendero, caminamos campo a través


Las Peñas de Herrera (entre los pinos), y Cerro Morrón (derecha)

Cabezo del Caiz, el Alto del Rebollar, la Atalaya, la Muela de Beratón, y al fondo la Sierra de la Virgen

Cordal del Moncayo, en el que destaca el Pico Lobera





Aunque estamos la mar de bien, es hora de descender, sin duda, la mejor opción es bajar directos hasta la pista que viene desde el Collado de Bellido, pero como nos gusta la aventura, y lo intrincado, decidimos hacerlo por la cara E, del Alto de los Almudejos, desde la que podemos ver al fondo, los Corrales del Horcajuelo, donde nos espera el amigo Andrés.

Así que con precaución, iniciamos el descenso monte a través, por medio de una corta pedrera, por la que vamos zigzagueando, para reducir al máximo la fuerte pendiente, resbalar, y acabar en el suelo.

Rápidamente, alcanzamos las lindes del bosque, la pendiente se suaviza, y nos internamos en el pinar, en el que vamos alternando tramos de bosque, con otros, donde la roca es dueña y señora del terreno.

En un pequeño claro, avistamos a una pareja de corzos, que huyen en cuantos nos intuyen, ya, a media ladera, nos internamos definitivamente en el pinar, avanzamos por las zonas de bancales, que siempre son más estables, y resulta más cómodo caminar por ellas.

Chino a chano, vamos perdiendo desnivel, hasta alcanzar un ramal del barranco del Horcajuelo, que como es habitual en esta zona, baja completamente seco.

Con vistas al Cerro Morrón, avanzamos por medio del barranco, entre bloques de piedra, piornos, y por el que en suave descenso, llegamos en poco más de cinco minutos, a los Corrales del Horcajuelo de Abajo, donde vemos que Andrés no está.

Oteamos en el horizonte, y comprobamos que se encuentra más abajo, en la Pradera del Horcajuelo, así que seguimos unos metros dirección SE, dejando atrás los corrales, hasta tomar el sendero habitual, por el que llegamos hasta la Pradera del Horcajuelo, donde enlazamos con el PRZ-3

Iniciamos el descenso por la Cara E, con vistas al Cerro Morrón


Alternamos tramos de pedrera, con otros de bosque


Alcanzamos un ramal del barranco del Horcajuelo, desde el que ya vemos los Corrales del Horcajuelo de Abajo

Desde la Pradera del Horcajuelo, echamos una mirada atrás, a la izquierda el Alto de los Almudejos






Tras reagruparnos, continuamos rodeando la Muela del Horcajuelo, tomando de referencia las marcas blancas y amarillas, ahora por cómodo sendero,por el que accedemos al barranco del Horcajuelo, que a diferencia del barranco de la Morana, es más abierto, lleva menos caudal, y se encuentra prácticamente limpio de vegetación, a excepción de su desembocadura, lo que nos permite descender a buen ritmo.

Aprovechamos que el sol calienta, para hacer una larga parada para comer, junto al cauce del barranco, que desde su cabecera, hasta mediados de su curso, suele bajar seco, ya que el poco agua que baja en su cabecera, suele filtrarse entre la caliza, y las escasas precipitaciones de este verano y principios de otoño, sin duda, ayudan a que baje seco.

Después de la pausa, retornamos a nuestro quehaceres, que las horas de luz, son cada día más escasas, así que continuamos el descenso, ahora con vistas a la formación rocosa más conocida del barranco, como es la Torre de la Morana, a cuya base accedemos, tras atravesar un corto, pero bonito tramo, entre acebos y encinas.

La torre tiene una vía de escalada de IV, aunque la roca es bastante mala. A Carlos le apetece subir hasta la parte superior, así que mientras el realiza varias trepadas, para acceder a una plataforma, ubicada a media altura, nosotros aprovechamos para hacer unas fotos, y comprobar las grandes dimensiones de la Torre de la Morana, además de algunas formaciones rocosas cercanas a ella.


 Barranco del Horcajuelo, por cómodo sendero, tomando de referencia las marcas blancas y amarillas



La Torre de la Morana, arriba, casi imperceptible, se encuentra Carlos

Curiosas formaciones rocosas, cerca de la Torre de la Morana



Esperamos unos minutos a que baje Carlos, una vez juntos, seguimos el descenso por la margen derecha del barranco del Horcajuelo, que comienza a llevar un caudal, escaso, pero continúo, y el cual, comenzamos a vadear en sucesivas ocasiones, hasta alcanzar la desembocadura del barranco de la Torre de la Morana, en el del Horcajuelo, donde nos detenemos un instante, para ver parte de la canalización, que se utilizaba antiguamente, para transvasar el agua del barranco del Horcajuelo, en el de la Morana.

