El Río Huerva o La Huerva, nace en la sierra de Cucalón, en la población turolense de Fonfría, a 1280 metros de altitud y recorre 128 kilómetros hasta pasar por la ciudad de Zaragoza, en la que deriva agua al Canal Imperial de Aragón, antes de desembocar en el río Ebro.
A su paso entre las poblaciones de Vistabella y Tosos, durante unos 20 kilómetros lineales, el río forma una sucesión sinuosa e ininterrumpida de tramos angostos y encajados, con anchas vegas cultivadas, conocidas como Las Hoces del río Huerva, conformando un espacio natural valioso, pero poco accesible, que forma parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea con dos figuras: Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA), denominada “Río Huerva y las Planas”, y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) “Alto Huerva y Sierra de Herrera”.
Aprovechando que tengo unas horas libres por la mañana, para la jornada de hoy, voy a recorrer el tramo comprendido, entre la población de Vistabella (51 habitantes en 2021) y los restos de la ermita de San Miguel, en el que además, quiero disfrutar de los primeros colores del otoño, ya que, como es habitual, entorno al río se ha formado un bonito bosque de ribera.
Dejo en clase a Adrián y en la furgoneta, me acerco a la localidad de Vistabella, ubicada en la vega del río Huerva, una pequeña población dividida principalmente en cuatro barrios: Las Cuatro Esquinas, el Barrio el Curto, Las Casas Altas y las Casas Bajas, donde decido aparcar, cerca del parque municipal, desde el que comienzo el recorrido, por el camino del cementerio, que dejo a mi derecha, para continuar por un camino de tierra, entre campos de cultivo, tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR-Z55, que va paralelo al cauce del río Huerva, del que suben un grupo de cabras, que se quedan petrificadas al ver mi presencia, para acto seguido, emprender la huida ladera arriba.
Luego, continúo caminando por un marco humanizado, entorno al cual, se ha formado un bosque de ribera, salpicado de pequeñas construcciones agrícolas, que han vivido mejores momentos, como las parideras Saladas, que se encuentran a pie del camino, donde el paisaje cambia por completo y los pinos, comienzan a poblar está zona de las hoces, que se extiende hasta los montes colindantes, pasando bajo la base de la Peña del Águila, donde cruzo las aguas del río Huerva, que apenas lleva caudal, donde los pinos dan paso a un bosque de ribera, que ofrece las primeras pinceladas del otoño.
Unos metros más adelante, enlazo con la Ruta de los Molinos en las Hoces del Río Huerva (PR-Z54), donde tengo la posibilidad de trazar un tramo circular, yendo hacia Herrera de los Navarros o seguir por las hoces del río Huerva hacia el Molino del Zorro, que es la opción que elijo, ya que voy algo justo de tiempo, así que continúo atravesando una planicie, en la que se ubican las ruinas del corral de la Hoya del Buitre y justo detrás, las ruinas del molino de las Saladas, al que prefiero no entrar.
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| Aparco la furgoneta cerca del Parque Municipal e inicio el recorrido, por el camino del Cementerio |
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| Que dejo a mi derecha, para continuar caminando por un camino de tierra, entre campos de cultivo |
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| Tomando de referencia las marcas blancas y amarillas del PR-Z55, que va paralelo al cauce del río Huerva |
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| Del que suben un grupo de cabras, que se quedan paralizadas al ver mi presencia |
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| Para acto seguido, salir huyendo ladera arriba |
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| Luego, continúo caminando por un marco humanizado |
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| En torno al cual, se ha formado un bosque de ribera, salpicado de pequeñas construcciones agrícolas o ganaderas |
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| Como las parideras Saladas, donde el paisaje cambia por completo |
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| Y los pinos, comienzan a poblar esta zona de las hoces, que se extienden hacia los montes colindantes |
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| Pasando bajo la base de la Peña del Águila |
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| Donde cruzo las aguas del río Huerva, que apenas lleva caudal, donde los pinos dan paso a un bosque de ribera |
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| Unos metros más adelante, enlazo con el PR-Z54, donde podría trazar un tramo circular, pero, como voy justo de tiempo |
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| Sigo por las hoces del río Huerva, atravesando una planicie, en el que se ubica las ruinas del corral de la Hoya del Buitre |
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| Y justo detrás, las ruinas del molino de las Saladas, al que prefiero no entrar |
En este punto, sigo por la margen derecha del río Huerva, hasta localizar un rudimentario puente, conformado por tres troncos y una sirga, a modo de pasamanos, por el que cruzo a la otra orilla, donde continúo caminando por un bonito sendero, que atraviesa un bosque de ribera, donde los chopos se entremezclan con algunas encinas.
Unos metros más adelante, alcanzo un nuevo puente de similares características, por el que accedo a la dehesa de Luquillo, en la que descansa el ganado con sus crías, por lo que evito acercarme, para acto seguido, continuar caminando por el sendero, en el que también deambulan las vacas, que, se van haciendo a un lado, hasta alcanzar un tercer puente de troncos, donde dejo atrás al ganado y sigo caminando tranquilamente, por la margen izquierda del río Huerva, disfrutando de este sencillo bosque de ribera, en el que capta mi atención un manzano.
