miércoles, 21 de junio de 2023

Sant Llorenç de la Muga


En la comarca del Alt Empordà, al noroeste de los Pirineos ampurdaneses, cerca de la frontera francesa, se encuentra la villa de Sant Llorenç de la Muga (muga, es sinónimo de frontera).

Rodeada de montañas, en el valle Alto de la Muga, está pequeña población, de algo más de 230 habitantes, sitúa su núcleo urbano, sobre lo que muy probablemente fue un importante asentamiento romano, junto a un meandro del río de La Muga, que, durante su corto recorrido (11 kilómetros), atraviesa el término municipal.

Ya, en el siglo X, aparece documentada bajo el nombre de Santi Laurenti de Sambuca y en la actualidad, mantiene en un perfecto estado de conservación, el recinto amurallado, que data de los siglos XIV-XV, así como la mayoría de las casas del casco antiguo, construidas en piedra.


Como es el tercer año, que, estamos de vacaciones por la Costa Brava, ya nos conocemos bastante bien, los principales lugares de interés. Ayer, mientras paseábamos por Figueres, entramos en una oficina de turismo, preguntamos por algún pueblo o paraje que se encuentre fuera de los más visitados y nos recomendamos, Sant Llorenç de la Muga, que se encuentra a unos 20 minutos en coche.

Así que, como por la mañana, hemos tenido sesión de playa, está tarde, nos vamos a conocer está pequeña villa medieval, donde dejamos la furgoneta, en un aparcamiento que hay situado a las afueras, junto al río La Muga, donde aprovecho que los chicos se hacen un poco el remolón, para bajar a su cauce, desde el que observo los sillares que componen el puente Vell, de origen gótico, construido entre los 
siglos XIV-XV, seccionado en tres arcos (los dos laterales de medio punto y el central rebajado), que junto con la masa boscosa coronada por la torre del Moros, conforman una fotografía de postal.

De vuelta al aparcamiento, comenzamos la visita caminando unos metros por la carretera, hasta acceder al núcleo urbano por la calle del Pont. atravesada 
por el Rec de Molí, un canal de riego construido en el siglo XVIII, para suministrar fuerza eléctrica al molino de harina, que, en este tramo pasa por un callejón, donde a estas horas el sol, forma unos bonitos contraluces, brillos y reflejos.

El canal, va en paralelo al trazado norte de la muralla, a la que accedemos a través del portal de Baix, que junto con el portal del Dalt y el portal del Mig o del río, conforman las tres puertas de entrada al recinto amurallado, donde aprovecho el arco de entrada, para fotografiar la Plaza de Baix con la torre del campanario de la iglesia de Sant Llorenç de la Muga, que utilizamos como faro, para llegar a la plaza Carles Camps, centro neurálgico de esta pequeña población, donde en el siglo XII se construyó este templo románico, que, a lo largo de diversas épocas ha sufrido varios añadidos, teniendo una planta poco convencional: dos naves, crucero y tres ábsides, junto al que se ubica la Casa Consistorial, que si bien, ocupa un edificio actual, se integra en la estructura del pueblo.

Aprovechando que hay una tienda, compramos unos helados. Mientras los chicos se lo comen sentados en un banco, damos un paseo a la sombra de los árboles, captando nuestra atención la fuente de Paula Armet, que cuenta con una ventana, desde la que fotografíanos la plaza Carles Camps, ingeniero industrial, catedrático de la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, poeta, escritor e hijo de Paula Armet, que pertenecía a una destacada familia de negociantes desde el siglo XVIII.

Aparco la furgoneta junto al río la Muga, bajo a su cauce y contemplo el puente Vell
 Con la torre dels Moros
Después, regreso al aparcamiento, caminamos unos metros por la carretera, hasta adentrarnos en el núcleo urbano
Por la calle del Pont, atravesada por el Rec de Molí, un canal de riego que alimentaba un molino de harina, que va paralelo a la muralla
Accesible a través de tres puertas, el portal del Dalt, el portal del Mig o del río y el portal del Baix
Desde el que fotografío la torre del campanario 
Que nos sirve de faro, para llegar a la plaza Carles Camps
En la que se ubica el templo románico de la iglesia de Sant Llorenç de la Muga
Compuesta por dos naves, crucero y tres ábsides
Junto a la que se encuentra la Casa Consistorial y una tienda, donde compramos unos helados
Y damos un paseo por la zona
Captando nuestra atención, la fuente de Paula Armet, que, cuenta con una ventana
Desde la que fotografiamos la plaza, que lleva el nombre de su hijo

