
La sierra de Algairén, se halla en una zona de transición entre la Depresión del Ebro y el Sistema Ibérico, dentro de los macizos paleozoicos del Ibérico Zaragozano, formada por pizarras y cuarcitas del Cámbrico. Situada entre las comarcas de Campo de Cariñena y Valdejalón, orientada de noroeste a sureste, alcanza su mayor altitud en el pico Valdemadera, 1276 metros.
Catalogada como LIC (Lugar de Interés Cultural), dentro de la declaración de la Red Natura 2000, sus laderas albergan una gran riqueza florística y faunística, tanto por la diversidad de las especies (más de mil plantas distintas), como por la rareza de algunas de estas, como es el caso del roble albar (quercus Petraea), que en latín significa, piedra, haciendo referencia a la dureza de su tronco.
Otras especies que pueblan sus laderas, son las carrascas, diferentes especies de pinos (nigra, pinaster y halepensis), además de romero, jaras, enebros, alcornoques, robles, en los que se refugian, mamíferos como el jabalí, zorro, gato montés, la garduña y en los macizos rocosos, el corzo y la cabra montés, además de otros reptiles como la culebra de escaleras o el cada vez más escaso, ardacho o lagarto acelado.
Los accesos más habituales, son desde las poblaciones de Aguarón (Santo de Aguarón), Codos, Tobed, Alpartir, Almonacid de la Sierra y Cosuenda (Raso de la Cruz), opción esta última por la que me decanto, para realizar una circular con el amigo Rubén, utilizando el PR-Z43, donde subiremos al mirador de la Falaguera o pico de la Nevera, por el barranco de Valdecerezo y bajaremos por el barranco de los Hortales.
Al ser un día entre semana, solo disponemos de unas cinco horas (desplazamiento incluido), así que, tras para a echar un café en Cariñena, sobre las 10:30 llegamos al área recreativa del Raso de la Cruz, donde aparcamos la furgoneta.
Unos minutos más tarde, comenzamos a caminar en el sentido de las agujas del reloj, por un camino que en ligero ascenso, atraviesa un precioso bosque de carrascas, en el que nos orientamos, tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR-Z43 (Ruta medioambiental de Valdecerezo).
A medida que vamos ganando desnivel, el pino hace acto de presencia, cuando apenas hemos caminado un kilómetro (1.2 km), alcanzamos una bifurcación, donde continuamos rectos, obviando el ramal de la izquierda, que se dirige a el área recreativa del Santo de Aguarón, para seguir ya por un claro sendero, paralelos al cauce seco del barranco de Valdecerezo, donde poco a poco, el roble gana presencia, aunque todavía el otoño, no ha transformado totalmente el color de sus hojas.
Siguiendo el sendero, llegamos al Sitio del Emparrado, donde la pendiente se acentúa, aunque la belleza del variado bosque, (carrascas, robles, arces de Montpellier, sauces, acebos, jaras …), además de la variedad de setas, que nacen en su entorno, hace que subamos despacio, pero disfrutando de este denso bosque, en el que apenas, penetran los rayos del sol, hasta alcanzar un cruce de senderos, donde podemos subir al pico Valdemadera por el GR.90.3 o por la nevera de Cosuenda.
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| Comenzamos a caminar en el área recreativa del Raso de la Cruz |
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| En el sentido de las agujas del reloj, por un camino que atraviesa un precioso bosque de carrascas |
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| Tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR-Z43 (Ruta Medioambiental de Valdecerezo) |
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| A medida que vamos ganando desnivel |
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| El pino hace acto de presencia, alcanzando cuando hemos contabilizado el primero kilómetro |
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| Una bifurcación, donde continúanos rectos, obviando el ramal de la izquierda |
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| Para seguir por un claro sendero, paralelos al barranco de Valdecerezo, donde el roble gana presencia |
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| Hasta alcanzar el Sitio Emparrado |
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| Donde la pendiente se acentúa, aunque la belleza del variado bosque, de carrascas, robles, arces de Montpellier |
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| Sauces, acebos, jaras, gayubas … |
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| Además de una infinidad de setas |
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| Que nacen en su entorno |
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| Hace que subamos despacio, disfrutando de este denso bosque |
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| En el que a duras penas, penetran los rayos del sol, hasta alcanzar un cruce |
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| Donde tenemos la posibilidad de subir al pico Valdemadera, por el GR.90.3 o por la nevera de Cosuenda |
Si bien, ambas opciones son atractivas, como no tenemos intención de subir al pico Valdemadera, continuamos por el sendero principal, hacia la nevera de Cosuenda, donde poco a poco la pendiente se va suavizando, aunque de vez en cuando, acometemos cortos pero duros repechos, mientras el bosque se aclara, lo que permite disfrutar de las vistas al Campo de Cariñena.
A medida que vamos ganando desnivel, las carrascas se apoderan del entorno, aunque algún roble de buen porte, salpica el sendero. Unos metros más adelante, llegamos al desvío de la nevera de Cosuenda, ubicada a pie del sendero, que visitamos pero que se encuentra en un estado ruinoso, de planta circular, con un amplio diámetro y profundidad, que fotografío, con un bonito skiline de las sierras circundantes de fondo.
Después, regresamos al sendero principal, por el que acometemos los metros finales, entre carrascas, que desaparecen cuando alcanzamos el collado de la Nevera, donde podríamos acercarnos al pico Valdemadera, pero preferimos seguir hacia el Mirador de la Falaguera o pico de la Nevera, avanzando cómodamente por la pista que atraviesa el cordal, desde la que disfrutamos de las vistas hacia la sierra de Vicort, la sierra Modorra y de frente, el mirador de la Falaguera.
