martes, 30 de junio de 2015

Pico Moncayo 2314 m, ascenso por el Cucharon, descenso por el Collado de Castilla y la Senda de los Cazadores, desde Haya Seca


Hace ya como tres años que no hago ninguna invernal, algunas veces por no ir solo, y otras por la inexperiencia de la gente que me acompaña,  he ido aparcando está actividad, haciendo tan solo senderismo, o alguna vía ferrata en temporada invernal

Como está vez me toca ir solo, que mejor montaña, que subir a la cima del Moncayo, que la conozco al dedillo, y a la cual he ascendido en multitud de ocasiones, desde cualquiera de sus accesos.

La idea es hacer una ruta circular, subiendo por la vía normal de invierno (el Cucharon), y descender por el Collado de Castilla, para después coger la senda de los cazadores, desde el aparcamiento de Haya Seca. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Para intentar encontrar la nieve en buenas condiciones, decido madrugar un poco, hago la parada obligatoria en el horno de Borja, donde me acopio de algo de comida, y continúo hasta el Monasterio de Veruela, donde cojo la pista por la que subo hasta el aparcamiento de Haya Seca, donde dejo la furgoneta.

El aparcamiento como suele ser habitual, se encuentra bastante lleno, me coloco los bártulos en la mochila, que hoy pesa algo más de lo habitual, e inicio la ruta, subiendo por la pista de tierra primero hasta la fuente del Chorro, donde hay un par de personas haciendo acopio de agua, y unos metros después al Santuario de Nuestra Señora del Moncayo, donde aparte de los guardas, no hay nadie.

Pasado el santuario, llego a la fuente del Gaudioso, en la que como viene siendo habitual, echo el primer trago de agua, después continúo dirección S, por un cómodo camino de piedra, hasta que alcanzo la bifurcación donde tengo la opción de continuar por el GR. hacia el collado de Bellido, o girar a la derecha para subir al Pico Moncayo, por sus ascensiones clásicas.







Como la idea es subir por el cucharón, giro a la derecha, y continúo dirección O, ya por sendero, por el que poco a poco me voy adentrando en un espeso y bonito pinar, en el que la nieve ha hecho estragos, ya que me encuentro con bastantes arboles y ramas rotas, que entorpecen el avance.

A medida que voy ganando desnivel, va apareciendo la nieve, hasta que allá por la cota 1700, se vuelve continúa, desapareciendo por completo el sendero, por lo que me toca tirar de gps.

Tras un tramo bastante confuso, salgo a cielo abierto, y camino por terreno de piedra, hasta que alcanzo la base del circo de San Miguel, donde se abren las diferentes vías de acceso a la cima del Moncayo.







En este punto, hago un pequeño alto en el camino para disfrutar de las vistas, el día está bastante despejado, y en la cima hoy no debe soplar mucho cierzo, por lo que va a ser un buen día, para disfrutar de la ascensión.

Sin apenas detenerme, prosigo la marcha, continúo unos metros más todo recto, intentando salvar los tramos de nieve, por algunas zonas de matorral bajo y piedra, y así evitar poner todavía los crampones.

En una de esas pequeñas pedreras, y cuando la nieve ya es continúa me detengo para calzar crampones y sacar el piolet, mientras veo como varias cordadas, avanzan tanto por la vía del cucharón, como por la de los gendarmes.

Algo que siempre me llama la atención, y que cada vez se pone más de moda, es la utilización de mucha gente, de los bastones con el piolet, que me llamen antiguo, pero a mi es una mezcla que no me gusta nada, ya que en caso de caída, el bastón entorpece la maniobra de autodetección.

Ya con todo el equipo puesto, inicio la ascensión siguiendo la huella dejada por las otras cordadas, que no puedo aprovechar del todo, ya que las pisadas están bastante alejadas, y mis piernas no me dan.

Al pegar bastante el sol, y no llegar todavía a los dos mil metros, la nieve se encuentra bastante pastosa, avanzo lentamente ya que me hundo bastante, debido también a que este año ha nevado mucho, pero el cierzo ha barrido toda la nieve de la cima, y la ha depositado en el pozo.

Ya cerca de los gendarmes, la huella se bifurca en dos, algunos han tirado hacia los corredores de los gendarmes, y otros por la clásica del cucharón, en este punto aprovecho para echar la vista atrás y ver el tramo que he corrido.