Después, seguimos dando un paseo por el tramo amurallado del levante, situado junto a una zona de huertas, donde se eleva la torre d’en Farlingo, de planta circular, que debe su nombre al alias de Enric Lluis Muntada, alcalde de esta población en el inicio de la Guerra Civil. En un pequeño parque, los chicos se quedan pasando el rato, así que bajamos al cauce del río, desde el que obtenemos una bonita composición de las huertas con la iglesia, la zona amurallada y la torre dels Moros, donde, compruebo la cercanía del puente Vell, por el que paso a la otra orilla, para visitar la ermita Sant Andreu, un pequeño templo románico del siglo XVII.

De vuelta a la muralla, ahora, la recorremos en sentido contrario, fijándonos en una rueda de molino y en la fuente Pudosa, hasta llegar a la segunda puerta de entrada, el portal del Mig o del río, que atravesamos, para salir de nuevo a la plaza Carles Camps, donde callejeamos por las calles de Paula Armet y Girona, admirando las construcciones típicas de la zona, donde la piedra, es el principal elemento en las fachadas. Al llegar a la conjunción de ambas calles, alcanzamos la tercera puerta de acceso a la muralla, el portal de Dalt, que, al contrario que los dos anteriores, es accesible mediante 
una escalera de caracol, por la que subimos hasta arriba, para disfrutar de una bonita panorámica de esta localidad, en la que, por lo menos hoy, está muy tranquila, algo, que escenifica a la perfección un gato, que dormita en un macetero.

Unos metros más adelante, la calle Girona da paso a la calle del Barri, qué, desemboca en el parque de Pep, en el que vemos la réplica de una noria, que servía para regar los huertos situados por encima del nivel del canal de riego, además del castillo de Sant Llorenç, construido en entre los siglos XII-XIII, del que se conserva la torre del homenaje de planta cuadrada y una torre semicircular.

Investigando un poco por el entorno, descubrimos unas pasarelas que van por el paseo Sant Antoni. Mirando en la red, observo que se puede trazar una circular, de unos tres kilómetros, que va hasta la ermita de San Antoni y luego, sube hasta la torre de vigilancia, pero, como los chicos ya están cansados, decidimos dar por finalizada la visita, así que regresamos al aparcamiento, disfrutando de los principales monumentos, hasta alcanzar la furgoneta, donde nos vamos a Figueres a cenar, que nos lo hemos ganado.

Después, seguimos dando un paseo por el tramo amurallado del Levante
En el que se eleva la torre d'en Farlingo, de planta circular
Y desde la cual, bajamos al cauce del río, donde obtenemos una bonita visión de la zona amurallada y la iglesia
Donde compruebo la cercanía del puente Vell
Por el que cruzo a la otra orilla, en la que se ubica la ermita románica de Sant Andreu
De vuelta a la muralla, ahora, la recorremos en sentido inverso, fijándonos en los detalles, como la fuente Pudosa
O en una rueda de molino
Hasta llegar a la segunda puerta de acceso, el portal del Mig o del río (foto sacada de femturisme)
Donde callejeamos por las calles Paula Armet y Girona, hasta alcanzar la confluencia de ambas calles
En la que se ubica la tercera puerta de acceso, el portal de Dalt, accesible mediante una escalera de caracol
Por la que subimos hasta arriba, para disfrutar de las vistas, de está tranquila población
Algo, que escenifica a la perfección, un gato que dormita en un macetero
Unos metros más adelante, llegamos al parque de Pep, en el que vemos la réplica de una noria
Además de los restos del castillo de Sant Llorenç, del que se conserva la torre del homenaje y otra semicircular

martes, 23 de mayo de 2023

Ascensión al Puchilibro 1595 metros desde el Castillo de Loarre (PRHU-105)


La sierra de Gratal, es una cadena montañosa situada al Norte de la ciudad de Huesca, en las primeras estribaciones de los Pirineos, que se expande más allá del oeste, estirándose hacia otras dos sierras, que son también las mismas, como es el caso de la sierra Caballera y la sierra de Loarre.

