lunes, 30 de mayo de 2016

Itinerario 15 Parque Natural del Cap de Creus (Circular a la Punta del Cap y Cova de s'Inferm)





Ayer estuvimos visitando Cadaqués, y hoy nos acercamos hasta el Cap de Creus, macizo sobre el que se sitúa la bella villa marinera, declarado en el año 1998 Parque Natural, debido a su riqueza geológica, y que forma parte de los pirineos orientales.

El Cap de Creus, ocupa una extensión terrestre de casi 11 hectáreas, y algo más de 3 de superficie marina. Para recorrerlo, existen varios itinerarios, nosotros queremos dar un paseo, así que escogemos uno sencillo, que nos permita descubrir una pequeña parte, de este precioso lugar. 

De entre todos, nos decantamos por el Itinerario 15, que desde el Faro del Cap de Creus, nos permitirá subir la la Punta del Cap, y ver la Cova de S'Infern,en una pequeña circular. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Para llegar desde Empuriabrava, cogemos la C-260 hasta las inmediaciones de Roses, en una rotonda, perfectamente indicada, tomamos la tercera salida, y enlazamos con la carretera comarcal GI-614, con un buen piso, pero con continuas curvas, por la que ascendemos un puerto de montaña.

Coronado el puerto, descendemos hasta Cadaqués, cruzamos dicha población, el barrio del Portlligat, y continuamos por una estrecha pista asfaltada, con bonitas vistas al Cap de Creus, y al Mediterráneo, en el que se forman preciosas calas, accesibles la mayoría a pie.

Al final de la pista, llegamos hasta el Faro del Cap de Creus, donde hay un pequeño aparcamiento, que se encuentra a tope, a si que retrocedemos unos metros, y dejamos la furgoneta aparcada, en un lado de la pista.

Desde este lugar, nos acercamos a ver el Faro del Cap de Creus, que cuenta con ser el situado más al oriente de la Península Ibérica, y ubicado en la zona conocida como la Punta l'Esquena.

Sin duda lo que destaca de él, es la torre de señales, de once metros de altura, y con un alcance de treinta y cuatro millas; el edificio actual data del S.XIX, pero ya en el año 1385, en el mismo lugar donde se ubica el faro, ya existía una torre de vigilancia, para avisar de la llegada de los piratas.

En este emblemático lugar, iniciamos el recorrido, caminamos unos metros hasta alcanzar una placa conmemorativa, del hermanamiento entre las poblaciones del Cadaqués y Fisterra, o lo que es lo mismo, entre el Cap de Creus y el Cap de Fisterra, en el que se funde oriente y occidente, decorada alrededor con multitud de hitos, y desde la que tenemos una bonita vistas, de la Punta del Cap, el Mediterráneo y la isla de la Massa d'Oros.


Tras disfrutar de las vistas, y realizar las pertinentes fotografías, giramos a la izquierda, caminamos unos metros dirección N, hasta que llegamos junto a un poste indicativo, en el que empieza la circular que conforma el itinerario nº 15.

Desde este punto, comenzamos a descender por terreno abrupto, y sin apenas vegetación, por un claro sendero al principio, que poco a poco se va difuminando entre las rocas, y que desaparece tras alcanzar una placa conmemorativa de la adaptación del libro de Julio Verme, "El Faro del fin del Mundo", rodada en este paraje, y en la que participaron actores de renombre como Yul Briner o Kirk Douglas.

Siguiendo las flechas rojas, continuamos caminando, ya con vistas al promontorio conocido como la Punta del Cap, donde podemos diferenciar las rocas volcánicas de color amarillento, conocidas como pegmatita.

En poco más de diez minutos, llegamos a un pequeño collado, perfectamente balizado, donde seguimos rectos, ahora sí, un claro sendero, por el que rodeamos la base de la Punta del Cap, en busca de un acceso que nos permita subir a la cima, y que no tardamos en hallar.

Como hay que subir, mi mujer prefiere quedarse aquí esperándonos, así que Adrián, y yo, comenzamos ha ascender, por un pasillo tallado en la roca, por el que subimos de forma directa, teniendo que usar las manos en una ocasión, y llegando rápidamente hasta el hito de piedra, que marca la cima de la Punta del Cap.

Sin lugar a dudas, este punto, pasa por ser un gran mirador del mediterráneo, en el que destacan las islas de la s'Encalladora, que es la segunda por extensión, más grande de Cataluña, y de la Massa d'Oros, la más oriental de Cataluña, y cuyo nombre le viene, porque en ella, hay una gran cantidad de rocas moscovitas, que al reflejarse en ellas la luz de sol, brillan como si fueran oro.


