martes, 28 de enero de 2014

De Huérmeda a Campiel, por las Ruinas de Bilbilis, las Hoces del Jalón, y los Polvorines de Campiel

Como no dan buen tiempo para el sábado, aprovecho el domingo para hacer una ruta en solitario, como el hombre del tiempo, pronostica cierzo con rachas de hasta 50 km/h, la bici la dejo en casa, y decido hacer alguna actividad a pie.

Después de barajar las distintas opciones, decido no madrugar e irme cerca de Zaragoza, así me ahorro tiempo de trayecto y gasolina, de entre todas, decido acercarme hasta la población de Huérmeda, y descubrir parte de las hoces del río Jalón. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Para llegar desde Zaragoza, cojo la autovía A-2 hacia Madrid, llegando a Calatayud, me desvío hacia Marivella, un par de kilómetros más tarde, enlazo con la carretera de Soria, para más tarde desviarme hacia Embid de la Ribera.

Una vez en Huérmeda, dejo el coche junto al río, me acerco hasta una plaza donde hay una pequeña fuente, que nutre sus aguas de un manantial, e inicio desde allí mismo la ruta.

Desde la Plaza, cruzo por un puente el cauce del río Jalón, y llego hasta la Ermita de San Roque, que se encuentra cerrada, pero tiene una pequeña ventana, desde el que se puede ver su interior.

Junto a la ermita, se inicia el SL-Z39, hacia las ruinas de Bilbilis, balizado con marcas blancas y verdes, lo sigo durante trescientos metros por la carretera de acceso a Huérmeda, hasta que llego a la altura de un poste indicador, donde giro a la derecha, y abandono la carretera.

A partir de aquí continúo por un sendero en subida, que me acerca hasta los primeros restos de la ciudad romana de Bilbilis y más concretamente a los restos de la Casa de Fortunas, llamada así por la aparición de un larario o altar decorada con una pintura de la diosa Fortuna. 






Tras una breve pausa, reanudo la marcha, sigo ascendiendo hasta lo alto del cerro donde se encuentran situadas las Ruinas de Bilbilis, lo primero que visito es el Foro coronado con el templo.

Mientras visito el foro, desciendo por una pista hasta llegar a la zona baja del Teatro, que contaba con una capacidad aproximada de 4.600 personas. Desde el hay un camino que sube, pero como se encuentra cerrado, lo rodeo por el cerro, hasta alcanzar de nuevo el punto de partida. 

Desde aquí me acerco hasta las ruinas de varias viviendas, y finalmente a las Termas, la verdad que el sitio está bastante bien, pero para ser un domingo a las once de la mañana, aquí no hay un alma, y da aspecto de estar algo abandonado.





Desde detrás de las Termas, giro a la derecha, y comienzo a ascender monte a través hacia el Cerro de la Bambola 709 m, a cuya cima llego en apenas cinco minutos.

Esta modesta montaña, tiene la ventaja ser un buen mirador de toda la Comarca de Calatayud, desde su cima puedo ver las Hoces del río Jalón, a las que me dirigiré más tarde, la Sierra de Vicor, la Sierra de Algairén, y la población de Calatayud.





Sin apenas detenerme, comienzo a descender por la cara opuesta a la que he subido, al igual que en la subida desciendo campo a través, buscando las mejores zonas, a mitad de descenso, alcanzo un barranco seco, de donde parte un estrecho sendero bien delimitado, por el que continúo hasta cerca de la Rambla de Ribota.

Para descender hasta su cauce, bajo por una zona de rocas con precaución, a pie de la Rambla, busco el mejor sitio para cruzarla, ya que no es muy ancha, y tampoco lleva mucha agua.

Usando la espesa vegetación que cubre casi en su totalidad el cauce, me apoyo y de un salto llego a la otra orilla.





Cruzada continúo dirección NE, paso por debajo del puente del ferrocarril, y prosigo paralelo al cauce, entre vegetación ribereña, a los pocos metros cruzo al otro margen por una pequeña palanca y unos metros más tarde, vuelvo a cruzar, para enlazar con una amplia pista de tierra, que me deja en la carretera comarcal que une Embid con Huérmeda.

Por ella avanzo durante trescientos metros, hasta un puente que salva las aguas de la Rambla de Ribota, donde hay un cartel de coto de caza, desde aquí giro a la derecha rumbo SE, y sigo por un camino de tierra, que tiene una valla metálica.







La puerta la cruzo por un lateral, sigo por el camino, y enseguida se convierte en una senda bien definida. Cuando me encuentro cerca de un mas en ruinas, me desvío unos metros hacia la derecha, para ver la desembocadura de la Rambla de Ribota en el río Jalón.

Tras realizar un par de fotografías, regreso a la senda, paso junto al mas, y enlazo con las hoces del río Jalón, cuyo cauce se encuentra a poco más de cincuenta metros de mi, y lleva un buen caudal.

Este tramo de la hoces es bastante chulo, aunque no es de las más espectaculares que he visto, caminando por las hoces, llego hasta una pequeña central hidroeléctrica, donde se ha formado un gran Azud, me aproximo lo más cercano a su base, hago una fotografía, y aprovecho para charrar con unos pescadores.





Desde el Azud la senda, se convierte en una amplia pista de tierra rodada, protegida por la Peña Mora, en cuyo interior hay construidos hasta cinco polvorines donde el ejercito guardaba material y munición, los visito uno a uno, y la verdad es que se encuentran en muy mal estado, ya que ha sido utilizado "como vertedero".


Visitado el último de los polvorines, camino unos metros más, enlazo con un camino asfaltado, cruzo por un puente, que salva las aguas del río Jalón y llego a las postrimeras de la población de Campiel.





Para regresar existe la posibilidad de realizar una circular subiendo a la Cocha, y descender hasta Huérmeda por el barranco de San Blás, como se me ha hecho bastante tarde, retrocedo sobre mis pasos con bonitas vistas al río Jalón y sus hoces, hasta llegar de nuevo al puente de la carretera que une Embid con Huérmeda.

Desde aquí continúo dirección SE, entre campos de cultivo paralelo a la carretera, en un campo de cultivo me detengo un instante para ver un curioso observatorio, que han construido en medio de un campo, desde aquí salgo a la carretera, y sigo por ella hasta las afueras de Huérmeda, donde me alejo por unos instante para ver el Azud que hay en esta población.

Una vez visto, regreso hasta la Ermita de San Roque, y desde allí en un par de minutos al coche, dando por finalizada la ruta, que sin ser espectacular, ha resultado entretenida, aunque estaría bien que hubiese alguna pasarela en el tramo de regreso, ya que justo en la margen contraria, hay un pr.







2 comentarios:

  1. Ohhh! Que recuerdos me ha traído esta ruta! Igual hace 15 años que visité con mi padre Bilbilis y los polvorines de Campiel. Bonitos y curiosos rincones del Ibérico. Un abrazo!

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    Respuestas
    1. Hola Ramiro, me alegro que te traiga buenos recuerdos, la Bilbilis está en muy buen estado, aunque es una pena que los Polvorines se utilicén de vertedero Its Spain. Un saludo

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