miércoles, 23 de abril de 2014

CR 41 Camino de la Estepa, regreso por CR 41.2 Barranco del Montañés






Para el sábado tenía previsto subir al Moncayo y realizar una circular por los barrancos de la Morana y Horcajuelo, el jueves me mandan un washup posponiendo la ruta para el siguiente fin de semana, así que al final adelanto la salida para el viernes, y tener el fin de semana libre para la familia.

Como hace buen tiempo, y no hace mucho viento, aunque hoy viernes se ha levantado algo de viento, me acerco en coche hasta Zaragoza para realizar el CR 41 La ruta de la Estepa, que parte desde los pinares de Venecia, y que tengo en mi agenda de pendientes desde hace mucho tiempo. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.

 
El coche lo dejo en el aparcamiento del C.D. Giner, desde allí hago la rotonda del tercer cinturón y continúo recto por la calle Fray Julián Garcés, hasta pasar entre medio del cementerio y el Club de Tiro de Zaragoza, a los cien metros, me encuentro con el primer panel señalizador de la ruta.

Desde este punto tomo el camino que sale a mi izquierda, me adentro en la zona de los pinares de Venecia siguiendo las marcas rojas del CR.41 Camino de la Estepa, que se encuentran puestas en los sitios más complicados, casi sin enterarme llego a las estribaciones del Centro Comercial Puerto Venecia, que dejo a mi izquierda.

Al final del centro comercial, paso por debajo de un túnel, que me permite salvar el cuarto cinturón y las vías del tren, dejando atrás la ciudad.




A partir de aquí me adentro en terreno estepario, el camino con buen piso tiende a subir ligeramente, enseguida me encuentro con la primera bifurcación bien señalizada, sigo dirección SE con vistas a las minas de Torrero.

Por el camino va saliendo algún que otro conejo, se nota que la veda a finalizado y campan a sus anchas, tras superar la cuesta del Royo, llego junto a una balseta que se encuentra vallada, aquí inicio un rápido descenso hasta una nueva bifurcación, donde hay un panel informativo sobre la ruta, la flora y fauna que puebla la estepa.

Yo sigo las indicaciones y continúo por el camino de la izquierda, que durante unos kilómetros llanea, hasta subir una corta, pero dura rampa. Una vez en lo más alto me detengo un instante para contemplar la panorámica, parte del camino que me queda por recorrer. 





Tras varios sube y bajas, inicio un largo descenso, que me deja en un camino asfaltado, paralelo a la carretera comarcal de Torrecilla de Valmadrid, sigo por el durante poco más de cien metros, y salgo a la carretera por la que circulo con precaución, ya que aunque no lleva apenas tráfico no es muy ancha.

Ya en las estribaciones de Torrecilla, continúo por la carretera, dejando a mi derecha está pequeña población, y me acerco hasta la Balsa de Torrecilla de Valmadrid, donde hay un pequeño sendero auto guiado.

Después de dar una vuelta a la Balsa, que no tiene mucha agua, regreso hasta Torrecilla, donde paro a descansar unos minutos en el parque municipal, situado junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.


Para la vuelta tengo varias opciones, la más sencilla es volver por la carretera, hasta la cartuja, y regresar por el Canal Imperial, otra opción es hacerlo por el Camino de la Estepa, pero a mí no me gusta volver por el mismo camino, el tercero es subir hasta las Planas, y descender por el Barranco del Montañés, es el CR41.2 la variante de regreso del Camino de la Estepa.

De las tres me decanto por la última, sin duda la más complicada, ya que desde Torrecilla hasta las Planas es todo subida, con la dificultad añadida que me va a pegar el viento de cara.

Antes de seguir la ruta, hago acopio de agua en la fuente del pueblo, que se encuentra detrás de la iglesia, después callejeo dirección N, hasta salir a las afueras de Toreccilla, donde enlazo con el camino de la Plana, que pasa junto a un silo de la cadena "BONAREA".

Nada más pasarla el camino vira hacia la izquierda, con dirección O, teniendo enfrente de mí las Planas, el sol pega de frente y no me permite hacer buenas fotografías, en un pequeño recodo me detengo un instante para ver los restos del Castillo de Torrecilla de Valmadrid.

