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miércoles, 21 de junio de 2023

Sant Llorenç de la Muga


En la comarca del Alt Empordà, al noroeste de los Pirineos ampurdaneses, cerca de la frontera francesa, se encuentra la villa de Sant Llorenç de la Muga (muga, es sinónimo de frontera).

Rodeada de montañas, en el valle Alto de la Muga, está pequeña población, de algo más de 230 habitantes, sitúa su núcleo urbano, sobre lo que muy probablemente fue un importante asentamiento romano, junto a un meandro del río de La Muga, que, durante su corto recorrido (11 kilómetros), atraviesa el término municipal.

Ya, en el siglo X, aparece documentada bajo el nombre de Santi Laurenti de Sambuca y en la actualidad, mantiene en un perfecto estado de conservación, el recinto amurallado, que data de los siglos XIV-XV, así como la mayoría de las casas del casco antiguo, construidas en piedra.


Como es el tercer año, que, estamos de vacaciones por la Costa Brava, ya nos conocemos bastante bien, los principales lugares de interés. Ayer, mientras paseábamos por Figueres, entramos en una oficina de turismo, preguntamos por algún pueblo o paraje que se encuentre fuera de los más visitados y nos recomendamos, Sant Llorenç de la Muga, que se encuentra a unos 20 minutos en coche.

Así que, como por la mañana, hemos tenido sesión de playa, está tarde, nos vamos a conocer está pequeña villa medieval, donde dejamos la furgoneta, en un aparcamiento que hay situado a las afueras, junto al río La Muga, donde aprovecho que los chicos se hacen un poco el remolón, para bajar a su cauce, desde el que observo los sillares que componen el puente Vell, de origen gótico, construido entre los 
siglos XIV-XV, seccionado en tres arcos (los dos laterales de medio punto y el central rebajado), que junto con la masa boscosa coronada por la torre del Moros, conforman una fotografía de postal.

De vuelta al aparcamiento, comenzamos la visita caminando unos metros por la carretera, hasta acceder al núcleo urbano por la calle del Pont. atravesada 
por el Rec de Molí, un canal de riego construido en el siglo XVIII, para suministrar fuerza eléctrica al molino de harina, que, en este tramo pasa por un callejón, donde a estas horas el sol, forma unos bonitos contraluces, brillos y reflejos.

El canal, va en paralelo al trazado norte de la muralla, a la que accedemos a través del portal de Baix, que junto con el portal del Dalt y el portal del Mig o del río, conforman las tres puertas de entrada al recinto amurallado, donde aprovecho el arco de entrada, para fotografiar la Plaza de Baix con la torre del campanario de la iglesia de Sant Llorenç de la Muga, que utilizamos como faro, para llegar a la plaza Carles Camps, centro neurálgico de esta pequeña población, donde en el siglo XII se construyó este templo románico, que, a lo largo de diversas épocas ha sufrido varios añadidos, teniendo una planta poco convencional: dos naves, crucero y tres ábsides, junto al que se ubica la Casa Consistorial, que si bien, ocupa un edificio actual, se integra en la estructura del pueblo.

Aprovechando que hay una tienda, compramos unos helados. Mientras los chicos se lo comen sentados en un banco, damos un paseo a la sombra de los árboles, captando nuestra atención la fuente de Paula Armet, que cuenta con una ventana, desde la que fotografíanos la plaza Carles Camps, ingeniero industrial, catedrático de la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, poeta, escritor e hijo de Paula Armet, que pertenecía a una destacada familia de negociantes desde el siglo XVIII.