Siguiendo el plan inicial, continuó subiendo por el cucharón, paralelo a los grandes bloques de roca que forman los gendarmes, que me hacen sentirme una hormiga comparado con ellos.

A medida que avanzo, la nieve se encuentra en mejor estado, por ello cramponeo mejor, y al no hundirme avanzo rápidamente, hasta que alcanzo la base de la pala final, donde me espera el tramo más duro, y en el que comienza a pegar algo de viento.

Como comienzo a notar algo de frío, aprovecho una pequeña repisa para abrigarme un poco, antes de seguir, echo una última mirada atrás, e inicio el tramo final de ascensión con tramos de inclinación de 45º y 50º, donde decido tomármelo con tranquilidad, disfrutando de cada paso.







Después de dos horas y media, alcanzo la loma del pico Moncayo, como apenas hay nieve, decido quitar crampones, para evitar mellar las puntas. Ya por terreno de piedras, camino los últimos doscientos metros, hasta que alcanzo primero la talla de la virgen del Pilar, y metros después la cima del Moncayo, donde al contrario que en otras ocasiones, hoy no hay mucha gente.

Aprovecho que hay un grupo de vascos, para que me hagan unas fotografías en la cima, después me acerco hasta la punta de la cara O, para ver como se encuentra de nieve la zona del collado de Castilla, y después regreso a la cima, para disfrutar de las vistas, que hoy no son totales, ya que hay algo de bruma.






Como suele ser habitual, en la cima hace acto de presencia el cierzo, aunque hoy "se puede aguantar", aprovecho para comer algo, y echar un trago, mientras intento ponerme en contacto con mi amigo Jesús para quedar después con él, y de paso preguntarle por el estado de la senda de los cazadores, ya que es cara N, y creo que puede tener bastante nieve.

Aunque no puedo contactar con el, decido seguir con la idea inicial, así que como me estoy quedando helado, recojo crampones y piolet, e inició el descenso hacia el collado de Pasalobos, más conocido como collado de Castilla, donde hay una fina capa de nieve, que me permite descender rápidamente.

Como lo bueno se acaba pronto, a media ladera, la nieve desaparece, ahora me toca descender por la pedrera, siguiendo los hitos, y las trazas del sendero, que aparece y desaparece cada dos por tres, aunque como ya he descendido muchas veces por aquí, ya se lo que me espera.

Una vez alcanzo el collado de Castilla, continúo unos metros hasta alcanzar la muga, que divide Aragón de Castilla, y en este mismo punto, giro a la derecha dirección N, y enlazo con un claro sendero, por el que voy rodeando el pinar, hasta que alcanzo el gran hito, que parcialmente cubierto por la nieve, me indica el desvío hacia la senda de los Cazadores.







Como me esperaba, al ser cara N, hay bastante nieve, por suerte alguien ha pasado por la senda antes que yo, y ha dejado huella, así que giro a la derecha dirección E, atento a las huellas y al gps.

Por unos instantes la huella desaparece, me alejo unos metros del sendero que se encuentra totalmente cubierto por la nieve, y guiado por el gps, lo retomo a la altura de las ruinas de un corral, que se está intentado rehabilitarlo para convertirlo en refugio.

A partir de aquí, la capa de nieve disminuye, comienzo a intuir la senda de los cazadores, con su característico suelo cubierto de lajas, mientras disfruto de la amplia panorámica que tengo de todo el valle del Ebro.







Ya cerca del bosque, la nieve desaparece prácticamente, me adentro en el, por un bonito sendero en el que en ligero descenso, me toca rodear de vez en cuando algún árbol caído, a causa de la nieve.

De vez en cuando, paso por algún resto de nieve, que salvo sin mayores problemas, y en un pequeño claro, hago una última parada para echar un trago de agua.

Ahora si, me encuentro cerca del final, el sendero comienza a describir diversas zetas, hasta que alcanzo el aparcamiento de Haya Seca, donde cierro el circulo, me cambio de ropa y cojo la furgoneta hasta el desvío de Lituenigo, donde he quedado con Jesús para charrar un rato.