Sin apenas detenerme, prosigo la marcha, el camino se encuentra en buen estado, pero como bien sabía, desde Torrecilla va subiendo todo el rato, de vez en cuando sale alguna rampa más dura, que debido a la falta de salidas en bicicleta, me deja las piernas para el arrastre.

Ya en el último kilómetro, la cosa se pone fea, ya que comienzo a subir rampas con porcentajes superiores al 12%, que me hace echar el pie a tierra, agachar la cabeza y tirar andando con la burra a cuestas.

Cuando el camino se suaviza aprovecho para subirme, pero en los últimos doscientos metros, nuevamente me toca echar el pie a tierra. Una vez en las Planas, me detengo para descansar en el mirador del Puntal de las Planas o del Verde, donde hay un banco que me sabe a gloria, las vistas desde el mirador son amplias y puedo ver todo el desnivel que he superado desde Torrecilla al Mirador, además de el entorno de las Planas, la ciudad de Zaragoza y los Pirineos. 

La parte más dura a pasado, así que de nuevo monto en la bicicleta y llaneo por el camino de la Plana, a los pocos metros paso cerca del vértice geodésico del monte Armijo, al que no puedo acceder ya que el terreno en el que está, se encuentra vallado.

Así llego hasta una bifurcación de caminos, donde hay un panel informativo del CR 41, como ambos camino se unen un kilómetro más tarde, para hacerlo más entretenido cojo el camino de la derecha que me lleva dirección NO rodeando un espeso pinar.

Tras pasar los restos de una paridera, me adentro por unos metros en el pinar, enseguida el camino gira a la izquierda y enlazo con el camino de la Plana, que después de un suave descenso me lleva hasta la bifurcación del PR.23 y la Vereda del Montañés, junto a la Caseta del Alcampo Viejo.




Como bien indica el letrero, tomo dirección N hacia Zaragoza siguiendo la Vereda del Montañés, llego hasta una bifurcación de caminos, yo continúo recto, y enseguida llego al inicio del descenso del Montañés.

Como la tarde está siendo calurosa, me detengo debajo de un árbol que me ofrece muy buena sombra y desde donde puedo ver parte del descenso, en este punto aprovecho para hacer una parada técnica, ya que en los últimos kilómetros, he notado como de vez en cuando la cadena salta cuando meto los piñones más pequeños.

Limpio la cadena, y echo un vistazo a los piñones no se hubiese metido algo entre ellos, pero en un principio no veo nada extraño, así que habrá que continuar y ver cómo van sucediendo los acontecimientos.



De vuelta al camino, inicio el descenso al barranco del Montañés, los primeros metros son bastante pendientes, pero el piso es ancho y en muy buen estado, lo que me hace superar sin meterme mucha caña velocidades superiores a los 40 km/h.

En un tramo intermedio, tengo que reducir la velocidad, ya que se encuentra con bastante piedra, tras realizar una curva hacia la derecha, el camino toma dirección NE.

A los dos kilómetros, el camino se bifurca en dos, cualquier opción es buena, ya que más adelante, ambos se vuelven a unir, yo me desvío hacia la derecha, ya que es más técnico. Nada más tomarlo la pista desaparece, y se convierte en un divertido sendero, con continuos subes y bajas, cuatro kilómetros más tarde, después de un largo y pronunciado tobogán, enlazo con la pista principal, junto a las marcas blancas y amarillas del pr.



En este punto el descenso se suaviza, y alterno largos tramos de llaneo, con otros de suave descenso, a la altura de una bifurcación abandono el pr que me ha de llevar hasta Zaragoza pasando por la paridera Gómez, y sigo recto durante unos metros, hasta un nuevo cruce de caminos, donde me desvío hacia la derecha para enlazar con el Camino de Valdeconsejo.

El camino discurre por la Val de Santa Ana, donde puedo disfrutar del contraste de los montes de la estepa, con el verde de los campos de trigo, en este tramo el descenso es mayor y a pesar del viento en contra desciendo a buen ritmo, aunque la fatiga por la falta de entrenamiento se nota.

Ya en las postrimerías del Polígono Industrias de Valdeconsejo, abandono el camino, giro a la derecha, y enlazo con la pista asfaltada de la mina de Torrero, por la que sigo dirección E, subiendo por una larga y dura rampa con porcentajes superiores al 14%, que me obligan en el último tramo a continuar a pie.