Aparco la furgoneta junto al río la Muga, bajo a su cauce y contemplo el puente Vell
 Con la torre dels Moros
Después, regreso al aparcamiento, caminamos unos metros por la carretera, hasta adentrarnos en el núcleo urbano
Por la calle del Pont, atravesada por el Rec de Molí, un canal de riego que alimentaba un molino de harina, que va paralelo a la muralla
Accesible a través de tres puertas, el portal del Dalt, el portal del Mig o del río y el portal del Baix
Desde el que fotografío la torre del campanario 
Que nos sirve de faro, para llegar a la plaza Carles Camps
En la que se ubica el templo románico de la iglesia de Sant Llorenç de la Muga
Compuesta por dos naves, crucero y tres ábsides
Junto a la que se encuentra la Casa Consistorial y una tienda, donde compramos unos helados
Y damos un paseo por la zona
Captando nuestra atención, la fuente de Paula Armet, que, cuenta con una ventana
Desde la que fotografiamos la plaza, que lleva el nombre de su hijo

Después, seguimos dando un paseo por el tramo amurallado del levante, situado junto a una zona de huertas, donde se eleva la torre d’en Farlingo, de planta circular, que debe su nombre al alias de Enric Lluis Muntada, alcalde de esta población en el inicio de la Guerra Civil. En un pequeño parque, los chicos se quedan pasando el rato, así que bajamos al cauce del río, desde el que obtenemos una bonita composición de las huertas con la iglesia, la zona amurallada y la torre dels Moros, donde, compruebo la cercanía del puente Vell, por el que paso a la otra orilla, para visitar la ermita Sant Andreu, un pequeño templo románico del siglo XVII.

De vuelta a la muralla, ahora, la recorremos en sentido contrario, fijándonos en una rueda de molino y en la fuente Pudosa, hasta llegar a la segunda puerta de entrada, el portal del Mig o del río, que atravesamos, para salir de nuevo a la plaza Carles Camps, donde callejeamos por las calles de Paula Armet y Girona, admirando las construcciones típicas de la zona, donde la piedra, es el principal elemento en las fachadas. Al llegar a la conjunción de ambas calles, alcanzamos la tercera puerta de acceso a la muralla, el portal de Dalt, que, al contrario que los dos anteriores, es accesible mediante 
una escalera de caracol, por la que subimos hasta arriba, para disfrutar de una bonita panorámica de esta localidad, en la que, por lo menos hoy, está muy tranquila, algo, que escenifica a la perfección un gato, que dormita en un macetero.

Unos metros más adelante, la calle Girona da paso a la calle del Barri, qué, desemboca en el parque de Pep, en el que vemos la réplica de una noria, que servía para regar los huertos situados por encima del nivel del canal de riego, además del castillo de Sant Llorenç, construido en entre los siglos XII-XIII, del que se conserva la torre del homenaje de planta cuadrada y una torre semicircular.

Investigando un poco por el entorno, descubrimos unas pasarelas que van por el paseo Sant Antoni. Mirando en la red, observo que se puede trazar una circular, de unos tres kilómetros, que va hasta la ermita de San Antoni y luego, sube hasta la torre de vigilancia, pero, como los chicos ya están cansados, decidimos dar por finalizada la visita, así que regresamos al aparcamiento, disfrutando de los principales monumentos, hasta alcanzar la furgoneta, donde nos vamos a Figueres a cenar, que nos lo hemos ganado.

Después, seguimos dando un paseo por el tramo amurallado del Levante
En el que se eleva la torre d'en Farlingo, de planta circular
Y desde la cual, bajamos al cauce del río, donde obtenemos una bonita visión de la zona amurallada y la iglesia
Donde compruebo la cercanía del puente Vell
Por el que cruzo a la otra orilla, en la que se ubica la ermita románica de Sant Andreu
De vuelta a la muralla, ahora, la recorremos en sentido inverso, fijándonos en los detalles, como la fuente Pudosa
O en una rueda de molino
Hasta llegar a la segunda puerta de acceso, el portal del Mig o del río (foto sacada de femturisme)
Donde callejeamos por las calles Paula Armet y Girona, hasta alcanzar la confluencia de ambas calles
En la que se ubica la tercera puerta de acceso, el portal de Dalt, accesible mediante una escalera de caracol
Por la que subimos hasta arriba, para disfrutar de las vistas, de está tranquila población
Algo, que escenifica a la perfección, un gato que dormita en un macetero
Unos metros más adelante, llegamos al parque de Pep, en el que vemos la réplica de una noria
Además de los restos del castillo de Sant Llorenç, del que se conserva la torre del homenaje y otra semicircular

lunes, 9 de abril de 2018

Ruesta


El río Aragón, nace a 2.092 metros en el circo glaciar del valle de Astún, cuya cabecera se nutre de los ibónes de Escalar y las Truchas, atravesando la población de Jaca, capital de la comarca de la Jacetanía, que da paso a la depresión de la Canal del Berdún, que se extiende hasta la población navarra de Yesa, conocida por albergar la presa del embalse de Yesa, que acumula las aguas del río Aragón.

