viernes, 1 de abril de 2016

Besalú


Después de realizar la vía ferrata de Les Gorges de Salenys, regreso hasta la localidad de Empuriabrava, donde tenemos el campo base para estas vacaciones.

Ya en el apartamento, mi mujer y el peque, han regresado de la playa, así que comemos, hacemos una corta siesta para descansar, y a media tarde, continuamos con nuestras visitas culturales. 

En está ocasión, le toca el turno a la villa medieval de Besalú, declarada en el año 1966 como conjunto Histórico-Artístico, y cuyo origen se debe al castillo de Besalú, construido sobre un cerro, en el que se encuentran las ruinas de la canónica Santa María, en la Alta Edad Media.

Para llegar hasta Besalú, cogemos la N-II, por la que circunvalamos la población de Figueres, dejándola a nuestra derecha, y enlazamos con la C-26, por la que continuamos durante unos kilómetros, hasta llegar a la N-260, que seguimos hasta llegar a la población de Besalú.

A orillas del río Fluvia, encontramos un amplio aparcamiento gratuito, situado a escasos metros de la oficina de turismo. Una vez estacionada la furgoneta, nos acercamos para informamos, sobre las diferentes opciones de visitar Besalú (horarios y precios de la visitas guiadas).

Como la última visita guiada, es a las cinco y media, y ya ha comenzado, esta vez nos va a tocar hacer la visita de forma libre, así que nos hacemos con un plano de la villa, en el que aparecen reflejados los principales puntos de interés, e iniciamos el recorrido, en busca de una de las principales, y más atractivas entradas a está villa medieval, el Puente de Besalú, al cual llegamos en apenas un par de minutos.

De origen románico, no se sabe a ciencia cierta, cual fue la fecha exacta de su construcción, pero ya en el S.X, hay documentación que acredita su existencia. Declarado como bien de interés cultural, sin duda nos llama la atención la gran envergadura, y sus ocho arcos desiguales, sobre los que se sustenta.

Disfrutando de cada paso, vamos avanzando por la calzada, a la altura del quinto arco, nos detenemos para observar la torre fortificada, de planta hexagonal, que se añadió en una segunda reforma en el año 1935.

Ensimismados por tal belleza, aprovechamos para hacer una larga parada, las vistas desde este lugar son fantásticas, y tenemos una amplia panorámica de Besalú, el recinto amurallado del Portalet, y el río Fluvia, cuyas aguas discurren entre los arcos del Puente de Besalú.

Como no podía ser de otra forma, nos hacemos unas cuantas fotografías, para inmortalizar nuestra visita. Tras la pausa, seguimos nuestro paseo, caminamos bajo el arco apuntado, que nos permite atravesar la torre fortificada, y chino a chano recorremos los 105 m de longitud que tiene el Puente de Besalú, que finaliza en la segunda torre fortificada, conocida como el Portal del Pont, en la que en época medieval, era el lugar donde se pagaba el pontazgo.

Por el, accedemos al casco histórico de Besalú, y más concretamente a la calle del Pont Vell, donde ya podemos apreciar, el aire medieval de está población, en el que la madera, y la piedra, son los principales elementos, para la construcción de edificios, y pavimentado de las calles.

Al tratarse de la principal calle de acceso a la villa, el comercio aflora, y aprovechamos para visitar las numerosas tiendas de recuerdos, y artesanía, que hay repartidos a lo largo de ella.

Cuando llegamos a la altura de la calle Abat Oliba, nos desviamos para ir a visitar el barrio judío, giramos a la izquierda, y descendemos por un estrecho callejón, por el que llegamos a la Plaza dels Jueus, de pequeña envergadura, pero de gran importancia, ya que en ella, se ubica la Sinagoga, declarada en el año 2013 como Bien Cultural de Interés Nacional.

Su interior, se puede ver mediante visita guiada, pero la última es a las cinco y media de la tarde, que para ser verano, nos parece un horario bastante reducido, así que nos quedamos sin verla por dentro, y es una pena, porque es uno de los conjuntos arquitectónicos, más completos, y mejor conservado de Europa, en el que destaca la Miqve, o baños rituales, y de purificación.