Ya en lo alto del cerro aprovecho para disfrutar de las vistas que hay de la ciudad de Zaragoza, continúo por la pista que pasa a ser de tierra, y desciendo por ella, entre un mar de conejos que van saliendo por todas partes, hasta enlazar con el pr.

Con vistas ya de la ciudad, sigo recto, cruzo las vías del tren y el cuarto cinturón por un puente, y me acerco ya con los últimos rayos de sol, a los pinares de Venecia, que los cruzo, paso junto al cementerio y por último al aparcamiento del C.D. Giner, donde doy por finalizada la circular.







domingo, 20 de abril de 2014

R.I.S. 3 Mata de Haya y Dolmén de Arrako por la Dronda (Valle de Belagua)


En nuestra visita por el valle del Roncal, el sábado aprovechamos para visitar los principales pueblos que componen el valle, como Isaba, Roncal y Burgui, para hoy domingo teníamos previsto acercarnos hasta la Selva de Irati, pero en la oficina de turismo nos informaron que la entrada por Ochagavia estaba cerrada y que solo se podía entrar por Orbaitzeta, que se encuentra a dos hora de Isaba por lo que descartamos está opción.

En el hotel nos comentan de subir a la joya de la corona "el valle de Belagua", así que cogemos la carretera nacional hasta el paraje natural de Mata la Haya, donde parten varias rutas. Como vamos con Adrián, de entre todas nos decantamos por la que recorre la Mata de Haya por la Dronda, con la opción de alargarla hasta el dolmen de Arrako. Para descargar el track, haz clic en el símbolo de Wikiloc.



Iniciamos la ruta desde el mismo aparcamiento, junto a él, hay una pequeña zona recreativa con merendero, fuente y un bar-restaurante, nada más iniciar la ruta, el camino se bifurca en dos, es de imaginar que al tratarse de una ruta circular se irá por uno y volverá por el otro, nosotros escogemos el camino de la derecha, balizado con marcas rojas y azules, que son las que debemos seguir durante toda la ruta. 

Los primeros metros caminamos dirección S, por un amplio camino rodeado de hayas, de gran porte, formando un túnel natural, que en otoño tiene que ser precioso, recorridos apenas doscientos metros, abandonamos el camino, y giramos a la izquierda dirección SE, y nos adentramos de lleno en el hayedo, siguiendo las marcas colocadas en los troncos de los árboles, ya que el suelo se encuentra tupido de hojas y no se aprecia ningún sendero.





Atravesado este tramo del hayedo, enlazamos con el camino de Bitxiotza, que va paralelo al cauce de un barranco, donde podemos una la casa construida por una nutría, pero su dueña no se encuentra dentro.

Cuando llegamos a una panel direccional, cruzamos el barranco, que no lleva mucha agua, aunque hay algo de barro, a partir de aquí, comenzamos a ascender de nuevo por medio del hayedo, en un tramo bastante cerrado.

Poco a poco vamos tomando dirección SO, el sendero comienza a estar más presente, y vamos dejando el hayedo, para entrar en un bosque mixto de pinos y helechos, en uno de esos pinos, podemos ver a una ardilla, que al detectar nuestra presencia y los gritos al verla de Adrian y el que escribe, sale pitando saltando de rama en rama, dejandonos con la boca abierta.






En la zona conocida como la Dronda, enlazamos con amplio camino, que nos deja en una pradera donde podemos ver un nutrido rebaño de ovejas que pastan a sus anchas.

Cruzamos de nuevo el cauce de un barranco, que no lleva mucha agua, y que además tiene unas tuberías de plástico puestas que hacen de puente, nada más cruzar, llegamos a la Borda de la Dronda, cuya puerta se encuentra cerrada con un candado.

Aquí hacemos un pequeño parón para contemplar las vistas de la zona, teniendo frente nuestro las cimas del Kortaplana y Binbaleta.




Visitada la Borda, regresamos al sendero, cruzamos el barranco de la Dronda, y alcanzamos el poste indicador, donde tenemos la opción de completar la circular o continuar hacia el Dolmén de Arrako.

Aprovechando que hace muy buen día, mi mujer y Adrián se quedan en el prado viento pastar a un par de vacas, y yo continúo dirección SO, descendiendo por el llano de Belagua, con excelentes vistas a los Picos Larkora, Kortaplana y Binbaleta.