La construcción del embalse, se produjo para regar las Bardenas Reales y la comarca zaragozana de las Cinco Villas a través del Canal de las Bardenas, que trajo como contrapunto, la necesidad de inundar 2.400 ha de tierras de labor, de las que vivían más de 1.500 personas, pertenecientes a los municipios de Escó, Tiermás y Ruesta, que ocasiono el despoblamiento masivo.


Tras la visita a la villa de Sos del Rey Católico, regresamos a Jaca por la tortuosa carretera A-1601, donde hacemos un alto en el camino, para ver la localidad de Ruesta, que a día de hoy pertenece a los términos municipales de Sigüés y Urriés, que poco a poco va despertando del letargo, en que quedo sumida después de la construcción del embalse.

En una explanada situadas a las afueras del núcleo urbano, declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, ya que por sus calles transcurre la variante del Camino de Santiago, denominado camino francés, aparcamos la furgoneta, desde la que nos acercamos caminando hasta la plaza de la Iglesia, en la que se ubica la Iglesia parroquial de la Asunción, construida en la segunda mitad del S.XVI, de origen renacentista.

Fijándonos en los materiales utilizados, podemos apreciar como se construyo en dos fases. Por un lado el templo, al que se accedía por la fachada occidental a través de una portada formada por un arco de medio punto, actualmente desaparecido, y por otro la torre fortificada del campanario, en la que podemos ver el carácter defensivo de está construcción, al identificar hasta tres aspilleras (dos en la torre y una en los muros).

Debido al estado ruinoso de está construcción, todo el perímetro se encuentra vallado, y la entrada por la portada está tapada por una reja metálica, desde la que podemos intuir la nave principal, en forma de cruz latina con crucero, con varias capillas laterales comunicadas entre si.

Por el mismo camino, regresamos a la plaza de la Iglesia, en la que nos detenemos para leer un texto reivindicativo, que nos recuerda que los vecinos de la Canal del Berdún siguen activos, ya que en los años 70 surgió el planteamiento del recrecimiento del embalse de Yesa, que triplicaría el agua embalsada, que pasaría de los 446,86 hm³ a 1.525 hm³, lo que conllevaría la desaparición del núcleo urbano de Sigües, además de las expropiaciones de terrenos de Artieda y Mianos (si no quieres una taza, taza y media).

Desde la misma plaza, accedemos al núcleo urbano, compuesto principalmente por dos calles; la calle Mayor, que va desde la Iglesia hasta el Castillo, y la calle del Centro, que es por la que comenzamos a caminar, en la que podemos ver que se han reconstruido varias viviendas, como es el caso de Casa Alfonso reconvertido en la casa de cultural Ramón Asin, o Casa Valentín, que es el actual albergue de peregrinos, debido a que en el año 1988 la Confederación Hidrográfica del Ebro cedió el pueblo y parte de su término municipal a una organización sindical.

Viendo el estado en el que se encuentra, el tema está complicado, ya que hace falta una gran inyección económica para levantar de nuevo el núcleo urbano, así como un plan de vida, que sea lo suficientemente atractivo para que los descendientes de los antiguos habitantes de Ruesta vuelvan a sus orígenes.

Nosotros por el momento nos adentramos entre las ruinas de la calle Mayor, para intentar acceder hasta los restos del castillo de origen musulmán, conquistado por Sancho Garcés en el año 911, aunque la actual fortaleza data de los siglos XI y XII, siendo ahora de propiedad privada.

Si complicado resultaba el acceso a los enemigos, debido a que un barranco protege dos flancos del castillo, tanto o más resulta ahora, ya que la vegetación y las vallas que protegen las ruinas, no permiten llegar hasta la base del castillo. 