Poco a poco, el bosque va clareando, hasta dar paso a un pequeño páramo, donde el sendero se difumina, siendo un tramo algo confuso, donde al final, localizo una pasarela metálica, por la que llego al molino del Zorro o del Tío Ajustito, que se encuentra en mejor estado, por lo que accedo al interior, en el que todavía se conserva parte de la maquinaria.
Después, regreso al sendero que rápidamente se transforma en un cómodo camino de tierra, por el que alcanzo una bifurcación, en el que convergen los dos ramales del PR-Z54 “Ruta de los Molinos en las Hoces del Huerva”, donde tomo el Camino de la Huerta, que desciende hasta llegar a la altura del río Huerva, por el que avanzo paralelo, con la mirada puesta en las Peñas Royas, donde se ubican los restos de un poblado celtíbero y la ermita de San Miguel, a la que llego monte a través.
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| En este punto, sigo caminando hasta localizar un rudimentario puente |
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| Por el que cruzo a la otra orilla, donde continúo caminando entre encinas |
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| Y un bonito bosque de ribera |
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| Unos metros más adelante, alcanzo otro puente de similares características, por el que accedo |
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| A la dehesa de Luquillo, en la que descansa el ganado con sus crías, que observo sin molestar |
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| Para acto seguido, continuar caminando por el sendero, donde a mi paso, las vacas se van apartando |
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| Hasta alcanzar un tercer puente de troncos, donde dejo atrás el ganado, para seguir caminando por el sendero |
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| Pegado a las aguas del río Huerva, en el que voy disfrutando del bosque de ribera |
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| Que poco a poco, se va aclarando, hasta dar paso a un páramo, que resulta un tramo algo confuso |
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| Aunque al final, localizo una pasarela metálica, por la que cruzo definitivamente, el cauce del río Huerva |
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| Por la que llego al molino del Zorro o del Tío Ajustito, que se encuentra en mejor estado de conservación |
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| Así que accedo a su interior, en el que todavía se conserva parte de la maquinaria |
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| Después, regreso al sendero por el que alcanzo una bifurcación, en el que convergen los dos ramales del PR-Z54 |
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| En el que tomo el Camino de la Huerta, que desciende hasta llegar a la altura del río Huerva, por el que avanzo |
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| Con la mirada puesta en las Peñas Royas, donde se ubican los restos de la ermita de San Miguel, a la que llego campo a través |
Aunque me gustaría echar un vistazo en profundidad, se está haciendo tarde, así que regreso sobre mis pasos, disfrutando de los detalles que ofrece la naturaleza, algunas moldeadas por el hombre, como un grupo de chopos cabeceros, a los que se les corta el tronco por encima de los dos metros del suelo y las ramas, que se obtienes tras el brote, se podan de forma regular, ofreciendo esa característica forma y de las vistas.
Al llegar al cruce, sigo por el mismo itinerario, paso junto al molino del Zorro, cruzo la pasarela y me interno de nuevo en el cauce del río Huerva, por el que avanzo a paso ligero, disfrutando de este magnífico bosque de ribera, en el no puedo evitar pensar, como un río que, a estas alturas baja con un agua limpia, se puede convertir a su paso por Zaragoza, en un auténtico estercolero, hasta llegar a la dehesa de Luquillo, donde el ganado sigue descansando.
Después, cruzo de forma casi consecutiva el cauce del río Huerva, salgo al Corral de la Hoya del Buitre, donde enlazo con el camino principal, dejando rápidamente atrás la Peña del Águila, a la que intentaré subir en otra ocasión, para intentar ver a vista de pájaro este tramo de las hoces del río Huerva, que el bosque apenas ha dejado ver, mientras poco a poco, observando la masa forestal que cubre esta zona, me voy acercando a la población de Vistabella, en cuyas calles finalizo este sencillo recorrido, por uno de los muchos parajes poco conocidos de la provincia de Zaragoza.
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| Aunque me gustaría echar un vistazo en profundidad, regreso sobre mis pasos |
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| Disfrutando de los detalles que ofrece la naturaleza |
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| Y de las vistas |
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| Pasando junto al molino del Zorro, donde cruzo por la pasarela |
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| Y me interno de nuevo en el río Huerva |
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| Protegido por un magnífico bosque de ribera |
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| Por el que avanzo, pensando en lo maltratado que es este río, cerca de la desembocadura |
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| Hasta alcanzar la dehesa de Luquillo, donde el ganado sigue descansando |
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| Después, cruzo por sendos puente el cauce del río Huerva, salgo al Corral de la Hoya del Buitre |
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| En el que enlazo con el camino principal, dejando atrás la Peña del Águila |
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| Mientras poco a poco, observando la masa forestal que cubre esta zona |
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| Me voy acercando a la población de Vistabella, en cuyas calles finalizo |
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| Este sencillo recorrido, por uno de los muchos parajes poco conocidos, de la provincia de Zaragoza |