Al final han sido algo más de cinco horas, donde el sendero de acceso al circo estaba bastante mal, y la senda de los cazadores, con bastante nieve, pero la verdad que he disfrutado mucho, tanto que hasta me planteo volver la semana que viene y subir por los gendarmes, pero eso ya se vera ...








martes, 16 de junio de 2015

Circular al Pico Cuculo (1552 m), San Salvador (1546 m), y los Monasterios Nuevo y Viejo de San Juan de la Peña, desde Santa Cruz de la Seros


Después de casi un año desde nuestra última salida, recibo un washup de Tomás para hacer alguna ruta por el pirineo, me comenta que va a venir con un amigo que vive en Jaca, así que para no hacer grandes desplazamientos, me pongo en marcha para buscar alguna ruta que discurra por la Jacetania.

Como el nivel de ambos, no es para hacer invernales, me acuerdo de que el espacio protegido de San Juan de la Peña, apenas lo tengo visto, y que mejor forma de conocerlo que hacer una ruta que recorra una buena parte de está sierra. Así que ya tenemos plan para el fin de semana, subiremos a los picos del Cuculo y San Salvador, desde Santa Cruz de la Serós. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Quedo en Villanueva de Gállego con Tomas, y desde allí por la autovía vamos hasta Jaca donde recogemos a Miguel, desde Jaca nos vamos dirección Pamplona, hasta que alcanzamos el desvío hacia Santa Cruz de la Seros, donde dejamos la furgoneta en un aparcamiento situado a las afueras de dicha población.

Desde este punto iniciamos la ruta, callejeamos por Santa Cruz de la Serós, siguiendo la margen izquierda del barranco de Santa Cruz, hasta que alcanzamos la Iglesia de Santa María, donde cruzamos por un puente a la margen derecha del barranco, y continuamos nuestra marcha, paralelos al cauce del barranco por un amplio camino acondicionado.

Pasamos junto a un desvío que indica hacia "San Juan de la Peña", por el que más tarde regresaremos, y seguimos rectos dirección SE durante unos metros más, hasta que llegamos a una pasarela de hormigón, por la que cruzamos al otro lado del barranco, y llegamos a las afueras de Santa Cruz de la Serós, que abandonamos definitivamente por un amplio camino de tierra, siempre en ligera subida, que nos adentra en un bonito pinar cercano al barranco de la Carbonera.





Poco a poco vamos ganando desnivel, vamos dejando abajo el cauce del barranco de la Carbonera, donde oímos el rugir de sus aguas, aunque tan solo podemos intuirlas, en algún pequeño claro.

Tras dos kilómetros recorridos, salimos a la carretera de acceso a los Monasterios de San Juan de la Peña, por la cual caminamos por su borde durante kilómetro y medio, dejando a un lado el área recreativa del Cubilar de Bartolo, donde tenemos unas primeras vistas excepcionales de todo el espacio protegido de San Juan de la Peña.

Desde aquí, caminamos unos metros más, hasta que alcanzamos un puente que salva el cauce del barranco de la Carbonera, sin cruzarlo, abandonamos el asfalto, y enlazamos con un amplio sendero que nos adentra en un espeso bosque de pinos y acebos, que en algunos puntos se encuentra algo roto, debido seguramente a alguna nevada o avalancha, producida este invierno.







Siguiendo el sendero, cruzamos por unas piedras, el cauce del barranco de la Carbonera, a partir de aquí comenzamos a ganar desnivel de forma más rápida, realizando continuas zetas, e intentando esquivar los árboles que hay cruzados en medio del sendero.

A partir de este punto el camino empeora, ya que se encuentra bastante roto, nos toca hacer una trepada, y en un claro en el camino, aprovechamos para hacer la primera parada de la jornada, para comer algo, y echar un trago, mientras disfrutamos de las vistas que tenemos de los pirineos, y en especial de la Peña Oroel.

Después de la pausa, continuamos ascendiendo, llegamos a un bonito bosque mixto de hayas y abetos, donde avanzamos por un camino tupido de hojas,y en el que acometemos las rampas más duras.

Al final del bosque, enlazamos con un amplio camino de tierra, por el que proseguimos durante cien metros, hasta que alcanzamos el collado de Betito, donde tenemos la opción de ir al Pico Cuculo o al Pico San Salvador.







Nosotros de momento giramos hacia la derecha dirección N, para acercarnos al Pico Cuculo, y después regresaremos al collado para continuar hacia el Pico San Salvador. Así que continuamos por un cómodo camino herboso, que nos va sacando a cielo abierto, y donde comenzamos a notar el viento, que nos pega de cara, y con ganas.

A medida que avanzamos, el camino se estrecha, conviertiéndose en sendero, por el que vamos ganando desnivel siguiendo los hitos, hasta que alcanzamos el cordal por el que seguimos hasta una antecima del Cuculo.