Ubicada en su cima, hay una torre de vigilancia contra incendios, a la que accedemos por una fuerte rampa hormigonada, haciendo esta modesta cima-mirador, el punto donde se unen los municipios de Cosuenda por oriente, Alpartir por el norte y Tobed por el sur, donde las vistas a pesar de la calima, se amplían hacia el Moncayo, además de la sierra de la Nava Alta.
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| Como no tenemos intención de subir al pico Valdemadera, continuamos hacia la nevera de Cosuenda |
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| Donde poco a poco la pendiente se va suavizando, mientras el bosque clarea |
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| Lo que permite, que disfrutemos de las vistas hacia el Campo de Cariñena |
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| A medida que vamos ganando desnivel, las carrascas se apoderan del entorno |
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| Aunque algún roble de buen porte |
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| Salpica el sendero |
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| Unos metros más adelante, llegamos al desvío de la nevera de Cosuenda |
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| Ubicada a pie del sendero, pero en un estado ruinoso, que fotografiamos |
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| Con un bonito skiline de las sierras circundantes de fondo |
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| Después, regresamos al sendero principal, por el que acometemos los metros finales, entre carrascas |
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| Que desaparecen cuando alcanzamos el collado de la Nevera, donde seguimos hacia el mirador de la Falaguera |
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| Avanzando cómodamente por la pista, desde la que disfrutamos de las vistas a la sierra de Vicort |
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| La sierra Modorra o de Codos |
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| Y de frente, el mirador de la Falaguera o pico de la Nevera |
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| Al que accedemos por una fuerte pero corta rampa hormigonada |
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| Donde las vistas se amplían hacia el Moncayo y la sierra de la Nava Alta |
Para ser principios de otoño, la mañana es fantástica, así que comemos algo y echamos un trago, mientras barajo las múltiples posibilidades que tenemos para bajar. En un principio, me apetece alargar la circular hasta los collados del Tío Francisco o del Cuervo, donde sino recuerdo mal, se enlaza con la senda de las Mulicas, pero como solo disponemos de una hora para el descenso, al final, prefiero ir a lo seguro, por lo que cerraremos la circular por el barranco de los Hortales.
Dicho y hecho, recogemos todo, para acto seguido, bajar por el camino cementado, pero en vez de coger el sendero de bajada en el collado de la Falaguera, antes de que finalice el asfalto, tomamos a mano izquierda un sendero marcado en la entrada con un hito, por el que cómodamente, bordeamos una loma hasta enlazar con el sendero principal, donde descendemos disfrutando de las vistas hacia el cordal, que va desde la Peña Sangarba a El Cortado, antes de adentrarnos en un espectacular bosque, en el que se alternan las carrascas con los robles.
Sobre la cota 880 metros, alcanzamos el Sitio del Agua, donde el sendero se bifurca en dos, siendo este, él único punto conflictivo de toda la circular, obviando el sendero que, a mano derecha remonta el bosque (en su día me encontré con los guardas y comentaron que no tenía salida), para continuar bajando por medio del cauce del barranco de los Hortales, que comparte algunos tramos con el sendero, pero al bajar seco, nos ofrece ninguna dificultad, disfrutando de las tonalidades que ofrece el otoño.
A medida que vamos perdiendo desnivel, los robles dan paso a las carrascas, cuyas ramas combadas forman túneles naturales, abriéndose poco a poco, síntoma de que estamos llegando a la desembocadura del barranco de los Hortales, pasando junto a la Peña del Gallo, donde el sendero se transforma en un cómodo camino, por el que accedemos a la pista que va al área recreativa Raso de la Cruz, hacia la que nos dirigimos observando parte de la masa forestal que hemos recorrido.
Justo cuando se cumplen tres horas, llegamos al Raso de la Cruz, donde cerramos esta sencilla pero preciosa circular. Luego, recogemos todo, paramos quince minutos en Cosuenda, para echar una cerveza y vuelta a casa, a la que llegamos cuando el reloj marca las tres de la tarde, ¡me encanta que los planes salgan bien!
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| Luego, descendemos por el camino cementado, hasta casi el final |
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| Tomando a mano izquierda, un sendero marcado con un hito |
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| Bordeando una loma, hasta enlazar con el sendero que proviene del collado de la Falaguera |
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| Donde descendemos observando el cresterío que va de la Peña Sangarba a El Vedado |
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| Antes de adentrarnos en un espectacular bosque |
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| En el que se alternan tramos de carrascas |
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| Con los robles, pasando por el Sitio del Agua, donde el sendero se bifurca en dos |
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| Siguiendo por el que comparte algún tramo, con el cauce del barranco de los Hortales |
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| Disfrutando de las tonalidades que ofrece el otoño |
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| A medida que vamos perdiendo desnivel, los robles dan paso a las carrascas, que forman túneles naturales |
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| Abriéndose poco a poco, síntoma de que estamos llegando a la desembocadura del barranco |
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| Pasando junto a la peña del Gallo |
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| Donde el sendero se transforma en un cómodo camino, por el que accedemos |
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| A la pista que baja al área recreativa del Raso de la Cruz |
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| Hacia la que nos dirigimos, observando parte de la masa forestal que hemos recorrido |
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| Finalizando la circular unos metros más abajo, después de tres horas |