Punta del Cap y Placa conmemorativa del hermanamiento de Cadaqués y Fisterra










Vistas desde la Punta del Cap (izquierda  isla de la s'Encalladora, derecha isla de la Massa d'Oros)




Después de disfrutar de las vistas, regresamos con cuidado hasta la base de la Punta del Cap, donde nos reagrupamos, y continuamos el descenso hacia la Cova de s'Infern, por ancho sendero de tierra, cada vez más cercanos al nivel del mar, rodeados múltiples formaciones rocosas, siguiendo ahora las marcas y rojas del GR.11, cuyo inicio se encuentra a pocos metros de donde nos hayamos.

Recorridos poco más de medio kilómetro, alcanzamos de nuevo una bifurcación, en este lugar, tenemos la opción de bajar hasta el inicio del GR.11, el tramo no es muy largo, pero veo que hay algún paso algo expuesto, y la roca podría estar resbaladiza, así que yendo con Adrián, prefiero reducir riesgos, y continuar con el plan establecido.

Dicho y hecho, proseguimos con el recorrido, ahora el sendero desaparece, afrontamos un montículo rocoso, donde Adrián como experto en la materia, se pone al frente, y comenzamos a ascender con cuidado, apoyando las manos, de vez en cuando, para evitar tropezar en las rocas, y caernos sobre sus afilados cantos.

Una vez coronado, descendemos de la misma forma, hasta alcanzar una vaguada, donde comienza ha aflorar la vegetación, principalmente arbustiva, compuesta por lentisco, y sobre todo enebros, arbusto que se piensa que ha podido dar el nombre a la villa de Cadaqués, ya que su topónimo Cadaquer o Cadaquers, significa bosque de Cádecs.

Como mi mujer se ha retrasado, aprovechamos que estamos a la sombra, para hacer una pequeña parada. Una vez reagrupados, continuamos el recorrido, ahora en suave descenso, con el mar mediterráneo frente a nosotros.

Tras un giro a la derecha, alcanzamos la Cova de s'Infern, que se encuentra a tan solo unos metros por debajo nuestra, y que solo es accesible desde el mar. Su nombre se debe al color amarillento y rojizo que toman las paredes de esta cueva natural, cuando le pegan los primeros rayos de sol de la mañana, y que recuerdan a las puertas del infierno.

Perplejos con tal maravilla de la naturaleza, nos hacemos un buen número de fotografías, con la cueva de fondo, mientras nos imaginamos lo bonito que sería atraversarla en Kayak o nadando.


Llegando al cruce del inicio del GR.11 


Vaguada, cruce de caminos; Descenso (Cova de s'Infern), Ascenso (Faro Cap de Creus)










Parece que fue hace un minuto cuando llegamos, pero llevamos casi media hora, el tiempo en este lugar pasa rápidamente, y aunque no nos apetece regresar, es hora de hacerlo.

Antes de partir, hacemos una última fotografía, tomamos un trago de agua, ya que ha pesar de ser casi las ocho de la tarde, el calor se nota. Retornamos por el mismo sendero hasta la vaguada, donde hay una gran roca, por la que hemos destrepado a la ida, aunque en está ocasión continuamos todo recto dirección N, en ligera subida, por un sendero más o menos aparente, entre arbustos y rocas, que marcan el perímetro por el hemos de avanzar, sin acabar con las piernas arañadas, y teniendo de referencia la punta del Cap, que se encuentra frente a nosotros.

De vez en cuando, vamos echando la vista atrás, a lo lejos podemos intuir entre la calima, la bahía de Cadaqués, fácilmente reconocible por tener tras de si, el Puig de Pení, y el Puig de Bufadors, que ayer pudimos disfrutar más de cerca en nuestra visita a Cadaqués.

Poco a poco, la pendiente se suaviza, alcanzamos el collado, donde enlazamos con las marcas rojas y blancas del GR.11, y en está ocasión en vez de seguir rectos, giramos a la izquierda dirección O, ya con vistas al Faro del Cap de Creus, al que accedemos, por una larga, y pendiente escalinata.