Tras realizar un corto sube y baja, caminamos unos metros por un falso llano, y  llegamos al vértice geodésico del Pico Cuculo, desde el que obtenemos una amplia panorámica de la Canal del Verdún, el embalse de Yesa, los pirineos, el Espacio Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, y al fondo la Sierra de Guara. 









A pesar de las vistas, pega bastante viento, y la sensación térmica es bastante baja, así que no permanecemos mucho rato en la cima.

Tras las pertinentes fotografías, regresamos sobre nuestro pasos, ya con la vista puesta en nuestro siguiente objetivo del día, el Pico San Salvador, cuya cima no podemos ver, pero si la antena que puebla la Ermita de San Salvador, que se encuentra a escasos metros de la cima.

Una vez alcanzamos de nuevo el Collado de Betito, nos detenemos un instante para ver un panel indicativo con varias opciones, nosotros continuamos rectos durante unos metros, hasta que cogemos un sendero a mano derecha dirección S, por el que comenzamos a ganar desnivel, hacia San Salvador.

Los primeros metros son algo confusos, ya que hay algún árbol caído, y está comido por la vegetación, pero en cuanto pasamos este primer tramo, el sendero mejora, aunque la fuerte pendiente, y el piso que se encuentra con algo de barro, nos hace avanzar lentamente.

Una vez arriba, enlazamos con la pista balizada con el sendero local S-4, continuamos unos metros por el, hasta que llegamos a la Ermita de San Salvador, compuesta por una pequeña nave, y decorada con un altar en honor al santo.

Una vez visitada, caminamos unos metros hasta el vértice geodésico, donde aprovechamos que hay una familia con niños para que nos hagan una foto de grupo. Después, permanecemos unos minutos en la cima para disfrutar de las vistas, en las que destacan al fondo, los Mallos de Riglos, y la Sierra de Guara, donde podemos ver las cimas nevadas del Fragineto y el Tozal de Guara, que será en próximas semanas otro de nuestros objetivos.













Es la hora de comer, y apenas hemos descansado, como hace bastante viento, nos acercamos hasta la ermita, donde estamos protegidos del viento, y hacemos una larga parada para comer y echar un trago.

Tras la parada, continuamos la marcha, caminamos unos metros por el cordal, para ver un grupo de cabras que descansan tranquilamente, cuando estamos cerca de ellas, nos quedamos unos segundos viéndolas, y para no molestarlas, descendemos unos metros para coger la pista por la que discurre el sendero S4.

Sin mucha prisa, caminamos por ella durante medio kilómetro, hasta que alcanzamos una bifurcación del S4, donde tenemos la opción de descender por cómoda pista o continuar por sendero por el cordal.

A pesar del viento, nosotros escogemos la opción más atractiva, así que seguimos rectos dirección SE, por un sendero que nos lleva por el amplio cordal, con excelentes vistas de la Peña Oroel y Pirineos, siempre en ligero descenso, hasta que alcanzamos un repetidor de televisión, donde tenemos la opción de coger una pista asfaltada de tierra o continuar por sendero.







Nosotros seguimos por el sendero dirección SE, a partir de aquí el sendero empeora, y comenzamos a perder desnivel de forma más rápida, teniendo que realizar un corto, pero sencillo destrepe.


Siguiendo el sendero, alcanzamos a la familia que baja despacio con la niña, mientras vemos a los dos mayores que corren como gamos por el sendero, por el que continuamos caminando durante kilómetro y medio, hasta que enlazamos con la pista asfaltada que sube al repetidor, donde los niños esperan a sus padres jugando.

Una vez por pista, aceleramos la marcha, caminamos por ella durante diez minutos, hasta que alcanzamos la extensa pradera del Llano de San Indalecio.

A la altura de un antiguo pozo de nieve, abandonamos la pista, giramos hacia la derecha, y continuamos por sendero entre medio de un pinar, hasta que salimos a la pradera, donde no tardamos en llegar primera al punto de información, y unos metros más adelante al Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, cuyas antiguas celdas han sido reconvertidas en Hospedería, y el resto en el Centro de Interpretación del Reino de Aragón.