Como no queremos irnos sin disfrutar de este emblema del Reino de Aragón, salimos a la carretera por la que caminamos con cuidado unos metros, hasta poder comprobar como entre las ruinas del recinto fortificado, que tenía una planta rectangular de unos 45 por 20 metros, emergen dos torres, siendo la más elevada la torre del homenaje, que se calcula que tendría una altura de 25 metros.

Siguiendo la carretera entre los árboles, echamos una última mirada, para observar al responsable para unos del despoblación de Ruesta; para otros del avance de su forma de vida, el embalse de Yesa, que con sus aguas color turquesa y la sierra de Leyre de fondo, nos ofrece una bonita estampa, con la que regresamos al coche, con la esperanza que Ruesta resurja entre sus ruinas.

Desde la explanada, nos acercamos a la plaza de la Iglesia, en la que se ubica la iglesia de la Asunción
Con una portada de medio punto, y dos aspilleras en la torre del campanario
Y una tercera en los muros
Luego, regresamos a la plaza de la Iglesia, donde hacemos una pausa, para leer un texto reivindicativ
Que tras finalizar, nos adentramos en el núcleo urbano, compuesto por la calle Mayor y la calle del Centro
Por la que caminamos, observando como se han rehabilitado un par de viviendas
Al final de la calle, nos internamos en las ruinas de la calle Mayor
Para intentar acceder a la base del castillo de origen musulmán, que resulta complejo
Debido a la maleza y a las mallas que cercan gran parte de los edificios
Así que salimos a la carretera por la que caminamos, hasta poder ver en la distancia el recinto amurallado
En el que emergen dos torres, siendo la más elevada la torre del homenaje
Antes de partir a Jaca, echamos una mirada al embalse de Yesa, con la sierra de Leyre de fondo

martes, 30 de enero de 2018

Sos del Rey Católico


Siempre que estamos de vacaciones, aprovechamos para hacer alguna visita cultural por la zona, como no podía ser de otra forma, nos acercamos esta mañana a la villa de Sos, que es como se le denominaba históricamente, aunque a inicios del S.XX cambio su nombre a Sos del Rey Católico, como recuerdo a su más ilustre vecino, don Fernando II de Aragón , más conocido como Fernando el Católico, que nació en el Palacio de los Sada, en el año 1452.

Ubicada al noroeste de la provincia de Zaragoza, limita con la vecina comunidad Foral de Navarra. En 1711 es nombrada capital de la comarca de las Cinco Villas, compuesta a su vez por las villas de Tauste, Ejea, Sádaba y Uncastillo, cuyos términos municipales, abarcan el Espacio Protegido de la Sierra de Santo Domingo, de gran valor ecológico y geológico.

Pero hoy, nos vamos a centrar en su casco histórico, declarado Conjunto Histórico Artístico, y Bien de Interés Cultural en el año 1968, entrando a formar parte en enero de 2016 de La asociación de los pueblos más bonitos de España.


Sobre las once de la mañana, llegamos a Sos del Rey Católico, aunque se puede aparcar en la zona de extramuros, nosotros dejamos el coche en la plaza del Mesón, que da acceso al casco histórico.

A escasos metros, en la zona de los jardines, se inicia la ruta de la Vaquilla, un recorrido que se realizo en el año 2009 con motivo del 25 aniversario de la película dirigida por Luis García Berlanga “La Vaquilla”, que fue rodada en la villa, en la que se han colocado un conjunto de 12 esculturas, formadas por una silla de director y una claqueta, en la que se reproducen algunas de las mejores frases de la película, distribuidas a lo largo de la villa, en algunos de los lugares que sirvieron de escenario.

Desde la plaza del Mesón, caminamos hacia la calle Emilio Alfaro, donde podemos ver la silla del productor Alfredo Matas, “que gracias a su tesón, fue posible el rodaje de la Vaquilla, la película más cara del cine español hasta 1984”, junto a ella se sitúa el crucero del Portal de Zaragoza, que habitualmente era un monumento religioso, generalmente construido en piedra y coronado con una cruz, que se situaban en encrucijadas, atrios de iglesias o lugares elevados, aunque en la actualidad, muchos de ellos, como en este caso, han sido desplazados a los núcleos urbanos.