Una vez en el faro, cerramos está bonita circular, que nos ha permitido conocer, una pequeña porción del Parque Natural del Cap de Creus, que sin duda nos hubiese gustado ver en más profundidad, visitando el Paraje de Tudela, o realizando alguna de las rutas que parten desde las poblaciones incluidas dentro del parque natural, como Cadaqués o  El Port de la Selva.

Para finalizar la jornada, nos acercamos hasta el restaurante Cap de Creus, para tomarnos una cerveza en la terraza, que sin duda es un gran mirador del Parque Natural, y desde la que podemos observar a vista de pájaro la Cala Fredosa, y la Cala Jugadora, a la que mañana por la tarde nos acercaremos para darnos un baño, en sus aguas turquesas, y practicar snorkel.





Bahía de Cadaqués, de fondo el Puig de Pení, y el Puig de Bufadors

Vistas desde la terraza del restaurante; Cala Fredosa (izquierda) y Cala Jugadora (derecha)

domingo, 8 de mayo de 2016

Cadaqués


Ayer tuvimos la oportunidad de visitar la villa medieval de Besalú, está mañana nos hemos dado un respiro, y hemos aprovechado para darnos un baño en la playa de Empuriabrava, que tenemos a poco más de cincuenta metros, y está tarde, nos toca de nuevo, visita cultural. 

Está vez, nos acercamos hasta la comarca del Alto Ampurdán, y más concretamente a la población de Cadaqués, cuyo topónimo viene de Cap de Quers o Cap d'Aques, que significa Cabo de Rocas, y que cuenta con ser el pueblo más oriental de la península ibérica, estando dentro del Parque Natural del Cap de Creus.

Para llegar desde Empuriabrava, cogemos la C-260 hasta las inmediaciones de Roses, en una rotonda, perfectamente indicada, tomamos la tercera salida, y enlazamos con la carretera comarcal GI-614, con un buen piso, pero con continuas curvas, por la que ascendemos un puerto de montaña.

Coronado el puerto, descendemos ya con vistas a la bahía de Cadaqués, una vez alcanzamos la parte alta de Cadaqués, intentamos aparcar, pero es imposible, por lo que nos toca dejar la furgoneta en el aparcamiento privado situado en la calle de Ses Hortes.

Desde este lugar, iniciamos la visita, cogemos la calle de la Font Vella, por la que caminamos unos metros, hasta alcanzar la calle de la Unió, estrecha, con el piso adoquinado, y bonitas fachadas blancas, que resaltan con sus ventanales, y puertas azules, tan características de los pueblos marineros.

Absortos en tan bellas instantáneas, llegamos a la calle Vigilant, donde comenzamos a notar, el característico olor a mar, que lo provoca un gas, el dimetil sulfuro, que en fuertes concentraciones resulta desagradable, pero que en pequeñas dosis, nos ayuda a estimular los sentidos.

Está vez el olfato, no nos ha fallado, ya que al final de la calle, ya podemos ver las claras, y azules aguas del mediterráneo, antes de salir al paseo marítimo, nos desviamos unos metros, para llegar a la calle d'es Cotxe, en la que se sitúa la oficina de turismo.

Nuestra idea además de visitar Cadaqués, es conocer la Casa Museo Salvador Dalí, situada en el barrio marinero del Portlligat. En la oficina de turismo, nos informan que las visitas son guiadas, previa reserva, que se puede hacer en la misma oficina de turismo, o por internet, (horarios, y reservas) las entradas se encuentran agotadas, para hoy y los próximos días, así que nuestro gozo en un pozo.

Tras coger un plano de Cadaqués, salimos de nuevo a la calle Vigilant, por la que alcanzamos el paseo marítimo (Riba Nemesi Llorens), en el que se localizan los principales edificios de Cadaqués, de origen modernista, y que se inspiran en la cultura cubana, debido a la estancia de varios cadaquences que se enriquecieron, en su estancia en las Américas.

Nada más salir al paseo marítimo, nos encontramos con el edificio del Casino L'Amistat, de origen Neoclásico, y construido a finales del S.XIX (año 1870), que en sus tiempos fue una sociedad de beneficencia, y que ha sido reutilizada, como sala de exposiciones, siendo uno de los edificios más visitados, ya que en sus bajos con vistas al mar, se sitúa una cafetería, abierta al público.

Desde este lugar, las vistas son espectaculares, y podemos comprobar la herradura, que forma la bahía de Cadaqués. Las opciones de recorrer está villa marinera, son numerosas, y nosotros nos decantamos por caminar por el paseo marítimo, hacia el barrio del Portlligat, al que no llegaremos ya que se encuentra algo alejado, y nos conformaremos con alcanzar la punta de la bahía, para disfrutar de una excelente panorámica de esta, con Cadaqués como telón de fondo.