La sierra Caballera, es la central de todas, se eleva hasta los 1563 metros del pico Caballera y otro, de 1517 metros, llamado Naviella, a los que se puede ascender desde la localidad de Bolea, siguiendo las marcas del GR.1, por el collado de los Pocos.

Al Oeste, se levanta la zona más elevada de la sierra, la sierra de Loarre, que pertenece a la población del mismo nombre. Esta sierra, como todas las de la zona, tienen un bosque de pino laricio en las partes bajas que dan paso al boj, el erizón y el pino silvestre en las zonas más elevadas.

En ella, con sus 1595 metros, se ubica la máxima elevación de este conjunto de sierras, el Puchilibro o Pusilibro, al que vamos a subir trazando una circular, desde el castillo de Loarre, siguiendo las marcas blancas y amarillas del PRHU-105.


En contadas ocasiones, salimos al monte y comemos de restaurante, hoy, es uno de esos días, porque hemos cogido hora en Casa O'Caminero. Sobre las 10:30, llegamos al aparcamiento del castillo de Loarre, donde vemos que se está celebrando una prueba de BTT, que, intuyo, tan solo vamos a coincidir en el tramo de sendero, que va a parar, a la pista que viene del Mirador de los Buitres.

Al final, seguimos con el plan establecido, por lo cual, comenzamos a caminar por una pista de tierra, que, rápidamente nos adentra en el pinar, donde iniciamos el tramo circular en sentido antihorario, mientras la pista se transforma en un bonito sendero, por el que cómodamente vamos ganando desnivel, observando como los bojes ganan protagonismo, caminando en todo momento por el exterior del sendero e incluso, por medio del pinar, ya que el bosque es limpio y evitamos tener algún susto con las bicicletas.

Siguiendo las marcas blancas y amarillas del PRHU-105, salimos a la pista que viene del Mirador de los Buitres, donde hablamos con unas personas de la organización, que corroboran mi teoría, así que a partir de ahora, tranquilidad absoluta. Tras despedirnos, continuamos caminando por la pista durante un centenar de metros, hasta conectar con el otro sector del sendero, donde la pendiente se acentúa y el panorama, cambia por completo, ya que el pinar da paso al erizón.

A pesar de que estamos a finales del invierno, el día hace honor a la denominación de esta comarca <<La Hoya de Huesca>>. Mi mujer, improvisa un atuendo para protegerse la cabeza, para acto seguido, continuar subiendo por el sendero, que traza un giro de 90º y nos posiciona en la cresta este del pico Puchilibro, un tramo muy estético, sin más dificultad, que caminar por un terreno roto entre erizones con la sierra de Gratal como telón de fondo, mientras tras el pinar, emergen los pirineos (Peña Otal y Macizo de Monte Perdido).

Unos metros más adelante, la cresta finaliza en un cruce, al que más tarde regresaremos, donde seguimos por sendero que atraviesa un espeso manto de erizones, por el que accedemos al vértice geodésico del Puchilibro, que, a pesar de sus 1595 metros, debido a su ubicación, es un magnífico mirador, desde el que contemplamos la Peña Rueba, la sierra de Santo Domingo (Puy Moné y pico Santo Domingo), la Peña Oroel, los Pirineos (desde la Peña Ezcaurre al Posets), la sierra Gratal (Peña Gratal) y la sierra de Guara (Tozal de Guara).

Desde el aparcamiento del castillo de Loarre, comenzamos a caminar por una pista de tierra, que se introduce en el pinar
Donde iniciamos el tramo circular en sentido antihorario y la pista, se transforma en un bonito sendero
Por el que cómodamente vamos ganando desnivel, observando como los bojes ganan protagonismo
Tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PRHU-105
Salimos a la pista que viene del mirador de los Buitres, que tan solo seguimos durante un centenar de metros
Hasta localizar el siguiente tramo de sendero, donde la pendiente se acentúa
Y el pinar, da paso a una vegetación arbustiva (boj y erizón), donde a pesar de estar a finales del invierno
 El calor, hace honor a la denominación de esta comarca <<Hoya de Huesca>>, mientras el sendero
Traza un giro de 90º, que nos posiciona en la cresta Este del pico Puchilibro, sencilla pero muy estética
Que no ofrece mayor dificultad, que avanzar por un terreno roto, con la sierra de Gratal de fondo
Mientras por encima del pinar, despunta la Peña Otal y buena parte del macizo de Monte Perdido
Unos metros más adelante, alcanzamos una bifurcación, donde tomamos un sendero que atraviesa un espeso manto de erizones
Por el que accedemos al vértice geodésico del pico Puchilibro, que, pese a su modesta altura
Resulta un magnífico mirador hacia la Peña Rueba, la sierra de Santo Domingo
La Peña Oroel (primer plano), los Pirineos
La sierra de Guara (izquierda) y la sierra de Gratal (derecha)