Al final de la calle Emilio Alfaro, pasamos bajo el Portal de Zaragoza, que fue la puerta principal de acceso al recinto fortificado, que recibe su nombre por estar orientado hacia la capital aragonesa, en el que podemos ver una bonita ventana ajimezada, que fue colocada en una restauración producida en los años 60, sustituyendo a una de menor tamaño, colocada sobre un arco de medio punto, por el que accedemos a la calle mayor, conocida como calle de Fernando el Católico.

Principal arteria de la villa, de suelo empedrado, y preciosas casas construidas en piedra, caminamos por ella hacia la plaza de la Villa, observando las fachadas, decoradas algunas con bellas ventanas que hacen guiños a tiempos pasados, en el que convivieron diferentes culturas, engalanadas con escudos de armas, como la casona renacentista del Palacio de Niño, de finales del S.XVI, en el que nos detenemos para ver su portada formada por un arco almohadillado.

Unos metros más adelante, dejamos la calle mayor, cogemos la calle Madrigal Altas Torres, por la que nos encaminamos hacia la plaza de la Hispanidad, en la que se sitúa el edificio Renacentista del Palacio de Sada, construido en piedra de sillería en el S.XV, sobre las ruinas del antiguo castillo del S.XIII, del que tan solo se conserva adosada su capilla, la Iglesia de San Martín de Tours.

En los jardines contiguos al palacio, nos detenemos para observar la facha principal, en el que varios adornos nos llaman la atención; el escudo de armas de los Sada, y los dos pequeños resaltes a modo de torreones, colocados en los extremos del edificio, rematados por almenas, que otorgan al palacio el estilo civil-militar, típicos en las mansiones aragonesas del S.XV.

A través de una portada coronada por un arco de medio punto, accedemos al interior del edificio, en el que un 10 de marzo de 1452, se produjo un importante acontecimiento histórico, el nacimiento de Fernando el Católico, que años más tarde se convertiría en Fernando II de Aragón, V de Castilla, III de Sicilia y Nápoles.

El edificio que perteneció hasta medidos del S.XV a la familia Sada, en la actualidad ha sido reconvertido en Centro de Interpretación, que gira entorno a la figura de Fernando II, que conocemos durante media hora, a través de una sucesión de panales y audiovisuales, donde se puede contratar una visita guiada por los principales monumentos de la villa “horarios, y precios de las visitas guiadas”.

Por desgracia, nos comentan que la visita ha comenzado a las 11, y la siguiente es a las 13 horas. Como falta más de una hora, preferimos hacerlo de forma libre, así que cogemos un plano de la villa, y comenzamos la visita dirigiéndonos al siguiente punto de interés, el barrio judío, que se encuentra detrás del Palacio de Sada, el cual rodeamos por la calle Juana Enriquez, hasta llegar al laberinto de calles, callejones y túneles, que formaban el antiguo barrio judío de Sos del Rey Católico.

Compuesto por unas treinta viviendas, en el que se incluía la sinagoga, el hospital y un horno para cocer el pan, actualmente muchas de ellas se mantienen intactas, englobándose alrededor de la plaza de la Sartén, donde en unas de las casas, podemos ver grabada la cruz, y tapada la mezuzah, símbolo de la conversión al cristianismo de un judío. 

Aparcamos en la plaza del Mesón y nos acercamos al crucero del Portal de Zaragoza y la silla Alfredo Matas
Para acto seguido, pasar bajo el Portal de Zaragoza, principal puerta de acceso al recinto amurallado
Por el que accedemos a la calle Mayor, conocida como calle Fernando el Católico
En la que se ubica, el Palacio de Niño (izquierda)
Donde destaca su portada, formada por un arco almohadillado
Unos metros más adelante, cogemos la calle Madrigal Altas Torres, por la que llegamos al Palacio de Sada
Desde el palacio, callejeamos por las calles del barrio judío
Compuesto por unas treinta viviendas, que se engloban en torno a la plaza de la Sartén
Donde vemos la cruz grabada y tapada, la mezuzah (fotografía recogida de http://www.sosdelreycatolico.com
Y el año de construcción de algunas de ellas

Desde la plaza de la Sartén, regresamos a la calle mayor, por la que accedemos a través de un soportal a la plaza de la Villa, en el que se celebraba el mercado en la Edad Media, de manera que los puestos, mercaderes y mercancías, pudieran resguardarse de las inclemencias del tiempo.