La hora se nos echa encima, nos quedan pocas horas de luz, así que seguimos el descenso, ahora por un espeso bosque de acebos, abedules, y algún que otro fresno, donde el piso, se encuentra bastante embarrado, debido a las filtraciones del barranco, que se encuentra próximo, y el cual vadeamos para continuar caminando, ahora por su margen izquierda, bajo un mar de rocas, por el que proseguimos durante doscientos metros.

Casi al final del barranco, realizamos un último vadeo, alcanzamos la bifurcación de barrancos, donde esta mañana iniciamos la circular. Ahora ya, tan solo nos queda regresar sobre nuestros pasos, hasta el aparcamiento de la Cabra Moncaina, así que vadeamos por última vez el barranco del Horcajuelo, a la altura de su desembocadura en el río Huecha, y regresamos siguiendo las marcas blancas y amarillas del PRZ-3, tomando el ramal, que va por la margen derecha del río, el cual es más rápido, ya que tan solo hemos de vadear en un par de ocasiones su cauce.

El último kilómetro, el amigo Carlos, aprovecha para estirar las piernas, se adelanta al trote, mientras el resto vamos caminando tranquilamente. 

Después de ocho horas, alcanzamos el aparcamiento de la Cabra Moncaina, dando por finalizada esta bonita circular, a uno de los barrancos más bonitos que se pueden recorrer en la geografía aragonesa, ahora algo menos salvaje, gracias a la limpieza del sendero.

Antes de partir, hacemos unos estiramientos, y nos comemos sendos bocatas de lomo, con sus correspondientes cervezas, mientras charramos, pensamos nuevas rutas por la zona, y porque no, unir para la próxima primavera, el barranco de la Morana, con la integral a las Peñas de Herrera, quien sabe ...

A medida que nos acercamos a la desembocadura, la vegetación hace acto de presencia

Llegamos a la Desembocadura del barranco de la Torre de la Morana, en la pared de la izquierda, podemos ver, la antigua canalización que transvasaba el agua de este barranco al de la Morana


Vadeamos por última vez, el barranco del Horcajuelo



Regresamos siguiendo el PRZ-3, al aparcamiento de la Cabra Mooncaina, por el ramal de la derecha

8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola Pirene.

      Pues si, un lugar con mucho encanto, y poco masificado, de estos quedan pocos, en primavera con el verde, y mucha agua, es aún más espectacular.

      Un saludo.

      Eliminar
  2. Hola Eduardo¡

    Parece que la subida por Morana sigue teniendo su miga, a ver si con el tiempo se vuelve más transitables el sendero...o lo que quede de él.

    Salud¡

    Fer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Fer.

      Comparado con la primera vez que remonte el barranco, ahora es una "autopista", yo sinceramente lo dejaría ya así, es importante que no se masifique, para que no pierda el encanto.

      Un saludo

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  3. El sendero ya es transitable en su totalidad, sin embargo mantiene intacto su carácter primitivo y selvático. Hay, no obstante, que ir pendiente de los signos. Es una parte de su gran atractivo.
    La descripción de Eduardo es detallada, perfecta para seguirla sin perderse, y no quitando ni un ápice del gran encanto que este entorno montaraz e intrincado atesora.
    Es de lo MUY recomendable.
    Un placer formar parte del trío que lo recorrimos.
    Salud y Montaña, Eduardo, y Andrés.

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    1. Hola Carmar.

      Si es selvático en invierno, imagínate en la primavera, habrá que volver por allí, en este próximo 2017, y cuando los árboles tengan hoja, y el barranco baje con buen caudal, seguro que es totalmente diferente.

      Salud, Montaña, y Felices Fiestas.

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  4. No comentas que un mal paso me dejó tocado de una pierna. Una distensión leve en la cara anterior de una pierna me dificultaba ascender, así que en las praderas de Horcajuelo os dejé para darme frío y esperar en los corrales. Era una lesión leve que no me impedía descender, de forma que cuando llegasteis ya estaba preparando el regreso. Gracias, Jesús, por habernos abierto una vía que llevaba un cuarto de siglo pendiente para mí y para mucha gente. Quedan pendientes fotos fallidas de perdiz pardilla, águila de bonelli y otro bicho... pero ése me lo guardo por imperativo legal... Hasta la vista.

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    Respuestas
    1. Hola Andrés.

      Claro que lo comento, ya pongo que tuviste un traspiés por el camino. Capturar a los animales, es complicado, ellos no suelen esperar a que saques la cámara, y los fotografíes.

      Felices Fiestas.

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