Como vamos bien de tiempo, permanecemos un rato en la cima disfrutando de las vistas, hacemos unas fotos e iniciamos el descenso, regresando sobre nuestros pasos hasta la intersección, donde está vez, tomamos el ramal que va hacia la cresta Oeste (Repetidor), por un sendero en buen estado, en el que vamos alternando tramos despejados con pequeñas manchas de pinos, hasta alcanzar el comienzo de la cresta (solo tiene un paso con algo de dificultad). por la que podríamos acceder al Portillo Chara, fácilmente identificable desde aquí, por las antenas que pueblan su cima.

Si fuera solo, no tendría ninguna duda en continuar por la cresta, pero, yendo con mi mujer, no tengo ganas de que pase un mal rato o se quede enriscada en algún paso, así que, como hemos venido a pasar un buen rato, obviamos esta variante, para continuar el descenso por el sendero principal, que, tras varias lazadas, nos introduce de nuevo en un bonito pinar, en el que vamos tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PRHU-105, que, recorta en un par de ocasiones la pista que viene del Portillo Chara, hasta llegar a la altura de una balsa artificial.

Aquí, seguimos caminando por el Plan de Lugas, en el que se ubica un refugio forestal del Corral de Plan de Lugas, donde echamos una última mirada al Puchilibro, que muestra la que es sin duda, su cara más reconocible, aunque merece la pena realizar, la larga pero poco conocida circular por la cara Norte, desde la población de Rasal.

Unos metros más adelante, el camino nos introduce definitivamente en el pinar, por el que descendemos con la mirada puesta en el castillo medieval de Loarre, que fue mandado construir por el monarca Sancho III el Mayor, sobre un espolón rocoso situado a 1071 metros de altitud. Una joya de la arquitectura civil y militar de la época, que sirvió para defender la línea fronteriza del Reino de Aragón y fue clave, en la reconquista cristiana de esta tierra a los musulmanes, que observo, desde el mirador natural que conforman las agujas de la Peña O Rufo, que, junto al Bunker, conforman los dos sectores de una pequeña escuela de escalada deportiva, compuesta por 19 vías.

De vuelta al camino, cerramos la circular, para acto seguido, regresar sobre nuestros pasos hasta el aparcamiento del castillo de Loarre, dando por finalizada está sencilla pero atractiva circular. Sin tiempo para visitar el castillo de Loarre, recogemos todo y nos bajamos a Casa O’Caminero, en el que elegimos el menú fin de semana, que nos deja indiferentes, cocina sencilla, poca cantidad (se come mejor en la Hospedería) y luego a casa.

Después, iniciamos el descenso, regresando sobre nuestros pasos
Hasta alcanzar la intersección, donde está vez, tomamos el ramal que va a la cresta Oeste (repetidor)
Por un sendero en buen estado, en el que vamos alternado tramos despejados
Con pequeñas manchas de bosque
Hasta alcanzar el comienzo de la cresta, por la que podríamos acceder al Portillo Chara
Pero al ir con mi mujer, obviamos, para continuar por el sendero principal, que trazando varias lazadas
Nos introduce de nuevo en el pinar, por el que avanzamos
Tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PRHU-105
Que recorta en un par de ocasiones
La pista que viene del Portillo Chara, pasando junto a una balsa artificial, donde seguimos caminando
Por el Plan de Lugas, en el que se ubica el refugio forestal del Corral de Plan de Lugas
Desde el que observamos el Puchilibro, que muestra su cara más reconocible
Unos metros más adelante, el camino nos introduce definitivamente en el pinar
Donde observamos el castillo de Loarre, desde el mirador que conforman las agujas de la Peña O Rufo
Luego. regresamos al camino, cerramos el tramo circular
Y de ahí, al aparcamiento del Castillo de Loarre, donde finalizamos esta bonita circular

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