El Puente de Besalú, con sus dos torres fortificadas






Sinagoga del barrio Judío (Fotografía cogida de http://www.redjuderias.org/)


Visitado el exterior de la Sinagoga, descendemos a la zona baja de la Plaza, donde en la época medieval limitaba con la muralla, y a la cual se accedía por el Portal de los Jueus, que se cerro en el S.XVII.

Atravesamos virtualmente el portal, y accedemos al segundo anillo de murallas de la villa, cercano al río fluvia. Caminamos junto a ella, por una extensa pasarela metálica, y aprovechando que nos encontramos cerca del río, descendemos hasta su cauce para disfrutar de una perspectiva diferente del Puente de Besalú, y de la villa.

Tras admirar tan bella estampa, y realizar múltiples fotografías, aprovechamos que estamos junto al río, para caminar un rato por el paseo fluvial, y de vez en cuando nos detenemos, para tirar alguna piedra al río, y ver a quién le salta más la rana.

Al final de paseo, regresamos al tramo de la muralla del Portalet, que debe su nombre, a la existencia de un antiguo portal, en las antiguas murallas construidas en el S.XV. Poco a poco, alcanzamos la calle del Portalet, donde se ubica el edificio de arquitectura civil, de la Cúria Reial, construido en el S.XIII, y que actualmente se utiliza como sala de exposiciones.




Vistas del Puente de Besalú, desde el río Fluvia



Cúria Reial

Como se encuentra cerrado, permanecemos un momento contemplando la facha principal, después seguimos caminando hasta el final de la calle del Portalet, donde se ubica el Hospital Sant Julià de Besalú, del que todavía se conserva la iglesia románica, construida en el S.XII, y en el que sin duda destaca la portada románica con tímpano, y cinco arcadas, que ocupa prácticamente, la fachada principal.

Desde el hospital, descendemos por la calle de la Font, pasamos por el Portal dels Hort, que es el mejor conservado de la muralla construida en el S.XIV, y que antiguamente era conocido como el portal de los Molinos, nombre que le viene ni que pintado, ya que al final de la calle, llegamos al Molino d'en Subirós, cuya estructura actual data del S.XVIII, aunque en un dintel se ve una fecha datada en el año mil setecientos.

El molino harinero, se dedicaba a moler trigo, maiz, y también el forraje para los animales de las granjas, aprovechando el agua del rio Fluvia, que se canalizaba a través de la acequia del molino.

Aunque se encuentra cerrado, podemos ver el interior, que se encuentra restaurado, y que aún conserva las dos muelas (harinera y la de escuadrar). 

Visitado el molino, descendemos unos metros, hasta alcanzar una zona de huertos, y un pequeño parque, donde Adrián aprovecha para jugar un rato, mientras nosotros damos una vuelta por los alrededores.

La tarde se nos está pasando volando, y aun nos queda bastante por ver, así que regresamos hasta el molino d'en Subirós, y desde aquí, de nuevo, cogemos la calle de la Font, por la que subimos hasta enlazar primero con el paseo Padre Jaume Puijiula, y unos metros más adelante con la calle d'Olot, por la que alcanzamos la Plaza del Prat de San Pere, en la que se ubica el Monasterio románico de San Pere de Besalu, construido en el año 977, y declarado como Bien de Interés Natural.

Del Monasterio, tan solo queda en pie la iglesia, y algunas dependencia posteriores, del exterior destaca la portada formada por un arco de medio punto, y la torre del campanario, construida en la época barraca.

Al interior, no podemos acceder, ya que solo se puede visitar durante el horario de misa, o mediante visita guiada, y es una pena, ya que nos apetecía mucho ver la Girola o deambulatorio, que es el elemento más especial de está construcción.

Hospital Sant Julià de Besalú


Portal dels Horts

Molino d'en Subirós


Plaza del Prat de San Pere y Monasterio de San Pere de Besalú



Poco a poco, la noche se va acercando, y llevamos ya unas cuantas horas de visita, así que aprovechamos un banco vacío en la plaza, para descansar un rato, mientras nos pensamos si cenamos aquí, o lo hacemos en el apartamento.

Con energías renovadas, seguimos con el recorrido por el casco histórico de Besalú, caminamos hasta el final de la Plaza del Prat, cogemos la calle Ganganell, y pasamos junto al hotel 3 arcs, fácilmente reconocible por los tres arcos que adornan su fachada.