Cerca de la carretera, cruzo nuevamente otro barranco, llaneo unos metros, hasta alcanzar el barranco de la Dronda, justo donde desemboca con el río Belagua.






Una vez junto al cauce del río, contemplo la posibilidad de vadearlo, pero baja muchísimo caudal, echo un vistazo por los alrededores, y veo a lo lejos las marcas del recorrido, así que sin cruzarlo, camino paralelo al cauce del río, hasta enlazar con la carretera nacional, por la que camino unos metros, y salvo el cauce del río.

Nada más cruzar el puente, paso al otro lado de la carretera, cojo un camino que lleva a la venta y ermita de Arrako, y a los cien metros me planto en un prado vallado, en cuyo interior se encuentra el dolmen de Arrako , compuesto por siete losas, distribuidas tres a cada lado y una encima.




Aprovecho para visitar la venta y la Ermita de Arrako, que se encuentran justo al lado, ambas están cerradas, y me tengo que contentar con verlas por fuera. Después regreso sobre mis pasos hasta el cruce de la circular, Adrián y Emeren me esperan hace un buen tiempo, y es que yo pensaba que el dolmen estaba más cerca, y he recorrido entre la ida y vuelta casi seis kilómetros.

Tras realizar una breve parada para echar un trago de agua y comer un donuts, continuamos la marcha, seguimos unos metros dirección S, sin senda aparente, para enseguida enlazar con un camino dirección E, que nos lleva paralelos al que hemos utilizado en la ida, pero unos metros más arriba.

Como en la ida nos toca cruzar el barranco, que aquí baja con bastante agua y en la orilla hay mucho barro, así que me subo al peque a corderetas, y me pongo de barro hasta el tobillo. Superado este pequeño contratiempo, salimos de nuevo a las campas de la Dronda, donde tenemos una amplia panorámica de toda la zona, y en donde Adrián se encarga de buscar las marcas azules y rojas de la ruta.




Cuando llevamos recorridos algo más de ocho kilómetros, enlazamos con un amplio camino bien marcado, que nos adentra en un espeso pinar, y donde comenzamos a descender hasta alcanzar un nuevo barranco.

Como en el resto, baja bastante agua, y es que llevamos unos días con bastante calor, y se nota el deshielo, pasamos haciendo una cadena con la idea de que el peque no se moje, consiguiéndolo por los pelos, aquí comenzamos a descender dirección NE, paralelo al cauce del barranco, que tenemos que volver a pasar, casi cuando estamos llegando al cauce del río Belagua.

Según intuimos nos va a tocar vadear el río Belagua, que lleva bastante caudal, ya que justo en este punto desemboca el barranco que acabamos de vadear hace un momento y el barranco de Aztaparreta.

Lo bueno del río, es que es bastante ancho y se forman zonas bastante planas, que apenas tienen profundidad, buscamos la mejor zona, y lo pasamos sin muchas complicaciones, una vez superado enlazamos con el camino del rincón, que nos debe llevar hasta el aparcamiento.

Apenas recorridos cien metros nos llevamos la sorpresa, de que el camino, nos obliga de nuevo a cruzar el río Belagua, es de imaginar que dentro de un par de meses bajará con poca agua, porque si no menuda mala leche del que hizo el itinerario.

Aprovechando que un grupo viene en dirección contraria, les pregunto si hay que volver a cruzar el río, me comentan que no, así que de nuevo lo cruzamos con Adrián a corderetas y buscando las zonas más llanas, hasta alcanzar la otra orilla.






Una vez en la margen izquierda del río, continuamos dirección O por el camino del Rincón, en un determinado punto, este se bifurca en dos, cualquiera de ellos nos lleva al destino, pero siguiendo las marcas azules y rojas, seguimos por el de la izquierda, que nos adentra en un espeso pinar, y en poco más de cinco minutos llegamos al aparcamiento después de casi tres horas y media de recorrido.

Una ruta bastante chula, a pesar de los continuos vadeos, que ha Adrián le han resultado algo pesados, pero es lo que tiene ir comenzada la primavera, y más en una zona, que con nieve se utiliza como pista de esquí de travesía. Finalizada nos volvemos a Isaba a comer, que ya es hora y después vuelta a Zaragoza, cruzando los dedos para que nadie se maree.





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