Dicho y hecho, nos ponemos de nuevo en marcha, el paseo marítimo se junta con la Riba Caritat Serinyana, donde un par de edificios nos llaman la atención, y en especial, en el que se ubica el hotel la residencia, que cuenta con más de un siglo a sus espaldas, ya que fue construido en el año 1904, y en él se ubicaba la histórica Fonda Miramar, en la que pernoctaron importantes personajes de diferentes ámbitos, como Picasso.

Junto al hotel, nos encontramos una pequeña pastelería, aprovechamos para comprar unos merengues, y nos acercamos hasta la playa Gran, en la que se ubica una escultura hecha en bronce, del vecino más ilustre de la villa, Salvador Dalí, siendo uno de los lugares más fotografiados.

Como nosotros no podíamos ser menos, nos hacemos una fotos junto a la escultura, después nos acercamos hasta la playa Gran, que es la principal playa de Cadaqués, aunque no hace honor a su nombre, ya que es de reducidas dimensiones, aunque esto es algo normal, debido a la situación geográfica de Cadaqués, que se encuentra en la zona oriental del Cap de Creus.

A pesar de que hoy no hace un día de playa, ya que el cielo está prácticamente cubierto de nubes, y apenas sale el sol, decidimos extender la toalla, merendar, y jugar un rato en la playa. A Adrián le apetece darse un baño, pero como el agua está fresca, corre brisa, y el arenal, está compuesto de arena gruesa, y piedras, hace que enseguida desista de su intención.






Después de la pausa, seguimos nuestra visita por Cadaqués, dejamos atrás el paseo marítimo, y continuamos rodeando la bahía, por la Riba des Poal, en la que se sitúa uno de los edificios más emblemáticos de la villa, la Casa Blaua, también conocida como Casa de Don Octavio Serinyana, de origen modernista, y construida a principios del S.XX.

Chino a chano, vamos dejando atrás el centro histórico de Cadaqués, caminamos tranquilamente por la Riba des Pianc, deteniéndonos en las pequeñas playas, que se han formado en las puntas de la bahía, de pequeñas dimensiones, pero con mucho encanto, como la de Es Pianc, en la que se apuestan las barcas de los pescadores, que pintadas en un azul luminoso, hacen un bonito contraste con el mar, el blanco de las casas y edificios situados junto a la riba.

Sin demorarnos en exceso, seguimos nuestro camino, ahora por la avenida Victor Rahola, en la que nos encontramos con un marco estratégicamente colocado, desde el que se capta, la que es sin duda, la mejor panorámica de Cadaqués, con el Puig de Pení, y el Puig de Bufadors de fondo.

Algo más cerca, ya podemos ver el final de la bahía, y la playa de Ses Oliveres, en donde nos daremos la vuelta. De camino, avanzamos por la avenida, separada del mar, por tan solo un murete de piedra, que en determinados puntos se abre, y nos permite acceder por un tramo de escaleras, hasta las rocas, a pie de mar.

Una vez alcanzamos la playa de Ses Oliveres, aprovechamos para hacernos en una de las puntas, unas últimas fotografías, con la bahía y Cadaqués de fondo. Después, bajamos al arenal, compuesto principalmente de piedras, por el que damos un paseo, y retrocedemos por el mismo camino hasta la Riba des Pianc, donde decidimos adentrarnos por las calles menos conocidas de la villa, tomando como referencia el casco histórico.

Casa Blaua o Casa de Don Octavio Serinyana

 Cadaqués, con el Puig de Pení, y el Puig de Bufadors de fondo






De esta forma llegamos a la Plaza Frederic Rahola, pasamos junto a la oficina de turismo, llegamos a la calle Vigilant, y por ella, salimos de nuevo al paseo marítimo, por el que seguimos paseando plácidamente, con vistas a la playa del Port d'Alguer.

Cuando llegamos a la Punta Des Baluard, abandonamos el paseo marítimo, y nos adentramos en el laberinto de calles, que conforman el casco histórico de Cadaqués, de bonitas casas blancas, suelos empedrados, calles estrechas. Caminamos  unos metros por la calle des Call, en la que se conserva todavía el antiguo pavimento del poblado de el Rastell, formado con piedras extraídas del mar, y puestas una a una por la mano del hombre.