Andamos unos metros más, hasta que damos con un callejón que nace a nuestra derecha, por el cual accedemos a la calle de Sant Vicenç, en la que sitúa la Iglesia de Sant Vicenç, que es uno de las construcciones más antiguas de Besalú, y está declarada como Bien Cultural de Interés Nacional.

En el año 977, ya aparece documentada, aunque se sabe que su construcción es anterior, y a lo largo de los siglos ha sufrido diferentes transformaciones, por lo que en el actual edificio, se mezcla el románico y el gótico.

Al interior como en la mayoría de los edificios, tan solo podemos acceder mediante visita guiada, o en horario de misa, así que nos conformamos con ver su fachada principal, en la que se sitúa una sencilla portada, formada por un arco de medio punto adovelado, de origen gótico, y enmarcado por un guardapolvo, aunque lo que sin duda resalta más en la ventana ojival,que contiene un bonito rosetón, y cuatro pequeños arcos redondos.

Desde la facha principal, damos un pequeño rodeo a la iglesia, mientras vemos algunos edificios emblemáticos de Besalú. Después salimos a la calle Major, donde aprovechamos para hacer una reserva en el restaurante Amb els 5 sentits para cenar más tarde.

Como aun nos queda más de una hora, seguimos nuestra visita por Besalú, caminamos por la calle Major, que unos metros más adelante, desemboca en la Plaza de la Llibertad, también conocida como Plaza Major, de reducidas dimensiones, pero muy bonita especialmente por los soportales, sustentados por arcadas, que adornan los extremos de la plaza, y sobre los que se sitúa la casa de la villa.

Aprovechamos que hay una fuente junto a una de esas arcadas, para echar un trago de agua, después damos un paseo por la plaza, y cogemos la calle de Comte Tallaferro, en la que todavía se conservan algunos edificios de interés.

Iglesia de Sant Vicenç






Plaza de la Llibertat


Por la calle de Comte Tallaferro, nos vamos alejando del casco histórico, alcanzamos el Portal de la Força, conocido también como el portal del castillo, que en el S.IX, daba acceso al recinto de la Força, que era una ampliación del viejo poblado visigodo, y que más tarde comunico la ciudad con el Palacio fortificado de los condes.

Casi finalizando nuestra visita, nos llama la atención, que en algunas fachadas hay sillas colgadas, tras informarnos, se ve que dice la leyenda "que las brujas volando por la noche, también se cansaban, y entraban por las ventanas de las casas para descansar. Los habitantes de Besalú, les colgaron las sillas para que pudieran descansar"., aunque se ve que algún vecino, está más que harto con tanta silla ...

A tan solo unos metros del Portal de la Força, llegamos al Portal del Rocafort, que era el portal de la muralla, que bordeaba el río Fluvia y el Ganganell, en el S.XI, y que se ubicaba en este lugar, aunque el actual portal, se debe a una reforma efectuada en el S.XIV.

Tras atravesar el portal, caminamos próximos a la muralla, por la que llegamos hasta el final de la calle de Tallaferro, en la que se sitúan las ruinas arqueológicas del antiguo barrio de la Capellada, del que se sabe que ya existía antes del año 1000, pero del que tan solo consta docuemtación a partir del S.XII.

Su nombre se debe a la riera de Capellans, que pasa a escasos metros de Besalu, y que vierte sus agua en el río Fluvia, a la altura de la Iglesia de Sant Martí de Juinya.

En este punto, damos por finalizada la visita, salimos a la carretera, cruzamos el río Fluvia, desde el que tenemos una bonita panorámica del Puente de Besalú, y caminamos tranquilamente hasta el aparcamiento, donde dejamos la mochila, en la furgoneta, y nos encaminamos a cenar al restaurante Amb els 5 sentits, donde vamos a disfrutar de un menú degustación, basado en productos mediterráneos (Cataluña, Baleares y Valencia), acompañados de pan de oliva, y aceite virgen extra.

Después de cenar, salimos contentos con la elección, ya que hemos disfrutado de una cena, con buenos productos, a un precio bastante reducido, para lo que suele ser este tipo de establecimientos. 

Ya de noche, nos despedimos, de está bella villa medieval, pero las vacaciones continúan, y hay que descansar un poco, que por la mañana queremos darnos un baño, y por la tarde continuar con las visitas.

Portal de la Força


Portal de Rocafort

Ruinas Argueológicas


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