Formado por tres arcos, uno de medio punto, y dos apuntados, entre los dos arcos interiores, se conserva el hueco en el que se colocaba la balanza, además de la hendidura donde se situaba la vara aragonesa o jaquesa, que era la unidad de medida que se utilizaba antes de instaurarse el Sistema Métrico Decimal.

Numerosos son los edificios que cierran la plaza, pero dos son sin duda los que nos llaman la atención. El primero de ellos, es la Casa de la Villa, construida a finales del S.XVI en piedra de sillería (las obras empezaron en el año 1595), de estilo renacentista, donde podemos leer en la fachada dos inscripciones realizadas en el año 1861, que pertenecen al antiguo testamento, que se utilizaban para que la gente no dijese palabrotas.

El edificio, está compuesto por tres plantas, nosotros accedemos al zaguán, que cuenta con un suelo formado por un mosaico de cantos rodados, sobre el que se sustenta una preciosa galería formada por dos grandes columnas, y tres arcos, en la cual permanecemos unos minutos.

Después, salimos a la plaza de la Villa, donde vemos el otro edificio que tiene similares características al de la Casa de la Villa, el Colegio Isidoro Gil de Jaz, que lleva el nombre del ilustre abogado que lo mando construir en el año 1762, que fue un alto cargo de la monarquía, bajo los reinados de Fernando VI y de Carlos III.

Para comprender la importancia de Sos del Rey Católico, en aquellos años, estuvo regentado por los Padres Escolapios, tuvo más de 300 alumnos, todos ellos chicos, siendo ahora el colegio publico de SOS que tan solo cuenta con 27 alumnos, de entre 3 y 12 años.

En lo referente al edificio, nos quedamos con dos detalles; la entrada que hay en la calle Gil de Jaz, compuesta por un arco de medio punto, sobre el que hay una portada adintelada, y el último piso, compuesto por una hilada de nueve arcos de medio punto, que ocupa el inicio de la calle Doña Manuela Pérez de Biel, por la que comenzamos a subir hacia la Peña Feliciana, sobre la que se construyo el castillo, dejando a nuestra derecha el edificio de la Lonja, en el que se ubica la biblioteca pública, que tiene un espacio abierto formado por un soportal porticado, compuesto por arcos apuntados.

A medida que subimos a la parte alta de Sos del Rey Católico, entre las casonas, empezamos a vislumbrar la impresionante espadaña de tres vanos en dos pisos, de la fachada sur de la Iglesia de San Esteban, que solo se podía acceder a través del Claustro de Santa María del Perdón, donde en una placeta situada junto a la entrada, podemos ver la estatua en homenaje al directo de la Vaquilla, Luis García Berlanga, que es la única silla de todo el recorrido ocupada, en cuya claqueta podemos leer “Yo las únicas trincheras que creo que deben existir, son entre el hombre y la mujer”

Conocido como el túnel del Perdón, nos adentramos en está galería abovedada, que demuestra el carácter defensivo de está edificación, que en caso de guerra podía cerrarse, en la que nos vamos deteniendo para observar los adornos en forma de cruces y grabados, que la decoran. En su parte intermedia, se encuentra la coqueta portada de acceso a la cripta, que habitualmente se encuentra cerrada, compuesta por cuatro arquivoltas y su vano, sin tímpano.