Poco a poco, vamos subiendo a la zona más alta de la villa, la pendiente se acentúa, y mientras disfrutamos del entorno, Adrián aprovecha para descansar, en un banco de piedra.

Tras el merecido descanso, seguimos ascendiendo, paseamos por la calle Bellaire, por la que accedemos a la calle del Portal de Mont, punto más alto del núcleo antiguo: perfecto mirador de la villa, y de la bahía. donde se sitúa la Iglesia de Santa María de Cadaqués, cuyo templo original fue construido en el S.XIII, pero fue destruido, y saqueado, a mediados del S.XV, por el famoso pirata turco Barbarroja, por lo que el actual templo de estilo gótico, es una sucesión de diversas remodelaciones, sufridas entre los S.XVI al XIX.

Del exterior, nos llama la atención el blanco de su fachada, que se mimetiza con el resto de la villa, y la torre del campanario, de base cuadrada, y cuerpo octogonal.

El interior, se puede ver en horario de rezo, y misa, dependiendo de la época del año, los horarios cambian, nosotros hemos tenido suerte, así que aprovechamos que está abierta, para acceder al templo, compuesto de una sola nave, y dos capillas laterales.

Del interior, nos sorprende el gran número de retablos que hay, un total de diez, aunque sin duda de entre todos, destaca el retablo mayor, de estilo barroco, dedicado a la virgen de la Esperanza, y de gran envergadura, ya que tiene veintitrés metros de altura.

Aprovechamos que no hay misa, para permanecer largo rato, a la salida, podemos ver el órgano, de finales del S.XVI, considerado como uno de los más antiguos de Cataluña, situado junto a un bonito rosetón.

Playa del Port d'Alguer







Panomámica desde la zona alta,de Cadaqués, y la bahía



 Iglesia de Santa María de Cadaqués


De nuevo en el exterior, descendemos por la calle Curós, sin duda, una de las más bellas, y concurridas del casco histórico, en la que se aglutinan un gran número de comercios, y decorada con miles de flores, que hacen un bonito contraste con las blancas paredes de los edificios.

De la calle Curós, pasamos a la calle Santa María, por la que abandonamos el casco histórico de Cadaqués; salimos a la Plaza Dr. Pont, justo enfrente de la playa de Portdoguer, donde la mayoría de las embarcaciones de recreo y pesca, fondean junto a su orilla.

Como siempre que nos encontramos en una villa marinera, nos apetece comprar algún pescado autóctono de la zona, que suelen ser poco conocidos para el público en general, pero que ofrecen una buena calidad, a un precio bastante reducido, así que nos acercamos a una pescadería situada en la misma plaza.

Con la cena, ya comprada, continuamos nuestro paseo por Cadaqués, caminamos por la Riba d'en Pitxot, rodeando la bahía, ya con los últimas luces del día.

Para alejarnos de la multitud, optamos por seguir por un camino de escaleras, que va paralelo a la Riba, y por el que descendemos hasta casi alcanzar las aguas del mar Mediterraneo, con unas bonitas vistas de la playa Es Llane, donde Federico Garcia Lorca, y Salvador Dalí, compartieron verano en el año 1927. (Haz clic aquí para ver las fotografías que lo atestiguan)

El camino al final, acaba en la entrada a unas casas privadas, por lo que retrocedemos unos metros, y aprovechamos para disfrutar de una última panorámica de Cadaqués, está vez en total soledad, y silencio, roto tan solo en algún momento, por el batir del agua en las rocas.

Nuestra visita está llegando a su fin, así que cogemos un estrecho callejón, por el que salimos de nuevo a la Riba d'en Pitxot, desde aquí tomamos la calle des Colomer, por la que rodeamos Cadaqués. 

Cerca del aparcamiento, llegamos a calle Narcís Monturiol, en la que se sitúa el Museo de Cadaqués, dedicado principalmente, a la figura del pintor Salvador Dalí, en el cual se muestran a lo largo del año, diversas exposiciones temporales.

Como es tarde, ya se encuentra cerrado, así que nos damos media vuelta, y nos vamos al aparcamiento, dando por finalizada la visita, a esta bella villa marinera, eso sí, con la premisa de volver mañana, para ver y disfrutar de un paseo, por el cercano Parque Natural del Cap de Creus.



Playa del Port d'Alguer


"Camino de las Escaleretas", con vistas a la playa Es Llane

"Camino de las Escaleretas", con vistas a Cadaqués






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