La construcción de este monasterio, se comenzó en el año 1676, debido a un incendio provocado en el antiguo, que lo dejo en ruinas. Lo más importante de todo el conjunto, es sin duda su iglesia de estilo barroco, donde destaca la decoración floral y su portada donde se representa a San Juan Bautista, patrón de la comunidad, y a San Benito, fundador de la orden. 









Como hace unos años, estuvimos alojados en la hospedería, apenas nos detenemos ya que aun nos queda un buen trecho, así que bordeamos el monasterio por su derecha, y continuamos por amplio camino de tierra, hasta una bifurcación.

Para bajar hasta Santa Cruz de la Seros, se puede hacer de forma más directa por el camino de la derecha, pero como nosotros queremos visitar el antiguo Monasterio de San Juan de la Peña, seguimos rectos rodeando el nuevo, hasta salir a la carretera de acceso al Santuario, donde la cruzamos y enlazamos con el sendero S5, por el que continuamos por un tupido pinar, que nos ofrece una estupenda sombra.

Tras afrontar una zona en ligero descenso, la pendiente se vuelve más pronunciada, y el piso tiene bastante piedra suelta, lo que nos obliga a bajar con precaución, aunque no podemos evitar dar algún que otro resbalón. 

Una vez cerca de la carretera, la cosa mejora, ya que alcanzamos un tramo equipado con barandilla y escalones que nos facilitan el descenso.

Nada más cruzar la carretera, continuamos por camino acondicionado, descendemos suavemente entre un espeso bosque, en el que predominan los tilos, avellanos y fresnos, hasta que alcanzamos un importante cruce de caminos, donde convergen el sendero S5, el GR-65.3.2 y el Camino de Santiago.







Por el momento nosotros obviamos el GR, y giramos a la izquierda dirección S, siguiendo el sendero local S5, caminamos por amplio camino durante doscientos metros, hasta que alcanzamos la zona de servicios, y una corta rampa de madera, por la que accedemos al Monasterio Viejo de San Juan de la Peña.

Sin duda uno de los aspectos que más destaca, es que se encuentra incrustado en la roca, construido en el S.X, es considerado como la cuna del Reino de Aragón, y es que en el panteón real de origen neoclásico, descansan varios monarcas que reinaron en el Reino de Aragón, como Ramiro I, Sancho Ramírez, o Pedro I.

En la actualidad, debido a dos grandes incendios, tan solo se conservan del original templo, parte del claustro, el resto se encuentra restaurado, pero bien merece la pena visitarlo, ya que según cuenta algunas leyendas, en el estuvo guardado el Santo Grial.

Como a estas horas permanece cerrado, aprovechamos para darnos unos vuelta por sus exteriores, hacemos unas fotografías, y más tarde descansamos unos minutos en un banco situado junto a un panel informativo.








Después de disfrutar de tan majestuoso edificio, regresamos sobre nuestro pasos hasta el cruce de caminos, donde está vez continuamos rectos en ligero descenso dirección N, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR.

Tras un giro de 90º, alcanzamos dirección E, comenzamos a subir ligeramente hasta un cruce de caminos perfectamente señalizado, donde nos unimos con el camino por el que podíamos haber bajado desde el Santuario Nuevo.

En este lugar, hacemos la última parada de la jornada, hace bastante calor y a medida que perdemos desnivel se va notando, así que aprovechamos para hidratarnos con un buen trago de Tang, y es que nos gusta la bebida vintage :).

Después de la parada, continuamos la marcha, giramos a la izquierda dirección N, siguiendo las marcas rojas y blancas del GR, ya en continúo descenso, entre un bosque cada vez menos denso, hasta salir a cielo abierto, donde continuamos rodeando la montaña, por una bonita faja con excelentes vistas a los pirineos.






Por unos instantes, nos adentramos en una selva de carrascas y boj, hasta que salimos a un pequeño pinar, donde alcanzamos una bifurcación de caminos,en la que giramos hacia la izquierda dirección NO, donde ya podemos ver Santa Cruz de la Seros, y parte del recorrido realizado esta mañana.

Tras realizar varias lazadas, alcanzamos el camino por el que hemos iniciado esta mañana la ruta, a orillas del barranco de Santa Cruz, por el que caminamos hasta pasar a la margen izquierda por el puente, y una vez en la Iglesia de Santa María, callejeamos por Santa Cruz de la Serós, hasta alcanzar el aparcamiento, donde damos por finalizada está larga circular, que nos ha permitido descubrir una amplia parte de está sierra, en la que hemos mezclado naturaleza y cultura.









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