Al final del túnel del Perdón, salimos junto a la Iglesia románica de San Esteban, que se asienta sobre la Peña Feliciana, cerrando uno de los flancos del castillo. Su construcción se inicio en el S.XI, gracias a las donaciones de la reina Estefanía de Navarra, está compuesta por el claustro, la cripta y la iglesia, de la que nos quedamos prendados de la portada románica del S.XII, en la que podemos apreciar en el centro un Pantocrátor rodeado del Tetramorfos en el tímpano, mientras que las arquivoltas recogen escenas figuradas y las jambas figuras bíblicas, además de santos aragoneses como San Lorenzo, que debido a las inclemencias del tiempo, se han ido dañando, por lo que en el S.XVI, se construyó el pórtico para proteger las tallas.

Tras disfrutar de la portada, accedemos al interior en el que está prohibido realizar fotografías, el precio de la entrada es de 1 €. La persona que se encarga de guardar la iglesia, nos la enseña, donde destaca la pila bautismal del S.VIII en la que fue bautizado Fernando el Católico, el Cristo románico del Perdón y el órgano de estilo rococó, construido sobre el año 1757 por Silvestre Thomas, gran maestro organero aragonés.

Por una sinuosa escalera de caracol, descendemos hacia la iglesia inferior, conocida como la cripta de Santa María del Perdón a la que también se puede acceder desde la portada del Claustro, que hemos visto al atravesar el túnel del Perdón.

De planta rectangular, se divide en tres pequeñas naves, que desembocan en tres capillas absidiales, donde las protagonistas son las pinturas originales del S.XIV, de estilo gótico lineal que narran la vida de Cristo, que no fueron descubiertas hasta el año 1924.

Luego volvemos a la calle Mayor y accedemos a la plaza de la Villa, donde está el colegio Isidoro Gil de Jazz
Y la Casa de la Villa
Que cuenta con dos pisos superiores y zaguán, con una galería con dos grandes columnas y tres arcos
En la plaza de la Villa, subimos por la calle Doña Manuela Pérez de Biel, dejando la Lonja a nuestra derecha
  Donde vislumbramos la impresionante espadaña de la fachada Sur de la Iglesia de San Esteban
Cerca del Claustro de Santa María del Perdón, nos detenemos para ver la estatua de Luis García Berlanga
Luego, cruzamos una galería abovedada, conocida como el túnel del Perdón
Por la que salimos a la plaza de la Iglesia, en la que se encuentra la Iglesia de San Esteban
En la que destaca la portada románica del S.XII
Decorada con jambas de figuras bíblicas y santos aragoneses
Y en el interior, las pinturas de la cripta (fotografía recogida de http://www.sosdelreycatolico.com/

Visitada esta pequeña gran joya del románico, salimos al exterior, nos dirigimos hacia el mirador de San Esteban, en el que se ubican las sillas de los actores Guillermo Montesinos “La viña, … se han cargado la huerta de mi suegro, me cago en la madre que los echó!...Ha sido la artillería...!la nuestra, ha sido la nuestra... Hijos de puta!"; de Alfredo Landa “Has visto, al Teniente? Aquí en pelota, ni enemigos ni nada … Hasta te invitan a desayunar”, y de José Sacristán “No digas ¡Por Dios!...¡que somos rojos!", desde las que admiramos el paisaje, hacia el Sur de la Sierra de Leyre; al Norte del castillo de Peña Feliciana, al cual nos dirigimos.

Situado en la cumbre de la Peña Feliciana, punto más alto de la villa, fue construido en el S.X por el Reino de Pamplona, para frenar el avance musulmán, en torno al cual se fue formando la actual villa, que fue una plaza fronteriza durante la Edad Media, inicialmente entre cristianos y musulmanes, para más tarde, a partir del S.XI, entre los reinos de Aragón y Navarra.

El castillo original, estaba construido en madera, a medida que las técnicas de construcción fueron evolucionando, la madera se fue sustituyendo por piedra. Del actual castillo, tan solo queda en pie la torre del homenaje, de planta cuadrada, rematada con almenas en el centro, y el recinto fortificado, donde nos encaramamos en uno de los torreones circulares.

Desde la zona alta, ahora toca bajar hasta el recinto amurallado que rodea toda la villa, así que regresamos hasta la plaza de la Villa, donde cogemos la calle Gil de Jaz, por la que descendemos hasta el Parador de Sos del Rey Católico, un edificio de nueva planta, inaugurado en 1975, construido entorno a la muralla, aprovechando el solar y corrales en ruinas, manteniendo la arquitectura popular de la villa.

Continuando por la calle de acceso a la villa, vamos rodeando la muralla, hasta alcanzar el Portal de Sangüesa, también conocido como el Portal de Domínguez o Portal de Nador, que debe su nombre por estar orientado hacia esta localidad de Navarra, que esta formado por dos arcos, uno exterior apuntado, y otro interior de medio punto, que en la actualidad forma parte de una vivienda.

Unos metros más arriba de la muralla Oeste, llegamos al Portal de Poniente, que antiguamente estaba formado por un arco apuntado, que tras una reforma en el siglo pasado, se transformó en un arco de medio punto, flanqueado por una torre con saeteras.

Su nombre, proviene porque está orientado hacia dicho punto cardenal, aunque es más conocido como el Portal del Mudo, que según cuenta una leyenda que tiene origen en la guerra de la independencia, durante la ocupación francesa, un habitante de Sos salía a escondidas para encontrarse con su novia, hasta que un día los franceses lo arrestaron pensando que era un espía.

Tras torturarle para hacerle hablar, este se corto la lengua de un mordisco, para no traicionar a sus paisanos. Conmovidos por la muestra de valor, los soldados franceses deciden liberarlo, pero al entrar al pueblo por el Portal de Poniente, muere desangrado.

Siguiendo los pasos del pastor, atravesamos el Portal del Mudo, callejeamos por la Villa, hasta enlazar con la calle Juan II de Aragón, por la que cruzamos el Portal de la Reina, que debe su nombre a una restauración que hizo el ayuntamiento de la villa en homenaje a la Reina Doña Juana Enríquez, también llamado Portal de Maya, porque así se llamaba antes la calle por la que se accedía al portal, o Portal de la Fuente Alta, porque pasando el portal se accedía a una fuente próxima.

Al otro lado, alcanzamos la vía Hispanidad, en la que se ubica el crucero de la Reina, que en origen estuvo enclavado en las proximidades del cementerio, siendo trasladado más tarde junto al Portal de la Reina, adquiriendo su nombre. El crucero, contiene una grada de ocho lados y dos alturas, coronado con un capitel, sobre la que se asentaba una cruz de piedra, sustituida por la actual de hierro.

Junto a él, se sitúa la silla dedicada a la actriz Amparo Soler Leal “Pero , ¡Si es un teniente! Yo, como no le había visto las estrellas … Adelante, mi teniente, usted gratis … y espero que no me denuncie”.

Desde la vía Hispanidad,  caminamos por ella hasta llegar finalmente a la plaza del Mesón, donde finalizamos el paseo por la histórica villa de Sos del Rey Católico, a la que hace más de dos décadas que no volvía, y que no nos ha defraudado. Ahora vuelta a Jaca para comer, no sin antes hacer una parada por el camino, para visitar un pequeño núcleo urbano, de gran importancia, pero eso será otra historia ...

Ahora, vamos al mirador, donde están las sillas de Guillermo Montesinos, Alfredo Landa y José Sacristán
Mientras disfrutamos de las vistas al Sur de la Sierra de Leyre
Y al Norte, del castillo de Peña Feliciana
Del que tan solo se conserva la torre del homenaje
Y el recinto amurallado, donde nos encaramamos en uno de sus torreones circulares
Luego, regresamos a la plaza de la Villa
En la que cogemos la calle Gil de Jaz
Por la que bajamos hasta el Parador de Turismo 
Donde comenzamos a rodear el recinto amurallado, hasta llegar al Portal de Sangüesa
Y unos metros más arriba, al Portal de Poniente o del Mudo
Que atravesamos siguiendo los pasos del pastor, por el que atravesamos el Portal de la Reina
También conocido como el Portal de Maya o de la Fuente Alta, donde llegamos a la vía de la Hispanidad
En el que se ubica el crucero de la Reina y la silla de la actriz, Amparo Soler Leal

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